#4 Tiempos
La penúltima tentación de Cristo | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
De las tentaciones sufridas por Cristo en el desierto, la segunda me parece la más insidiosa de las tres por ser al mismo tiempo la más sutil, la más terriblemente espiritual, por decirlo así.
La primera de ellas («Si eres el Hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en panes») es demasiado grosera, y la tercera («Todo esto te daré si, postrándote delante de mí, me adoras»), demasiado vulgar. ¿Cómo el que hace crecer el trigo en los campos no va a poder convertir en pan las piedras? ¿Cómo el que hizo la tierra no va a ser ya por eso mismo el dueño y Señor de ella? ¡Ah, pero la segunda tentación, la que San Mateo pone en medio de las dos, esa sí que es diferente!
«Entonces el diablo lo llevó a la parte más alta del Templo, y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, pues está escrito: A sus ángeles enviará para que tu pie no tropiece en piedra alguna”» (Mateo 4,5-6).
¿A qué equivale esto? «Si eres el Hijo de Dios, arrójate, lánzate por los aires, que no va a pasarte nada. ¿Qué te puede pasar a ti si de veras eres el amado del Altísimo? A los que Dios ama no les pasa nunca nada. ¡Anda, tírate!
¡Di al mundo quién eres! Y Dios demostrará que te ama enviando a sus ángeles sobre ti para que la roca no hiera tus huesos. En el momento de caer, el duro piso de convertirá para ti en mullido colchón de plumas. A otros no les digo que lo hagan: seguro que ellos sí revientan. Pero tú, no. A ti no puede pasarte nada. A ti no te pasaría nunca nada de esto».
Es la tentación del orgullo, de la vanidad espiritual, a la que Jesucristo, por supuesto, no sucumbió: «Aléjate de mí, Satanás, porque también está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”» (Mateo 4,7).
Cuando algunos meses o años después Jesús anuncia a sus discípulos que será puesto en manos de los judíos y que éstos lo humillarán y lo crucificarán, Pedro trata de consolarlo diciéndole: «¡No lo quiera Dios, Señor!
¡De ninguna manera! ¡Esto no puede sucederte a ti!» (Mateo 16, 22). Pero a Jesús esas palabras le resultan demasiado conocidas –recuerda perfectamente dónde las escuchó, en qué circunstancias-, y, poniéndose a la defensiva, responde a Pedro con estas palabras que a menudo nos parecen duras: «¡Aléjate de mí, Satanás!».
Cuando era yo muy joven, siempre que leía este pasaje, me parecía que el Señor era demasiado severo con aquel discípulo impulsivo. ¿Qué había de malo en decirle a Jesús que eso no podía sucederle? ¿No es acaso saludable decirle a alguien que está a punto de marcharse que todo le irá bien en ese país extranjero al que se va, y que no va a pasarle nada malo? ¡Si se trata sólo de un deseo!
No obstante, aquel reproche de Jesús me parece ahora más que justificado, pues, si se las observa bien, son las mismas palabras que pronunció el demonio en el desierto: «¡Esto no puede sucederte a ti!».
Es una tentación terrible, pues lleva a hacer leer el sufrimiento en clave de lejanía de Dios y, en último instancia, de desamor. Quiere el demonio que Cristo, en la cruz, blasfeme contra el Padre y se aleje afectivamente de Él; quiere que le pregunte en su agonía: «¿Es que no me amas? ¿Por qué, entonces, permites que me suceda esto? ¿Es que me has rechazado y por eso me abandonas?».
¡Qué tentación más insidiosa! Pues bien, también a nosotros nos tienta el demonio cuando nos dice: «Si de veras eres hijo de Dios, esto no puede sucederte a ti». ¿Por qué se accidentó tu hijo, ese niño de veinte años por quien, de haber podido, habrías dado incluso la vida, o cien vidas si las tuvieras? ¿Por qué nació tu hija, como se dice hoy, con capacidades diferentes, cuando tú te hubieras conformado con las mismas capacidades de todo el mundo? ¿Por qué ser diferente cuando se podría ser igual? Si en realidad Dios te amara, si te amara de veras, como dices, esto no te hubiera sucedido a ti».
»Eres sacerdote: tu vida es útil y hasta necesaria. Sí, por supuesto, hay quien no te quiere, y hasta quien te hace caricaturas en los periódicos. Pero, ¿y qué? A pesar de todo, te necesitan. ¿Y cómo es que te han diagnosticado esta enfermedad que poco a poco irá quitándote el movimiento? ¿Por qué Dios no se la envió a aquel amargado, tu vecino, que en lo único que piensa es en morirse? ¡En una ocasión, hasta intentó ya suicidarse! Pues bien, el que se morirá, y pronto, serás tú, mientras que él seguirá quejándose cuando ya no estés aquí para escucharlo».
»¿Por qué te dejó tu marido para irse con otra? ¿Por qué este cáncer precisamente a ti, que eres más bueno que el pan? ¡Esto no podía, no debía sucederte a ti! ¿Por qué se incendió tu casa y no en cambio la casa de a lado, que es una casa de malísima reputación, en la que entran y de la que salen grandes camionetas negras con vidrios plarizados? ¡Esa casa es la que debió incendiarse y no la tuya! ¿Y por qué te quitaron el trabajo para dárselo a ese patán que no lleva una vida nada ejemplar y que hasta tiene dos mujeres? ¿Será para que le alcance el dinero y pueda darse así ese pequeño lujo? A ti, en cambio, que no te pierdes la misa de los domingos, mira cómo te va. ¿De veras serás el amado del Señor, como dices a tus hijos? A juzgar por lo que te sucede, quizá no lo seas tanto, después de todo. Confiésalo: Dios prefiere a los otros, mientras que tú, en cambio, le desagradas».
»Toda tu vida te has esforzado en ser bueno, sirviendo a tu prójimo con cordialidad y abnegación. ¿Cómo es que ahora el médico te ha salido con que estás grave, y muy grave: con un pie en el sepulcro casi?».
Antes estas palabras del demonio, el corazón se rebela y dice: «Es verdad, Dios no me ama. Si me amara, habría enviado a sus ángeles para…».
Y el mal estará hecho, porque entonces nos habremos alejado afectiva y espiritualmente del único que podría sostenernos en semejante tribulación: nos habremos apartado de Dios, que era –precisamente- lo que quería el enemigo. Lo que quería en aquel desierto palestimo y lo que quiere hoy en el desierto de mi ciudad…
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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Acento Ajeno
Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.
Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.
Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.
No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.
Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.
¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.
Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.
Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.
La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido .
Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.
Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.
Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?
A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes.
Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente.
Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.
Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.
Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.
Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.
En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.
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Acento Ajeno
Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.
Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.
Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.
Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.
Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.
Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?
Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.
En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.
¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.
Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.
Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.
Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.
No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.
La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.
Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.
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