abril 18, 2024

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#4 Tiempos

Una técnica para amargarse la vida | Columna de Juan Jesús Priego

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Hay quienes piensan que amargarse la vida es una cosa como cualquier otra, algo que todo el mundo puede hacer sin preocuparse lo más mínimo en seguir una metodología rigurosa, una rutina de cotidianos ejercicios. Pues bien, ha llegado la hora de deshacer semejante equívoco. ¡Señores: amargarse la vida es todo un arte y, como todo arte, requiere esfuerzo, paciencia, seriedad y disciplina!

Ningún amargado ha llegado a serlo de un día para otro, y este hecho debería ser tomado ya como argumento de peso. En la práctica, de nadie decimos que es un amargado sino de aquel que todos los días nos ofrece un rostro marchito, un gesto dolorido y un rosario de quejas. Lo que dijo Simone de Beauvoir de la mujer vale también para el amargado, a saber: que no nace, sino que se hace.

Además, si ser amargado fuera tan fácil, todo el mundo lo sería, como dijo alguien una vez. ¿A quién no le ha tocado ver hombres y mujeres que sonríen hasta por las cosas más nimias e intrascendentes? Leer un poema, ver a un amigo, recibir una llamada telefónica son ya para esta gente boba motivos de júbilo. ¡Con qué ingenuidad e ignorancia se pasean estos tales por las autopistas de la vida!

¡Como si vivir fuera tan fácil! ¡Ah, cómo se advierte, al observarlos, que amargarse la vida es un arte reservado a unos cuantos elegidos, a un reducido coro de selectos!

No obstante, si usted estuviera interesado en amargársela, nosotros podríamos indicarle cómo se procede; después de todo, aunque es cosa difícil, nadie ha dicho que sea imposible. Tome nota, por favor.

Regla número uno. Ante todo es necesario que se convenza a sí mismo de que en el pasado fue usted muy feliz. Esto es sumamente importante; es más, casi podríamos decir que, sin este presupuesto fundamental, nuestro método corre el riesgo de no rendir los frutos que cabe esperar de él. Debe usted decirse de mil a mil doscientas veces al día todos los días: «¡Ay, cómo era yo entonces feliz! ¡Ay, cómo era yo feliz entonces! ¡En aquel tiempo glorioso no me dolía absolutamente nada!». No importa que se trate de un engaño patente, ya que no hay época de la vida en la que uno no haya sufrido: lo importante es que uno se lo crea. Será de enorme utilidad ir a las tiendas de usado y comprar discos de vinilo o casetes de plástico que le ayuden a evocar y recordar los tiempos idos; sin embargo, sería contraproducente abusar de ellos. Con una o dos canciones diarias bastaría para atizar la nostalgia.

Regla número dos. Persuádase usted de que ningún momento del presente podrá igualar en belleza, alegría, felicidad, esplendor y abundancia a ningún momento del pasado. Uno nunca es feliz, sino que lo fue: he aquí la verdad.

Como material de auxilio le recomendamos unos versos del poeta Jorge Manrique (tomados de las Coplas a la muerte de su padre) que dicen así:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.

Le aconsejamos repetirlos durante el segundo mes también de mil a mil doscientas veces al día todos los días. Si fuera usted de memoria un tanto corta, no se preocupe: serían suficientes para nuestro propósito al menos los dos últimos versos. Ahora que si lo que desea es perfeccionar sus repeticiones, le recomendamos la consulta de la palabra mantra en cualquier diccionario aceptable de espiritualidad oriental.

Regla número tres. Obstínese en creer que el mañana será siempre más negro, más desdichado y más incierto que su presente y su pasado juntos. En pocas palabras, desconfíe del futuro. Y tiene usted, por lo demás, una razón de peso para esta desconfianza: ¿no es verdad que, como dicen los filósofos, el futuro es sin lugar a dudas el tiempo de nuestra muerte? Hoy no estamos muertos todavía, pero en el futuro lo estaremos. Esta recomendación podrá sonar un tanto cínica, pero más vale llamar a las cosas por su nombre, ya que sin esta desconfianza fundamental sería inútil pasar a la

Regla número cuatro. Postergue toda decisión, dedíquese a auscultarse a usted mismo y pase la mayor parte del día abismado en la contemplación de las horas maravillosas que han quedo atrás y que, ¡ay!, como las golondrinas de Bécquer, no volverán.

En esos libros de autoayuda que hoy abundan leerá usted que es imprescindible vivir el presente.

¡No les haga caso! Usted está llamado a vivir en el pasado como un ratón en su rincón. Dígaselo una vez, repítaselo mil veces:

Como un ratón en su rincón (¿verdad que es fácil recordarlo?). Y, además, convénzase: usted ya no vive, sino que vivió. Ya nada le queda por ver, por conocer, por amar. Lo bello ya fue; lo hermoso ya pasó; las personas más atractivas e interesantes se han ido de este mundo para siempre y nadie volverá a verlas jamás.

Si logra usted interiorizar estos pensamientos verdaderos, alégrese (alégrese tristemente, queremos decir), pues conseguirá lo que quiere: la amargura como talante fundamental de la existencia.

Por último, si el método le funciona (que le funcionará, tenga usted plena seguridad de ello), no deje, por favor, de recomendarlo a sus amistades.

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#4 Tiempos

¡Las cosas buenas que tengo! | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular

 

El viernes inició el fin de semana con una exquisita comida en Marengo, por el rumbo de Chapultepec. Cuando se da el encuentro de tres almas que han recorrido existencias juntos y vuelven a la mesa redonda en la que todos somos iguales, la comunicación entre el caballero, el consejero y el escudero, convierten una sesión ordinaria en una cumbre de altos vuelos en la que toooodo se puede lograr.

La sopa de lentejas tiene un sabor especial, pues la tradición nos habla de que alguien fue capaz de hacer a un lado su herencia por un plato de lentejas… ¿Te imaginas cuando además del plato de lentejas recibes el legado que está escrito y destinado para ti? Eso es extraordinario y permite que se comparta la sal y el vino de la mejor uva en un ambiente en el que las señales nos hablan claramente sobre la importancia de mantener activo el lado femenino de las cosas para poder caminar con los pies firmes sobre un piso que no dejará de tambalear en ese sendero que continuarás avanzando con facilidad porque estás consciente de tu esencia.
¡¡¡Gracias Toño y Gracias Mau!!!

Luego de un silencio casi sepulcral de varios días, la noche del viernes recibí una llamada que me alegró el corazón. Cuando pasa mucho tiempo sin saber de alguien que amas de verdad y de repente aparece nuevamente, todo parece tomar sentido y como se dice, te vuelve el alma al cuerpo.
Gracias, Gracias, Gracias….

Con el alma bien puesta en el cuerpo desperté el sábado muy temprano para ir a realizar la selección de cada uno de los ingredientes para cocinar paella y si bien, los pedidos eran suficientes para resolverlo todo de manera sencilla….. me quedé sin gas. Pero cuando sabes cocinar, el combustible es solamente un factor que no debe alterar el orden de los conocimientos para poder obtener el resultado que buscas y lo logramos. En cuestión de unos minutos ya teníamos un fogón improvisado de carbón y la flama dio lugar a la brasa blanca con la que, una temperatura sostenida nos dio el resultado para poder entregar a los clientes sus pedidos a tiempo y en su punto.

Tantos años de convivir con el carbón en la Sultana del Norte y el aprendizaje de su uso y sus formas, adquirido por la generosidad de mis mejores amigos regiomontanos hizo posible el reto y tooooodo salió bien.
¡¡¡Gracias Monterrey!!!
#soypaella

Por la tarde, tuve la oportunidad de encontrarme con un amigo muy querido en el Hermoso Cariñito, por el rumbo de Juan de Oñate, antes de llegar a Carranza. El lugar es súper agradable porque tiene una terraza que permite en estos días de calor intenso, disfrutar de una atmósfera en la que el aroma del café y el puro envuelven la conversación sobre proyectos que pronto se convertirán en realidad. En la música estuvimos acompañados por “El Ipod” que es el seudónimo de un trovador excepcional y de pronto, ya era de noche y buena hora para ir a descansar.
¡¡¡Gracias Luchito!!!

El domingo por la mañana me fui a desayunar a un cafecito que está por Arista, antes de llegar al Jardín de Tequis. Luego de unos chilaquiles con aldilla era prácticamente obligado pasear por ese Jardín que es un verdadero tesoro.

En este fin de semana también sucedieron muchas cosas en otras partes del mundo y el ataque masivo, por la cantidad de armas empleadas por Irán sobre el cielo de Israel fue neutralizado por una respuesta que evitó de manera muy eficaz el derramamiento de sangre, aunque la tensión en medio oriente sube a niveles en los que los ejes del Mundo manifiestan sus intenciones de encontrar la fórmula pacífica de evitar el crecimiento de un conflicto de siglos… esperamos con verdadera intensión que se encuentre una buena solución.

Con el gran entusiasmo de que esta semana que inicia sea una derrama de bendiciones para tod@s, solo me queda decirles:

¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!

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#4 Tiempos

El cine todavía | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Debería haber una palabra para describir esa sensación que se tiene al salir del cine después de ver una buena película. Es un ánimo inigualable. Tocas tierra con un nuevo brío. La gente del centro comercial no lo vislumbra, pero eres alguien distinto al que compró su entrada dos horas antes.

Emerges de la penumbra con una membrana renovada. Con ella replanteas tus esquemas (aunque quizá lo olvides al día siguiente tras contaminarte de la rutina). Reconectas con lo que en verdad importa. Es como si una aspiradora le diera un servicio a tu mundo interior con calefacción incluida.

La manida (y estéril) controversia sobre si las series han superado al cine, queda desacreditada por momento así. Por más buenas que las series sean, no ofrecen eso que el cine sí. La intimidad acompañada en la sala. Los rituales previos. El camino de regreso en el que rememoras diálogos, en el que te acuerdas de una persona a la que le hubiera gustado esa cinta, aunque ya no se lo dirás nunca. Un gran plan cuando no tienes planes.

Solo esmérate un toque. La gran pantalla impone sus reglas, exige un mínimo de compromiso de tu parte. No te quedes derrotado en casa, envuelto en una triste pijama mientras comes una quesadilla. No: tienes que ponerte de pie, venir, sentarte con propiedad y luego levantar la cara. Alza la oreja también. Déjate llevar por el celuloide.

Ir al cine es como mirar el mar por un rato. Es una terraza particular, lo audiovisual en su tinta. La máxima expresión a la sombra. Así que haz el favor de no hablar en la butaca, si eres tan amable. Que la proyección se encargue de remover lo que hay que remover en ti. Métete en la burbuja sin pesar demasiado. Estás ante un acontecimiento. No es como esos episodios que te echas de un tirón tirado en la cama con la tableta, ese maratón que alimenta tus vicios.

La fortuna aumenta cuando alguna película añosa se cuela en cartelera y se multiplica el efecto de viaje en el tiempo. Como aquella noche en que presenciamos a Olivia Newton-John resucitar en un cine cualquiera. Los movimientos imperfectos de la cámara mientras ella entonaba «Hopelessly Devoted To You» nos transportaban. Estábamos con ella, en un jardín de pasto recién cortado en Los Ángeles. Eso parecía.

Más de una aflicción se cura yendo al cine. Olvida lo horrendo que es todo allá afuera, en donde no encuentras a Sophia Loren ni a Marlon Brando. Maldice la vida que te aleja de las películas. Y vuelve a ellas. Pese a lo infumable de otra épica de superhéroes y secuelas con carteles chillantes (una producción de más de cien millones ya me da desconfianza), recuerda que ante el embate de las desgracias tienes un refugio en ellas. Un escape de las responsabilidades y un respiro incluso respecto a tu propio hogar. Hay que ir al cine todavía.

 

Contacto:

Twitter: @Bigmaud

Correo: [email protected]

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#4 Tiempos

Descifrando los secretos de las proteínas con la Dra. Patricia Pérez | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En la sesión del mes de abril de La Ciencia en el Bar, la Dra. Patricia Pérez Cornejo, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí estará platicando sobre los secretos que encierran las proteínas, en lo que es el ciclo treinta y siete de esta serie de charlas que está cumpliendo dieciocho años de realizarse en San Luis Potosí.

La proteína es esencial para la vida, se forman de aminoácidos que son necesarios para el crecimiento y mantenimiento de células y tejidos, por lo que nuestro cuerpo requiere de proteínas en nuestra dieta. Las proteínas provienen de origen animal y vegetal. Las proteínas de origen vegetal y animal varían en su calidad y digestibilidad, pero esto no suele ser una preocupación para la mayoría de las personas si su proteína total satisface sus necesidades. Debemos aspirar a consumir proteínas de una variedad de fuentes que beneficien tanto nuestra salud como la del planeta. Como comemos alimentos y no nutrientes, debemos elegir alimentos ricos en proteínas que no solo proporcionen aminoácidos esenciales, sino que también respalden una dieta saludable y sostenible.

Este importante tema para nuestra salud será explicado por la Dra. Patricia Pérez, y nos explicará los diversos aspectos que suelen ser desconocidos referentes a las proteínas y que debemos de conocer. Así, esta es una buena oportunidad para enterarnos de este tema y ayudarnos a regular nuestra dieta, entendiendo de qué están hechas las proteínas y algunas de sus propiedades. Igualmente nos podremos enterar de las nuevas aportaciones en el estudio de proteínas y conocer el papel que realizan los investigadores potosinos en la generación de nuevo conocimiento relacionado con las proteínas. Como es costumbre, será una oportunidad para que el gran público interactué con los investigadores universitarios, en este caso la Dra. Patricia Pérez e informarse de primera mano de sus contribuciones científicas.

La Dra. Patricia Pérez obtuvo su licenciatura en química farmacológica en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en 1987

; realizó su doctorado en fisiología en la Universidad de Rochester, en Nueva York, Estados Unidos graduándose en 1996, realizó una estancia posdoctoral en el Departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester por dos años de 2000 al 2002. Sus líneas de investigación, con las cuales colabora en el Doctorado Institucional de Ingeniería y Ciencias de Materiales de la UASLP tratan sobre propiedades biofísicas del canal de cloruro activado por calcio TMEM16A. Estudios de los mecanismos de regulación de TMEM16A por iones y proteínas intracelulares. Así como, función de receptores purinergicos P2X4 y P2X7 en células del sistema inmune.

Los temas de investigación que ha abordado la Dra. Patricia Pérez están dirigidos a biomembranas, estudio de proteínas de transporte presentes en la membrana plasmática de células de mamífero. En particular estudia a las proteínas TMEM16A utilizando técnicas de luminiscencia (fluorescencia, quimioluminiscencia, inmunofluorescencia), técnicas de separación (electroforesis), así como técnicas electrofisiológicas.

El núcleo de su trabajo realizado en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí desde al año de 1997, puede seguirlo en la entrevista que Edgar Jiménez en el programa de Copocyt Radio transmitido por Magnética FM en la siguiente dirección:

Los esperamos el próximo miércoles 24 de abril a las ocho de la noche en la Cervecería San Luis ubicada en la Calzada de Guadalupe número 326 en una sesión más de La Ciencia en el Bar, un lugar privilegiado de debate ciudadano entre investigadores y el gran público.

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Opinión