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“La pacificación de los tumultos”: la temporada con más condenas de muerte en SLP
Estos disturbios son uno de los primeros levantamientos sociales registrados en el estado y tuvieron como protagonistas a las acciones sanguinarias de José de Gálvez
Por: Ana G Silva
A propósito de la iniciativa de Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del estado, que propone la pena de muerte en contra de feminicidas, La Orquesta consultó con León García Lam, doctor en antropología por el Colegio de San Luis, para conocer su opinión sobre este tema, además de recordar uno de los antecedentes de este tipo de castigo donde se llevó a cabo una de las condenas capitales más significativas de San Luis Potosí, que fue “La pacificación de los tumultos” en el siglo XVIII.
La historia de Los Tumultos fue uno de los primeros levantamientos sociales que se verificaron en la alcaldía de San Luis Potosí; iniciaron el 10 de mayo de 1767 cuando un bando de mineros en el Cerro de San Pedro reaccionaron ante el régimen de las Reformas Borbónicas, que tenía el objetivo de expulsar a los jesuitas, el cobro de nuevos impuestos, la monopolización del tabaco y dejaba de reconocerles sus facultades y privilegios de mineros otorgados por las ordenanzas de minería.
A los mineros de Cerro de San Pedro se les unieron los habitantes de San Nicolás del Armadillo, rancheros de la Soledad, Concepción y otros. Aunque no se puede hablar de que Los Tumultos fueron un hecho aislado de San Luis Potosí, ya que estos también ocurrieron en otras partes del país.
La revuelta se extendió por gran parte de la región, hasta que fue sofocada por José de Gálvez, político español, que en 1765 fue enviado por la corona como visitador la Nueva España, aplicando severos castigos a los cabecillas de los conflictos, en los que destacó la pena de muerte.
Gálvez tuvo que dirigir una expedición militar el 24 de julio de 1967 hacia San Luis Potosí para restablecer la autoridad, por lo que realizó numerosas detenciones y juicios, las cuales él mismo detalló en informes que envió a diferentes personajes institucionales, especialmente al entonces virrey Carlos Francisco de Croix, donde narró los sucesos acontecidos en ese año para contener las revueltas hasta extinguirlas en tan solo unos meses.
Durante la represión de estos integrantes de la clase criolla en San Luis Potosí y como primer objetivo, Gálvez publicó bandos y circulares en los que se refrendaron las prohibiciones , agregando “severas amenazas secundadas del ejemplar castigo de los rebeldes para que se consiga restituir a este país la obediencia y la justicia”.
De acuerdo con la tesis “Litigios y tumultos. Cultura política en Cerro de San Pedro y los ranchos de Soledad, 1760-1767” del Colegio de San Luis, cuando Gálvez llegó a San Luis Potosí ya había 257 reos capturados. Durante el mes de agosto se realizaron algunas detenciones más. A los llamados “cabecillas” se les dictó pena de muerte y las ejecuciones consistieron en ahorcarlos y decapitarlos ya muertos para exhibir sus cabezas “hasta que el tiempo las consuma” sobre picos en los terrenos de sus propias casas; las familias de estos fueron condenadas al destierro. En la Plaza Mayor de la ciudad (Plaza de Arma) en la iglesia parroquial (hoy Catedral) fueron ejecutados rebeldes del país; mientras que otros fueron condenados a diversas torturas como azotes y “garrote”, así como a mutilaciones.
Para el mes de octubre se llevaron a cabo las últimas ejecuciones y José de Gálvez, indicó que devolvió “la calma y la paz” a la “acongojada” ciudad.
León García Lam dijo que este ha sido el antecedente más brutal que se tiene de condenas de muerte en San Luis Potosí: “Hecho que dejó hondas cicatrices en la conciencia histórica del estado”.
Al cuestionar al antropólogo sobre si considera que proponer la pena de muerte sería un retroceso a los derechos humanos, respondió que al tratarse de los valores modernos y contemporáneos sí, pues en la idea del tiempo y de la progresividad “esto significa que reconocemos que hay un proceso que va desde la aplicación de penas corporales a procesos menos violentos”.
Finalmente, García Lam detalló que se debe entender que muchas sociedades ejercen estos castigos, pero no hay que olvidar que cada sistema normativo debe ser comprendido en sí mismo y “no se trata del mismo fenómeno, aunque el resultado parezca similar”.
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Gobernador confirma que se destinarán 516 millones y no 320 a la UASLP en 2026
El gobernador indicó que el recurso será entregado en “doceavas” (mensualmente) y que se acudió al artículo transitorio que permite que el Congreso autorice el aumento de 196 millones de pesos
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, confirmó que el presupuesto estatal destinado para la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) será de 516 millones de pesos para el ejercicio fiscal 2026, tras una ampliación al monto inicialmente aprobado por el Congreso del Estado.
El mandatario aclaró que el recurso no se entregará en una sola exhibición, sino que será distribuido en 12 mensualidades.
“Todo se va a suministrar por medio de doceavas”, explicó.
Detalló que esto significa que el total del presupuesto será dividido en 12 partes iguales, garantizando flujo constante para la operación de la universidad.
“No quiere decir que se entreguen 300 millones en partes y los 200 restantes de golpe al final; todo va en doceavas”, precisó.
Gallardo Cardona confirmó que esta ampliación presupuestal será posible al amparo de un artículo transitorio que prevé que el Congreso del Estado modifique la cantidad autorizada.
Este anuncio se da en el marco del convenio firmado entre el Gobierno del Estado, la federación y la UASLP, desde el 14 de enero el cual busca fortalecer la educación superior en la entidad.
La titular de la Secretaría de Finanzas, Ariana García Vidal, informó que el acuerdo se concretó tras un proceso de diálogo entre las partes, permitiendo incrementar el recurso respecto al año anterior.
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Moreno nombra a Rocha, Azuara y Galindo, Defensores de México en SLP
Alejandro Moreno destacó el liderazgo político y la gran capacidad de gobernar del alcalde Enrique Galindo, quien sería el mejor representante de la oposición en San Luis Potosí en los próximos comicios
Por: Redacción
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, convocó al priismo en todo el país y a la sociedad en general a sumarse como “Defensores de México”, en el marco de un posicionamiento del Comité Ejecutivo Nacional que plantea una convocatoria abierta a la ciudadanía para participar activamente rumbo a los comicios de 2027, fijando una postura política clara y de cara a los retos del país.
En este contexto, Moreno Cárdenas reconoció al alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, como un actor clave en la consolidación de la coalición PRI-PAN-PRD en la entidad, al señalar que es un perfil que ha sabido construir unidad y resultados. Afirmó que, de cara al futuro electoral, sería quien mejor represente a la oposición, al destacar que “hacemos política con profesionalismo y seriedad”, y que lo que se busca es consolidar alianzas competitivas, partiendo de lo que ha funcionado: la suma de fuerzas.
El dirigente priista reiteró que su partido se mantiene abierto a la construcción de coaliciones, no desde una lógica de cálculo electoral, sino con una visión de país: “Funcionan las coaliciones, funciona la suma, y lo que queremos es seguir construyendo acuerdos por México”, sostuvo, al enfatizar la importancia de anteponer el interés nacional por encima de intereses particulares.
Para el caso de San Luis Potosí, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI designó como “Defensores de México” a Sara Rocha, Frinné Azuara y Enrique Galindo
. En particular, Moreno reconoció la trayectoria de Rocha Medina, a quien describió como una gran legisladora y una lideresa que ha fortalecido al partido en la entidad con trabajo y compromiso.Alejandro Moreno añadió que los gobiernos emanados de la coalición tienen la convicción de impulsar programas y proyectos que respondan a la ciudadanía, al recordar que han sido respaldados por militantes del PRI, así como por simpatizantes del PAN y del PRD. “Por eso en San Luis tenemos un gran y extraordinario alcalde en Enrique Galindo, un alcalde que está trabajando y que está firme para defender a México”, concluyó.
Este mensaje se dio durante una rueda de prensa en el CEN del PRI, en el que Alejandro Moreno Cárdenas dio a conocer la representación de Defensores de México en todas las entidades del país, quienes tienen la tarea de promover la cercanía con la ciudadanía, escuchar demandas, respaldar causas sociales y difundir la visión del partido, además de contribuir a la construcción de una agenda común rumbo a los procesos electorales, privilegiando el trabajo en territorio, la unidad y la conformación de alianzas amplias.
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Ciudad
Defender la voz en medio del ruido: entrevista con Gabriela Warkentin
Por: Jorge Saldaña
Fue un sábado redondo. La visita a San Luis Potosí de Gabriela Warkentin, la periodista, la académica, la mujer comienza como los días que son buenos: desayunando.
El alcalde Enrique Galindo está en el primer piso del Centro de Negocios Potosí, casi a las puertas del elevador. Lo acompaña su equipo más cercano. Enrique está esperando a su invitada al desayuno, a la conferencista del evento, a la protagonista del día y a la periodista que responderá a los medios, de los que es parte y referencia.
Warkentin llegó desenfadada, con su porte de intelectual madura pero accesible, como quien no tiene que demostrarle nada a nadie.
En la mesa de honor, la conductora de “Así las cosas” compartió enchiladas suizas y jugo de naranja con la autoridad de la ciudad, empresarias y periodistas.
El resto del recinto, el mirador uno del Centro de Negocios Potosí, se pobló de invitados especiales que pudieron compartir de cerca con la huésped de honor.
Luego de unos minutos de ajustes en los horarios, Warkentin subió al templete de un escenario dispuesto solo con una pantalla que acompañó a frases precisas a su autora.
El auditorio, repleto, sillas faltaron, pero sobraron oídos atentos.
Gabriela no llegó a explicar el mundo, sino a incomodarlo un poco. Su charla giró sobre avances visibles y barreras invisibles, pero en realidad orbitó sobre algo más delicado: la necesidad de tener propósito, de defender la voz propia… y de atreverse a mirarse al espejo, incluso cuando no es cómodo.
Después de aplausos de pie, la comunicadora se presentó ante los medios para conversar. Una rueda de prensa de periodistas para una periodista. Sin solemnidades vino la conversación.
No tenemos la primera pregunta, pero se le plantea en la oportunidad el escenario que hoy compartimos todos los que trabajamos en medios: un ecosistema saturado, inmediato, donde cualquiera opina, publica y distribuye.
La pregunta es directa: ¿Qué le queda al periodismo en medio de ese ruido?
Warkentin no responde rápido. Ordena ideas. Como quien sabe que la simplificación, en estos temas, suele ser una trampa.
“Nos daría para un semestre de clase”, dice primero, casi como advertencia.
Y luego entra al fondo:
“Hoy el periodismo es más necesario que nunca… pero también estamos en un contexto económico muy desfavorable para hacerlo”.
La frase parece contradictoria, pero no lo es.
Explica: mientras en otras latitudes hay redacciones robustas —pone como ejemplo al New York Times, con miles de periodistas—, en México los equipos son reducidos, fragmentados, muchas veces precarizados.
“¿De qué tamaño son nuestras redacciones aquí?… nosotros somos una decena”, dice, marcando la distancia sin dramatismo, pero con claridad.
La conversación se mueve entonces hacia una tensión que todos conocemos: velocidad contra profundidad.
¿Debe el periodismo competir con la inmediatez de las redes?
La respuesta no es romántica, pero sí firme:
“En ese mundo donde todos opinan, donde todo mundo reenvía, donde todos creen el WhatsApp que les mandó la tía… en ese mundo el periodismo es más necesario que nunca
”.Hace una pausa breve.
“Pero necesitamos condiciones para hacerlo”.
Y ahí aparece una palabra que se repite sin repetirse: tiempo.
Tiempo para investigar. Tiempo para seguir una historia. Tiempo para equivocarse y corregir.
No el tiempo de la viralidad, sino el de la comprensión.
Se le dirige otro cuestionamiento poco cómodo tanto para ella como para sus entrevistadores: la confianza.
Los datos son conocidos: la mitad del país desconfía de los medios. Y mientras tanto, proliferan espacios sin firma, sin responsabilidad, sin rostro.
¿Sigue teniendo autoridad el periodismo?
Warkentin no niega el problema. Pero tampoco se queda en la queja.
“Sí, hay una proliferación de medios espontáneos, por llamarlos de alguna manera… que distorsionan y meten mucho ruido”.
“Quienes nos dedicamos profesionalmente a esto, tenemos la obligación de volvernos pertinentes para nuestra audiencia”.
La palabra no es casual: pertinente.
No dice influyentes. No dice virales. Dice pertinentes.
“Cuando yo era chica —recuerda— el periodismo en México no le hablaba a la ciudadanía… le hablaba al poder”.
No hay dramatismo en el tono. Pero sí hay una especie de ajuste de cuentas histórico.
“No venimos de un periodismo comprometido con las causas ciudadanas. Venimos de uno que nunca le habló a la gente”.
Dicho así, cambia el eje de la discusión.
El problema no es solo TikTok. Ni Twitter. Ni los “medios patito”. El problema es más estructural.
¿Cómo se construye en un entorno donde un video improvisado puede tener más alcance que una investigación de semanas?
Warkentin lo aterriza:
“Tenemos que hacer un esfuerzo adicional para que lo que hacemos le importe a alguien”.
Y ahí está quizá uno de los puntos más honestos de la conversación.
No basta con tener razón. Hay que lograr que alguien entienda por qué importa.
En medio del diagnóstico deja claro que el periodismo mexicano no está vacío de talento.
“Se está haciendo un trabajo extraordinario… hay organizaciones, investigaciones, proyectos que están contando historias muy potentes”.
Menciona, por ejemplo, trabajos que reconstruyen la vida de personas desaparecidas a partir de sus pertenencias.
Periodismo que no solo informa: reconstruye humanidad.
Antes de cerrar, se le propone sintetizar al periodismo mexicano en una frase breve. Ocho palabras, como una cabeza de nota.
Se niega.
No de forma evasiva, sino deliberada.
“No lo voy a hacer… el periodismo mexicano merece más que ocho palabras”.
Y en lugar de definición, ofrece algo más significativo:
“Abrazo a las y los periodistas valientes de territorio”.
Terminan las preguntas y afuera se regresa al mismo ruido de siempre: opiniones, versiones, certezas exprés e intereses.
Adentro —al menos por un momento— quedó otra idea flotando:
El periodismo sigue teniendo algo que decir… y también debe defender su voz.
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