octubre 29, 2026

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#4 Tiempos

La hora exacta | Columna de Juan Jesús Priego

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Las puertas del metro de Nueva York debían permanecer abiertas sólo 45 segundos en cada estación: así lo habían establecido las autoridades ferroviarias. En 45 segundos todos los usuarios tenían que bajar y subir. Y antes de abandonar cada estación para pasar a la siguiente, un micrófono interno decía: «Que nadie impida el cierre de las puertas, por favor».

Pero siempre había alguien que lo impedía y el metro llegaba todas las mañanas a Manhattan con uno o dos minutos de retraso. ¡A Manhattan, donde el tiempo es oro! Se pidió entonces a un grupo de expertos que estudiaran la manera de evitar tales pérdidas de tiempo, y éstos, tras varios días de trabajo intensísimo, concluyeron lo siguiente:

1) la voz del micrófono era demasiado gentil, y la gentileza no siempre produce obediencia;

2) era necesario que los usuarios del metro supieran que no obstaculizar el cierre de las puertas era una orden más que una súplica o un ruego;

3) en consecuencia, había que cambiar la voz implorante por otra mucho más enérgica y autoritaria (el por favor bajo ninguna circunstancia debería volver a pronunciarse).

Únicamente tomando en cuenta todo lo anterior el metro podía llegar a Manhattan a la hora señalada en los tableros.

Ya desde principios del siglo XX, Nueva York y el transporte público habían dado mucho de qué hablar a los observadores atentos. ¿Por qué tanta agitación? He aquí, por ejemplo, lo que escribió acerca de este asunto don Julio Camba (1884-1962), el gran humorista español: «Hurry up! (¡pronto, apresuradamente!) es el grito que se oye en todas partes. Los trenes metropolitanos sólo se detienen algunos segundos en las estaciones, y hay que tener los codos muy fuertes si se quiere entrar o salir. Por lo demás, este tacto de codos parece estar aquí completamente admitido. Si un desconocido le pisa a uno, uno le pisa a él o pisa a otro cualquiera, y en paz. Las excusas serían demasiado dilatorias» (Un año en el otro mundo).

En efecto, ¿por qué tanta prisa? En un bello libro acerca del tiempo escribió hace poco Anthony Aveni el famoso antropólogo y astrónomo estadounidense, que «la búsqueda de la hora exacta podrá ser inscrita en la historia como la más grande obsesión del siglo XX». Lo cual, sin duda, es verdad. En la antigua China el conocimiento de la hora era un privilegio del emperador, y era él quien fijaba el calendario y determinaba la importancia de los días. El tiempo pertenecía a los dioses –o a sus delegados-, y el pueblo no tenía para qué conocer sus misterios. Por demás está decir que el pueblo, a pesar de todo, no se lo pasaba tan mal.

Ni siquiera para los occidentales, por lo que se sabe, el conocimiento de la hora exacta fue algo que produjera algo así como sentimientos de euforia. En el siglo II a. C. –según cuenta Aulio Gelio en sus Noches áticas-, cuando los científicos de entonces trazaron en Roma una meridiana con el fin de calcular con cierta exactitud el paso del tiempo, recibieron de Plauto (259/251–184 a.C.), el famoso comediógrafo, la siguiente imprecación: «¡Maldigan los dioses a aquellos que por primera vez se pusieron a dividir el tiempo! ¡Sea también maldito el que trazó una meridiana en estos lugares, cortando así mis días en pequeños fragmentos!».

Los primeros relojes no eran tan exactos como a veces creemos que eran: daban únicamente las horas; pero, a partir del siglo XVI, empezaron también a tocar los cuartos de hora, lo cual, si se mira bien, era toda una revolución. Mediante esta nueva medición del tiempo –con divisiones cada vez menores- se invitaba a los hombres a apresurarse para no perderlo, es decir, a vivir de prisa. Con el resultado triste de que a nosotros, nietos de la revolución industrial, hijos de la electrónica y hermanos del artefacto digital, la hora exacta nos tiene obsesionados. Vivir a contrarreloj, como se dice, ha llegado a convertirse en la nota distintiva de nuestro estilo de vida.

Pero, ¿para qué y a qué precio? No hablemos de enfermedades cardiovasculares, de alta presión o de angina de pecho, sino únicamente de esa humilde virtud llamada amabilidad o cortesía. Los trabajadores de Manhattan sólo podían llegar a tiempo quitándole el por favor a la única voz que se dirigía a ellos mientras viajaban: prefirieron una orden militar a cambio de no perder dos minutos o, a lo mucho, tres.

¡Cuántas cosas habremos perdido en la vida por ganar unos cuantos segundos que después se nos fueron sin saber cómo! ¡Cuántas amistades frustradas, cuántos encuentros desaprovechados por no saber estarnos quietos a pesar de nuestra agitación interior!

Me decía alguien hace poco un amigo al presentarme a su esposa: «Mire, ella es mi mujer. ¡Ah, si supiera usted que casi estuve a punto de no conocerla! Me la presentaron en una reunión a la que no pensaba asistir por quedarme en casa acabando unos planos que debía entregar al día siguiente. Pero como un amigo se obstinó en que lo acompañara, no tuve más remedio que ir con él. Y, claro, allí estaba ella»…

La esposa me sonrió con dulzura y dijo: «Y yo, por mi parte, aquella noche ya estaba por marcharme cuando alguien me detuvo para decirme no sé qué, de modo que no tuve más remedio que quedarme, y ya ve usted lo que sucedió. ¿Se imagina lo que habría pasado de no aceptar haberme quedado unos minutos más?». Y yo le sonreí a mi vez como diciéndole que lo imaginaba. La vida es así. Las mejores cosas de la vida nos las da Dios sólo en tiempos de calma, es decir, cuando hacemos poco caso del reloj y nos limitamos a dejar -sin impaciencia- a que el tiempo pase: únicamente, para decirlo ya, cuando se da una oportunidad a lo imprevisto.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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