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Indígena ganó laudo al Indepi y la reinstalaron… durante 50 minutos

A pesar de que Maribel Zúñiga fue reinstalada en su puesto del Indepi, fue despedida de nuevo; un caso de discriminación y violencia laboral por parte del instituto

Por: Abelardo Medellín

Tras cuatro años de haber sido irregularmente despedida, Maribel Zúñiga Martínez fue reinstalada en el Instituto de Desarrollo Humano y Social de los Pueblos Indígenas (Indepi).

Llegó a las nueve de la mañana, como lo marca su horario, y en compañía de su abogado se firmó el acta de reinstalación su puesto como supervisora general del área de Planeación; sin embargo, cincuenta minutos después, una persona ajena al instituto le dijo que debía retirarse.

«Estás despedida desde este momento, me dijeron», comenta y relata que este despido, que califica como injustificado, ocurrió en compañía de la subdirectora de Planeación y una persona de Comunicación Social del instituto; sin embargo, dice, en todo momento las amenazas y afrentas para que se retirara del edificio las hizo esta persona que no se identificó.

Durante 2015, relata, ya había sufrido un despido injustificado parecido a este; pues entró al instituto una nueva titular llamada Margarita Viñas quien le dijo: «que tenía compromisos políticos que cumplir. Me dijo “tengo que buscar gente de mi confianza, gente de mi línea, ¿tú me entiendes?”.

Cinco años después, tras imponer una demanda laboral, el laudo se emite a su favor y, entre los puntos que debía cumplir el Instituto, estaba la reinstalación de Maricela, cosa que debía ocurrir en forma el día 10 de octubre; sin embargo, en menos de una hora después, fue despedida de nuevo.

La afectada relató que intentó tramitar una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos; ahí le pidieron que llamara testigos a declarar pero nadie quiso hablar: «ellos me dijeron que temían dar su testimonio, porque habían sido amenazados, bueno, Margarita Viñas en ese entonces los amenazó, que si acudían, así como a mí les iba a ir”.

Maribel Zúñiga comentó que este es un claro caso de discriminación, en el cual el Indepi volvió a incurrir en violencia laboral: «no me quise ir después del despido, yo les dije que este era un edificio público, entonces me dijeron ‘vamos a mandar llamar a Seguridad Pública, mandaron a llamar a la policía y entraron los elementos».

Tras una discusión, comenta, decidió salir del edificio pues temía por su persona, pero asegura que casos, como el de la exoficial del Registro Civil, Teresa Carrizales, le dan motivos para evitar un problema mayor con las fuerzas policiacas.

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