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Habitantes originales o Los mexicanos que no | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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«Escribí Las venas (abiertas de América Latina) para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?”.

Eduardo Galeano

 

El pasado viernes 21 de febrero, por convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés), se celebró el Día Internacional de las lenguas madre.

En territorios mexicanos plenamente mestizos, donde hay una convivencia armoniosa multiétnica/línguística/cultural, de manera bien visible en Pátzcuaro y Uruapan en Michoacán, ciudad de Oaxaca, Valles centrales y Tehuantepec en Oaxaca, Mérida, Tizimín y Valladolid en Yucatán, San Cristóbal de las Casas en Yucatán, esa celebración afianza el desarrollo en tolerancia y valoración de las diferencias entre mexicanos.

En el resto del país, en la mayoría de los contextos mexicanos, ser indio es equivalente a ser mujer. Ser humano discriminado, excluido y sub-asalariado.

Es cierto, hay leyes, incluido el Derecho a la lengua, pero en la práctica cotidiana, eso se desdibuja.

Botón que confirma

Lo antes dicho fue fehacientemente ratificado el 21, 22 y 23 de febrero, viernes, sábado y domingo próximos pasados durante la celebración potosina del mencionado Día Internacional de las lenguas madre.

En un ejercicio reflexivo vindicatorio (de defensa) o reivindicativo (de contradecir la ofensa, en este caso histórica y ancestral en contra de los descendientes de los mexicanos más antiguos), estuvieron ausentes quienes se dedican a estudiar el fenómeno, antropólogos, sociólogos, lingüistas, dejaron a los protagonistas originarios de comunidades plurilingües/pluriculturales denominados indios o lastimeramente indígenas (para que no se escuche ofensivo, aunque en la práctica lo sea). Tampoco estuvieron, más allá del breve protocolo inaugural, autoridades, estatales, municipales y culturales, incluidas las de atención al desarrollo de los pueblo indígenas.

No es infrecuente que quien desde la academia tiene como objeto de estudio los distintos ángulos del ser indio mexicano (usos, costumbres, idioma, historia), vaya a trabajo de campo con viáticos generosos o pase temporadas camuflajeado en ese contexto con becas y si “puntea” (o adquiere puntos para mejorar su estatus económico, acaso de investigación) en el Sistema Nacional de Investigación, adquiera un sueldo privilegiado sumado al ya superior a la media magisterial. Ellos van “a campo” a estudiar fenómenos sociales, pero cuando el fenómeno de carne y hueso, de heridas abiertas bien a exponer su biografía construida con discriminación, no estás presente ¿Porque escapa a tus horas escritorio o porque no te da puntos o turismo étnico?

Testimonios presenciales

En su exposición de dentro del evento citado, en la versión potosina desairada, esto dijeron algunos de los conferencistas:

Teresa Santiago Marcelino con Maestría en Derechos Humanos con el tema Derechos lingüísticos: En la escuela nos despojaron de nuestra lengua, yo tengo como lengua original el tének; tuvimos que renunciar a ella por vergüenza, porque nos discriminaban. Ahora quieren que la recuperemos también por obligación, por mandato. Si se recupera ha de ser desde adentro de las comunidades, por convencimiento y persuasión entre nosotros mismos.

Gerardo Morales Loyde, estudioso de tének, su lengua original y conductor de talleres para la preservación y enseñanza de su lengua: En México hay discriminación; remarcada en la escuela. En la primaria nos separaban a los indios que hablamos nuestra lengua y al resto de los alumnos que sólo hablaban en español. Las clases eran en español. Además, no somos indios porque no nacimos en la India. Fue un proceso muy doloroso ser obligados a renunciar a nuestra lengua y no es fácil el proceso de reconversión a valor tu lengua y tu cultura.

Gerardo abre su chaleco negro y muestra, debajo de él, una guayabera también negra, con finos bordados en rojo de su ascendente tének. Este es un reflejo de lo que soy, y ahora, por encima de dificultades y discriminaciones, cobrando conciencia del valor cultural y lingüístico, soy orgullosamente tének. Pero, esto es como volver a partirte; y muchos de mis coterráneos no lo aceptan ni asumen. Sólo uno de cada 10 o 20 residentes en la ciudad de San Luis Potosí nacidos en comunidades de ascendente per hispánico cobramos conciencia de nuestros valores originarios y su preservación.

El mapa nacional de la pluriculturalidad

Cuando se cumplieron 400 años de la llegada de Cristobal Colón al nuevo territorio luego denominado América, hubo controversia en cuanto la nomenclatura a designar a la conmemoración del hecho y la denominación ancestral de Descubrimiento de América por la endulcorada Encuentro de dos culturas. Pero no cambio la esencia de subcontinente pobre, endeudado, sobreexplotado de sus materias primas y frágil a ejercicios de invasión y dictaduras militares en favor de intereses económicos ajenos a la región o con complicidad de cúpulas. Y, oh ironía, con el más recalcitrante explorador imperial, Estados Unidos, al norte del mismo continente.

Detrás de las lenguas madres hay culturas y el empolvado espíritu de Simón Bolívar de propiciar una Latinoamérica unida en función de un desarrollo y devenir a partir de sus propios intereses.

El dato es oficial desde hace varias décadas, México, a más de 500 años del inicio de la conquista de 300 años y 200 de relativa independencia, cuenta con más de 60 grupos/naciones bilingües/biculturales, con 250 variantes idiomáticas. Trastocadas, humilladas y excluidas, despojados de sus mejores tierras, matienen vivos, idiomas, cosmovisiones, expresiones culturales, ejercicios de autogobierno, de medicina herbolaria y otros haberes científico/culturales.

Tienen derechos, pero su ejercicio no sólo está insuficiente en reglamentaciones que les validen, sino en un todo social reticente a un mestizaje pleno, porque es, en las prácticas cotidianas, discriminador.

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