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Cine en las universidades | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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El viernes pasado, dentro del Curso: Cineclub. Director@s y películas más destacadas del Nuevo cine mexicano, se exhibió la película “Almacenados” (2014) del joven realizador Jack Zagha Kababie.

Los alumnos de filosofía de la UASLP, Mónica Rodríguez Cuéllar y Luis Mauricio Acosta, quienes la presentaron para su exhibición y análisis, dieron un panorama de elementos conceptuales desarrollados en México, a partir de la llegada del filósofo José Gaos, refugiado en nuestro país a causa de la Guerra civil española. Gaos, además de desarrollar en México la mayor parte der sus escritos acerca del pensamiento mexicano, contribuiría al desarrollo de otros pensadores como Octavio Paz, Juan Villoro, Leopoldo Zera y Emilio Uranga; este último es quien identificará al mexicano como alguien que se asume como “ser accidental”.

La película “Almacenados”, de carga experimental vanguardista, es propicia para la reflexión y análisis a partir del estudio filosófico del ser mexicano. Esto también motiva a evocar otro tipo de actividades en torno al cine realizadas por universitarios.

Universidades latinoamericanas

Durante el primer quinquenio de los 1980, la fundación alemana Konrad Adenauer, patrocinó a la Asociación Latinoamericana de Televisión Universitaria (ALATU), con sede en Lima, Perú, la realización de festivales con el concurso de universidades del subcontinente Latinoamérica; luego de responder a la convocatoria de realizar adaptaciones y producción –con lenguaje de cine- de cuentos de su país en cortometrajes de 30 minutos de duración; e intercambiar copias para su exhibición en los diversos países participantes.

A la edición 1983 acudieron las universidades mexicanas Nacional (UNAM), campus Ciudad Universitaria; Iberoamericana, campus ciudad de México; y la Autónoma Metropolitana (UAM), campus Xochimilco. También asistieron al evento y destacaron de manera relevante universidades de Uruguay, Chile, Costa Rica, Colombia, Paraguay y Perú, el país sede.

La producción de la UNAM contó con algunas singularidades:

  • Se adaptó el cuento “La muerte tiene permiso” del narrador Edmundo Valadez. Profesores y alumnos universitarios acudieron al escritor mexicano para solicitar su venia.
  • Don Edmundo, conocido por su narrativa y la producción de la revista El Cuento, accedió de inmediato.
  • Siempre en equipo, profesores y alumnos, hicieron una adaptación del cuento; agregaron un trovador/narrador en el tono de corrido mexicano de la Revolución mexicana (según el modelo del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, para establecer un puente de comunicación con el espectador); otros agregados fueron, la presencia de una mujer, esposa de un campesino acecinado y el presidente de San Juan de las Manzanas, el victimario.
  • Inspirados en la corriente fílmica del Neorrealismo italiano, se hizo prueba y selección de actores entre alumnos universitarios.
  • A manera de cita de las películas “En este pueblo no hay ladrones” (1965) de Alberto Isaac y “Reed, México insurgente” (1970) de Paul Leduc, quienes incluyeron en papeles de reparto a destacadas personalidades, estuvieron en escena.
    • El cuentista chiapaneco Eraclio Zepeda (1937-2015), en papel protagónico de Presidente de México (ya antes hizo el papel de Pancho Villa en Reed, México insurgente), luego fue embajador de México ante la UNASCO.
    • El poeta Miguel Rubio Candelas, hizo el papel de Don Sacramento, padre del campesino victimado.
    • Georgina Limones, alumna de Sociología y hoy destacada historiadora mexicanista, hizo el papel de María, esposa del campesino muerto.
    • El alumno de Periodismo René Mandujano, es el Presidente de San Juan de las Manzanas.
    • Jorge Ramírez-Suárez, luego productor de cine (Ángel de fuego, 1989, de Dana Rorbeg; En medio de la nada, 1990, de Hugo Rodríguez, rodada en el Altiplano potosino; La mujer de Bejamín, 1991, de Carlos Carrera), director de cine (Conejo en la luna, 2004; Guneg tag, Ramón, 2013; La gran promesa, 2017), es un ingeniero que acompaña al Presidente.
    • Florece Toussait, académica y autora de una docena de libros acerca de la historia de los medios de comunicación y de la columna radio y televisión en la revista Proceso, hizo de mujer de pueblo.
    • Javier Arévalo Zamudio, entonces director de la Carreara de Periodismo en la UNAM y luego Director de Comunicación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y
    • Luis Alberto de la Garza, director del posgrado de Sociología de la UNAM, fueron ministros.
    • Fernando Macotela, ex director de la Carrera de Comunicación en la UNAM, entonces director del Instituto Mexicano de Cinematografía, prestó de los Estudios Cinematográficos Churubusco, 100 juegos de vestuario para gente de campo.
    • Virgina Medina, académica de posgrado de Comunicación en la UNAM, estuvo entre la gente del pueblo.
    • 150 alumnos como extras y en papeles de reparto.
    • Además hubo equipos de alumnos para resolver, transportación, vestuario, ambientación escénica, maquillaje y alimentación.
    • El alumno José Luis Aguilera, hoy documentalista de cine y productor de Canal 11 TV del IPN, grabó e hizo el montaje de lo que hoy se denomina “detrás de cámaras”, con el título de “Programa de un programa”.
    • El pintor zacatecano José Esteban Martínez se encargó de arte y decorados.
    • La alumna Eunice Hernández, hoy responsable de Comunicación en la Casa de México en la Ciudad Universitaria de México en París, del maquillaje.
    • La alumna, actualmente gestora destacada, Ana Berta Jaimes, de la alimentación.

El rodaje fue en el pueblo de Tlayacapan, Morelos. Para aprovechar la luz del día y cubrir el 80% del guion en un solo día, el llamado para la grabación fue a las 5 de la mañana frente al estadio olímpico de Ciudad universitaria

Heraclió Zepeda, entrevistado por alumnos, comento:

El cuento hispanoamericano llevado a la televisión contribuye a sensibilizar a la población latinoamericana respecto a su realidad y, al mismo tiempo, da elementos de afirmación y re-significación de la cultura propia. Pero, agregó, no en forma definitiva; hay otros factores, políticos, sociales, de orgullo étnico, de herencia cultural, de identificación del enemigo común; conocemos poco a otros pueblos latinoamericanos y muchos de ellos conocen bien a México; hay una gran deuda que pagar de solidaridad latinoamericana”.

“Sería una petulancia creer que el cuento va resolver esos pendientes. Hay que cambiar el pamnorama en el cual crece el cuento, el cuento solo no puede cambiar el panorama. Esto es una lección para los artistas que creen que hacen la historia y los mejores entre los mejores son combatientes y ellos se habrán graduado con el título más importante: el de hombres y el de mujeres”.

Los Jorges Ramírez, Suárez y Pardo, ambos en papeles de ingenieros.

El ejercicio de práctica y contextos sigue

Ese rodaje en Tlanepantla, Morelos, involucró a más de 200 universitarios de la UNAM y contribuyó a detonar algunas intenciones vocacionales para el cine. Prácticas similares y ejercicios de cineclub con reflexión en torno a los temas que los filmes transportan en el espacio y tiempo, ayudan a verse en distintos espejos, incluido el del acontecer presente.

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