agosto 31, 2026

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Gobierno de SLP ha detectado un “cartel inmobiliario”

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El gobernador Ricardo Gallardo dijo que hay una investigación contra funcionarios y ex funcionarios que otorgaron permisos para construir inmuebles irregulares

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del estado de San Luis Potosí, adelantó que la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí, ha realizado una investigación a la que denominó “el cartel inmobiliario”, en comparación al fraude de este giro en la Ciudad de México.

El mandatario estatal dijo que el ente procurador de justicia ha realizado esta investigación durante el último año, y próximamente se darán a conocer detalles sobre el involucramiento de funcionarios y ex funcionarios públicos.

Gallardo Cardona adelantó que hay funcionarios municipales involucrados, quienes reglamentaban los permisos para construir edificios al poniente de la ciudad, y que a pesar de definir una altura específica, en muchas veces se excedía; además, de que “se pagaba con pisos completos”.

Finalmente, el gobernador del estado dijo que los detalles sobre esta investigación no se revelaron con anterioridad, debido a que no se usó el tema como campaña negra, pues había un proceso electoral de por medio; no obstante, “ya se acabó el proceso electoral y ahora sí vamos con todos los temas jurídicos”.

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Llamadas telefónicas | Columna de Juan Jesús Priego

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¿Qué me decía usted? –pregunté al anciano mientras éste luchaba, sudando y todo, por coger con firmeza el hilo de nuestra conversación.

–Ah, sí, le estaba diciendo que uno de mis hijos, el menor de todos, ha tomado para conmigo o respecto a mí, como prefiera usted decir, una actitud bastante extraña. Ya no me saluda cuando llega a casa, ni me dice adiós cuando se va. De la noche a la mañana, según parece, le ha dado por pensar…

Y otra vez el teléfono. El anciano se me quedó mirando como a la expectativa, se encogió de hombros, esbozó una sonrisa que quería ser de comprensión –aunque no llegó a tanto: sólo quiso serlo– y se ovilló en la silla como un derrotado.

–Sí –dije a quien me llamaba esta vez–. ¡Hombre, qué pena! Lo comprendo, pero no traigo conmigo mi agenda. Lo que pasa es que la dejé ayer en mi otra chamarra y aún no he podido ir por ella. ¿Podría hablarme más tarde? ¿Qué tan tarde? Déjeme ver. ¿Podría marcarme nuevamente a eso de las diez? ¡No, qué va a ser tarde! A esa hora apenas estoy llegando a casa. Bien, espero su llamada. Hasta entonces.

Miré al anciano como diciéndole: “Puede continuar usted, señor”. Pero no dije nada, sino que únicamente lo miré. Éste se incorporó en la silla, trazó con la mano sobre el borde de mi escritorio una figura incomprensible (era evidente que no recordaba en qué punto de la conversación nos habíamos quedado) y dijo por fin:

Entonces mi mujer tomó la decisión de dormir en camas separadas. ¿Por qué razón? Hasta ahora no ha querido decírmelo. Además, jura por Dios que ni siquiera me lo dirá. ¿Qué debo pensar de todo esto? No lo sé. La única palabra que me viene a la mente es ésta: conspiración.

–No, no –dije yo–. Todavía no llegábamos allí, si esto es lo que seguía. Se había quedado usted en que su hijo el menor estaba tomando con respecto a usted actitudes un tanto extrañas

–Ah, sí –dijo el anciano–. Extrañas, claro. Como por ejemplo no avisar a dónde va ni de dónde viene. De la noche a la mañana se ha puesto a decir, figúrese usted, que yo no cuidé bien de él cuando era niño. ¿Que no me preocupé por él? ¿Quién, entonces, le pagó las colegiaturas, la ropa que se ponía, la comida y los estudios? ¿Quién?

No me va usted a creer, lector, seguro que no me va a creer, pero justo en ese momento empezó a sonar otra vez el teléfono, mi pequeño, caro, odioso y portátil teléfono celular. Miré a mi interlocutor, pero no ya como diciéndole: “Puede usted continuar, señor”, sino como preguntándole: “¿Contesto o no contesto?”. Durante unos segundos dudé. ¡Dios mío, qué dilema! Tomé el teléfono en mi mano derecha sin saber todavía qué hacer con él.

–Sí, soy yo (Dios mío, qué respuestas más tontas da uno por teléfono: si yo no soy yo, ¿quién más podría ser?). A sus órdenes. Comprendo, claro, pero aún no sé cómo voy a andar ese día y no tengo a la mano mi agenda para saberlo, pero si me habla usted a eso de las diez y media, yo le digo si puedo o no. No, no, lo que pasa es que ahora estoy ocupado con una persona

. No importa: si no puede hablarme a las diez y media, puede perfectamente hacerlo a las once. ¡No, qué va! Está usted hablando con el noctámbulo más incorregible del planeta. No se preocupe; si puedo, lo haré con mucho gusto. ¡Hasta luego!

Cuando colgué, ya no me atreví a mirar al anciano. ¡Era demasiado penoso verlo a la cara! ¿Y qué cree usted? Que antes de que lo viera a la cara el teléfono volvió a sonar una vez más. Y como esto ya era demasiado, lentamente, con parsimonia, con sadismo, lo apagué. ¿Por qué no me había atrevido antes a realizar este saludable ritual? ¡No más llamadas telefónicas, al menos por ahora!

¿Qué tienen los pitidos del teléfono que nos hacen ponernos enseguida al aparato? ¿Qué es lo que nos impulsa a contestar con tanta rapidez? ¿De qué magia se valen para ponernos tan nerviosos cuando suenan? He aquí un tema de obligada meditación.

¿Por qué cuando estamos ocupados con una persona sentimos que una llamada telefónica es más urgente e interesante que todo lo que esta persona pudiera decirnos? ¿De qué noche de los tiempos nos viene esa sensación? “Algo grave está pasando”, nos decimos a nosotros mismos, y somos capaces de hacer a un lado a quien esté enfrente con tal de que esa llamada no se pierda.

Pero no: hoy ya no lo haré. Esta persona que está aquí, conmigo, este hombre cargado de años ha tenido que tomar un taxi para venir a encontrarme, y resulta que ni caso le hago para dedicarme a responder al primero que llama. El anciano se había tomado el trabajo de ponerse en camino, en tanto que aquella otra gente sólo se había limitado a marcar un número para obligarme a escucharla. ¡Qué sencillo y qué injusto al mismo tiempo! Cuando éste me vio apagar el teléfono, suspiró aliviado y sonrió dulcemente. Ahora se sentía importante, único; ahora podía hablar con libertad y sin el temor de verse interrumpido.

Desde entonces he tomado una seria resolución: dar prioridad a los que vienen en lugar de a los que simplemente llaman. Ya no me cohibirá ni me pondrá a temblar el pitido tramposo del teléfono; desde ahora lo tendré por lo que es: por una alarma que hacen sonar los que no se tomaron el trabajo de buscarme como se debe buscar realmente a las personas. Y, sobre todo, esto: que la presencia valga más y la sola voz menos, mucho menos. Siempre y cuando, claro está, no me estén hablando desde Hawaii…

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Comisario ejidal crea sus propios impuestos por “tenencia” de ganado

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Habitantes de La Reforma, en Ciudad Fernández, denuncian cobros de hasta 50 pesos por animal y cuestionan las facultades del Comisariado Ejidal para imponerlos

Por: Redacción (Con Información de Zona Potosina)

Habitantes y ejidatarios de La Reforma, Ciudad Fernández, denunciaron que el Comisariado Ejidal, encabezado por Juan Martínez Ferretiz, pretende cobrar una denominada “tenencia animal” por los animales que las familias mantienen dentro de sus propiedades, una medida cuyo fundamento legal y aprobación por la asamblea ejidal no está claro.

De acuerdo con los inconformes, el cobro fue anunciado mediante avisos y mensajes difundidos por los altavoces de la comunidad. La disposición contemplaría pagos diferenciados según el tipo de animal: 50 pesos por cada vaca, toro o becerro, y 20 pesos por cabra, borrego o cerdo. Los habitantes también aseguran que los caballos estarían incluidos, aunque no precisaron el monto correspondiente.

El anuncio generó molestia entre familias que utilizan el ganado para actividades productivas y de autoconsumo. Los inconformes cuestionan que se pretenda cobrar por mantener animales en sus propiedades sin que, hasta ahora, tengan claridad sobre quién autorizó la medida, bajo qué facultades se estableció y cuál sería el destino de los recursos.

Uno de los principales reclamos es conocer si existe un acuerdo formal de la asamblea ejidal que permita establecer este tipo de cobros. Los habitantes también cuestionan que, según sus versiones, la decisión no habría sido explicada de manera suficiente a la comunidad.

La inconformidad incluso derivó en solicitudes de renuncia contra Martínez Ferretiz y otros integrantes de la representación ejidal, a quienes algunos ejidatarios señalan por tener pendientes de aclarar.

El conflicto también incluye otros cobros relacionados con trámites sobre terrenos ejidales

. Los inconformes aseguran que por trabajos de medición, firmas y sellos se han solicitado cantidades superiores a 7 mil pesos en determinados casos.

Estos señalamientos llevaron a algunos integrantes del ejido a plantear una revisión de los ingresos que recibe la representación ejidal y del destino que tienen esos recursos.

Los inconformes prevén solicitar la intervención de la Procuraduría Agraria para que determine si la llamada “tenencia animal” cuenta con sustento en los acuerdos de la asamblea y en las disposiciones que regulan la organización del ejido.

Además, buscan que se revisen los distintos cobros realizados por la representación ejidal y los procedimientos utilizados para establecerlos.

Otro punto de preocupación para los habitantes es el señalamiento de que podrían imponerse multas a quienes se nieguen a pagar la denominada “tenencia animal”. Por ello, demandan que antes de aplicar cualquier cobro existan reglas claras, acuerdos formales e información sobre el monto que se pretende recaudar y el uso que tendrá.

Hasta el momento, los señalamientos corresponden a las versiones de habitantes y ejidatarios inconformes, quienes preparan acciones ante las instancias agrarias para solicitar una revisión de las decisiones tomadas por la representación del ejido.

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Ciudad

Interapas da continuación a la rehabilitación sanitaria en avenida Carranza

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Los trabajos se realizan entre Humboldt y Germán Gedovius, en la colonia Del Valle, donde se renovarán 60 metros del subcolector sanitario

Por: Redacción

Interapas comenzó una nueva obra sanitaria, parte del cuarto paquete de atenciones prioritarias. La nueva reparación sanitaria se lleva a cabo en avenida Venustiano Carranza, entre Humboldt y Germán Gedovius, en la colonia Del Valle.

Interapas continúa con la renovación de la red de drenaje en un nuevo tramo del subcolector sanitario sobre esta avenida de gran importancia para la movilidad, además de concentrar una importante actividad comercial y cultural.

Los trabajos se realizan en dirección al Parque de Morales, por lo que durante la ejecución habrá reducción de carril. Se recomienda a quienes circulan por esta avenida tomar precauciones y atender la señalización instalada en la zona.

Con una inversión aproximada de 490 mil pesos, la obra beneficia directamente a alrededor de 500 habitantes. Esta intervención forma parte de las 35 rehabilitaciones sanitarias contempladas en el cuarto paquete prioritario de Interapas. Estas acciones son posibles gracias al pago puntual de los usuarios, que permite mantener la inversión en obras para mejorar los servicios.

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Opinión

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