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¡Feliz tercer día internacional del gato! | Columna de Daniel Tristán

LAGUNOTAS MENTALES

Estimado lector, a lo largo del año se celebra el día internacional del gato tres veces. Si, tres veces, y básicamente se debe a los siguientes motivos. El primero es el 20 de febrero y se debe a que ese día murió Socks, minino del ex Presidente de E.U.A. Bill Clinton, por lo cual queda claro que el único ser más poderoso que un Presidente de E.U.A. es el gato del Presidente de E.U.A.

El segundo día es el 8 de agosto, fecha establecida por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal. Y el tercero es el 29 de octubre, establecido por la experta en mascotas Collen Paige, con la intención de promover las adopciones felinas en una época del año en la que, estúpidamente, muchos gatos negros suelen ser sacrificados. Anyway, los gatos se festejan tres días al año porque a final de cuentas se les da la gana. Dentro del marco del 3er día del gato de este nefasto 2020 les comparto estas ideas random sobre mi experiencia de despertar día a día con el amor incondicional de mis tres mininos: Louie, Mina y Pepper. 

¡Siempre los voy a amar hijueputas!  

  • Vivir con tres gatos es tener acceso al triple de dicha, amor y alegría, pero también implica limpiar tres veces más mierda el arenero.
  • El amor del gato es el más puro al que un ser humano pueda aspirar en toda su vida. Nadie puede amar más fuerte que un felino.
  • Si todo el mundo cogiera diario y tuviera un gatito en casa las guerras simplemente no existirían.
  • El universo entero está en los ojos de un gato, una vez que uno los mira se pierde a sí mismo ante la inmensidad, ante el magnetismo del abismo.
  • Hay un pequeño espacio entre la quinta y sexta cerveza en la que el gato y tú hablan el mismo idioma y se entienden a la perfección. Palabra y maullido se funden para crear un canal de comunicación uniforme en el que todo se devela. No hay un solo “bla” ni “miau” malinterpretado ni fuera de lugar. Después de ese sexto trago todo vuelve a ser caos.
  • Los gatos son relojes, son máquinas puntuales que no perdonan un retraso (por mínimo que sea). Comen a tiempo, duermen a tiempo, te ignoran siempre a tiempo.
  • Aceptar a un gato en tu vida es renunciar por los próximos doce o quince años a tu espacio personal. No hay, no existe.
  • Todo lo que crees poseer en realidad le pertenece al minino, tómalo a préstamo si quieres. Si no puedes largarte.
  • Hacerle daño intencionalmente a un gato es firmar tu pase a la más dolorosa, lenta, indigna y siniestra de las muertes. El karma siempre llega. 
  • De todos los espacios en el universo en los que el gato pueda merodear va a elegir, invariablemente, el que menos te parezca adecuado a ti. Hará hasta lo imposible por dejar huella donde más te duela.
  • Para jugar con un gato se debe estar dispuesto a perderlo todo, no solamente el juego, también un ojo. Si algo ha de ganar el humano que juega contra un gato son cicatrices.
  • Al gato no le gusta arañar sillones, le gusta arañar TUS sillones.
  • La cama no es tuya, es del gato y deberías agradecer que te comparte su espacio.
  • Decidir adoptar un gato negro es lo mejor pues nunca se le nota cuando está sucio.
  • No hay nada más hermoso que ver a un gato jugar con su propia sombra, pues parece como si fueran dos gatos.
  • Es una ley universal que el gato siempre terminará comiendo mejor que tú.
  • El gato no ve. El gato observa, cuestiona y juzga.
  • Hay algo inexplicable en la mirada de los mininos, algo saben (y lo saben bastante bien) pero se niega a decírnoslo pues ese secreto es su tesoro.
  • Pocos entienden el amor que un humano puede llegar a sentir por un minino pues puede ser incluso más grande que el que puede sentirse por los de su misma especie.
  • Una vez que un humano hace vínculo con un gato está condenado a caerle bien a todos los gatos, a los callejeros también. Se obtiene una especie de certificación de humano aceptado en el mundo felino.
  • Tener gatos es acostumbrarte a gastar en juguetes caros para que los ignoren y se diviertan más con las cajas en las que venían empaquetados.
  • En todas las casas hay fantasmas y los gatos los ven, punto.
  • Cuando un gato está feliz y hace “prrrrr” todo en el mundo toma su lugar, hay armonía inquebrantable.
  • Regla de oro al tratar por primera vez con gatos: jamás te les acerques o te van a asesinar. Siéntate a esperar, si ellos se acercan siéntete digno. Si no se acercan olvídalo, no les interesas.
  • Cuenta la leyenda que cuando un gato te da masaje en la barriga en realidad está calculando tus puntos vulnerables en las vísceras para poder asesinarte, aunque al final el amor por ti les gane y no lo hagan. 
  • El gato no es estúpido, todos los días piensa en largarse de casa y no volver, pero no está dispuesto a renunciar a ti como sirviente.
  • Hablarle chiqueado a un gato te hace ver pendejo, el mismo gato lo piensa y si pudiera te lo diría en la cara.
  • Si tu gato te sigue a cada rincón de casa en el que estés siéntete honrado, pues su amor por ti es ligeramente superior al odio que te tiene.
  • Cada vez que despiertas y tu gato está sentado al pie de la cama observándote fijamente te sirve de entrenamiento para cuando abras los ojos y la muerte (o los cuervos, o las brujas) te sorprendan y te digan “Hasta aquí”. Esas pesadas miradas matutinas no son en vano, pues tanto el gato como tú sabes que morirás en cama.
  • Cuidar, proteger y amar profundamente a un minino es la mejor inversión que uno puede hacer en vida, pues al momento de partir habremos de encontrarlos nuevamente y tendremos con quién dormir calientitos por toda la eternidad.

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