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Encontrar las llaves | Columna de León García Lam

VOLUTA VIII.

Notas de campo

(Situación ocurrida en espacio internacional en diciembre de 2018)

Despegamos a las 11.00 pm en un Delta Airlines en el Benito Juárez con destino al Charles DeGaulle, París. Me tocaba pasillo. Pero al llegar a mi asiento, me doy cuenta de que está ocupado por un joven con una pierna enyesada: me suplica que le cambie el asiento para estar junto a su esposita y estirar la pata a gusto. Dios. Situación incómoda. Me cambia un pasillo envidiable por un asiento interior en medio de dos hombres. Tengo en mis manos -otra vez- la opción de ser un patán o, como siempre, el hombre educado que razonablemente soy, pero que cede sintiéndose chamaqueado ¿y si el yeso es falso nomás para quitarme mi asiento? Ahí estoy: 11 horas de vuelo, atrapado al centro de un avión enorme, entre un francés borracho (a la izquierda) y un señor de espalda muy ancha (a la derecha). Mi vecino francés es, sin embargo, agradable y platicador. Su aliento alcohólico no me molesta. Me cuenta que es comerciante de pieles exóticas que trafica entre África-Europa y León, Guanajuato, es originario de Marsella y está contento porque en México ganó López Obrador. Me dice que confía en la nueva administración lopezobradorista, que él piensa por separado: una cosa son los asuntos públicos y del gobierno y otra muy diferente los dineros y, por lo tanto, los hombres de negocios no van a permitir que se pierdan sus capitales. Escuchar alguien así me da confianza. Tiene razón: hay inversionistas de izquierda que se ríen de nuestros temores de volvernos la Venezuela del Norte. Luego, platicamos de fútbol: la Champions, Zidane, el Paris Saint Germain, Puskas y de repente se queda dormido en mi hombro. Okei. Algo marcha ligeramente bien y termina babeando mi suéter de lana. Intento sacar mi tableta despacito, no se vaya a despertar mi flymate. Cuando lo hago, mi otro vecino, el de hombros cada vez más anchos, me dice: “escuché su conversación, discúlpeme, pero yo pienso lo contrario…”

Empezamos a platicar. Yo interesado en olvidar lo que tengo sobre mi hombro, le pongo toda mi atención. El resumen de las 3 horas de conversación aérea queda a continuación:

Estoy convencido que López Obrador desea ser el mejor presidente de la Historia de México. Pero no lo va a lograr. El primer año de gobierno se les va a ir buscando las llaves. Cuando encuentren las llaves durante el segundo año, se van a dar cuenta que necesitan una reforma fiscal que no van a poder promover porque el tercer año es electoral. Este país no puede moverse sin una reforma fiscal. La que sea: cobrarle a los que más ganan o cobrar poquito a todos, pero tiene que aumentar la Hacienda Pública. Si realizan la reforma fiscal perderán las elecciones intermedias. Si no la realizan, ganarán las elecciones, pero ya perdieron el sexenio. Porque les llegará el cuarto año de gobierno sin nada en las manos.

Mi vecino me preguntó a qué me dedicaba y a qué iba a París. “Voy a dar una conferencia”, le dije, “…soy antropólogo… ¿y usted?” Él me respondió: “Soy profesor investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, el Dr…”

 

El poema

En 2016 tuve la fortuna de ver de lejos en la FIL de Guadalajara al poeta francés Yves Bonnefoy quien recitó sus propios versos del poema Nisida, de su libro Juntos todavía, Sexto Piso, traducción de Ernesto Kavi.

¡Amad soñar! Es una llave, cuando faltan

todas las otras llaves de las puertas de uno mismo,

aquellas a las que nacer mal ha hecho de hierro.

porque soñar es la belleza que busca ser

y la belleza es amar, es la verdad

que os tomará en sus brazos, aun aquí

donde desear es un poco ser libre.

El legado de Yves Bonnefoy sobre cómo el lenguaje crea la realidad, la belleza y el milagro de la vida, en WMagazine, febrero 2020.

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