octubre 15, 2026

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#4 Tiempos

El primer doctor en ciencias en San Luis | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX las instituciones en Europa particularmente en Alemania, ofrecían el grado de doctor, siguiendo la tradición de las grandes instituciones, como la de minería de Freiberg de donde surgieron los principales catedráticos del Real Seminario de Minería que llegaron a la Nueva España en el último cuarto del siglo XVIII.

Varios fueron los científicos latinoamericanos preparados en Europa y que a su regreso hicieron importantes contribuciones a la ciencia a través de publicaciones especializadas a lo largo del turbulento siglo XIX. En particular, el mexicano Vicente de Ortigosa, fue seguramente el primer estudiante de doctorado del continente americano y que obtuvo su grado en la Universidad de Giessen, en Alemania, en 1842. Su trabajo de investigación, bajo la tutela de J. von Liebig, le permitió establecer por primera vez la fórmula de la nicotina.

Treinta años después aparece el registro de otro mexicano que estudió también en Alemania, el potosino Pedro Garza, quien sería el primer estudiante de doctorado potosino y a la postre primer doctorado de San Luis y posiblemente el segundo en el país.

En 1874 un corresponsal mexicano, enviaba una noticia a la Tribuna un periódico de México acerca de la defensa de tesis de doctorado del potosino Pedro Dionisio de la Garza y que comentaba el Periódico Oficial del Estado de San Luis Potosí el 11 de marzo de 1874. Sus estudios en Alemania los realiza de manera destacada al otorgársele una calificación distinguida en su examen final donde presenta su tesis sobre propiedades ópticas de cristales y contribuye al entendimiento de los mismos, pues al parecer a través de su trabajo, se registra su aportación en la lista de nuevos inventos o descubrimientos. El joven Garza descubrió un nuevo modo de construir los ejes ópticos y de doble refracción en los cristales emisótropos; además, él fue el primero que planteó la fórmula del cilindro polarizado en los mismos cristales. A su regreso se tienen contemplados cursos de matemáticas en escuela preparatoria, presumiblemente en la ciudad de México. Se indica por el corresponsal que es el primer trabajo publicado en español, por lo que sería el primer estudiante de habla hispana que cursa su doctorado en la Universidad de Goettingen.

A su regreso a México se dedica a dictar lecciones de matemáticas en una escuela preparatoria y llama la atención por sus conocimientos considerándosele todo un sabio, respondiendo a las expectativas que despertó su llegada de Alemania y se insta a conseguírsele alguna plaza para pueda desempeñarse en su actividad académica. El periódico Oficial del estado, La Sombra de Zaragoza, casi un mes y medio después de la anterior nota vuelve a tomar el caso del joven Garza, reproduciendo una nota del Federalista. En esta nota nos podemos enterar de la edad del joven Pedro Garza, veintitrés años y de la posibilidad de su regreso a Alemania. En ese corto tiempo de estancia desde su regreso, no ha conseguido aún un lugar en donde realizar su actividad académica, los cursos en donde ha impartido lecciones de temas matemáticos, al parecer son cursos no regulares en la escuela preparatoria, posiblemente de la capital de la República.

Para el mes de agosto Pedro Garza está instalado ya en San Luis Potosí y publica un anuncio ofreciendo al público en general sus servicios en matemáticas, física y mecánica,

así como profesor del idioma alemán. En el mismo mes de agosto de ese año, logra colocarse en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, encargándose de la subdirección del Instituto. Su tarea en la subdirección, obedece también a que las clases que comenzaban en el mes de enero y terminaban en noviembre, estaban en curso y en este primer periodo en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, no ofreció algún curso regular en el Instituto y contribuyó en las tareas de apoyo a la dirección del Instituto.

Al parecer Pedro Garza regresa a Alemania y durará al menos tres años y medio para regresar posteriormente a San Luis Potosí, reincorporándose al Instituto Científico de San Luis.

Así que a principios de junio del año 1877 se encontraba Pedro Garza de vuelta en San Luis Potosí listo a incorporarse al Instituto Científico con una valiosa carga de libros y equipamiento para los diferentes gabinetes del Instituto.

Al finalizar dicho mes en acto protocolario se le toma la protesta a Pedro Garza como vice-director del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. Nuevamente llega Garza a mediados del año escolar por lo que en esta nueva ocasión aún no dicta cátedra de manera formal en el Instituto. A fines de ese mes Pedro Garza es nombrado catedrático del Instituto haciéndose cargo de la cátedra de Geometría Sintética. La cual no es claro si ya formaba parte del plan de estudios o fue propuesta para su impartición por el propio Pedro Garza.

Es de importancia indicar que si bien otros personajes que han participado en la vida pública, política y cultural del San Luis Potosí del siglo XIX, a pesar de ser desconocidos han trascendido, y se cuenta con registros, el caso de Pedro Garza resulta totalmente desconocido. El Dr. Pedro Garza, primer doctor en ciencia que hubo en San Luis Potosí y por lo tanto el primer doctor que tendría el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí en la década de los setenta del siglo XIX. Esta situación es importante, pues la ahora Universidad Autónoma de San Luis Potosí llegó a tener dos doctores en ciencias en la década de los cincuenta del siglo XX y en la década de los setenta llegó a contar con apenas tres doctorados en ciencia. En la actualidad, la UASLP cuenta con más de 600 profesores con doctorado.

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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