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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta
Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir
Por: La Orquesta
La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.
Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.
Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.
Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.
La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.
Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?
El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.
A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.
También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.
Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.
La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.
Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.
Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.
El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.
El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.
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Gallardo atribuye violencia en Matehuala y La Pila a foráneos
El gobernador atribuyó los hechos de violencia del fin de semana en Matehuala y La Pila a grupos que no radican en el estado, pidió 400 elementos federales de refuerzo y descartó cambios en la estrategia de seguridad.
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del Estado de San Luis Potosí, atribuyó los hechos de violencia registrados el fin de semana en Matehuala y La Pila a grupos que, según explicó, no radican en San Luis Potosí: entran al estado, cometen sus desperfectos y se retiran a sus entidades de origen.
El gobernador informó que ya se cuenta con cuatro denuncias y cuatro órdenes de aprehensión libradas por el caso, además de otras cuatro en trámite contra los responsables restantes. Dijo que 100 elementos de inteligencia trabajan en la zona y que las autoridades irán a los estados de origen de los señalados para ejecutar las órdenes pendientes. Agregó que Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, ha estado al pendiente de la situación desde el fin de semana.
Gallardo detalló que se solicitaron 400 elementos federales para reforzar los municipios que colindan con San Luis Potosí, además de operativos especiales de fuerzas federales en esa franja territorial. Explicó que la dificultad para retener a los detenidos en flagrancia se debe a que los grupos entran
, actúan y salen del estado en el mismo momento.“Este acto de violencia es repugnable porque es un acto de desesperación por esa gente que quiere a fuerza volver a entrar a San Luis Potosí y no se les va a permitir el ingreso a San Luis Potosí a toda costa“, afirmó el gobernador.
Cuestionado sobre si el episodio llevaría a modificar la estrategia del secretario de Seguridad, Gallardo lo descartó. “Yo creo que el tema de seguridad está funcionando“, dijo, y agregó que San Luis Potosí se mantiene entre los tres estados más seguros del país pese al desencuentro del fin de semana.
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Paso inferior de Fenapo tendrá garantía por fallas y drenará sin bombas: Seduvop
La dependencia detalló que la constructora deberá entregar una fianza adicional al concluir la obra
Por: Redacción
Leticia Vargas Tinajero, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), detalló las garantías legales y los dictámenes de seguridad que respaldan el paso inferior de Circuito Potosí y avenida de las Torres, a un costado de la Feria Nacional Potosina (Fenapo), diseñado con un desnivel de alrededor de un kilómetro para drenar el agua de lluvia sin bombeo. La funcionaria habló dos días después de que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona
difundiera la obra en redes sociales.La funcionaria explicó que la obra se contrató con una fianza de cumplimiento de contrato y una fianza de anticipo. Al concluir los trabajos, la constructora deberá entregar una fianza adicional para responder por fallas que pudieran presentarse después de la entrega. El paso inferior ya cuenta, además, con dictámenes de seguridad, dijo Vargas Tinajero.
Sobre el diseño de la obra, la funcionaria explicó que el desnivel de un kilómetro permite que el agua de lluvia salga por sí sola, sin necesidad de bombeo. “La misma pendiente que lleva el puente saca el agua”, afirmó. Contrastó esta solución con la glorieta de la Familia y con otra vialidad de la zona que sí registran encharcamientos durante la temporada de lluvias.
Sobre el costo final de la obra, Vargas Tinajero dijo que Seduvop todavía no cuenta con esa cifra, pues los trabajos siguen en proceso. Explicó que, por ley, la dependencia tiene 60 días después de concluida una obra para cerrar el presupuesto, ya que pueden surgir ajustes a la baja, volumen adicional o trabajos extraordinarios.
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Endurecerán castigos por maltrato animal y tala clandestina, adelanta senador
Gilberto Hernández Villafuerte adelantó que buscará penalizar la tala clandestina en la zona media y aplicar en el estado la futura ley nacional de protección animal
Por: Redacción
El senador de San Luis Potosí Gilberto Hernández Villafuerte planteó buscar la manera de penalizar la tala clandestina de árboles en la zona media del estado y adelantó que la futura ley nacional de protección animal, una vez decretada, también aplicará para San Luis Potosí.
Sobre la devastación forestal, el legislador advirtió que “hay zonas de bosques en muchos estados de la República donde hay una gran devastación, no se regula, se hace de la vista gorda, están acabando con las sierras”, en referencia a la revisión que el Senado prevé hacer sobre la tala registrada en puntos de la zona media potosina.
Hernández Villafuerte sostuvo que, de confirmarse esa devastación en territorio potosino, buscará “la forma también de penalizar cuando pase todo eso, porque es la devastación de nuestros bosques”.
El senador también confirmó que a nivel nacional se prevén sanciones más severas en materia de protección animal. “La ley ya una vez que se decrete aplica para todos los estados”, afirmó.
Explicó que la entrada en vigor no es automática: cada modificación debe pasar primero por los congresos locales antes de aplicarse en los municipios.
El legislador, quien milita en el Partido Verde, dijo que su bancada impulsa además temas ambientales como el combate al sargazo en las costas de Quintana Roo y la recuperación de los ríos más contaminados del país. Añadió que, en sus casi dos años en el Senado, su bancada ha respaldado las iniciativas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dentro de la coalición.
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