mayo 19, 2026

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#4 Tiempos

El Monterra de Nava | Columna de Jorge Saldaña

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Ayuntamiento de SLP

Tercera Llamada

 

Si alguien se pregunta por qué la pandilla formada por el alcalde capitalino, Xavier Nava, “Tomasito” (léase Sebastián Pérez) y los primos Portilla (Óscar Valle y Rodri) andan tan contentos, es porque ya se relamen los bigotes y andan pensando qué hacer cuando caigan en sus manos unos 600 millones de pesos (es como ganarse la bolsa acumulada del melate) sin que nadie los moleste.

Inocentes criaturas, que lástima, una vez más los descubrimos en el enjuague.

Por más que les duela, serán La Orquesta y su servidor (una vez más) quienes estaremos revelando paso a paso esta especie de “Nava Bazar” que pretenden hacer los niños funcionarios con terrenos públicos.

Así es Culto Público, el último secreto bien guardado de Xavi y su pandilla es que pretenden vender terrenos, propiedad de todos los potosinos, “al mejor postor”, literalmente.

El plan fue revelado en una reunión celebrada no hace muchos días en la que estuvieron presentes todos los diputados de la fracción del PRI, la pandilla Nava (presidente, secretario, tesorero y oficial) y un reconocido empresario de medios de comunicación.

Otra reunión similar ocurrió con algunos diputados panistas (no todos) y se sabe está pendiente con los de Morena.

La exposición ante los diputados con los que ha hablado la pandilla es clara: “Hay que vender 600 millones de pesos de terrenos propiedad municipal para tener recursos”.

¿Y la autorización del Congreso?

Ah, pues eso es lo mejor de todo, a través de una controversia constitucional promovida desde el 5 de marzo, se puede salvar ese pequeño detalle -total- ya hay lo que los abogados llaman jurisprudencia, es decir un antecedente de un recurso similar que resultó a favor del ayuntamiento cuando lo gobernó Victoria Labastida y a través del cual pudo vender 20 terrenos a la empresa Iscamapi, que se convirtieron en el millonario negocio inmobiliario “Monterra”.

En pocas palabras, lo que están cocinando la pandilla es un “Monterra de Nava”… ni más ni menos.

El detalle creativo, quizás (y eso si lo cumplen) es que, según los expositores y el empresario que les dio el “espaldarazo”, la venta se realizará a través de un subasta entre los interesados que organizará una empresa dedicada a tales fines.

Es decir que una empresa privada subastará recursos públicos a interesados desconocidos por terrenos que nadie sabe dónde están.

¡Una chulada! ¿Sí o no?

Le digo que con razón andan tan contentos, con razón asisten a cualquier convivio, bautizo, quince años o presentación a la iglesia a la que asista algún integrante de la Legislatura.

Con razón andan tan calladitos respecto a los asuntos de transparencia, nepotismo e ineficiencia que se les acumulan… total, deben pensar que 600 millones pueden “arreglar” cualquier cosa… en una de esas hasta una campaña…

Qué pena por Sebastián Pérez, el secretario general que me consta tiene buenos principios y valores, pero que está dispuesto a traicionarlos por unos cuantos pesos. ¿Para eso querían llegar? ¿No que eran diferentes? ¿Vender a pedazos la ciudad es el sueño de un buen funcionario público?

Qué pena por el nieto de Salvador Nava que entregará parte del patrimonio de todos los potosinos a las manos poderosas (¿quién más tiene la capacidad de comprar ese tipo de terrenos en una subasta?) a cambio de unos pesos.

Qué pena si los diputados, de cualquier color, agachan la cabeza ya sea por puro miedo de quienes creen que controlan la política potosina o a cambio también de un “cañonazo” de esos que los dejan bien calladitos… pero bien ricos.

El plan es que nadie “brinque”, que nadie diga nada… pero lástima…vender al mejor postor y en lo oscurito patrimonio público no es un asunto que puedan esconder más de la cuenta.

De los niños Portilla no hay mucho que decir, le aseguro Culto Público, que si se atreven a hablar del tema, empezarán a negarlo, a culpar a los anteriores, a decir que no es cierto que será en lo oscurito, que no saben nada y toda esa retahíla de batea de babas con las que suelen contestar a lo que no saben cómo ocultar.

El tema está en la agenda. El Monterra de Nava está en marcha. Vienen los pataleos pero la verdad siempre sale a flote. De mí se acuerda.

BEMOLES

Que en el Interapas hay un banquero muy bueno para sacar copias tamaño oficio y usar el Excel hasta con fórmulas de suma y resta, pero que de administración pública no sabe absolutamente nada. Se llama Ramón Farías Ortega y lo nombró el mismísimo Rodri Portilla como director de Administración y Finanzas. El buen hombre no tiene ni título profesional o mucho menos cédula, sus incapacidades han mantenido temas muy importantes detenidos en el organismo y el pobre hasta busca el diccionario para entender los oficios y cuentas de primer orden que debe firmar para que las cosas funcionen. Mientras tanto, los ciudadanos esperando la bomba, que funcione el pozo o que mejoren la infraestructura para que tengamos el vital líquido. No se vale. ¿Dónde encuentran a tanto inútil? #EsPregunta

@jfsh007

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El Cronopio

El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.

Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.

En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.

Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.

En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.

José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP. 

Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.

Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.

El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.

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Acento Ajeno

Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.

Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.

Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.

Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.

A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.

Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?

No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban. 

Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.

A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.

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El Cronopio

Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.

Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.

Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.

En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.

Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.

Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.

Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.

Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.

Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.

Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.

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