enero 30, 2023

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#4 Tiempos

El activismo a la backstreet boy | Colaboración de Carlos López Medrano

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backstreet boy

Una panda de sujetos se agolpa afuera de las instalaciones de TV Azteca San Luis Potosí. Es fin de semana en época de cuarentena. No hay nadie ahí. Pero los radical chic creen que es buena idea clausurar un lugar que está cerrado.

No se emocionen. La clausura consistió en colocar un par de mantas con cintas y clavitos que pudieron ser más productivos como sostén de un calendario en la cocina. Según ellos, se trataba de un acto simbólico, palabra con la que a menudo se reviste a cuestiones que no sirven de nada salvo para la autocomplacencia y estimular a la tropa.

Fuera de eso poco más. Ya no hablemos del nulo eco que aquello tendrá en Ricardo Salinas Pliego, quien, se supone, ha motivado la revuelta. El performance a lo sumo causará fastidio en algún empleado local que tardará unos segundos en retirar esos mensajes de animadversión que no le correspondían. Pero bueno, así es lo simbólico: cualquier cosa.

Lo anterior pasaría a la irrelevancia si no fuera por lo chusco. Y porque todo quedó registrado audiovisualmente por estos X-Men de la política, los salvadores del pueblo. Los iluminados que no creen que el público tenga el mismo criterio que ellos tienen para identificar la basura. Por eso los protegen. Son patriotas.

Cerca del final del metraje, el cabecillla del levantamiento, David Reyes Medrano, pregunta al camarógrafo “¿Ya se vio esa madre?”. Parece intrascendente, pero es la frase más lúcida de todo el video.

En efecto, aquello es una madre, una nimiedad. Lo importante es lo otro: la imagen, lucir ante cámara, la superficialidad. Revestir de palabrería lo que no da para más. En eso ha acabado el activismo, más en la imagen que en la sustancia. Centrado en la foto, el video, que los demás vean lo comprometidos que somos, si no se ve… ¿para qué salir de la cama? La estampa importa y es lo que domina en la arenga.

En realidad, es difícil que ese tipo de causas sean tomadas en serio por alguien medianamente sensato. Como las boy bands, son consumidas por un público adolescente, tan idealista como ingenuo. Además, a estos herederos de Menudo la coyuntura les tomó fuera de tiempo: ya están pasados de tueste, aunque sigan con el infantilismo tanto discursivo como de vestimenta.

David y sus acompañantes se saltan las indicaciones que en días previos había dado un erudito: el propio David. El intrépido abogado había salido a las calles, bocina y micrófono en mano, a sermonear a los transeúntes para que mantuvieran la sana distancia y atendieran a las medidas de precaución ante el coronavirus. Aunque razón no faltaba a sus palabras, el motor era otro. La arrogancia de quien cree saber lo que otros no saben y la arrogancia de creer que alguien le hará caso a las prédicas de un desconocido. Más hubiera valido que se pusiera a cantar alguna pieza acorde a lo suyo, “Show Me the Meaning of Being Lonely” de los Backstreet Boys, por ejemplo. También había cámaras aquella vez. De qué sirve ser un samaritano si no se ganan likes en redes sociales. Es la autopromoción; muy respetable, aunque incluso para ello hay que ser honestos.

Si David es una mezcla de Kevin y AJ, otro Backstreet Boy que estuvo en la clausura, un tal Luis Alberto Suárez Castillo, es Brian pasado por Pyongyang. Luis es conocido por su entrega ante regímenes liberticidas a los que revindica en redes sociales sin ningún empacho

, a sabiendas de las limitaciones de su público, uno que sucumbe ante la verborrea. Un cursi que compra un boleto para la (no) rifa del avión presidencial argumentando que se trata de un acto simbólico (sí, también. Todo es simbólico ya: usted que lee esto probablemente esté haciendo un acto simbólico sin darse cuenta) que “involucra que se eleve el nivel de discusión”. Semejante son las tribulaciones del conjunto, profundidad nickelodeon.

La razón del descontento tiene que ver con las desafortunadas declaraciones que un conductor de noticias hizo horas antes desde la Ciudad de México. La invitación de Javier Alatorre de no hacer caso a las autoridades de salud respecto al COVID-19 fueron la excusa ideal para que la boy band arremetiera contra dos de sus enemigos predilectos: el sector privado y el periodismo no alineado a la causa.

Los chicos de la calle de atrás son abiertamente deudores y admiradores de movimientos caracterizados, entre otras barbaridades, por su inquina a la disidencia y a los medios y empresas que no puedan controlar. Vale la pena mencionar esta farsa porque es una patética expresión de un sentimiento cada vez más extendido en algunos sectores: la demonización de la clase empresarial y del periodismo que no abone al oficialismo.

TV Azteca y Salinas Pliego son más bien lamentables. Mucho, muy. Se han aprovechado de su cercanía con los gobiernos en turno para sobresalir pese a un contenido de baja calidad. Pero pretender silenciar en automático a cualquier voz nauseabunda o que actúe en contra de la versión del gobierno sienta un peligroso precedente. A una idea errónea se le debe combatir con una idea mejor, una idea correcta. O en casos extremos con un debido proceso. No con la supresión irreflexiva de la plataforma (su ansiado exprópiese). Deberían saberlo ellos, tan rebeldes e incisivos contra gobiernos alejados de su ideología.

Lo burdo de la boy band parece corresponder a una negación de la madurez. Los Back Street Boys sentaron cabeza antes de que las arrugas les ganaran la batalla. Luego regresaron, pero ya bajo otro cariz. A estos combatientes, en cambio, la sofisticación les queda grande. No asumen la realidad. Quizás se crean próximos a Gramsci y Althusser cuando están más cerca de Nick Carter y Luisito Comunica (guardando las proporciones). Que le avisen a Víctor, el mánager, un viejo lobo de mar que andaba por ahí. Ya es hora de sentar cabeza. Nobody knows what the famous groupies know.

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#4 Tiempos

La alquimia de Remedios Varo | Columna de Julián de la Canal

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La pintura de Remedios Varo (1908-1963) se antoja recoleta y monacal; recoleta sin fronteras, monacal sin clausuras. Habitual de los pasadizos extraviados del sueño, cartografía sus recorridos en escasa bitácora onírica recogida en Cartas, sueños y otros textos (1994 y 1997). “En una entrevista inédita” declaraba su adhesión al surrealismo ya antes de su llegada a México. Su militancia vanguardista fue precoz, iniciada al integrarse en el Grupo Logicofobista, formado en 1936 en Barcelona a raíz de una breve estancia en la ciudad de Paul Éluard en enero de ese mismo año. En sus pinturas y textos, Remedios Varo privilegia el sueño pero no lo abraza al completo, lo asume como asunto central sin rendirse al severo dictado del subconsciente. Su surrealismo exhibe contención, como si su acceso al ámbito onírico no procediera de un abandono al inconsciente, sino de una intervención previa a ese completo abandono. Esta resistencia acredita la ausencia de violencia habitual de la plástica más surrealista, a no ser que esa violencia resida en el imprevisible humour siempre a disposición del pasmo.

Figuras estilizadas, zoomórficas en ocasiones, pueblan su arte. Elementos que delatan su origen onírico pero que no se trasladan a la tela de inmediato, sino que se someten a un proceso alquímico antes de llegar al bastidor cuyo resultado evoca la nigromancia. Remedios Varo depura el sueño para convocar un mundo mágico consistente a lo largo de su trayectoria. Se aprecia voluntad de crear un universo particular cuyo material no procede en exclusiva del sustrato onírico, sino de un trabajo posterior sobre esa experiencia. Esta manipulación es propiamente el inicio de la conversión alquímica que no se limita a mero mecanismo sublimador. Por contigüidad, se asocia con ese misticismo característico que satura sus pinturas. Ambos factores generan esa extemporánea atmósfera medieval vinculada con los cuentos de hadas. Pero ese no es el referente o no es el único referente o el más significativo. Con reticencias, parece también inspirada en la matière de Bretagne que despliega el mito artúrico en un conjunto de prosas medievales sobre leyendas celtas en que sobresale Historia Brittonum (siglo IX) e Historia Regum Britanniae (1130-1136) de Godofredo de Monmouth. Sobre ellos Chrétien de Troyes escribió Lancelot, el Caballero de la Carreta (1176-1181) y Perceval, el Cuento del Grial (1180). Tales obras presentan una desproporción entre lo real y lo maravilloso que Remedios Varo adopta en su poética. Su arte no es plenamente surrealista, aunque lo sea la materia prima, contaminado por una serie de motivos muy reales que rebajan la fuerza del subconsciente y que delatan el proceso de alteración del sueño. Entre lo onírico y la paleta, Remedios Varo interpone una vigilancia. La intervención de la conciencia subvierte la naturaleza de la imaginería de vanguardia para acomodarla en ocasiones en cierta tradición próxima a la escuela flamenca de Brueghel el Viejo y el Bosco.

La pintura de Remedios Varo surge de ideas firmemente arraigadas en la memoria del hombre moderno, aunque el hombre moderno no sea plenamente consciente de su memoria. Los espacios que diseña en sus cuadros están repletos de elementos platónicos e imágenes arquetípicas que no siempre parecen platónicos ni arquetípicas. Hay un interés por ese hermetismo que prefiere enigmas cifrados por imágenes a palabras secretas como registra en sus cartas. Esta querencia se traduce en aparentes figuras hermafroditas, motivo preferente de los alquimistas, que asocian lo sensual y lo espiritual, Afrodita y Hermes. La alquimia era disciplina integrada en el Corpus Hermeticum (100-300 d. C.) traducido por Marsilio Ficino (1433-1499). Pero en Remedios Varo hay también mucho humor surrealista, esa actitud que favorece acciones ilógicas como en su cuadro El alquimista o La ciencia inútil (1955), en que un complejo diseño mecánico para recabar agua, manipulado por una ambigua mujer ante un alambique, contrasta con la simplicidad del goteo de agua de lluvia que recogen frascos de color verde debidamente dispuestos. En ocasión de Remedios Varo parece más conveniente hablar de alquimia surrealista que de surrealismo surrealista.

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#4 Tiempos

De regreso al norte | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Complicada la segunda visita a Monterrey, visitar a Tigres siempre ha sido difícil para cualquier equipo.

Ya el fin de semana pasado la escuadra potosina sufrió en tierras regiomontanas: un 3-1 que suena más escandaloso que lo que pudimos ver en la cancha, un equipo que con tres errores perdió el orden y no pudo levantar la cara.

Principal atención a ciertos jugadores, para bien y para mal: un Andrés Iniestra que no se ha visto del todo bien en el torneo, ya en el duelo contra Chivas lo vimos dudoso en algunos momentos, ahora fue completamente superado y costó caro. Por otro lado Bonatini, este delantero que ya ha demostrado su calidad en la definición, firmando nuevamente un buen gol para darnos siquiera una pequeña Alegría en ese encuentro.

Tigres será muy incómodo, difícil y muy complicado para sacarle puntos y no lo digo solo por San Luis, sino para cualquier escuadra que visite San Nicolás; Tigres es sin duda, el gran favorito para salir campeón con una plantilla de jugadores que deslumbra.

La derrota de San Luis en el Volcán, debe estar (hasta cierto punto) pronosticada: los 4 puntos que los potosinos llevan en el torneo, son la cosecha “normal” que debería llevar un equipo que va arrancando el torneo y que poco a poco va encontrando sus mejores elementos.

En pocas palabras, San Luis bien, en sus primeros partidos; ahora necesitamos que comiencen a concretar, a dejar de cometer errores y a centrar cada encuentro a las reales posibilidades del equipo. San Luis pierde en el Volcán, pero debe seguir mostrando mejoría.

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#4 Tiempos

La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

Hace 20 años, nadie hubiera imaginado que el municipio de Villa de Reyes y la delegación de Villa de Pozos se convertirían en las zonas con la mayor potencia financiera de todo San Luis Potosí; fueron afortunados aquellos que heredaron o compraron a precio de polvo terrenos en esos lugares. Ahora, con el anuncio de la llegada de la planta de automóviles eléctricos de BMW, todo apunta a que la zona metropolitana sufrirá un estirón industrial, demográfico y social, lo que anticipa la necesidad de ampliar la oferta de terrenos para personas y empresas; ahí, un nuevo horizonte se asoma y con él se conformará un triángulo territorial, posiblemente el más relevante del Bajío:

Santa María del Río está a 27 minutos de distancia de los parques industriales Logistik, ubicados en Villa de Reyes, donde a su vez, se encuentran varias de las empresas más importantes de San Luis Potosí, como BMW, L’Oréal, GM; a unos metros de Dräexlmaier (una de las mayores empleadoras del estado); con decenas de fábricas satélites y donde, posiblemente, también se construirá la nueva planta de BMW.

Son solo siete minutos más de lo que toma llegar desde Villa de Pozos, que se ha convertido en el dormitorio de muchas personas que trabajan en esas y otras empresas de la llamada Zona Industrial, por ello es raro que los empresarios de la construcción no hayan entrado con fuerza a crear desarrollos habitacionales e industriales en Santa María, sin embargo, parece que eso cambiará en breve, con lo bueno y lo malo que ello implica.

Dos situaciones deben alertarnos de que la disputa por ese triángulo dorado ya comenzó, y que debemos prepararnos para lo que vendrá que, como siempre, en las disputas territoriales, implica sangre.

La primera llegó en mayo del 2022. Ricardo Gallardo anunció que tiene intenciones de impulsar que Villa de Pozos deje de ser una delegación del Ayuntamiento de la capital y se convierta en un municipio autónomo

, como ya lo era en el pasado. Ese movimiento no es menor, debido a que implicaría que Pozos tenga una partida presupuestal propia, recaude recursos entre la población por permisos, cambios de uso de suelo, servicios…; lo facultaría para crear planes de desarrollo urbano propios; ocasionaría una redistritación electoral; lo volvería la tercera ciudad más grande del estado con una población de 148 mil habitantes; le quitaría el 16.22% de su población a la capital y lo volvería en un botín político extremadamente atractivo. El movimiento de Gallardo seguro desconcertó a Enrique Galindo, que en poco más de un año como alcalde ha nombrado a tres delegados.

La segunda son las muertes de Érika Briones y Emmanuel Govea, quienes eran alcaldes en funciones de Villa de Reyes y Santa María del Río, respectivamente. Ambos perdieron la vida el año pasado en accidentes automovilísticos y, aunque se debe respetar a las familias y la memoria de ambos, es inevitable especular con base en las circunstancias comunes de sus fallecimientos, pues son, por lo menos, extraños.

He escuchado teorías sobre el interés de cárteles inmobiliarios, políticos y criminales que intentan imponer su visión sobre el futuro del triángulo dorado; la suerte de la población de ese lugar ya se echó y solo el tiempo acabará por destapar si los grandes tomadores de decisiones acertaron o fallaron. No quiero ser pesimista, pero el presente regularmente da pistas de lo que vendrá.

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Opinión