septiembre 27, 2022

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#4 Tiempos

El activismo a la backstreet boy | Colaboración de Carlos López Medrano

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backstreet boy

Una panda de sujetos se agolpa afuera de las instalaciones de TV Azteca San Luis Potosí. Es fin de semana en época de cuarentena. No hay nadie ahí. Pero los radical chic creen que es buena idea clausurar un lugar que está cerrado.

No se emocionen. La clausura consistió en colocar un par de mantas con cintas y clavitos que pudieron ser más productivos como sostén de un calendario en la cocina. Según ellos, se trataba de un acto simbólico, palabra con la que a menudo se reviste a cuestiones que no sirven de nada salvo para la autocomplacencia y estimular a la tropa.

Fuera de eso poco más. Ya no hablemos del nulo eco que aquello tendrá en Ricardo Salinas Pliego, quien, se supone, ha motivado la revuelta. El performance a lo sumo causará fastidio en algún empleado local que tardará unos segundos en retirar esos mensajes de animadversión que no le correspondían. Pero bueno, así es lo simbólico: cualquier cosa.

Lo anterior pasaría a la irrelevancia si no fuera por lo chusco. Y porque todo quedó registrado audiovisualmente por estos X-Men de la política, los salvadores del pueblo. Los iluminados que no creen que el público tenga el mismo criterio que ellos tienen para identificar la basura. Por eso los protegen. Son patriotas.

Cerca del final del metraje, el cabecillla del levantamiento, David Reyes Medrano, pregunta al camarógrafo “¿Ya se vio esa madre?”. Parece intrascendente, pero es la frase más lúcida de todo el video.

En efecto, aquello es una madre, una nimiedad. Lo importante es lo otro: la imagen, lucir ante cámara, la superficialidad. Revestir de palabrería lo que no da para más. En eso ha acabado el activismo, más en la imagen que en la sustancia. Centrado en la foto, el video, que los demás vean lo comprometidos que somos, si no se ve… ¿para qué salir de la cama? La estampa importa y es lo que domina en la arenga.

En realidad, es difícil que ese tipo de causas sean tomadas en serio por alguien medianamente sensato. Como las boy bands, son consumidas por un público adolescente, tan idealista como ingenuo. Además, a estos herederos de Menudo la coyuntura les tomó fuera de tiempo: ya están pasados de tueste, aunque sigan con el infantilismo tanto discursivo como de vestimenta.

David y sus acompañantes se saltan las indicaciones que en días previos había dado un erudito: el propio David. El intrépido abogado había salido a las calles, bocina y micrófono en mano, a sermonear a los transeúntes para que mantuvieran la sana distancia y atendieran a las medidas de precaución ante el coronavirus. Aunque razón no faltaba a sus palabras, el motor era otro. La arrogancia de quien cree saber lo que otros no saben y la arrogancia de creer que alguien le hará caso a las prédicas de un desconocido. Más hubiera valido que se pusiera a cantar alguna pieza acorde a lo suyo, “Show Me the Meaning of Being Lonely” de los Backstreet Boys, por ejemplo. También había cámaras aquella vez. De qué sirve ser un samaritano si no se ganan likes en redes sociales. Es la autopromoción; muy respetable, aunque incluso para ello hay que ser honestos.

Si David es una mezcla de Kevin y AJ, otro Backstreet Boy que estuvo en la clausura, un tal Luis Alberto Suárez Castillo, es Brian pasado por Pyongyang. Luis es conocido por su entrega ante regímenes liberticidas a los que revindica en redes sociales sin ningún empacho

, a sabiendas de las limitaciones de su público, uno que sucumbe ante la verborrea. Un cursi que compra un boleto para la (no) rifa del avión presidencial argumentando que se trata de un acto simbólico (sí, también. Todo es simbólico ya: usted que lee esto probablemente esté haciendo un acto simbólico sin darse cuenta) que “involucra que se eleve el nivel de discusión”. Semejante son las tribulaciones del conjunto, profundidad nickelodeon.

La razón del descontento tiene que ver con las desafortunadas declaraciones que un conductor de noticias hizo horas antes desde la Ciudad de México. La invitación de Javier Alatorre de no hacer caso a las autoridades de salud respecto al COVID-19 fueron la excusa ideal para que la boy band arremetiera contra dos de sus enemigos predilectos: el sector privado y el periodismo no alineado a la causa.

Los chicos de la calle de atrás son abiertamente deudores y admiradores de movimientos caracterizados, entre otras barbaridades, por su inquina a la disidencia y a los medios y empresas que no puedan controlar. Vale la pena mencionar esta farsa porque es una patética expresión de un sentimiento cada vez más extendido en algunos sectores: la demonización de la clase empresarial y del periodismo que no abone al oficialismo.

TV Azteca y Salinas Pliego son más bien lamentables. Mucho, muy. Se han aprovechado de su cercanía con los gobiernos en turno para sobresalir pese a un contenido de baja calidad. Pero pretender silenciar en automático a cualquier voz nauseabunda o que actúe en contra de la versión del gobierno sienta un peligroso precedente. A una idea errónea se le debe combatir con una idea mejor, una idea correcta. O en casos extremos con un debido proceso. No con la supresión irreflexiva de la plataforma (su ansiado exprópiese). Deberían saberlo ellos, tan rebeldes e incisivos contra gobiernos alejados de su ideología.

Lo burdo de la boy band parece corresponder a una negación de la madurez. Los Back Street Boys sentaron cabeza antes de que las arrugas les ganaran la batalla. Luego regresaron, pero ya bajo otro cariz. A estos combatientes, en cambio, la sofisticación les queda grande. No asumen la realidad. Quizás se crean próximos a Gramsci y Althusser cuando están más cerca de Nick Carter y Luisito Comunica (guardando las proporciones). Que le avisen a Víctor, el mánager, un viejo lobo de mar que andaba por ahí. Ya es hora de sentar cabeza. Nobody knows what the famous groupies know.

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#4 Tiempos

Un informe de símbolos | Crónica de Jorge Saldaña

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“Le pido le diga al presidente Andrés Manuel López Obrador que es de verdad amigo… de verdad amigo”, es la solicitud que con énfasis hizo anoche Ricardo Gallardo Cardona en los remates de su discurso, motivo de su primer informe de gobierno, a Luisa María Alcalde Luján, secretaria del Trabajo del gobierno federal que vino anoche a San Luis Potosí en representación del presidente de la República.

Es Ricardo Gallardo culminando su primer informe, está rodeado de 20 jóvenes y adolescentes que simbolizan en sus atuendos a la sociedad en general: la doctora, un chef, la ingeniero, un agricultor, una alumna, un profesionista, etc.

Detrás de ellos están tres pantallas gigantes que fueron el escenario y medio de transmisión de un informe de gobierno, en el que se privilegiaron los símbolos.

Para llegar a ese escenario, a Gallardo le tomó poco menos de 15 minutos, o la ejecución de “Yo soy de San Luis Potosí” en cuatro ocasiones seguidas, recorrer de extremo a extremo por un pasillo central la conglomeración de casi 5 mil invitados que acudieron a acompañarle a su ejercicio informativo.

Ese recorrido, lleno de saludos, de fotografías, de porras, de acompañamiento, lo mismo con vecinas de Soledad, chavos banda, juntas de colonias, fue convirtiéndose en el saludo político a cámaras empresariales, a funcionarios, a grupos magisteriales bien organizados con gorras de un lado y banderines del otro, círculo rojo, invitados especiales y finalmente la plana mayor de los tres poderes, de los partidos que lo llevaron al poder, de los senadores, diputados federales, representantes de la federación, ex gobernadores y, en primera fila, su familia.

Los 15 minutos de recorrido a la “RockStar” de Gallardo se convirtieron en una metáfora: en los 41 años que le llevó llegar a la primera magistratura del estado, a los años en que fue presidente municipal, a su encarcelamiento y libertad en 11 meses, a su paso por la legislatura federal, a su paso de la bancada del PRD a la del Partido Verde, al emprendimiento de una campaña al gobierno del estado y finalmente los 365 días en los que ha estado al frente político de la entidad.

En voz en off, la presentación de los invitados fue completa, los tres poderes, los senadores de todos los partidos al igual que los diputados, se presentó a su familia, a las autoridades, a los invitados especiales y hasta los amigos del mundo artístico que acudieron al informe: Alfredito Olivas, la potosina Esmeralda Ugalde (encargada de entonar el himno nacional) y la amiga del mandatario desde su presidencia municipal en Soledad, Itatí Cantoral.

De la clase política destacaron el cónsul y representante de Ken Salazar en México; el diputado federal, Gerardo Fernández Noroña; el diputado y ex funcionario de Claudia Sheimbaum, Gerardo Ulloa Pérez; un representante del senador Ricardo Monreal; el arzobispo Jorge Alberto Cavazos; el ex gobernador de Chiapas y senador Manuel Velazco Coello; la dirigente nacional de su partido, Karen Castrejón y la senadora por SLP, Graciela “Chela” Gaitán, entre muchos otros.

Eran las 8 de la noche con 30 minutos y comenzó el video. Tres pantallas monumentales (distribuyendo en momentos 7 señales distintas de video) dejaron ver, en conjunto, una serie de imágenes de un tamaño pocas veces registrado en un escenario político.

Se comenzó con el recuerdo de la “Herencia Maldita” de Juan Manuel Carreras, Fernando Toranzo y de Xavier Nava Palacios en blanco y negro que ocuparon los espacios en una breve introducción que contrastó con el color y la musicalización de la introducción del “cambio”, a tonos coloridos y un ritmo narrativo veloz.

El informe se dividió en la presentación de cuatro videos cortos en los que locutor masculino y femenino alternaban para dar un breve resumen de las obras emprendidas en cada una de las regiones del estado. Todos aquellas frases y números repartidos desde hace 10 días en los spots y anuncios gubernamentales.

Se destacaron las inversiones en salud y seguridad, la infraestructura, el Circuito Potosí, las nuevas carreteras, el equipamiento al Hospital Central, la unidad de mezclas para pacientes oncológicos, la nueva feria, la rehabilitación del Parque Tangamanga, la entrega de tarjetas para madres solteras, el pase para transporte público gratuito a estudiantes, la entrega de apoyos en útiles escolares, zapatos y accesorios, la inversión de más de mil 300 millones de pesos, la instalación de 8 empresas y la ampliación de 8 más, etc.

Como novedad se contó con elementos escenográficos a través igual número de presentaciones o “performance” que a través de la música y la danza daban introducción simbólica a cada una de las regiones.

Para la Zona Altiplano, se contempló el valor histórico de las mujeres en el desarrollo del estado, que se enfrentaron a sus miedos y a los del pasado a través de un dramático encuentro acompañado de guitarras, fuego y contrastes.

Para la Zona Media se retomaron elementos como rebozos, canastas, artesanías de ixtle y el vestuario sugería los colores del quexquemetl, utilizando además sonajas y pasos de herencia prehispánica.

La coreografía de la Zona Huasteca consistió en retomar los recursos naturales, la danza que hacía alegoría al agua, a la tierra y a la fauna.

Finalmente, para la Zona Centro se montó una musicalización mucho más dramática y tecnológica de violines con una coreografía más industrial y mecánica.

Todo ello fue acompañado de imágenes de cada región, que se proyectaron en las pantallas que complementaban tanto al performance, mismas en las que se desarrolló la información cuantitativa, cualitativa y daban sentido conductor a los momentos del informe.

Los performance fueron resueltos y ejecutados por el Ballet Potosino Le Ballet Odeon.

Ya en el escenario, acompañado de la representación de la sociedad en la veintena de jóvenes a su alrededor, Ricardo Gallardo Cardona destacó tres temas en su intervención: la paz política en el estado, la inversión histórica en obras de infraestructura y la comparativa anecdótica de llevar obra y acciones tanto a quien “no tiene, los que tienen y los que quieren más”, el programa de medicamentos para cáncer gratuitos con el que solo cuenta San Luis Potosí en toda la República Mexicana, los programas para todas las clases sociales como las placas y licencias gratuitas y el énfasis en haber revertido los sexenios de atraso en su primer año de gobierno.

En los anuncios que destacaron durante la intervención del mandatario fueron el de la “municipalización” de 3 mil millones de pesos del presupuesto que, según adelantó, serán distribuidos directamente a los ayuntamientos para destinarlos a servicios, así como el anuncio de la próxima “digitalización” del estado a través de la instalación de una red de fibra óptica.

Gallardo termina su discurso en su expresión enfática al presidente al “amigo, verdadero amigo”, mientras que la fila cercana al escenario que formaron los integrantes recién electos de Morena, comandos por Rita Ozalia Rodríguez y el delegado Gabino Morales escuchaban atentos; no muy lejos el presidente del PRI en el estado, Elías Pecina Rodríguez.

El evento terminó en abrazos, a la familia, a los amigos “verdes”, al rector de la universidad, a los tres poderes representados en la magistrada Olga Regina García, Aranzazú Puente y en el abrazo con el jefe del ejecutivo.

Hubo tiempo para las fotos, para los amigos, para los invitados pero no más que el suficiente. El mandatario salió por la puerta principal del Centro de Convenciones pidiendo un poco de agua al retirarse.

Casi una hora más tarde regresó ya acompañado de su familia, hizo algunas entrevistas para medios locales y subió a atender a sus invitados especiales que ya lo esperaban en una cena íntima en la que se sirvieron enchiladas potosinas.

Hoy el mandatario inicia su segundo año, y lo hará con una gira a la Huasteca en la que aprovechará para acudir como invitado a los informes de los municipios de aquella zona.

Gallardo inicia un nuevo y simbólico sendero rumbo a su segundo año de mandato, con un amigo en Palacio Nacional, aliados en primera fila, lo mismo que sus otrora enemigos y allá atrás el pueblo, junto a las letras “Ya se nota”. El de Gallardo fue un informe lleno de símbolos.

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#4 Tiempos

Todos quieren tener la razón | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO 

No importa si es en primera, en segunda o en la última división. Da lo mismo si es en el barrio o en cancha reglamentaria. Igual en pasto que en tierra. Todos quieren tener la razón.

Desde hace algún tiempo me ha tocado convivir de cerca con los árbitros: esos jueces que tienen que dictar sentencias condenatorias en apenas unos segundos y con muy pocas pruebas ante sus ojos, esos que tienen que aguantar estoicos los reclamos de jugadores, técnicos y afición, esos que sin importar qué decidan, nunca van a dejar felices a todos.

Parece injusto que tanta responsabilidad caiga solo en los hombros de una persona, para ilógico que los reclamos pasen del insulto hasta la agresión. Triste, pero cierto.

Y lo dicho, nadie está exento. La semana pasada, durante el clásico nacional, la duda surgió sobre un balón que Ochoa sacó en la línea, o al menos esa fue la interpretación que dieron, no solo los árbitros de cancha, sino también los del VAR. Como era de esperar, los raclamos comenzaron en la cancha pero escalaron a la tribuna, peor aún, se magnificaron con los medios y miles siguieron reclamando en el foro de las redes sociales.

Poco entendemos en este país sobre la autoridad, y qué fácil es cuestionarla, incluso atrevernos a dar juicios sobre la moralidad y honradez de los jueces; es muy simple decirle vendido, todo está arreglado.

Hoy no vengo a decir que los árbirtros son unos santos, que su juicio es el más correcto, no vengo a decir que ellos no se equivocan o que son incorruptibles, hoy vengo a escribir sobre ese trabajo tan complejo y tan poco valorado: ese de ser árbitro.

Debemos entender que los árbitros cometen errores, que muchas veces lo hacen con la mejor de las intenciones de marcar correctamente, pero lo más importante es entender que un reclamo, un insulto o incluso hasta la agresión, nada va a solucionar lo que sentimos que es injusticia.

Los árbitros son el más malo de los males necesarios, son los que hacen que todo valga, es imposible pensar al futbol (y a prácticamente todos los deportes) sin su existencia. Pero tomemos lugar, seamos empáticos, en la semana me tocó estar cerca de una discusión donde estuvimos a nada de presenciar (desgraciadamente) una agresión física a un silbante, afortunadamente, solo quedó en amenazas.

Intentemos suavizar las cosas, que la pasión nunca se desborde, que podamos enseñarle a las nuevas generaciones que los reclamos aparte de verse mal, no tienen sentido ante la decisión tomada. Aprendamos, que al final aunque todos quieren tener la razón, en la cancha y sus alrededores, solo 1, puede decir qué es lo que se tiene que hacer.

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Recomendaciones del cine de Alan Parker | Columna de Mario Candia

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Apuntes de un cineófito

Pink Floyd. The Wall (1982) La película no sigue un argumento lineal; su guion se basa fielmente en el disco Pink Floyd, The Wall, sin duda uno de los mejores discos de la historia del rock. Se trata de una obra conceptual que describe la tragedia de su protagonista Pink, atrapado en distintas situaciones familiares y sociales que lo llevarán al borde de la locura. La guerra, la educación conservadora, la asfixia materna, la infidelidad, el sexo, las drogas, el racismo, la violencia: todas estas cuestiones simbolizan un ladrillo que va conformando la pared en la cual Pink va quedando irremediablemente atrapado. Con guion del propio Parker y de Roger Waters (autor de la mayoría de las canciones del disco) las melodías nos llevan por la furia, la rabia, la melancolía y la desesperación. Las canciones están unidas entre sí, como si se tratara de una sola. The wall reúne en una sola obra y con eficiente maestría tres grandes conceptos artísticos: la música, la interpretación y el dibujo. Cada una de estas ideas está estupendamente desarrollada. Una verdadera obra de arte.

The Commitments (1991) La película cuenta la vida de un grupo de Soul desde su formación, en un barrio obrero de Dublín. El inicio ya es francamente prometedor, con un castin divertido que realiza el que será promotor y agente del grupo. A partir de ahí narra los ensayos, la consolidación del grupo, cambios en la formación y primeros conciertos, todo en un tono humorístico. Todos los personajes resultan entrañables y algunos directamente geniales, como el veterano trompetista, el matón-batería e, incluso, el grosero cantante. Lo cual tiene un mérito añadido, pues los actores son los músicos de verdad, contratados en la realidad en un castin por Alan Parker de forma similar a lo que sucede en la película. Y además, para rematar, el grupo suena fenomenal, el cantante pone los pelos de punta, y las chicas del coro son cada una excelentes cantantes también. Pero pienso que cualquiera, aunque no le guste el soul especialmente, puede pasar con un rato divertido. Una película amable que no pretende ser profunda ni darnos sermones.

Mississippi en Llamas (Mississippi Burning. 1988) Hay hechos que definen la Historia, paisajes que la ilustran o recrean, pero hay películas que te invitan a descubrir las causas que mantienen a una sociedad rural secuestrada por el odio al de distinto color, cultura e ideología, apostados en la supremacía blanca católica, y eso es lo que propone esta excelente película basada en hechos reales, recreada y ambientada fielmente en el sur ancestral, estados como Georgia, Alabama, Tennessee y, por supuesto Mississippi. Estados confederados que mantienen esa nostalgia por las viejas costumbres que les llevaron a la Guerra de Secesión y que siguen ignorando el pasado. Mississippi Burning

, a pesar de los años se mantiene fresca y apasionante, seduciendo al espectador con un ritmo endiablado y lacerante. Es evidente que el cine tiene una capacidad asombrosa para, la reflexión, como arte y entretenimiento, para concientizar y difundir actitudes intolerables que merecen el repudio absoluto, esta película creo que cumple sus objetivos. Muy recomendable.

Corazón Satánico (Angel Heart. 1987) Alan Parker logró con una mezcla de cine negro, fantástico e intriga, la que en mi opinión es su mejor obra, una película casi perfecta. Con una atmósfera inquietante y sucia muy lograda, que muestra primero el misterio oculto en un escenario urbano y después los campos sureños de Estados Unidos poblados por fanáticos religiosos, Parker desarrolla con maestría un descenso a los infiernos apoyado en una fluida narración que va deshaciendo la intriga poco a poco mientras se suceden una serie de hechos paranormales hasta llegar a un final que revela el significado de elementos metafóricos como los ascensores y los ventiladores. Otro de los puntos fuertes es su excelente reparto. Enormes Mickey Rourke, luchando por su alma frente al inevitable destino, y Robert de Niro, frío y aterrador, que se lucen sobre todo en el sorprendente final. Habría que mencionar también la música de Trevor Jones, que ayuda a crear ese misticismo religioso con un gran score mezclado con canciones antiguas.

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Opinión