abril 3, 2026

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Ejido Matanzas: los restos de la crueldad en el Altiplano potosino

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Las fosas encontradas en Moctezuma son la prueba del terror que la guerra contra el narco ha traído a todo México

Por: Marcela del Muro

“Yo era maquinista del tren y me tocaba pasar por aquí, por Estación Moctezuma. Los últimos años antes de retirarme (en el 2011), llegue a ver grandes humaredas por esta zona (aproximadamente en el 2010), los técnicos de la estación creían que quemaban basura”, recuerda don Memo, papá de Moisés Gámez Almanza, desaparecido junto a tres compañeros el 11 de octubre del 2009, en la colonia Jardines del Oriente, San Luis Potosí. Don Memo y algunos miembros del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros llevan más de un mes trabajando en este predio,ubicado en el área de uso común del ejido Matanzas en Moctezuma, San Luis Potosí.

Este lugar ha estado presente en el pensamiento de Don Memo desde hace mucho tiempo, pero la denuncia sobre este sitio se realizó unos años después y duró, aproximadamente, seis años guardada; fue hasta la creación de la Unidad Especializada de Personas Desaparecidas cuando se programó la prospectiva. La investigación indica que este punto fue utilizado, entre los años 2009 y 2011, como cocina y cementerio clandestino; por la forma de operación indica que fue obra del crimen organizado.

Este lugar desértico, polvoso y hostil, es también un sitio histórico: una noria de la época colonial corona el campo. De acuerdo con personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es la primera ocasión, en todo el país, que acuden a valorar y asesorar a las autoridades, por la posibilidad de que dicha estructura contenga fragmento de restos óseos.

El pozo, ahora seco, se cree que fue utilizado hasta hace poco tiempo, pues en la fachada se encuentra un sello del censo de 1994. La tierra está tan suelta y la estructura tan frágil que se requiere apuntalar para prevenir posibles accidentes y se necesita de un espeleólogo -especialista de las formaciones geológicas- para su estudio; el viernes 9 de agosto, miembros de Protección Civil intentaron entrar al pozo e inspeccionar el área. Lamentablemente fue imposible, el interior está atestado de víboras de cascabel.

En Matanzas se han encontrado cientos de restos óseos calcinados, casquillos de distintos calibres, ropa, joyas, estructuras de lo que eran tambos de metal y tierra ennegrecida que aún huele a diesel. El paradójico nombre del ejido causa escalofríos. Begoña Garay, arquitecta restauradora del INAH, supone que este lugar en la antigüedad era utilizado como rastro, pero también pudo ser un potrero por los bebederos a lado de la noria, que ahora son macetas para cactus y maleza.

La primer semana de búsqueda, que inició el 24 de junio, invadió de esperanza y tristeza a las familias del colectivo. “Nos ponían la tierra en la criba y mejor íbamos sacando las piedritas y ramas porque todo lo demás eran dientes y huesitos, bien quemado, que todavía olían a gasolina” recuerda la señora Tere, mamá de Perla Guadalupe Padrón Castillo, desaparecida en Rioverde, San Luis Potosí, el 14 de junio del 2013.

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Por ahora, se han marcado cuatro cuadrantes para exploración, de los cuales han terminado el primer cuadrante, donde se recabaron fragmentos humanos en trece fosas y se encuentran trabajando el segundo cuadrante donde han encontrado tres fosas. Se continúan encontrando puntos en la zona con indicios, huesos, que incrementará el número de cuadrantes y el tiempo que tardarán en recolectar todas la evidencias. Por la magnitud del hallazgo se solicitó apoyo de la Comisión Nacional de Búsqueda

, quienes brindaron soporte forense, siendo la primera búsqueda en el estado donde se tiene apoyo directo de esta dependencia.

El cuarto cuadrante, hasta ahora, es la noria. No existe seguridad de que en el pozo se encuentren restos humanos, pero por los puntos explorados en los alrededores cabe la enorme posibilidad. Poder examinar este sitio requerirá presupuesto que ahora la Unidad Especializada de Personas Desaparecidas no tiene. La presidenta del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros, Edith Pérez, mamá de José Arturo y Alexis Domínguez Pérez, quienes desaparecieron en agosto de 2012 al volver de vacaciones, ha pedido el apoyo de distintas dependencias, federales y estatales, para poder explorar la noria con todas las medidas de seguridad que este requiere.

“Este lugar no fue escogido al azar, suponemos que para toda la destrucción y dolor que realizaron en este sitio, se requirió ayuda de las autoridades del pueblo. Preguntando a los pobladores del ejido recuerdan que entraban camiones llenos de negritos, nosotros creemos que eran migrantes”, comenta Edith, que también busca a su hermano Ignacio Pérez Rodríguez y sus sobrinos Aldo de Jesús Pérez Salazar y Milynali Piña Pérez, desaparecidos junto a sus hijos en la carretera que atraviesa Ciudad Mante, Tamaulipas.

El 5 de abril del 2010, año atroz donde comenzaban las desapariciones masivas de camiones por las carreteras de México, se esfumó en Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí, un camión marca Dina proveniente de la Sierra Gorda de Querétaro, donde se transportaban 48 migrantes, originarios de Querétaro, Ciudad de México, Guanajuato y Michoacán. Del lugar donde fue visto por última vez el camión al ejido Matanzas son cien kilómetros de distancia. Edith lo ve como una posibilidad de hallazgo y respuesta a las familias de los migrantes desaparecidos.

En estos momentos, todo es especulación y no queda más que esperar la respuesta de las autoridades. Enrique Irazoque acudió como representante de la Comisión Nacional de Búsqueda, el 8 de agosto, al predio en Moctezuma, y mencionó que el trabajo actual es fortalecer el Sistema Nacional de Búsqueda, eliminando la burocracia, conjuntando y coordinando el trabajo regional y nacionalmente; además de buscar apertura al diálogo para manejar una misma estrategia, y de esta forma llegar a un mejor resultado en la búsqueda de personas.

La vida de cientos de familias potosinas ha cambiado radicalmente, pues, en medio de su tragedia, se han convertido en expertas forenses. En cada búsqueda es palpable una misma energía, todos trabajan por un mismo fin: encontrar y poder llevar a casa a su familiar desaparecido.

Por medio de boquete roban casa de empeño

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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Opinión

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