Columna de Nefrox
Dos fieros mininos | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO.
El recuerdo de las míticas frases del futbol, vive fresco durante muchos años, “los gigantes nunca crecen”, “la pelota no se mancha”, “el futbol es la única religión que no tiene ateos” o el increíble: “gatitos, ni madres”.
Justo esa frase que hiciera popular Ailton Da Silva, en aquella final en 2004, cuando derrotaron a las Chivas de Jorge Vergara, queda ideal para los encuentros de esta semana.
“Gatitos ni madres”, más bien los dos mejores equipos del torneo, dos conjuntos que juegan bien al futbol y que de la mano de dos geniales técnicos han refrescado el estilo en la liga MX.
Por un lado tenemos a León, un equipo con un espectacular orden de la mano de Nacho Ambriz, un técnico muy experimentado que ya merece levantar un título. Un equipo que ha conjuntado juventud y experiencia para ser temible tanto de local como de visita. Creo que es el favorito para levantar el Guardianes 2020.
Del otro lado Pumas, un equipo que ha demostrado su valor cuando le fue requerido. La mayor sorpresa del campeonato tras revertir un histórico 0-4 en semifinales y vencer a uno de los mejores planteles del torneo. Andres Lillini ha sido una gran revelación en el plano profesional en la dirección técnica, el argentino que en su torneo debut dirigirá una final, ha dado mucho más de lo que se esperaba.
León y Pumas jugarán el partido de vuelta el próximo domingo y tendremos evidentemente un campeón; sin embargo, pase lo que pase, la justicia en la cancha coincidió con la justicia númerica, el 1 y 2 disputan la copa, y atrás queda un torneo triste, con poca afición y rodeado de contagios, suspensiones y problemas.
Nos queda claro que para el Guardianes 2020, otra vez podemos decir “gatitos, ni madres”.
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Columna de Nefrox
Cero culpa | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Los resultados del San Luis han abierto inevitablemente el debate. Cuando un equipo entra en una racha irregular, las miradas suelen dirigirse primero al banquillo. Y en este caso, el nombre que aparece en el centro de la discusión es el de Guillermo Abascal.
La pregunta es inevitable: ¿los altibajos del San Luis son consecuencia directa de los planteamientos del técnico o responden a factores más complejos que van más allá de la pizarra?
Abascal ha mostrado desde su llegada una idea clara de juego, aunque no todos lo ven así. Un equipo que intenta tener orden táctico, que busca intensidad en ciertos tramos del partido y que no teme modificar su alineación cuando considera necesario ajustar piezas. De hecho, en más de una ocasión ha sorprendido con cambios importantes en la formación titular, algo que para algunos representa valentía estratégica y para otros una señal de inestabilidad.
Lo cierto es que cuando los resultados acompañan, esas decisiones se interpretan como parte de una visión táctica audaz. Pero cuando el marcador no favorece, las mismas decisiones se convierten en motivo de cuestionamiento.
Sin embargo, reducir el análisis únicamente al entrenador sería simplificar demasiado una realidad que en el fútbol suele ser más compleja. Los partidos también se deciden por errores individuales, momentos de desconcentración o detalles que escapan incluso al mejor plan táctico. Basta recordar encuentros en los que San Luis ha competido bien durante largos periodos, pero ha terminado pagando una jugada puntual.
También existe el factor anímico. Los equipos, como cualquier grupo humano, atraviesan momentos de confianza o incertidumbre. Una derrota inesperada puede alterar la dinámica, mientras que una victoria oportuna puede cambiar completamente el ánimo del vestidor.
Incluso el contexto del torneo influye. La Liga MX es un campeonato donde la diferencia entre ganar y perder muchas veces se mide en centímetros, en una decisión arbitral o en un error defensivo en los minutos finales. Por eso, juzgar el trabajo de un entrenador únicamente por un resultado puede resultar engañoso.
La verdadera pregunta quizá no sea si el problema es Abascal, sino si el equipo en su conjunto ha logrado sostener la consistencia que exige la competencia. Porque en el fútbol moderno los proyectos no dependen exclusivamente del técnico, sino de la suma de decisiones deportivas, rendimiento individual y gestión emocional del grupo.
San Luis tiene momentos en los que demuestra que puede competir con cualquiera, pero también episodios en los que pierde claridad o contundencia. Esa dualidad es la que alimenta el debate.
Al final, el tiempo suele ser el juez más justo para cualquier entrenador. Si los resultados regresan, las dudas se disipan rápidamente. Si no, las preguntas crecerán inevitablemente.
Por ahora, el cuestionamiento sigue abierto: ¿es el planteamiento de Abascal el origen de los problemas o simplemente el reflejo visible de un conjunto de factores que el fútbol?
Me quedo con una última reflexión, el ambiente que se deja ver del interior del equipo, no parece malo, como sucede cuando el técnico ya no trabaja bien con su cuadro, el equipo aún trabaja a las órdenes del mister, la confianza existe entre los miembros del plantel, cosa que me hace pensar que la ruptura, no parece inminente, solo el tiempo y los resultados de un calendario complicado, lo dirán.
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La oportunidad perfecta | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El calendario no siempre ofrece segundas oportunidades inmediatas, pero esta vez sí. El partido entre San Luis y Puebla llega como una ventana ideal para que el equipo potosino vuelva a afirmarse en casa y recupere sensaciones después del tropiezo frente al Atlas.
La derrota anterior dejó ciertas dudas. San Luis no fue superado de forma escandalosa, pero sí evidenció limitaciones cuando el partido exigió claridad y contundencia. Perdió orden en momentos clave y terminó pagando caro errores que en este torneo suelen marcar diferencia, un segundo tiempo donde el equipo no apareció y la expulsión de Águila que verdaderamente pesará no solo en este juego, sino en el ánimo y confianza en el futuro. Por eso, este encuentro adquiere un valor que va más allá de los tres puntos: es una oportunidad para reafirmar el camino, para demostrar que el proyecto no se tambalea ante el primer obstáculo serio.
El Alfonso Lastras o “Libertad Financiera” vuelve a convertirse en escenario clave. San Luis ha entendido que su fortaleza comienza en casa, donde el ritmo, la presión ambiental y la disciplina táctica suelen potenciarlo. Ante Puebla, el equipo tiene la posibilidad concreta de imponer condiciones desde el inicio, de marcar territorio y de enviar el mensaje claro de que la caída ante Atlas fue un accidente, no un síntoma.
Del otro lado, Puebla atraviesa un torneo complicado. Los números no lo acompañan, el funcionamiento ha sido irregular y la confianza parece frágil. Es un equipo que ha sufrido para sostener ventajas y que defensivamente ha mostrado grietas constantes. Todo eso lo coloca, en la previa, en el papel de víctima. Sin embargo, la Liga MX ha demostrado que subestimar a cualquiera es un error que suele castigarse.
San Luis no puede permitirse la relajación. Si algo enseñó la derrota pasada es que los partidos se resuelven en detalles mínimos. Puebla llegará con poco que perder y mucho que intentar rescatar. Cuando un equipo herido visita una plaza complicada, suele apostar por el orden extremo y por resistir lo más posible. La paciencia será clave para que San Luis no confunda dominio con desesperación.
El contexto es favorable, sí. Puebla llega golpeado y San Luis tiene argumentos para imponer condiciones. Pero este partido no se ganará desde la etiqueta previa, sino desde la ejecución. La oportunidad está ahí, volver a ganar en casa, reafirmar el rumbo y recuperar confianza antes de que el torneo entre en una fase más exigente.
Si San Luis entiende la dimensión del momento, este encuentro puede ser el punto de inflexión que confirme estabilidad. Si no, la derrota ante Atlas empezará a sentirse menos circunstancial y más estructural.
El escenario está servido. Ahora toca demostrar que el tropiezo fue lección y no advertencia.
Mención aparte tiene la fiesta en honor a Jacobo Payán, un merecido homenaje que sus amigos le rinden a quien por muchos años fue artífice para bien y para mal del futbol potosino. La imagen de Don Jacobo estuvo en las buenas, en las malas y en las peores, culpable directa o indirectamente de los ascensos y casi todos los descensos o desapariciones. Payán sabía todo del teje y manejo de este humilde equipo. Más allá del bien y mal, merecido homenaje y ojalá que el equipo en la cancha responda también y sea un sábado redondo para el futbol en San Luis Potosí.
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La sorpresa táctica y una victoria de lectura fina | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El partido entre San Luis y Atlas se presenta envuelto en una sensación poco habitual: la duda como punto de partida. No tanto por el rival, sino por lo que San Luis ha venido mostrando desde la banca, donde las decisiones recientes de Guillermo Abascal han alterado un escenario que parecía más estable de lo que realmente era.
En el encuentro anterior, el técnico español del cuatro potosino sorprendió con una cantidad considerable de cambios en su alineación. No fueron ajustes cosméticos ni solo rotaciones obligadas, sino movimientos que modificaron la estructura del equipo y dejaron claro que solo algunos tienen el puesto asegurado. Esa sacudida abre ahora un interrogante inevitable: resulta complicado anticipar qué versión de San Luis veremos frente al Atlas, y esa incertidumbre convierte la previa en un ejercicio de especulación más que de certeza.
El buen resultado conseguido ante Querétaro sirve como respaldo inmediato, pero también requiere una lectura más profunda. El marcador fue amplio, sí, pero los tres goles llegaron más como consecuencia de un rival desordenado, frágil y superado por sus propios errores que por una exhibición contundente de San Luis. Fue un triunfo valioso en lo anímico, aunque no necesariamente una confirmación absoluta de funcionamiento.
Ese matiz es c lave para entender el momento. San Luis aprovechó lo que Querétaro le ofreció
, algo que también cuenta en la Liga MX, pero ahora enfrentará a un Atlas que suele cometer menos errores no forzados y que rara vez se descompone con facilidad. Ante un rival más sólido, la eficacia y la claridad táctica serán más exigidas.Atlas llega como un equipo acostumbrado a partidos cerrados, cómodo en escenarios donde el rival aún está ajustando piezas. No necesita controlar el juego para competirlo y suele crecer cuando detecta dudas estructurales enfrente. En ese sentido, la posible rotación de San Luis puede ser tanto una ventaja como un riesgo, dependiendo de qué tan rápido el equipo logre reconocerse en el campo.
Este partido se empezará a jugar desde la alineación. La lectura inicial, los nombres elegidos y los roles asignados dirán mucho más que cualquier discurso previo. Si San Luis logra sostener orden pese a los cambios, el mensaje será positivo: hay profundidad y alternativas. Si no, la sensación será que el triunfo anterior maquilló problemas que siguen ahí.
Frente al Atlas, San Luis no solo defiende un resultado reciente, sino una idea en construcción. En la Liga MX, ganar ayuda, pero entender por qué se gana es lo que realmente define el rumbo. Y este encuentro será una prueba clara de si los cambios recientes fueron el inicio de una evolución… o solo una reacción momentánea ante un rival que se equivocó demasiado.
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