abril 29, 2026

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Deportaciones desde SLP bajaron a más de la mitad

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En enero y febrero de 2019, 205 extranjeros fueron devueltos a sus países; en 2018 el número había sido de 569 

Por: El Saxofón

Las deportaciones de centroamericanos desde San Luis Potosí cayeron a menos de la mitad en el primer bimestre del año. De acuerdo con el Boletín Estadístico Mensual de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob), -en su apartado extranjeros presentados y devueltos-, en enero y febrero de 2019, han sido devueltos a sus países de origen, 205 extranjeros, mientras que en el mismo periodo de 2018, fueron retornados 569.

De los 205 extranjeros devueltos, 203 son procedentes de países centroamericanos y dos de América del Sur, más específicamente de Colombia. Entre los centroamericanos deportados, destacan 151 hondureños, 33 guatemaltecos, 18 salvadoreños y uno procedente de Nicaragua. De esta cifra, al menos 35 de los migrantes son menores de edad.

También resalta que en el caso de los centroamericanos devueltos a sus países, no se trató de deportaciones, sino de eventos de retorno asistido: 168 de los casos fueron en ese supuesto, 35 de los cuales fueron Retorno asistido de menores.

La Segob aclara que los “Eventos de retorno asistido: Se refiere a eventos de migrantes de 18 años y más, que solicitaron el beneficio de retorno asistido para ser devueltos a su país de origen, según lo previsto los artículos 111, 115, 118 y 119 de la Ley de Migración y del artículo 193 de su Reglamento, previo proceso administrativo de presentación según lo establecido en el artículo 99 de la misma Ley”.

En cuanto a los “Eventos de retorno asistido de menores: Se refiere a devoluciones de menores de 18 años devueltos a su país de origen, según los previsto en los artículos 111, 112, 115 y 120 de la Ley de Migración y del artículo 193 de su Reglamento.

La baja en el número de deportaciones de migrantes procedentes de la región de Centroamérica, coincide con el paso de una caravana de migrantes, que a principios del mes de febrero pasó por territorio potosino con el fin de llegar a la frontera con Estados Unidos y cruzar hacia el país del norte.

Sin embargo, también destaca que la cifra más baja se registró en enero, cuando solo 50 migrantes fueron apoyados para regresar a sus países, mientras que en febrero, el mes en el que pasó la caravana, la cifra se elevó a 155.

Del total de centroamericanos que fueron sujetos de retorno asistido, fueron 147 hombres y 20 mujeres.

Aunado a ello, entre enero y febrero 64 menores fueron presentados ante la autoridad migratoria en San Luis Potosí; 23 eran adolescentes entre los 12 y los 17 años de edad, de los cuales 12 viajaban acompañados y 11 viajaban solos.

También fueron presentados 41 menores de cero hasta 11 años, los cuales todos viajaban en compañía de un adulto.

***

A nivel nacional, en el primer bimestre del año, fueron devueltos a sus países 13 mil 643 extranjeros. En enero la cifra fue de 5 mil 596, y en febrero ascendió a 8 mil 407.

Este volumen de extranjeros retornados también es inferior al registrado en el mismo periodo del 2018, cuando se repatriaron 16 mil 954 extranjeros, la mayoría procedentes de países de Centroamérica.

Recientemente, las políticas migratorias de México se han visto envueltas en la polémica, pues hay quien considera que el gobierno federal está fungiendo como una contención al flujo migratorio que se dirige hacia los Estados Unidos. El gobierno mexicano ha entregado miles de visas humanitarias a migrantes, con el fin de regular su paso por el territorio nacional y ofrecerles mayor seguridad en la travesía.

Entidades del centro del país, como San Luis Potosí, siguen fungiendo como zonas de tránsito, a las cuales los migrantes llegan y permanecen por unos días antes de continuar en la ruta.

En octubre de 2018, a raíz de las expresiones xenófobas del presidente Donald Trump, en Estados Unidos, miles de centroamericanos se organizaron en caravanas para llegar a México y avanzar hacia la frontera norte del país con el fin de solicitar asilo en Estados Unidos, mientras esperan respuesta se asientan en ciudades fronterizas mexicanas, y algunos incluso se entregan a las autoridades migratorias estadounidenses, sobre todo familias, con la esperanza de obtener la estancia legal en aquel país.

El fenómeno se hace eco a nivel mundial. Recientemente, la fotografía ganadora del prestigioso World Press Photo 2019, correspondió a la escena en la cual una mujer es cateada por agentes de la policía migratoria de Estados Unidos, mientras su pequeña hija rompe en llanto.

Lo cierto es que mientras el gobierno mexicano plantea soluciones de fondo mediante la búsqueda de empleos para los migrantes, el presidente Donald Trump ha optado por la construcción de un nuevo muro en la frontera con México, como la manera de frenar el desplazamiento de migrantes hacia la región.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha planteado al de Donald Trump que Estados Unidos ayude a estimular el desarrollo económico en la región de Centroamérica a fin de ofrecer mayores oportunidades a las miles de personas que huyen de la violencia y sobre todo, de la pobreza.

Entonado

También de Estados Unidos a SLP

– 211 niños potosinos fueron deportados en 2018

En 2018, las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron a 211 menores potosinos, según el Boletín Estadístico de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación. De los menores deportados 199 fueron varones y 12 mujeres.

De acuerdo con estas cifras, el año pasado fueron repatriados 205 adolescentes cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 17 años, (197 hombres y 8 mujeres), así como 6 niños de once años o menos (2 niños y 4 niñas).

Nueve de cada diez adolescentes potosinos que emprenden el viaje hacia el sueño americano, lo hacen sin la compañía de un adulto. Según los datos de Menores Deportados 2018 de la Segob, el 95.12 por ciento de los adolescentes viajaban solos, y solo 10 de ellos lo hacían acompañados por un adulto.

En el caso de los 6 niños repatriados, 5 viajaban acompañados y solo 1 menor del sexo masculino emprendió la travesía en solitario.

La cifra de menores deportados en 2018, representa un aumento de 3.9 por ciento, con respecto al 2017, cuando se reportaron 203 repatriaciones.

Entonado

Trump planea enviar a migrantes a ciudades santuario

– La oposición consideró el plan como “irrespetuoso”

El presidente Donald Trump tuiteó el pasado 12 de abril que está teniendo “fuertes consideraciones” para colocar a “migrantes ilegales en ciudades santuario solamente”. El mandatario publicó su tuit horas después de que la Casa Blanca dijera que la idea ya no estaba siendo estimada.

Señaló que esta decisión “debería hacer felices” a los demócratas que defienden la política de “Fronteras Abiertas”, la Casa Blanca informó horas antes que había contemplado un plan para liberar a los migrantes detenidos en las llamadas ciudades santuario, pero que el plan fue desestimado rápidamente por los abogados y abandonado.

Las ciudades santuario son lugares donde las autoridades locales se han abstenido de cooperar con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) al momento de detener a quienes residen ilegalmente en el país.

El plan fue criticado por opositores, que lo ven como un intento de utilizar a los migrantes como peones para castigar a los opositores políticos de Trump. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dice que el plan es “irrespetuoso”.

Niño guatemalteco murió en centro de detención en EUA por influenza

 

Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Segunda Parte

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El régimen y la placa: cuando cada esquina la firma un gobierno.

«La ciudad es un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, pero estos trueques no lo son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles

La nomenclatura potosina no se entiende sin entender los trueques. Cada placa es el resultado de un intercambio: el cabildo le da un nombre a la calle, la calle le devuelve memoria al cabildo. Cuando el intercambio fluye, el nombre dura. Cuando se rompe —porque cambió el régimen, porque se cayó el héroe, porque ya nadie sabe quién era— el nombre se queda solo, huérfano, esperando a que otro régimen pase a recogerlo o a cambiarlo. Pero rara vez lo retira: lo cubre. Y eso es San Luis Potosí: una ciudad de placas tapadas por placas.

La crítica de Castro Escalante: revolucionarios y fechorías

Don Arcadio Castro Escalante escribió un párrafo que merece mencionarse con cuidado, porque es el corazón moral de toda esta investigación. Lo dijo así: que la nomenclatura moderna —adoptada en su mayoría a partir de 1914— recuerda a revolucionarios que, según consigna textualmente, cometieron «toda clase de fechorías»: «saqueos, robos, ultrajes, incendios de pueblos, levas, fusilamiento de inocentes».

El cronista no pone nombres en esa lista —y hay que respetar su prudencia— pero el argumento moral está claro: si la ciudad rinde homenaje oficial a personajes responsables de esos crímenes, ¿por qué no rendir homenaje, aunque sea con nombres antiguos y no oficiales, a los «hombres de bien» que la fundaron, que la habitaron, que la sostuvieron desde la sastrería, el púlpito o el mercado? Es una crítica fina, no una arenga. No pide que se borren las placas revolucionarias. Pide que la memoria sea más larga que un régimen.

Y aquí asoma la tesis de fondo: cada nomenclatura es la firma de un gobierno. La de 1914 se firmó con sangre; la posrevolucionaria, con clientelismo estatal; la contemporánea, con marketing inmobiliario y las placas son la rúbrica.

En entrevista sobre el tema, el ingeniero Octavio Pedroza Gaitán, quien fue alcalde de la capital potosina entre 2004 y 2006 y posteriormente senador de la República, lo plantea casi con la misma vara moral del cronista: «la ciudad y sus autoridades tienen no solamente una conversación, sino un adeudo histórico, pendiente con la población». Para Pedroza, la mayoría de los potosinos desconoce hoy quiénes fueron los personajes que dan nombre a sus calles. Lanza nombres concretos para ilustrarlo: «¿quién fue Ignacio Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro? ¿Quién fue Agustín Vera, la calle en la que yo viví durante tantas décadas? Muy pocas personas podrían tener respuesta». Su propuesta —dice— es construir un compendio que explique de una vez por todas el porqué de los nombres.

Sobre el cambio de nomenclatura, sin embargo, es categórico: no se debe tocar lo que ya tiene décadas de uso. «Sería verdaderamente poco práctico intentar el cambio cuando las calles tienen décadas de denominarse». El argumento de Pedroza es pragmático: cambiar un nombre obliga a personas físicas y morales a rehacer documentación, domicilios fiscales, escrituras. «Quien lo hace para su propio ego —y los hay— comete un error garrafal». Su única excepción documentada como alcalde fue, precisamente, una asignación nueva: el tramo del Periférico Norte que por acuerdo de Cabildo recibió el nombre de Manuel Gómez Morín, fundador del Banco de México y reformador de la UNAM.

De cara al futuro —fraccionamientos nuevos, calles recién trazadas— Pedroza simpatiza con el modelo numérico que usan ciudades como Puebla. «Es lo más sencillo del mundo, porque a la cuatro le sigue la cinco y le antecede la tres, y entonces ubicar un domicilio es mucho más fácil que estar entre Sevilla y Olmedo o Negrete y no tener idea para dónde continuar la búsqueda». La sugerencia, dice, sería al menos en sentido paralelo: que las nuevas vialidades carguen una nomenclatura numérica además de la onomástica.

Sobre las placas mismas —el tema visible, el de la esquina— Pedroza identifica dos motores legítimos para reponerlas: el desgaste por lluvia, polvo y viento, y la sustitución cuando se han vuelto ilegibles. Pero advierte sobre un tercer motor que considera ilegítimo: «cada tres años se vuelven a poner por el culto de la vanidad de la perpetuación de la administración municipal». Reconoce, con elegancia poco frecuente en política, que su propio gobierno entró en esa lógica al mandar hacer más de 26 mil placas patrocinadas por particulares. La regla práctica, según él, es esta: «en una misma esquina, en un mismo crucero, no puedes tener cuatro colores y tamaños diferentes para una misma calle. Eso me parece hasta ridículo de pronto». La frase, dicha así, podría servir de subtítulo para cualquier libro futuro sobre la nomenclatura potosina.

Inventario crítico: los diez casos más absurdos

Para la elaboración del presente reportaje, se hizo una selección rigurosamente subjetiva, ordenada de menor a mayor estupor sobre hallazgos absurdos. La regla fue simple: cada caso tenía que provocar al menos una sonrisa y, después, una pregunta seria.

  1. Aldama y sus cuatro identidades: en 1806 era Real Caja; en 1860 una sola calle se llamaba Mica en un tramo, La Moneda en otro, San Francisco en otro. Y en planos antiguos aparece escrita como «Mica», «Miga» y «Amica». Un nombre, tres faltas de ortografía, cuatro siglos de discusión.
  2. Iturbide, la calle de los ocho disfraces: en 1864 sus cuadras se llamaban Ciprés, Palaus, Chino o Clima, Filantropía, Guayabo, Mora, Cocheros y Chica. Era literalmente una calle distinta cada cien metros.
  3. La Corriente que se negó a ser Reforma: desde 1688 La Zanja, luego Corriente Seca, luego oficialmente Reforma. Pero la gente le siguió diciendo La Corriente hasta los años cuarenta del siglo XX. Tres siglos de obstinación contra la nomenclatura oficial.
  4. Morelos, mosaico de seis nombres: en 1900, una sola calle integraba 1ª de La Alhóndiga, calle del Comercio, Morelos propiamente, Mesón de San José, Camino llano y Camino a Guanajuato. Y antes, en 1860, contenía nombres tan disímbolos como Corte, Plateros, Baco y Garita de México.
  5. Vallejo, la cuadra de las recogidas: en 1864 sus cinco tramos eran Remedios, Las Recogidas, Plaza de Las Recogidas, Lucero y San Miguelito. «Las Recogidas» eran las internas de un beaterio. Hoy se llama Vallejo, sin que nadie sepa que ahí caminaron mujeres recluidas por orden eclesiástica.
  6. Mariano Arista en tres versiones simultáneas: no es histórico, es presente. Hoy mismo, en una sola caminata, las placas dicen «GRAL. M. ARISTA», «ARISTA» y «Mariano Arista». Tres maneras de nombrar al mismo señor en la misma calle.
  7. Manuel José Othón, calle-poema: en 1864 se desplegaba como Diamante, Curato, Plazuela del Carmen, Escoleta y Avenida Alameda. Othón era niño cuando todavía sus tramos se llamaban así. La calle del poeta, antes del poeta, ya tenía cinco metáforas.
  8. Galeana y la confesión arquitectónica: en 1870 era Portillo de San Agustín, Galeana, Portillo de San Francisco y Tercera Orden. Tres de los cuatro nombres aludían a los conventos que la flanqueaban. La calle se debatía, literalmente, entre Dios y la patria.
  9. Álvaro Obregón, identidades superpuestas: por 1930 se llamaba Julián Carrillo. Antes, desde fines del siglo XIX, era Juárez. Y antes de eso, en 1860, sus cuadras eran Suárez, Abogada, Colegio de Niñas y Escuela de Niños. Cuatro re-bautizos en menos de un siglo.
  10. Universidad, la calle sin acta de nacimiento: el propio Castro Escalante señala que las placas antiguas y los planos discrepan; sospecha que las calles Perico, Afligidos y Vargas alguna vez formaron parte de lo que hoy es Universidad.

También se le cuestionó a Mario García Valdez, alcalde de la capital entre 2012 y 2015, ex rector de la UASLP y hoy Secretario de Cultura del gobierno del Estado, al respecto. El funcionario recuerda que el tema de la nomenclatura sí llegó a su Cabildo. «No solo lo del centro histórico, sino la nomenclatura en general de la ciudad, que tiene muchísimas calles que no tienen nomenclatura o son muy diversas». De ahí salió un programa de renovación de placas «hasta donde alcanzó», dice. Sin falsa modestia: hasta donde alcanzó.

La parte fina de su respuesta parece más conceptual, y es que García Valdez no propone borrar las capas, propone armonizarlas. «Yo pienso que se debe homologar, pero conservando las placas antiguas. Y que las nuevas sean parecidas a las placas antiguas para que el centro histórico mantenga ese perfil histórico, que sus viejas placas se mantengan y las nuevas tengan más o menos la misma fisonomía». Es la fórmula del palimpsesto bien manejado: ni borrar ni acumular sin criterio, sino lograr que cada generación de placas dialogue con la anterior. Sobre litigios concretos, ninguno; al menos no le tocó. «No me tocó nada de eso» -dijo-.

Cinco calles con historia poderosa

Frente a las absurdas, también se escogieron las que pesan. Las que cargan acta, sangre o doctrina y se sugiere leer despacio.

1. Calle de la Constitución

Su nombre dice todo y no dice nada, porque México ha tenido al menos cinco constituciones desde 1812. Esta calle integra antiguos tramos llamados El Gato, La Lagunita, Paseo Nuevo y Camposanto de San Sebastián. Es decir que lo que hoy se llama solemnemente Constitución, antes fue cementerio, laguna, paseo y un lugar al que la gente llamó simplemente «el gato», por razones que el tiempo se llevó. La calle más institucional de la ciudad reposa sobre una memoria popular y funeraria.

2. Avenida Carranza

Cinco nombres en cinco cuadras hasta 1864: La Cárcel, Maltos, El Elefante, Real de Tequisquiapan. La unificación bajo el nombre del Primer Jefe se hizo después de 1914, cuando la Revolución consolidó su panteón. Hoy es una arteria peatonal en su tramo histórico, pero su nombre carga el peso de una decisión política: convertir cinco identidades barriales en una sola identidad nacional.

3. Independencia

En 1864, esta sola línea era siete calles: Osollo, Tamaulipas, Independencia, Molino de San Francisco, Puerta del Campo de San Francisco, Correo Viejo y Grito de la Libertad. Es notable que dos de esos siete nombres ya aludían al hecho independentista, lo que indica que la oficialidad llegó tarde: los vecinos ya habían bautizado por su cuenta. Cuando el Ayuntamiento unificó la calle también la ratificó.

4. Allende

Bajo el nombre del insurgente conviven al menos cinco fantasmas: del Puente Nuevo, de La Carrera, La Yedra, de la Puente, y —el más sabroso— Los Burros. Otro tramo se llamó La del Francés, por una hacienda de beneficio cuyo dueño era de esa nacionalidad. Allende, nombre alto, descansa pues sobre arrieros, planchadores y un francés desconocido.

5. Calzada de Guadalupe

La metamorfosis nominal más completa de la ciudad. En 1800, calle del Santuario; en 1850, Calzada del Santuario de Guadalupe; a fines del XIX, Avenida Juárez (esfuerzo liberal por descristianizarla); en 1914, Avenida La Guadalupana (reacción posrevolucionaria); finalmente, Calzada de Guadalupe. Una calle entera que alterna entre la Virgen y Juárez, según sople el viento del régimen.

Continúa en tercera y última parte…

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Francisco Javier Estrada, evidencias del científico que México no supo ver

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Trabajó en electricidad, magnetismo, sonido y energía en un país sin infraestructura científica y sin respaldo institucional su obra quedó dispersa

Por: Ana G Silva

En pleno siglo XIX, cuando México apenas intentaba consolidarse como nación, un científico nacido en San Luis Potosí ya experimentaba con electricidad, comunicación a distancia y reproducción del sonido con una visión que hoy sigue marcando la vida cotidiana. Su nombre: Francisco Javier Estrada Murguía.

Encendió la primera luz eléctrica en América, diseñó uno de los primeros motores eléctricos, desarrolló la comunicación inalámbrica antes que Marconi, mejoró sistemas telefónicos, sentó bases del micrófono de carbón y propuso (con décadas de anticipación) el piano eléctrico.

La reconstrucción de su legado no es reciente. Surge, en gran medida, del trabajo del investigador, divulgador y colaborador de La Orquesta, José Refugio Martínez Mendoza, conocido como Dr. Flash, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien durante décadas ha documentado la vida y obra de Estrada. Columnas, artículos y libros de su autoría permiten hoy dimensionar la magnitud de un científico que, pese a todo, sigue siendo un desconocido en su propia tierra

Francisco Javier Estrada no fue un caso aislado de genialidad. Fue un ejemplo de cómo el conocimiento puede generarse en condiciones adversas, pero también de cómo puede perderse cuando no existe una estructura que lo respalde.

Mientras sus ideas eran retomadas en otras partes del mundo, en México quedaban archivadas, ignoradas o simplemente olvidadas.

Hoy, su historia no solo exige reconocimiento. Exige memoria. Porque si algo deja claro su legado, es que el problema no fue la falta de talento. Fue no saber qué hacer con él. Y sinceramente, como bien hoy se dice, “no te merecíamos Estrada”

La noche en que San Luis Potosí se adelantó al mundo

En noviembre de 1877, en el patio del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, ocurrió un episodio que difícilmente ha sido dimensionado en la historia nacional.

Durante una reunión pública organizada para recaudar fondos, Francisco Javier Estrada encendió lámparas de arco mediante un sistema eléctrico desarrollado por él mismo. La escena, descrita en crónicas de la época, no solo sorprendió a los asistentes; marcó un antes y un después en el desarrollo tecnológico del continente.

Aquella demostración significó el encendido de la primera luz eléctrica de arco en América y convirtió al edificio del Instituto en el primero en México iluminado con electricidad. En ese momento, San Luis Potosí no solo observaba el progreso: lo estaba generando.

Lo que siguió fue una serie de aplicaciones prácticas durante 1878, cuando el alumbrado eléctrico comenzó a utilizarse en eventos públicos, generando asombro en la sociedad.

Un inventor adelantado a la historia oficial

En 1886 obtuvo el privilegio (equivalente a una patente) para un sistema que permitía comunicar trenes en movimiento con estaciones ferroviarias sin necesidad de cables. La implicación técnica es clara: comunicación inalámbrica funcional en el siglo XIX

Este desarrollo ocurrió una década antes de que Guglielmo Marconi presentara avances similares en Europa. Sin embargo, el nombre que quedó en los libros fue el del italiano.No se trata de una coincidencia ni de un error menor, sino de una omisión sistemática que responde al contexto de dependencia tecnológica y cultural del México de finales del siglo XIX. Estrada no solo llegó primero: lo hizo sin respaldo industrial, sin financiamiento y sin un entorno que protegiera o proyectara su trabajo.

Dibujo del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, presentado por Estrada al Ministerio de Fomento para solicitar su patente para comunicar trenes en movimiento y del cual obtuvo la aprobación el 12 de junio de 1886.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
Decreto 9574. Decreto de patente para comunicar trenes en movimiento. Uso práctico por primera vez en el mundo de la comunicación inalámbrica por Francisco Javier Estrada.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
 

El sonido como frontera: de los teléfonos al origen del audio moderno

En la década de 1870, Estrada enfocó su trabajo en un problema que parecía secundario frente a la electricidad: la reproducción del sonido.

No lo era.

Sus experimentos lo llevaron a mejorar sistemas telefónicos existentes, desarrollar principios fundamentales del micrófono de carbón y lograr transmisiones de mayor claridad e intensidad. Estas aportaciones no solo resolvían problemas técnicos inmediatos, sino que abrían la puerta a una nueva forma de entender la comunicación.

Micrófono de carbón, desarrollado por Estrada. Siglo XIX. Colección: “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

El piano eléctrico que México no construyó

En diciembre de 1878, Estrada publicó en el periódico El Siglo XIX la descripción de un instrumento que no existía en su época: un piano eléctrico.

No se trataba de una idea abstracta. El diseño detallaba un sistema capaz de transformar vibraciones acústicas en señales eléctricas y amplificarlas mediante dispositivos electromagnéticos. Su intención era clara: llevar el sonido más allá de los límites físicos del instrumento tradicional.

No pudo construirlo.

La falta de recursos, materiales y apoyo técnico lo obligaron a hacer algo inusual: publicar el diseño completo para que alguien más pudiera desarrollarlo. En su propia carta lo advertía con claridad, temiendo que la idea fuera retomada en el extranjero sin reconocer su origen.

Ochenta años después, el piano eléctrico se desarrolló fuera de México.

El gabinete de física y la memoria que sobrevivió al abandono

Gran parte de su trabajo se desarrolló en el Gabinete de Física del Instituto Científico y Literario, un espacio que concentró instrumentos, experimentos y enseñanza científica en San Luis Potosí.

Entre esos objetos, destaca uno en particular: un fonógrafo que, según investigaciones recientes, pudo haber sido construido por el propio Estrada como parte de sus estudios sobre reproducción del sonido.

Hoy, ese instrumento se convierte en símbolo de una memoria científica que logró sobrevivir, no gracias a políticas públicas o reconocimiento institucional, sino al esfuerzo de quienes decidieron documentarla.

Aparato para el estudio de la reproducción del sonido, prototipo similar al fonógrafo, posiblemente desarrollado por Estrada. Colección “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

San Luis Potosí, más allá de Estrada

El desarrollo científico de San Luis Potosí no puede entenderse sin la figura de Francisco Javier Estrada. Lejos de ser un episodio aislado, su trabajo marcó un punto de partida que dialoga con una serie de avances que, con el paso de las décadas, consolidaron al estado como un espacio clave para la experimentación tecnológica en México.

Desde los primeros ensayos con globos aerostáticos en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por los intentos iniciales de vuelo en 1840, hasta el desarrollo de la aviación en el siglo XX, existe una línea de continuidad en la que la experimentación y la curiosidad científica fueron constantes. Esa misma lógica se extendería más adelante a los estudios de radiación cósmica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al lanzamiento del primer cohete con fines científicos en el país en 1958.

En ese entramado histórico, las aportaciones de Estrada no solo anteceden estos logros: ayudan a explicarlos. Su trabajo en electricidad, comunicación inalámbrica y reproducción del sonido no solo abrió nuevas rutas de conocimiento, sino que sentó bases técnicas y conceptuales que formarían parte del desarrollo tecnológico posterior.

Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.

También lee: El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Que siempre sí, Soledad saldrá de Interapas entre mayo y junio

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También se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del Estado de San Luis Potosí, confirmó que el municipio de Soledad de Graciano Sánchez quedará desincorporado del organismo operador Interapas entre mayo y junio, como parte del proceso acordado con autoridades metropolitanas.

El mandatario estatal explicó que el tema fue abordado recientemente en una reunión con alcaldes de la zona conurbada, donde también se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población.

La desincorporación de Soledad ya será en mayo. En mayo o junio ya termina desincorporarse Soledad en Interapas”, declaró Gallardo.

El gobernador detalló que uno de los puntos centrales es definir cómo quedarán los pozos actualmente vinculados al sistema metropolitano, así como su operación una vez concluida la separación administrativa. “Estamos trabajando en la situación de Pozos también, cómo va a quedar Pozos”, señaló.

Ricardo Gallardo Cardona, aseguró que el objetivo es alcanzar entendimientos entre los tres municipios involucrados para que ninguna colonia resulte perjudicada por la reorganización del servicio. “Esperemos que lleguen a un buen entendimiento, sobre todo por los pozos donde están colocados para que nadie de la población de ningún municipio quede afectado”, sostuvo.

La salida de Soledad de Graciano Sánchez marcará una reconfiguración importante en el esquema metropolitano del agua, en medio de reclamos ciudadanos por desabasto y presión sobre la infraestructura hidráulica.

También lee: “Estamos igual que hace 4 años”: Galindo sobre separación de Soledad del Interapas

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