junio 23, 2026

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#Crónica | El choque de Atletis, un duelo de corazón y coraje

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Atlético de San Luis

Atlético de Madrid se impuso 2-1 en su visita a San Luis Potosí, en un espectáculo que disfrutaron los aficionados potosinos en medio de un ambiente festivo

Por: Sebastián Escorza

“Cree y vence”, “corazón” y “coraje”, una frase y conceptos que adornaron el pasto del estadio Alfonso Lastras en un duelo esperado por años.

Así como en Francia existe el Choc Des Olympiques entre el Olympique de Marsella y el Olympique Lyonnais, el sábado 3 de agosto se convirtió en otro día importante en la historia del futbol potosino.

Este día el rival no era cualquiera, era nada más y nada menos que el Atlético de Madrid, el “hermano mayor” del club potosino, un equipo español al que, quizá, el futbol no le ha hecho justicia pero, pese a ello, se ha consolidado como uno de los equipos más fuertes de Europa en épocas recientes.

El ambiente desde el viernes fue festivo, decenas de aficionados se dieron cita en el hotel Conrad, lugar en el que la comitiva madrileña se hospedó en su visita de doctor a tierras potosinas, para conocer a los jugadores del cuadro colchonero que esta ocasión viajó con todas sus figuras, luego de participar en la International Champions Cup.

Este sábado, potosinos se unieron a esta fiesta de gala; sí… recibir al Atlético de Madrid no cualquiera, y aunque este encuentro era un partido amistoso, ambos clubes dieron un buen espectáculo al aficionado, aunque cabe mencionar que los españoles tomaron este partido con un poco más de reserva en comparación con el conjunto de Alfonso Sosa, que salió a jugar con el cuchillo entre los dientes.

Así, el Atlético de San Luis se fue al frente en el marcador al minuto 11, luego de que Nicolás Ibáñez aprovechara un rebote que concedió el arquero Jan Oblak para romper las redes y encender los ánimos de los potosinos que acudieron a este encuentro. 

Cinco minutos después, el ariete Diego Costa tuvo un mano a mano contra el arquero Carlos Felipe Rodríguez, luego de que João Félix metiera un gran pase en profundidad, el delantero brasileño reventó el larguero del cuadro potosino, ahogando así el grito de gol en uno de los instantes más emocionantes de la primera mitad. 

Los rojiblancos locales tuvieron varias llegadas a la portería rival, pero el resto del primer tiempo transcurrió sin mayor peligro para los pupilos de “El Cholo” Simeone; en contraparte, los visitantes tuvieron varias ocasiones para perforar las redes potosinas, pero Carlos Felipe Rodríguez tuvo una buena actuación para detener los embates.

La silbatina se hizo presente en los albores del segundo tiempo, pues mientras los jugadores del Atlético de San Luis ya se encontraban en la cancha, listos para el complemento.

Hubo varios cambios por parte de ambas escuadras, Atlético de San Luis incorporó a Alex Werner, Mario de Luna, Pedro Álvarez, Juan Castro, Fernando Madrigal, Ricardo Centurión Óscar Benítez y Germán Berterame; por parte del Atlético de Madrid entraron al terreno de juego Ángel Correa y Carlos Isaac.

El Atlético de Madrid comenzó con fuertes embates; en los primeros minutos, Diego Costa y Ángel Correa tuvieron la oportunidad de empatar los cartones, pero un fuerte Atlético de San Luis respondió con Berterame y Centurión, que intentaron ampliar la ventaja en este partido. 

Al minuto 65 los potosinos se entregaron a Héctor Herrera, quien ingresó a la cancha para dar un empujón a la mediacancha colchonera, que con el pasar de los minutos, se acercaba más y más a la meta potosina, dando la impresión de que los cartones se igualarían en cualquier momento. 

Y así fue… al minuto 71 Sergio Camello puso el marcador 1-1 con un cabezazo en un momento en que el partido se encontraba un tanto flojo; Carlos Isaac puso un centro al manchón penal que el español mandó al interior de las redes.

Ricardo Centurión tuvo la oportunidad de poner adelante a los rojiblancos, sin embargo mandó el esférico a un lado del poste de Atlético de Madrid.

No había duda, los pupilos del Cholo Simeone eran más que los potosinos en los instantes finales del encuentro, y, para desgracia de los locales, Antonio Portales encajó en propia puerta al minuto 83; el Atlético de Madrid le estaba dando la vuelta al encuentro minutos antes de que este terminara.

El cotejo terminó con un 2-1 en favor del Atlético de Madrid, en un partido que los potosinos sin duda disfrutaron y que, pese a que este tuvo el carácter de amistoso, servirá para ambas escuadras; por una parte, los dirigidos por Alfonso Sosa no perdieron ritmo de juego pese a ser una jornada de descanso y el equipo madrileño habrá cumplido un sueño a más de uno: ver a uno de los equipos protagonistas de Europa jugar en tierras potosinas.

 

El futbol de Primera División estuvo desaparecido por seis años, los potosinos sufrieron tras decirle adiós a sus auriazules sin siquiera haberles pedido permiso, sufrieron por esas finales de ascenso que no les dieron el ansiado regreso al máximo circuito pero hoy, este sábado, los potosinos tenían más razones para sonreir, pues el cuadro de casa estaba de vuelta en el lugar de donde no debió haberse ido y esta vez, disfrutó de un partido internacional contra un equipo de la talla de Atlético de Madrid.

San Luis y Madrid son dos ciudades separadas por miles de kilómetros, con tradiciones bastante distintas, pero este sábado y desde hace dos años comparten los mismos colores y la misma filosofía en el futbol: el trabajo en equipo siempre resaltará por encima de las individualidades, y esta es una lección que potosinos y madrileños nunca olvidarán tras este partido, sobre todo Nicolás Ibáñez, quien fue declarado el jugador del partido.

 

De corazones, azul, negro y verde | 31 guerreras | Columna de Alma Barajas

 

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El Futbol Une al Mundo: Crónica de un Japón vs Túnez

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Por: Carlos Ruíz Espinosa

Si hay algo que anhelan la gran mayoría de los niños que nacen amando al futbol, es sin dudas ir a una Copa del Mundo. Obviamente, el sueño máximo es jugar en una, pero cuando nos damos cuenta de que a lo mejor no somos tan buenos para ello, con asistir nos damos por bien servidos.

Sin embargo, no es algo al alcance de todos. No cualquiera puede costearse el viaje por quién sabe cuántos días al otro lado del globo, por lo que este Mundial celebrado en tierra nacional parecía ser una oportunidad única para poder cumplir ese sueño, aunque la FIFA no lo iba a poner tan fácil.

Para empezar, a México le tocaron puras migajas. Solo 13 de los 104 partidos que conforman este torneo, y ni siquiera los más importantes. Después de Octavos de Final, todo se va a jugar en Estados Unidos y, basado en ello, en las oficinas de Suiza no se les ocurrió mejor idea que poner precios basados en la capacidad económica de los estadounidenses.

Lo que parecía ser la oportunidad perfecta para cumplir el sueño mundialista, se volvió cada vez más inalcanzable con unos costos ridículos para los partidos, a lo que se sumó la pésima gestión de los boletos en las múltiples “fases de venta” que se establecieron. A pesar de todo, lo intenté. No me quería quedar sin ir a un Mundial en mi país.

En todas estas etapas estuve. Saqué la tarjeta que había que sacar, me formé en filas virtuales de ocho horas, estuve actualizando cada treinta segundos el correo para ver si había sido elegido en la fase de sorteo… y todo sin éxito. No hubo modo de conseguir boleto de manera oficial, al menos no uno que costara menos de 40 mil pesos.

Quedaba una alternativa, no la idónea ni la más confiable. Una que le ha hecho mucho daño a estos eventos… pero que se había convertido en la única opción: la reventa. Y fue así como, con el miedo latente de caer en una estafa a pesar de hacerlo en “un sitio bien establecido”, me hice con mi entrada para ir a ver a Japón contra Túnez.

No, no era el partido más atractivo del Mundial. No, no era un juego de México. No, no era un duelo de matar o morir. Sin embargo, tenía su encanto. Los nipones se han convertido en un frecuente animador de estos torneos, y llegaban de un proceso previo ejemplar donde habían vencido a equipos como Brasil, Inglaterra y Alemania; mientras que Túnez siempre está en las Copas, y aunque nunca pasan de ronda, ya consiguieron resultados importantes como su triunfo en Qatar ante Francia.

Al haberlos adquirido varios meses antes del certamen, vinieron días de mucha incertidumbre, pues la FIFA no había establecido las fechas para el traspaso de los boletos, y la posibilidad de que nunca llegara nada (como lamentablemente le está pasando a mucha gente que compró en el mismo lugar) era cada vez más tangible, pero, afortunadamente y aunque suene hasta hipócrita, el de esta historia fue un revendedor honesto, y desde abril envió la entrada a través de los medios oficiales. Ya no había manera de falsificarlos. Iba a estar en el Mundial.

Llega la fecha marcada en el calendario: 20 de junio del 2026. El ambiente mundialista es palpable desde el aeropuerto. No sé que tan redituable esté siendo el nuevo vuelo de Volaris a Monterrey en sus primeros días, pero ese día fue un éxito rotundo. Avión lleno y, en algo que se volvería habitual en las próximas horas, repleto de camisetas de los Samurái Blue. Quién sabe cuántos potosinos hayan ido al partido, pero al menos los que viajaron conmigo, estaban con Japón.

Tras el corto vuelo, Monterrey nos recibe con la misma tendencia. La ciudad está pintada de azul (y no precisamente por Rayados), y a donde uno voltee, verá a un nihonjin diferente. Los asiáticos han invadido la Sultana del Norte.

Nuestros hermanos orientales no son las personas más tímidas, pues si bien se expresan con el respeto con el que usualmente identificamos a su sociedad, no dudan en emprender conversación con cualquier persona que vean con algo relacionado con su cultura.

Mi playera conmemorativa del título del Real Madrid en el Mundial de Clubes 2016 (celebrado justamente en Yokohama y Osaka) no pasa desapercibida en el transporte público saliendo del aeropuerto y, en uno de esos giros inesperados del destino, la primera japonesa con la que hablo no solo maneja un español bastante respetable, sino una procedencia muy interesante.

He de admitir que siempre tuve mis dudas en torno a cuánta gente realmente iba a venir a San Luis Potosí durante la Copa. No acababa de comprar esos discursos de que entre un partido y otro, los extranjeros en las sedes de nuestro país iban a realizar un turismo efectivo en tierras potosinas.

Sin embargo, ya no puedo decir que “nadie vino”. Tras entablar plática, mi nueva amiga nipona me pregunta que de qué parte de México soy,  y al escuchar que soy de potosino, reacciona con mucho más entusiasmo del que me hubiera imaginado. Resulta que ella no hizo base en Monterrey… sino en San Luis, donde ha pasado la mayor parte de su estancia en México. Quién sabe si sean muchos, pero al menos me consta que una japonesa sí vino.

Ya en el hotel, la corriente no cambia. La gran mayoría de los huéspedes son del País del Sol Naciente. Una minoría somos mexicanos. Y sí, sí hay tunecinos, pero en todo el inmueble, tan solo cuatro son de las Águilas de Cártago. Todos los demás, sean de allá o no, van con los asiáticos.

Y es que para para los locales es mucho más fácil empatizar con Japón que con Túnez. Es una mera cuestión cultural. En México, muchas personas crecieron viendo anime, y cuando una de las series más representativas de este estilo giraba en torno al futbol como Supercampeones, es natural que todos los que seguían los eternos partidos del Niupi iban a apoyar a los herederos de Oliver Atom.

Con los tunecinos es totalmente diferente. Es una cultura ajena, es otra religión. Las exportaciones del país africano no son tan conocidas como las del asiático, aquí su comida no es tan popular como la japonesa. Prácticamente, a menos que uno sea fanático de hueso colorado de Star Wars al grado de hinchar por el Tatooine de la vida real, es muy difícil que quiera ir con los ahora dirigidos por Hervé Renard.

El camino al estadio es una fiesta. La eterna pasarela que es la Expo Feria Guadalupe es folfklore mexicano en su máximo esplendor. De un lado, están bailando La Chona. Del otro, están tocando una versión norteña de El Sol No Regresa. El “quiere volar” que se ha popularizado durante la Copa aparece, y los orientales son lanzados al aire. Al lado de la fila, pasa una congregación religiosa con banderas de Jesucristo. Como siempre, México superando a la IA.

 

Hay gente vestida de Pikachu. Hay personas caracterizadas como peleadores de sumo. Las bandas de Naruto están a la orden del día y no escasean las pelucas dignas de Goku y Vegeta. Son menos de los que hubiera imaginado, pero no faltan las playeras de Oliver y Benji.

Lo que sí falta (y es la última vez que lo recalco), es la gente de Túnez. Por cada jersey de dicha selección, hay veinte de Takefusa Kubo

. Por cada uniforme del Esperance de Tunis, hay diez de Hidetoshi Nakata. Por cada camiseta del Africain, hay una del Monarcas Morelia (y no, no es broma).

El Estadio Monterrey (para que no se enoje la FIFA) es japonés, pero al mero estilo de la cocina, de una manera tropicalizada. Si tuvimos el atrevimiento de ponerle aguacate y arrachera al sushi (lo cual hasta les gusta a los nipones a los que les pregunte), por supuesto que los apoyaremos a nuestra manera.

Si los makis en México son una mezcla de las dos cocinas, los cánticos son la mezcla de las dos hinchadas. El término “Japón” desaparece progresivamente para ser sustituido por el “Nippon” (cómo se dice en su idioma de origen), mientras que los cánticos en japonés se pasan al español, formando el “Nippon, Nippon, Vamos Nippon” que se escuchará durante todo el partido.

Ya adentro, la en ocasiones hostil cancha de Rayados es una fiesta internacional. No faltan los ingleses representantes de la tierra donde naciera el futbol. Hay algunos escoceses seguidores del Celtic que fueron a apoyar a Daizen Maeda. Aparecen algunos coreanos a la espera del partido definitivo de su selección y hasta algunos iraquíes portando con mucho orgullo su bandera.

El partido mil en la historia del Mundial tiene una comunión en la grada que no hace más que crecer cuando Daichi Kamada completa una gran jugada colectiva y adelanta a los samuráis apenas a los cuatro minutos. El público se hace sentir: quieren que hoy, Japón aplaste a Túnez.

Ataviado en su característica camisa blanca que popularizó en Qatar 2022, Renard está desesperado en la banca tratando que su equipo reaccione, pero sus gritos no surten efecto; Aymen Dahmen hace una doble atajada espectacular para mantener la mínima diferencia, pero a la media hora de juego, Ayase Ueda saca un riflazo de fuera del área para clavar el 2 por 0.

El conjunto tunecino es un desastre, el repentino cambio de entrenador no parece haber surgido mayor efecto (tampoco es como que se esperara la gran cosa considerando que llegó cinco días antes) y Japón demuestra de nueva cuenta porqué es uno de los equipos llamados a animar poderosamente este Mundial y que su gran actuación contra Países Bajos no fue ningún accidente.

Los nipones se saben tan superiores que bajan el pie del acelerador en la segunda mitad, y eso se refleja en el estado anímico de la tribuna. Entendible, ya pasan las once de la noche, y cuando el partido no acompaña, la grada se empieza a apaciguar. El bajón de los decibeles parece ser una llamada de atención, y al 69′, Ueda se inventa un pase de genio para habilitar a un Junya Ito que no perdona en el mano a mano para poner el 3-0… esto ya es goleada.

Y entonces, uno de los momentos más memorables de la noche: la pausa de hidratación. Esta nueva medida de la FIFA ha sido detestada por la mayoría de la afición por “matar el ritmo del partido” y, sobre todo, por convertir los juegos en encuentros de cuatro cuartos con pausas comerciales de por medio. Entendible, yo tampoco era fan…hasta que las viví en el estadio.

Uno de los momentos que más recuerdo en mi vida viendo deportes y que más me hizo desear estar ahí no fue un gol, no fue un touchdown, no fue una canasta sobre la bocina. En los Playoffs de la NFL del 2015, los Patriotas de Nueva Inglaterra recibían a los Cuervos de Baltimore en la Ronda Divisional.

Fue un partidazo dramático (donde, para variar, ganaron Tom Brady y compañía), pero lo más memorable (al menos para mí) no fue eso. La parte más emocionante fue durante una de esas pausas que tanto abundan en el futbol americano, cuando al DJ del Gillette Stadium se le ocurrió poner “Your Love” y, como si fuera su himno nacional, los fans de los ‘Pats’ la cantaron a todo pulmón, enchinando la piel de quien estuviera viendo el juego.

No estuve ese día en Foxborough, pero en Monterrey viví la versión mejorada. Si el tercer gol nipón despertó al estadio, la pausa de hidratación lo puso en estado de éxtasis cuando en las bocinas retumbó “Livin’ On A Prayer” y, por un minuto, el Túnez vs Japón se transformó en un concierto de Bon Jovi, con las 50 mil personas presentes cantando a todo pulmón la historia de Tommy y Gina.

El ánimo estaba en su máximo esplendor para la reanudación del duelo, y acabó siendo un impulso para que Ueda completara su brillante actuación, y marcara el 4-0 definitivo con un cabezazo que acabó techando a tres tunecinos. Baile japonés en Nuevo León.

La salida del recinto no palideció. Alguien tuvo la brillante idea de poner “La Gata Bajo la Lluvia” en una bocina para que decenas de personas hicieran su mejor interpretación de Rocío Dúrcal. Los orientales seguían volando por los aires. Hasta unos suizos que andaban por ahí fueron tratados como celebridades.

En el camino de regreso al hotel, comienza la reflexión. Vivimos en un mundo en el cual parece que ser de países diferentes se vuelve cada vez en un problema mayor. Donde la ideología política se ha convertido en una manera de separar familias. En el que nos estamos acostumbrando cada vez más a los conflictos que a la armonía.

En el Mundial más polarizante de la historia, no todos fueron bienvenidos. Hubo quienes, simplemente por su origen, fueron enviados de regreso. Y, sin embargo, todavía habemos algunos que creemos en aquella mítica frase de Diego Armando Maradona: “la pelota no se mancha”.

Al menos por unas horas, Monterrey fue una fiesta. Nuevo León se convirtió en un sitio de hermandad para mexicanos, japoneses, tunecinos y demás invitados. En un país lleno de problemas y donde la gente está cada vez más dividida… hubo un lugar donde las distinciones se dejaron de lado y se demostró que, como lo reitera la FIFA en la transmisión de cada partido: El Futbol Une al Mundo.

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Ciudad

Se salen de control los festejos en Carranza tras triunfo de México

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Durante la celebración, una persona acabó lesionada, mientras que aficionados invadieron negocios de la zona

Por: Redacción

Tras el triunfo de México sobre Corea del Sur con el que el ‘Tri’ aseguró el liderato del Grupo A de la Copa del Mundo, cientos de potosinos salieron a la calle para celebrar la victoria.

Sin embargo, los festejos en Carranza por la clasificación de la Selección Mexicana a Dieciseisavos de Final se salieron de control, y dejaron varios incidentes en la zona.

Una persona resultó lesionada en el desnivel de la Glorieta de Morales, pues según reportes de personas presentes, cayó de la parte trasera de una camioneta donde viajaba con un grupo de aficionados.

Personal de Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) se presentó en el lugar del incidente, donde brindaron primeros auxilios al hombre.

Mientras tanto, se registró un incidente en el Little Caesar’s de la zona, donde decenas de aficionados invadieron el lugar en medio de la celebración.

Personas acabaron saltando encima de las mesas y ensuciando el lugar, aunque para la mañana del viernes, no se encontraron rastros de destrozos en el exterior.

México tendrá su próximo partido de la Copa del Mundo el próximo miércoles contra Chequia, en un juego donde podrían acabar la fase de grupos con nueve puntos por primera vez en la historia.

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Deportes

Jacobo Payán descarta venta del Libertad Financiera

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El directivo afirmó no tener intenciones de desprenderse del estadio, y que el proyecto del Atlético de San Luis se mantiene a mediano y largo plazo

Por: Redacción

Jacobo Payán Espinosa rechazó los rumores sobre una posible venta del estadio Libertad Financiera y aseguró que actualmente el enfoque del proyecto está puesto en fortalecer la infraestructura vinculada al Atlético de San Luis.

Cuestionado sobre las versiones que han circulado en torno a una eventual operación relacionada con el inmueble, el empresario dijo sentirse sorprendido por las especulaciones y señaló que la atención del club está concentrada en la preparación de la próxima temporada.

Payán sostuvo que el proyecto deportivo se mantiene con una visión de mediano y largo plazo, por lo que descartó cambios en la propiedad del estadio.

Explicó que actualmente una de las principales preocupaciones de la organización es avanzar en el desarrollo de la ciudad deportiva y realizar inversiones para mejorar las condiciones tanto de los futbolistas como de los aficionados que asisten a los encuentros.

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