Rusia incrementó el lanzamiento de misiles balísticos hasta 126 en julio, según registros citados en el reporte
Por: Redacción
Ucrania enfrenta una de las etapas más críticas de su defensa aérea desde el inicio de la guerra: la escasez de misiles interceptores para sus sistemas Patriot ha reducido de manera considerable su capacidad para detener los ataques balísticos rusos, por lo que Kiev busca ahora una alternativa: utilizar la red de satélites Starlink para localizar y atacar las plataformas de lanzamiento dentro de territorio ruso antes de que disparen.
La estrategia fue revelada por Mijailo Fedorov, quien dejó el cargo de ministro de Defensa de Ucrania en julio, durante una entrevista en la que relató sus conversaciones con el empresario Elon Musk, propietario de SpaceX, compañía responsable de Starlink.
Fedorov contó que en enero, durante el cumpleaños de su hija, salió momentáneamente de la celebración para hablar por teléfono con Musk y pedirle que evitara que las fuerzas rusas utilizaran Starlink en territorio ucraniano. Según su relato, el empresario aceptó intervenir.
Meses después, Fedorov volvió a buscarlo, pero con una petición diferente: permitir que las fuerzas ucranianas utilicen Starlink para operar drones en territorio ruso y atacar las lanzaderas desde donde Moscú dispara sus misiles balísticos.
La razón es la creciente dificultad de Ucrania para interceptar esos proyectiles. De acuerdo con datos citados por el investigador Mykola Bielieskov, la efectividad de la defensa aérea ucraniana se ha deteriorado de manera significativa en algunos de los ataques recientes.
Según sus registros, el 30 de julio solo fue interceptado uno de nueve misiles balísticos; el 1 de agosto, uno de 27, y el 5 de agosto ninguno de los 24 proyectiles lanzados por Rusia habría sido derribado.
La situación representa un riesgo particularmente grave debido al poder destructivo de los misiles balísticos y a la dificultad para interceptarlos. Entre los proyectiles utilizados por Rusia se encuentran los Iskander-M y versiones de los sistemas S-300 y S-400.
El problema también se refleja en el número de civiles muertos. De acuerdo con cifras de la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas en Ucrania citadas en el reporte, mil 396 civiles murieron durante los primeros seis meses del año, 37 por ciento más que en el mismo periodo de 2025.
Menos interceptores, más misiles
La defensa ucraniana depende en buena medida de los sistemas Patriot proporcionados por Estados Unidos y países europeos. Sin embargo, la cantidad de interceptores disponibles se ha convertido en uno de los principales problemas para Kiev.
Bielieskov señala que Ucrania recibió desde 2023 alrededor de 600 interceptores PAC-3 MSE de Estados Unidos y aproximadamente mil interceptores PAC-2 proporcionados por países europeos.
El contraste con otros conflictos evidencia la magnitud del problema. De acuerdo con las cifras citadas en el reporte, las fuerzas estadounidenses utilizaron alrededor de 2 mil 300 interceptores durante los primeros 40 días de su guerra contra Irán para proteger a sus aliados en el Golfo.
Cada interceptor Patriot tiene además un costo de varios millones de dólares, mientras que una batería completa puede representar una inversión de cientos de millones.
Mientras Ucrania enfrenta esta escasez, Rusia ha incrementado tanto la producción como el empleo de misiles balísticos. Datos citados del diario The New York Times apuntan a una producción rusa de entre 100 y 120 misiles balísticos mensuales.
Los registros del proyecto ucraniano Oko Gora señalan que Rusia pasó de lanzar 39 misiles balísticos en marzo y 50 en abril a 126 durante julio, su cifra mensual más alta registrada por ese proyecto durante la guerra. De esos proyectiles, las defensas ucranianas habrían interceptado alrededor del 29 por ciento.
Kiev quiere “golpear al arquero”
Ante este escenario, la estrategia que Ucrania busca impulsar consiste en modificar el campo de batalla: en lugar de esperar a que los misiles sean lanzados para intentar interceptarlos, pretende atacar las plataformas móviles rusas antes de que puedan disparar.
Para ello, Kiev busca utilizar drones con conexión a Starlink, lo que permitiría mantener comunicación y capacidad de maniobra a grandes distancias.
La analista Oksana Kuzan resumió la estrategia como “golpear al arquero, no a las flechas”: si Ucrania consigue destruir las lanzaderas antes de que disparen, podría reducir la presión sobre sus sistemas de defensa aérea y ahorrar una cantidad importante de interceptores.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, habría planteado esta posibilidad al presidente estadounidense Donald Trump durante su encuentro del 28 de julio en la Casa Blanca.
Sin embargo, hasta ahora Washington no ha autorizado el acceso solicitado.
La petición ocurre además en un momento en el que Ucrania depende cada vez más de sus aliados para sostener su defensa aérea. Kiev desarrolla su propio sistema de defensa bajo el proyecto Freya, pero este no estaría listo sino hasta el próximo año.
Mientras tanto, la amenaza rusa continúa aumentando y Ucrania se prepara para una nueva temporada de invierno en la que teme un incremento de los ataques contra infraestructura y ciudades.
La apuesta por Starlink representa, en ese contexto, un intento de cambiar la lógica de la defensa: dejar de gastar exclusivamente los escasos misiles interceptores para destruir los proyectiles rusos y tratar de impedir que estos sean lanzados desde el origen.
Con información de El País.
También lee: Adolescente mata a siete personas en escuela de Tailandia