octubre 21, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

“Yo no olvido al año viejo” Por: Jorge Saldaña.

Published

on

Amigos (y Culto Público, hoy la lista va extendida aunque muchos pertenecen a las dos)

La vida es un “viene, viene”.

A unas horas de que termine el 2025, comparto con ustedes que me han acompañado, una breve reflexión.

En esta ocasión desde una calma y claridad especial, escribo desde algunos recuerdos, seguro también que desde muchos olvidos, lo mismo que de pequeños éxitos y fracasos por los que he transitado este año que fenece, y que he convertido según yo en aprendizajes.

Todos estos (y los que olvido) los quiero compartir con ustedes, y si de algo sirven, pues qué mejor.

Este 2025 no fue de certezas, pero sí de enseñanzas de las que se quedan tatuadas.

Aprendí a no creer en los “yo nunca te haría eso”, lo mismo que a desconfiar de mis “nunca diría eso”.

Aprendí que nunca acabamos de conocer a los demás ni a nosotros mismos, y que no sabemos quienes somos cuando nos acompaña el miedo, el poder o la prisa.

Aprendí que a veces las cosas no pasan como uno las piensa, pero definitivamente sí como uno las siente.

Sentir si es real, el dolor que sentimos o hacemos sentir existe, y por lo tanto, hay que ser cuidadosos y empáticos en dos vías: en la de no permitir heridas, ni en cometerlas.

El tiempo no regresa, las cosas que ya pasaron, no vuelven (bendita entropía), pero los demás fuegos si deben ser aliviarlos. Lo merecemos. Se los deseo.

Aprendí este año que por pesos y absurdos malos entendidos, hay quien te patea hasta el parentesco, cambiando así, de por vida, los próximos encuentros: que de lo que pudieron ser fiestas y abrazos, pasarán a ser funerales y pésames. Lamento mucho la pérdida, pero aprecio más el cambio.

Siempre será mejor saber quién es quién, y con quien no volver a contar jamás.

También aprendí que prestar dinero a los amigos no es malo, lo malo es prestarlo a quienes en realidad nunca fueron tus amigos, esos que no vuelven, ni mucho menos devuelven…

(Los pueden distinguir porque suelen ser los más fanfarrones) ¿Te suena Daniel Díaz Félix?

La ganancia es que por unos pesos te deshaces de ellos para siempre, te dejan de hablar y te agachan la mirada. No tendrán cara de pedirte jamás y eso también suma.

Aprendí en este camino que hay tres posibles explicaciones sobre el amigo que te cuestiona sobre cuánto tienes:

Que debe ser muy pobre, o que por mucho que tenga, internamente nunca ha conocido la satisfacción de lo suficiente, o hay algo que te envidia que jamás podrá comprar.

Lo compadezco, lo abrazo y le deseo valores y experiencias de las que llenan el alma y no las cuentas.

Ahí mismo, aprendí que la vida simple es un lujo: dormir tranquilo, no dar explicaciones, no intentar demostrar nada, reír sin público, escribir para uno, y estar en paz con la propia conciencia y la honestidad intelectual.

También aprendí a no mencionar a quien no merece mención. Punto.

Entre otras duras pruebas, aprendí (y sigo aprendiendo) que es muy complejo tener a dos amigos arriba del ring, porque moverse un milímetro en esa delgada cuerda floja que separa una esquina de otra, puede interpretarse como traición o deslealtad, por lo tanto, decidí hacer lo que me corresponde: no traicionarme a mi mismo… y nada más. Por mi, que suene la campana el día que quieran.

Otra cosa de las que caí en cuenta este año es que a veces las cosas que parecen salir mal, al final resultan salir bien, por ejemplo: aprendí que algo tan inocuo como aplaudir en unos tacos me expulsó violenta y dolorosamente de una historia, pero a la distancia el resultado fue maravilloso, porque en esa historia nunca fui querido, ni protagonista.

Al mismo tiempo, los aplausos taqueriles rompieron hechizos del pasado, y el eco de aquel aspaviento me colocó en un camino de Damasco.

En resumen, el gesto al principio castigado, resultó ser una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. (Igual fue pura suerte).

Este año también aprendí a tomar decisiones, que aunque parecen menores, me son importantes.

Prometí por ejemplo, que seguiré sin usar jamás herramientas como Tinder y similares. No quiero ofrecerme como vínculo disponible en catálogo portátil.

Respeto y no juzgo a quien usa esas herramientas, pero les deseo de todo corazón que en su permanente búsqueda de novedad (y no de verdaderos vínculos) no caigan en el vicio de las primeras citas, es decir, las de la satisfacción inmediata y desechable.

No les vaya a pasar lo que a las flores, que por lo efímero de sentirse deseadas por toda la colmena, y atender a todas las abejas, al final terminan vacías, solas y marchitas.

Aprendí de igual forma a vivir los duelos, pero también a soltarlos. A reconocer mis sombras sin dejar que me gobiernen.

Aprendí que hay gente que se queda, que baja a tu sótano sin juzgar y que eso vale más que mil palabras.

El año se va. Yo me quedo, pero más liviano, más consciente y con ganas genuinas de lo que viene.

Porque, como dije al principio, la vida siempre viene…siempre.

Viene en el siguiente respiro, en el siguiente amanecer, en el siguiente segundo, en el siguiente suspiro, en la siguiente elección, en la siguiente columna, en el siguiente semáforo, en mañana, en el día primero…siempre viene y viene… y solamente una vez se va.

Pero mientras tanto -mientras no se va- los invito con el aprecio que tengo a todas y todos, a dejar que venga, y así como llegue, la convirtamos momento a momento en experiencia, en aprendizaje, en oportunidad de metamorfosis, en crecimiento, en nuevo comienzo, en perdón, en risa, en dolor del que transforma, o en suspiro del que alivia.

Les deseo que en 2026, con todo lo que traiga, dejemos más huellas que cicatrices.

Les deseo que todo lo bueno los alcance, que lo necesario los encuentre y lo bonito siempre se quede.

La vida viene,
Perdonar es seguir;

Con todo cariño:

Jorge Saldaña.

(PD: No hay explicaciones, reclamos, devoluciones ni debates, si lo leyó fue bajo su propio riesgo)

Hasta el próximo año y Feliz año. 😉

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados