DestacadasMéxico

AMLO y la prensa: una relación que comienza a tensarse

Las conferencias diarias de AMLO abonan para tener su opinión todos los días, pero también han provocado que la relación con los medios se vuelva ríspida

Por: El Saxofón

La relación de Andrés Manuel López Obrador con los medios de comunicación se ha vuelto tensa. Por un lado su gobierno ha disminuido considerablemente el presupuesto destinado a comunicación social, lo cual golpea la economía de los grandes medios, por otra parte algunos medios acusan al presidente de amenazar el trabajo periodístico que él asegura respetar. En este contexto, los grandes consorcios de medios pierden dinero, y por otro lado periodistas mexicanos siguen perdiendo la vida por hacer su trabajo.

Todos los días, a las siete de la mañana, en Palacio Nacional, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, atiende a la prensa nacional. Las conferencias mañaneras son vistas por algunos como una práctica que abona a la transparencia y a la cercanía del Ejecutivo Federal con los medios de comunicación y a través de ellos con la ciudadanía. Para otros, este ejercicio no es más que el escenario desde el cual López Obrador se apropia de la agenda mediática y pretende imponer el ritmo a la información sobre los problemas nacionales.

Sin duda, se trata de ambas cosas. Los periodistas tienen, como nunca antes, la oportunidad de cuestionar al primer mandatario, pero también tienen que enfrentar el sermón diario acerca de cómo hacer su trabajo.

A lo largo de hora y media, López Obrador hace anuncios, responde cuestionamientos y hace declaraciones que, por superfluas que pudieran ser, ameritan una nota, y a veces sirven para desviar la atención de los aspectos importantes de los diversos temas nacionales.

Sin embargo, uno de los aspectos que se han venido señalando en la relación de López Obrador con la prensa, son las supuestas “amenazas veladas” que el presidente hace a los periodistas y medios que escriben o tienen opiniones distintas a las suyas.

Él ha dicho que en su gobierno hay libertad de expresión y pleno respeto a esta garantía, sin embargo, cuando ha sido cuestionado respecto a los calificativos que dirige a ciertos medios e informadores, llamándolos integrantes de la “prensa fifí”, sus respuestas han sido, por decir lo menos, ambiguas.

Esta crítica a López Obrador ha sido hecha desde su campaña, cuando hablaba de medios y periodistas que estaban al servicio de la “Mafia del Poder”, ahora, ya como presidente, ha dicho que hasta para ellos “hay libertad”, sin embargo, en la conferencia del pasado 15 de abril, López Obrador hizo lo que fue interpretado como una amenaza velada a los periodistas.

Durante la rueda de prensa, uno de los asistentes a “la mañanera” cuestionó al presidente, acerca de la confrontación que había vivido con el periodista Jorge Ramos, sobre las cifras de homicidios dolosos cometidos en el país, en los siguientes términos:

“El viernes pasado estuvo aquí un reportero, yo le diría cirquero, del grupo Televisa, filial de Univisión, increpándole por el tema de la inseguridad en el país. Yo no recuerdo, o yo revisé, que el señor no haya hecho reportajes por los miles de muertos que hay el Libia, que hay en Irak, que hay en Haití, consecuencia de las invasiones ordenadas por Bush y Barack Obama. Tampoco recuerdo que haya hecho un reportaje por los miles de pesos que recibió Televisa por publicidad cuando acallaron la violencia sobre los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto. ¿Qué opinión le merece, presidente o que sabor de boca le deja, que reporteros vengan a increparlo y que acallen la violencia que existe en el país a cambio de publicidad?

La respuesta de AMLO: “Miren lo mejor es la libertad, el que nos podamos manifestar. Yo le tengo mucha confianza a los ciudadanos. Los ciudadanos están muy informados, muy avispados -dice López Obrador-. ‘El pueblo no es tonto. Tonto es quien piensa que el pueblo es tonto”, aseguró. Luego hizo una digresión para relatar un episodio histórico relacionado con una carta que el intelectual conservador Lucas Alamán le envía a Antonio López de Santa Anna para que regrese al país, y que según López Obrador describe de manera extraordinaria “la manipulación de la opinión pública”.

De ahí entra en materia y se refiere a un artículo que reseña su confrontación con Jorge Ramos, y es donde lanza la supuesta amenaza velada:

“El otro día, vi con motivo de esta entrevista, vi a un columnista diciendo que los que venían aquí no eran buenos periodistas, que Jorge Ramos si era buen periodista, no, yo pienso con todo respeto, discrepo, creo que ustedes no solo son buenos periodistas, son prudentes, porque aquí les están viendo, y si ustedes se pasan pues ya saben, ¿no?, lo que sucede ¿no?, entonces, pero no soy yo, es la gente, no es conmigo, es con los ciudadanos que ya no son ciudadanos imaginarios, hay mucha inteligencia en nuestro pueblo. Antes se menospreciaba a la gente. Entonces que digo, vamos a garantizar las libertades, diálogo circular, debate, cuestionamientos con respeto y mensajes de ida y vuelta, porque también eso es importante. Dicen: es que el presidente no debe de desacreditar a los medios; ah, los medios si pueden desacreditar al presidente y el presidente no se debe de defender, se tiene que quedar callado, eso íi no, voy a ofrecer mi derecho de réplica, con respeto.”

Al día siguiente, aseguró que no se había tratado de ninguna amenaza velada:

“Aclaro esto porque algunos sintieron que era una amenaza. Ya les he dicho, nosotros no vamos a actuar como los gobiernos conservadores, no vamos a hacer lo que injustamente le hicieron a José Gutiérrez Vivó, que lo expulsaron del país, o lo que le hicieron a Carmen Aristegui (…) Son otros tiempos, para que no nos confundan”, recalcó.

Sin embargo, la polémica no ha quedado ahí, pues hay quienes acusan a López Obrador de azuzar a la gente contra los periodistas, lo cual fue negado por el mandatario.

“A nadie instruyo ni le digo que este periodista se pasa, ni le pido ayuda para ponerlos en su lugar, eso nunca lo he hecho, ni lo haré jamás”, aseveró.

Argumentó que en su movimiento participan millones de mexicanos: “Esta transformación no depende de un solo hombre o grupo de dirigentes, la estamos llevando entre muchos. Cuando hay un cuestionamiento sin fundamento, los que nos están escuchando pues contestan, responden. A eso me refiero a que no me estén viendo sólo a mí. Ni modo que me haga responsable de lo que opinan los que participan en este movimiento. A nadie instruyo ni le digo que este periodista se pasa, ni le pido ayuda para ponerlos en su lugar, eso nunca lo he hecho, ni lo haré jamás”, concluyó.

En la práctica, tal parece que, efectivamente, hay libertad de expresión por parte del gobierno de López Obrador, sin embargo, las declaraciones del presidente y sus calificativos hacia la prensa, e incluso algunas “recomendaciones” que ha hecho a los periodistas como revelar las fuentes y “ser prudentes”, no abonan a su relación con los medios.

Y más aún, la realidad puede jugar en contra de López Obrador. En lo que va de su gobierno han sido asesinados ocho periodistas. La cifra ya casi alcanza el número de informadores asesinados en 2018, el último año de Enrique Peña Nieto como presidente, cuando fueron nueve.

Sin pruebas, Oviedo Ábrego niega primer lugar de SLP como productor de drogas

Total Page Visits: 294 - Today Page Visits: 2
Nota Anterior

Sin pruebas, Oviedo Ábrego niega primer lugar de SLP como productor de drogas

Siguiente Nota

¡Felicidades San Luis! | Columna de Sebastián Escorza