#4 Tiempos
Agraviados por la luz | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
¿No es verdad que hay fotografías en las que sinceramente no nos reconocemos? Aunque las veamos desde todos los ángulos, no logramos salir de nuestra perplejidad. ¿Somos realmente nosotros? Pareciera que se trata más bien de extraterrestres venidos de algún planeta desconocido y extraño. ¡Y pensar que habíamos ido al centro de revelado a recogerlas con anticipada emoción!
-En ésta salí demasiado moreno –decimos al repasarlas con ansiedad y algo de decepción-, en aquella con demasiados cachetes, y en esta otra más gordo de lo que dice la báscula. ¡Dios mío! ¿Tal mal, entonces me ha tratado la vida?
Y cuando alguien nos pide que se las mostremos, ¡con qué artificios retóricos queremos convencerlo de que la experiencia no vale la pena! Y cuando ya las tienen en sus manos, ¡con qué brusquedad se las arrebatamos! «¡Vengan acá esas fotos!».
Es que el espejo nos tenía acostumbrados a otra imagen, a una imagen, digámoslo así, mucho más benévola. Pero resulta que esta fotografía –esta, precisamente- ha venido a dar al traste con todo.
-No pensé que tuviera las entradas capilares tan grandes, que estuviera tan chato y tan pelón -gemimos desconsolados.
Y rechazamos la fotografía, la rechazamos con vehemencia, diciendo:
-¡Pues éste no soy yo!
Según nosotros, hay en ella algo que falta o algo que sobra, algo que quitó o no hizo ver suficientemente la luz al impresionar el negativo. Nos sentimos como agraviados por la luz.
Los amigos nos dicen con cierto sadismo:
-¿A quién pretendes engañar? ¡Claro que eres tú, mírate bien!
Y nosotros:
-¡Que no, que no, que no soy yo.
Y todos tenemos razón: ellos por afirmar la identidad entre nosotros y el sujeto retratado, y nosotros por afirmar que, aun cuando seamos los mismos que aparecemos allí, es en realidad como si no lo fuéramos.
Nuestra indignación es justa. Una fotografía, por ser la imagen de un momento de la vida –imagen determinada por mil circunstancias- no es nunca capaz de dar razón de nuestro misterio personal, de nuestro rostro verdadero. ¿No es verdad que se habla de fotogenia para referirse a ese extraño fenómeno que hace que algunos siempre salgan bien en las fotos, y de falta de ella para referirse a lo que siempre salen mal?
Que una fotografía no retrata nunca la imagen real de los sujetos puede probarse mediante la siguiente experiencia: seres que en una fotografía nos parecieron excepcionales, ya en la vida nos parecen de lo más ordinarios, mientras que quienes en una fotografía no destacaron gran cosa, en la vida cotidiana nos parecen como rodeados de una aura que no sé si llamar misteriosa o simplemente mágica. No, la fotografía no dice lo esencial, no desvela el enigma.
En una novela de Heinrich Böll (1917-1985), El pan de los años mozos, hay una página bellísima acerca de la fotografía y sus engaños que me permitiré citar; en ella está hablando el protagonista de la historia, un tal Walter Fendrich, y dice así:
«Pensé en la indignación que sentí cuando estuve un invierno en los Alpes con mis padres. Mi padre había fotografiado a mi madre ante un fondo de cumbres nevadas; ella tenía el pelo oscuro y llevaba un abrigo claro. Yo estaba al lado de papá cuando éste sacaba la foto; todo era blanco, excepto el pelo de mamá… Pero en casa, cuando papá me enseñó el negativo, parecía como si una negra de pelo blanco estuviera situada ante enormes montones de carbón. Yo me indigné, y no me satisfizo la explicación química, que no era nada complicada. Siempre creí, y así lo seguía creyendo hasta entonces, que unas cuantas fórmulas químicas, con soluciones y sales, no bastaban para explicar el fenómeno. Más tarde, para tranquilizarme, papá fotografió a mamá con un abrigo negro ante unos montones de carbón en las afueras de nuestra ciudad; después, en el negativo, vi a una negra de pelo blanco ante unas enormes montañas nevadas; sólo quedaba oscuro lo que era claro en la persona de mamá: su cara. En cambio su abrigo negro y los montones de carbón aparecían tan claros, tan resplandecientes, como si mamá estuviese sonriendo en medio de la nieve. No fue menor mi indignación tras esta segunda fotografía; desde entonces jamás me interesaron las pruebas fotográficas, siempre me pareció que no había por qué hacer copias de fotos».
¡Sí, no hay para qué hacerlas: son tan engañosas! Ya sé que los fabricantes de cámaras estarán en franco desacuerdo conmigo. Pero, ¿y qué? Su enojo no cambia las cosas.
Y concluye así la experiencia de Walter Fendrich: «Mi padre, entonces, intentó calmarme diciéndome que sólo había una copia buena de todo aquello y que estaba en una cámara oscura desconocida por nosotros: la memoria de Dios».
Sólo en la memoria de Dios, en sus ojos, estamos como somos en realidad. Allí no hay fotogenia ni falta de ella: allí existimos en nuestra más pura verdad. ¡Que se alegren, pues, los que se tienen por feos! ¡Qué se entristezcan los bellos según las cámaras de este mundo, esos que sólo brillan gracias a la luz artificial!
Y, por lo demás, ¿no dijo ya el Principito –o el zorro al Principito- que «lo esencial es invisible a los ojos»? Invisible, también, a los ojos de las máquinas.
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El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
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#4 Tiempos
El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.
Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.
En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.
Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.
En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.
Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.
En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.
Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).
Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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