#4 Tiempos
A los pies de Bette Davis | Columna de Carlos López Medrano
MEJOR DORMIR
El insomnio tiende al ridículo si tienes asuntos atorados en la cabeza. La mente estira sus peores recursos cuando más bien deberías soñar con una isla de perros. Sin complicarte, tirado al sinsentido del descanso.
La otra noche, por ejemplo, no podía dormir y me puse a pensar que haría si fuera famoso y un reportero me preguntara por mi prototipo de mujer ideal. «Las mujeres tipo Bette Davis», respondería.
Me gustan las mujeres con el estilo de Bette Davis. Las que producen un subidón de dopamina con tan solo pestañear. Aquellas que replantean tus principios y hacen añicos antiguas prioridades. Levantadoras de la mirada que pasa del libro a sus manos en el aire. Lo que Camille Piglia llamó «implacables y despiadadas bellezas». No en un enfoque meramente material (la actriz estadounidense distaba de la imagen típica de las divas de Hollywood); más bien un atractivo etéreo que escapa a los estándares de revista. Alguien que te emociona debido a un no sé qué.
Hay hermosuras de manual que aburren en la perfección. Queda poco descubrir en ellas. No hay desafío alguno en el estímulo que ofrecen: como hombre quedas igualado a otros miles como espectador. Tampoco tienen las heridas que enmarcan el fulgor. Su constitución las ha rodeado de halagos y facilidades desde temprana edad, por lo que no necesitan los trucos que las figuras resquebrajadas emplean para apañárselas en el día a día. Estas artimañas son las que marcan la diferencia, las que renuevan a diario la chispa en un vínculo.
Las mujeres tipo Bette Davis agitan el coctel de la vida para dejarlo espumeante. Así puedes probar la noche de un trago. Son un imán que deambula por los pasillos dejando una estela de perfume que hechiza a los más avispados. Procuran las apariciones relámpago que nunca satisfacen del todo, que deja con ganas de más. La satisfacción es la muerte, como decía George Bernard Shaw en Overruled. Eso justifica el jugueteo: «Te besaría, pero me acabo de lavar el cabello… chau», para luego escapar entre risas. El flechazo que deja una mariposa que muestra colores antes de perderse en el bosque.
Tal prerrogativa va acompañada un lado frágil. Una vulnerabilidad que invita a ser rescatada. Las herederas de Bette Davis muestran el semblante de quien no come bien o de quien ha intentado compensar las derrotas de la juventud mediante alguna extravagancia o vicio. Esto no es repelente; por el contrario, suma puntos al marcador de los sentimientos.
Tienen magnetismo. Más que nada, energía que reaviva lo que creías ya muerto dentro de ti. Por algo David Hartman definía a Bette Davis como «un metro y cincuenta y ocho centímetros de dinamita». Una de esas damiselas indómitas que uno cree tener atrapadas cuando ella te ha dado tres vueltas. Enganchado al tónico de la impulsividad, al remolino del BUM, el riesgo del colapso se vuelve parte de la atracción. Te conquistan o derrumban con una mirada. Cualquier de las dos opciones tiene la suerte que supone su interés.
Esta mujer es la flama que anima cualquier reunión a través de frases, miradas y sonrisas que marcan el ritmo del resto de los invitados. Los asistentes, se den cuenta o no, acaban como actores secundarios al servicio de ella, el carisma y sus acrobacias. El martini previo al grito de guerra: pónganse los cinturones, será una noche turbulenta.
Aún en sus momentos más bajos las mujeres de esta estirpe reconocen su gran valía. Quebradas, en soledad y con el cutis reseco, confían en el salvamento de ser ellas mismas. Cargan un encanto que en cualquier momento les hará remontar la partida. La lección ontológica mostrada en The Star (1952), en la que Bette Davis interpreta a una actriz en picada: «Si eres una estrella, no dejas de ser una estrella». Aunque trabajara en un sitio que no estaba a su altura, en bancarrota y proscrita de la fama, Maggie Elliot mantenía el orgullo suficiente para plantarse en la misma sala que el presidente de lo Estados Unidos.
Quien mejor expresó la cadencia de este prototipo de mujer fue Kim Carnes en esa inolvidable apropiación de “Bette Davis Eyes”, original de Jackie DeShannon: arrolladora, y provocativa, te dificulta las cosas; hará que te ruborices aunque pretendas la seriedad. Rodarás hasta la tristeza. Su ferocidad te dejará expuesto. Hasta que un día la veas llorar y descubras que aún tiene un rastro de niña.
Pese al ineludible sufrimiento que acarrea la relación y el estruendo del itinerario, cedes a la hipnosis que demanda una dedicación de tiempo completo. Lo vale. Lo vale todo. A fin de cuentas con ella te dan ganas de aparcar la búsqueda del amor.
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El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
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#4 Tiempos
El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.
Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.
En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.
Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.
En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.
Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.
En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.
Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).
Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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