#4 Tiempos
La conspiración licuado | Apuntes de Jorge Saldaña
Apuntes
Amigos de los viernes e hijos de las preposadas, una vez más les comparto algunos apuntes de viernes por la tarde, de esos breves, poco cándidos pero muy pecaminosos como para poder platicar por la noche con quién más confianza le tenga, o comparta bajo una felina cobija este frío fin de semana que se avecina.
Que si Mauricio Ramírez Konishi dejó al PRI para irse a Movimiento Ciudadano sería una nota igual o menos importante para los potosinos como el saber que la policía de Beijing compró nuevos helicópteros. ¿Y a nosotros qué?
Que si doña Lidia Argüello declinó a favor de Josefina Salazar para juntas intentar derrotar a Verónica Rodríguez pues…muchas felicidades. ¿En qué beneficia o afecta al resto de los potosinos?
Que si renunció la señora Rocío Cervantes Salgado a su puesto en la ASE… ¿Alguien dejará de pagar la renta o iniciará novenario por el desempleo de la ahora ex funcionaria?
Que si Oscar Valle Portilla está cabildeando en la ciudad de México para ser el sucesor de Sergio Serrano… ¿cómo a cuanta gente le puede importar el asunto?
Que si Sebastián Pérez se está “desmarcando” del Navismo (mejor dicho de Xavier Nava) para emprender nuevos caminos en el horizonte público ¿a cuántos quita el sueño?
Solo uno que otro trasnochado, como quien esto escribe, dio alguna muestra de agravio por que se le entregó el Frente Cívico Potosino a Nava, pero de ahí en fuera la gente anda más preocupada por el precio del Paixtle (¿así se escribe?) para poner el nacimiento que en lo que ocurra o deje de ocurrir en una organización que estaba prácticamente occisa.
Y remato con la aún menos importante: que si Rodolfo Flores (¿quién?) se vendió al mejor postor y salió huyendo con un botín de proyecto de MC que en principio ni era de él… ¿cómo cuántos potosinos saldrán corriendo a comprar Taffil para superar semejante traición?
Apuesto doble a ciegas que nadie en el estado dejará de comerse un buñuelo azucarado por ninguna de las situaciones consignadas aquí arriba pero…
¿Y si todo está conectado? Yo le llamo la “Conspiración Licuado” y le explico por qué:
En la política no hay casualidades, y “donde hay poder, hay resistencia” escribió el calvo francés de Michel Foucault en alguno de sus libros.
Y es que hasta donde yo conozco, el jugo de naranja no se hace solo, ni las gallinas ponen en los árboles, luego entonces si están juntos, no es natural…y se llama licuado, son todos movimientos conectados y controlados para formar una sustancia de oposición potosina rumbo a 2024.
Así es Culto Público, por sórdido y hasta incestuoso que se lea, los protagonistas heridos de la pasada elección y un grupo compacto de amigos ambiciosos están ejecutando una receta para, una vez más, envenenar a los potosinos con polarizaciones e inquinas.
Con la alianza de las señoras Argüello y Salazar, los panistas saben que se están jugando el último movimiento de un “jaque mate” anunciado: si aún juntas pierden, van a desquebrajar el partido, no habrá quien reconozca el triunfo de Verónica Rodríguez y comenzará (de mi se acuerda) un éxodo de figuras que buscarán otra “tierra prometida”.
Si en un acto que hoy por hoy con números en la mano parece de lo más improbable, Josefina Salazar alcanza el triunfo, de cualquier forma el resultado será el mismo porque pondrá a disposición de la “conspiración” el membrete de lo que quede de partido.
La sustancia la aportará la ex titular de la ASE, la misma que no fue capaz de que le aprobaran en el congreso una sola de las cuentas públicas que auditó, la misma que quiso cubrir con una servilleta de papel lo roto que se dejó la vajilla presupuestal en la pasada administración. La misma que dijo que en el gobierno de Xavier Nava, sus lámparas, sus contratos vehiculares y la contratación de cientos de aviadores todo estaba muy bien.
De ella sacarán documentos, armarán expedientes y técnicamente la conspiración se nutrirá de oficios que seguramente en este momento ya están fuera de las oficinas de la ASE y que no usó, como debió hacerlo, cuando así se lo encomendaron los representantes de todos los potosinos.
El vocero, por supuesto, será Xavier Nava, que desde un moribundo Frente Cívico querrá convertirse en el vengador potosino, persiguiendo figuras ficticias desde la comodidad de la mansión, y ocupando su tiempo en mover tres hilos en tres partidos: a Sebastián Pérez cerca de Konishi en MC, a Oscar Valle empujando en Morena y a Josefina flanqueando en el PAN, si no gana Josefina, MC será la “tierra prometida” de la que escribí arriba.
Total que “los mismos de siempre”, ya están partiendo las “naranjas” (con una traición fraguada y desalmada al grupo y proyecto de origen ciudadano y empresarial) y agregando huevos de gallinas viejas en posiciones ídem.
Es la Conspiración Licuado, es un Movimiento Calculado, es la apuesta de una oposición que nace de la herida.
Con razón Juan Carlos Valladares Eichelman los mandó al demonio a todos juntos y formados. Ser parte de una simulación perversa no está dentro de sus planes.
Con razón ya se va del PRI, Cecilia González Gordoa.
Por eso ya Boris no está en el PAN ni salió en la foto con Dante y Ramírez Konishi
Si esa es la oposición, con razón el gobernador tiene todo el sartén por el mango.
¿De veras piensan que nada más ustedes saben hacer licuados?
Me despido y recuerde, Culto Público, que mis fuentes son los confesionarios del Santuario, las peores cantinas de un viejo barrio, un par de palomas mensajeras, una galleta de la suerte y por supuesto uno que otro de los protagonistas de las historias que le comparto.
Hasta la próxima.
Jorge Saldaña, el que prefiere no estudiar a reprobar el primero de Tinder.
También lee: Adiós Frente Cívico, adiós | Apuntes de Jorge Saldaña
#4 Tiempos
El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.
Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.
Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.
En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.
Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.
La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.
En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.
Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.
En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.
Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.
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#4 Tiempos
Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:
–¿Alguien quiere este billete?
Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?
El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:
-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.
Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!
Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.
-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.
Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.
-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.
El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:
-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?
Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…
Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.
Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.
El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.
Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:
-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?
-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.
-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?
El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…
¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.
También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego
El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
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