octubre 31, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Tiempo de monstruos | Columna de Juan Jesús Priego

Published

on

LETRAS minúsculas.

 

Anteayer, dice Paul Virilo, fue el arte sacro; ayer, el arte profano; hoy, el arte profanado. La escultura, la pintura y casi todas las demás artes están en la actualidad llenas de monstruos, de figuras que causan espanto y hielan la sangre. El arte ya no expresa la belleza, sino el horror. «Pero, un siglo terrorífico, ¿no exige un arte igualmente paranoico?», preguntaban a la opinión pública hace no mucho los organizadores de una exposición hecha a base de cadáveres desnudos y fetos momificados.

Pero lo grotesco no es, hoy, algo que sólo tenga que ver con el arte, sino que también la vida doméstica, en algún sentido, se ha vuelto grotesca también. Se me dirá que exagero, pero yo pregunto: las mascotas preferidas por los muchachos posmodernos; ¿no son ratas, lagartijas, iguanas y serpientes, animales éstos que nuestros padres no hubieran dudado un instante en aplastar con la escoba? Los que fuimos niños hace cuarenta años nos conformábamos con tener en casa un perro o un gato; pero estas mascotas, demasiado convencionales para el gusto de los muchachos de hoy, han pasado ya de moda y su lugar ha sido ocupado por pequeños monstruos que, entre más ponzoñosos sean, con más ansiedad son buscados en sótanos, desiertos, colinas y cuevas para traérselos a vivir a casa.

La industria del entretenimiento, siempre atenta a las nuevas tendencias, detectó pronto este extraño gusto por lo asqueroso del joven posmoderno y empezó a ofrecerle un menú de programas y canales dedicados expresamente a satisfacer su apetito. En MTV, por ejemplo, puede verse a cierta hora del día a un muchacho que saca la lengua y muestra a las cámaras unas argollas metálicas que causan escalofríos; a otra hora, siempre en el mismo canal, una chica come excremento de niño directamente del pañal a cambio de un billete de 50 dólares; por la misma cantidad, e incluso por una menor, un joven universitario acepta comerse un plato lleno de gusanos vivos, cual si de espaguetis se tratara. Si soporta llegar hasta el final, el espectador tendrá la oportunidad de ver cómo un joven se quita los pantalones para raspar sus nalgas con una lija que se las deja sangrando. ¿De dónde acá este gusto por lo asqueroso y lo repulsivo, por el piercing y la automutilación?

Según Julián Ríos, escritor español que publicó hace no mucho una novela titulada Monstruario, no hay nada de anormal en este gusto por lo monstruoso; antes bien, hay en ello una saludable preocupación del hombre de nuestros días por distinguirse de la masa y afirmar su individualidad. «No todo en el monstruo es malo –dijo en una entrevista de 1999-; el monstruo tiene cosas que son positivas. Entre ellas, por ejemplo, la alteridad: descubrir ese otro más extremo que es el monstruo es bueno, en cierto modo, porque nos permite comprender mejor al otro. Pero al mismo tiempo, el monstruo es un reducto de lo único, de lo individual; lo poco que nos queda es la individualidad, el ser único, diferente. Yo creo que en esta época de masificación es importante defender lo individual, lo único, lo que nos separa de los demás. Cuando vemos al monstruo, bien sea en una criatura o en una creación literaria, el monstruo nos dice, en el fondo: “Sé diferente, como yo. Imítame, yo soy tu espejo”…

El monstruo viene a ser lo único, lo que permite decir: “Hay que ser lo único; ni doble, ni triple, ni clonado”».

Según Julián Ríos, pues, la única manera de diferenciarse de los demás es sacar al monstruo que llevamos dentro. Hay que distinguirnos de los otros. Pero, ¿cómo? No siendo como ellos, evidentemente, sino haciendo monstruosidades, ya que es necesario reivindicar lo profundamente original e inédito que hay en el interior de cada uno. ¿Todos consideran que el pus es asqueroso? Bien, entonces muéstralo e incluso bébelo: ¡haz lo que otros no harían, pues es necesario que te distingas de ellos!

Jamás había oído yo una imbecilidad de tal calibre; sin embargo, hay que reconocer que son muchos los que están ya pensando de este modo: no quieren ser copia de nadie, pero en vez de dedicarse a ser ellos mismos –que es lo que en realidad deberían hacer-, se ponen a transgredirlo todo en busca de la originalidad soñada.

Hélé Béji, una intelectual argelina, habló hace poco también de este gusto por lo monstruoso del hombre posmoderno, y lo hizo con estas palabras: «Las ganas de diferenciarse de los demás se ha llevado a extremos inconcebibles. Los hombres ya no quieren parecerse a los hombres. Los viejos criterios de la identidad humana ya no interesan a nadie: para llegar a distinguirnos de los demás no nos importaría llevar otro calificativo, como el de monstruo… El hombre ya no le da mucha importancia a su naturaleza: quiere ser de otra especie y hasta reivindica su derecho filosófico a ser un monstruo» [¿Hacia dónde se dirigen los valores? México, Fondo de Cultura Económica, 2006]. 

Pero para ser auténticos y originales no es necesario renunciar a ser hombres. Dios no nos hizo en serie; en la creación cada uno es irrepetible, y para lograr la plena realización de su ser basta con que se dedique a seguir su propia vocación, su propio camino, y entonces –sólo entonces, y sin necesidad de perforarse los miembros o de adoptar modas extravagantes- sí que será diferente a todos los demás.

Solía decía un sabio rabino: «En el otro mundo no me preguntarán por qué no he sido el padre Abraham, sino por qué no me atreví a ser yo mismo».

Pero hay algo que me parece todavía más preocupante, y es que, conforme se vayan acostumbrando a los espectáculos más grotescos y a las escenas más asquerosas, nuestros jóvenes irán perdiendo el sentido del horror, lo que significa que después ya nada los espantará. Y cuando ya nada sea capaz de indignarnos, o de espantarnos, entonces sí que habrá muchas razones para echarnos a temblar…

También lee: La generación impotente | Columna de Juan Jesús Priego

Continue Reading

Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

Published

on

ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

Continue Reading

El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina

Continue Reading

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados