Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Segunda Parte
El régimen y la placa: cuando cada esquina la firma un gobierno.
«La ciudad es un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, pero estos trueques no lo son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles
La nomenclatura potosina no se entiende sin entender los trueques. Cada placa es el resultado de un intercambio: el cabildo le da un nombre a la calle, la calle le devuelve memoria al cabildo. Cuando el intercambio fluye, el nombre dura. Cuando se rompe —porque cambió el régimen, porque se cayó el héroe, porque ya nadie sabe quién era— el nombre se queda solo, huérfano, esperando a que otro régimen pase a recogerlo o a cambiarlo. Pero rara vez lo retira: lo cubre. Y eso es San Luis Potosí: una ciudad de placas tapadas por placas.
La crítica de Castro Escalante: revolucionarios y fechorías
Don Arcadio Castro Escalante escribió un párrafo que merece mencionarse con cuidado, porque es el corazón moral de toda esta investigación. Lo dijo así: que la nomenclatura moderna —adoptada en su mayoría a partir de 1914— recuerda a revolucionarios que, según consigna textualmente, cometieron «toda clase de fechorías»: «saqueos, robos, ultrajes, incendios de pueblos, levas, fusilamiento de inocentes».
El cronista no pone nombres en esa lista —y hay que respetar su prudencia— pero el argumento moral está claro: si la ciudad rinde homenaje oficial a personajes responsables de esos crímenes, ¿por qué no rendir homenaje, aunque sea con nombres antiguos y no oficiales, a los «hombres de bien» que la fundaron, que la habitaron, que la sostuvieron desde la sastrería, el púlpito o el mercado? Es una crítica fina, no una arenga. No pide que se borren las placas revolucionarias. Pide que la memoria sea más larga que un régimen.
Y aquí asoma la tesis de fondo: cada nomenclatura es la firma de un gobierno. La de 1914 se firmó con sangre; la posrevolucionaria, con clientelismo estatal; la contemporánea, con marketing inmobiliario y las placas son la rúbrica.
En entrevista sobre el tema, el ingeniero Octavio Pedroza Gaitán, quien fue alcalde de la capital potosina entre 2004 y 2006 y posteriormente senador de la República, lo plantea casi con la misma vara moral del cronista: «la ciudad y sus autoridades tienen no solamente una conversación, sino un adeudo histórico, pendiente con la población». Para Pedroza, la mayoría de los potosinos desconoce hoy quiénes fueron los personajes que dan nombre a sus calles. Lanza nombres concretos para ilustrarlo: «¿quién fue Ignacio Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro? ¿Quién fue Agustín Vera, la calle en la que yo viví durante tantas décadas? Muy pocas personas podrían tener respuesta». Su propuesta —dice— es construir un compendio que explique de una vez por todas el porqué de los nombres.
Sobre el cambio de nomenclatura, sin embargo, es categórico: no se debe tocar lo que ya tiene décadas de uso. «Sería verdaderamente poco práctico intentar el cambio cuando las calles tienen décadas de denominarse». El argumento de Pedroza es pragmático: cambiar un nombre obliga a personas físicas y morales a rehacer documentación, domicilios fiscales, escrituras. «Quien lo hace para su propio ego —y los hay— comete un error garrafal». Su única excepción documentada como alcalde fue, precisamente, una asignación nueva: el tramo del Periférico Norte que por acuerdo de Cabildo recibió el nombre de Manuel Gómez Morín, fundador del Banco de México y reformador de la UNAM.
De cara al futuro —fraccionamientos nuevos, calles recién trazadas— Pedroza simpatiza con el modelo numérico que usan ciudades como Puebla. «Es lo más sencillo del mundo, porque a la cuatro le sigue la cinco y le antecede la tres, y entonces ubicar un domicilio es mucho más fácil que estar entre Sevilla y Olmedo o Negrete y no tener idea para dónde continuar la búsqueda». La sugerencia, dice, sería al menos en sentido paralelo: que las nuevas vialidades carguen una nomenclatura numérica además de la onomástica.
Sobre las placas mismas —el tema visible, el de la esquina— Pedroza identifica dos motores legítimos para reponerlas: el desgaste por lluvia, polvo y viento, y la sustitución cuando se han vuelto ilegibles. Pero advierte sobre un tercer motor que considera ilegítimo: «cada tres años se vuelven a poner por el culto de la vanidad de la perpetuación de la administración municipal». Reconoce, con elegancia poco frecuente en política, que su propio gobierno entró en esa lógica al mandar hacer más de 26 mil placas patrocinadas por particulares. La regla práctica, según él, es esta: «en una misma esquina, en un mismo crucero, no puedes tener cuatro colores y tamaños diferentes para una misma calle. Eso me parece hasta ridículo de pronto». La frase, dicha así, podría servir de subtítulo para cualquier libro futuro sobre la nomenclatura potosina.
Inventario crítico: los diez casos más absurdos
Para la elaboración del presente reportaje, se hizo una selección rigurosamente subjetiva, ordenada de menor a mayor estupor sobre hallazgos absurdos. La regla fue simple: cada caso tenía que provocar al menos una sonrisa y, después, una pregunta seria.
- Aldama y sus cuatro identidades: en 1806 era Real Caja; en 1860 una sola calle se llamaba Mica en un tramo, La Moneda en otro, San Francisco en otro. Y en planos antiguos aparece escrita como «Mica», «Miga» y «Amica». Un nombre, tres faltas de ortografía, cuatro siglos de discusión.
- Iturbide, la calle de los ocho disfraces: en 1864 sus cuadras se llamaban Ciprés, Palaus, Chino o Clima, Filantropía, Guayabo, Mora, Cocheros y Chica. Era literalmente una calle distinta cada cien metros.
- La Corriente que se negó a ser Reforma: desde 1688 La Zanja, luego Corriente Seca, luego oficialmente Reforma. Pero la gente le siguió diciendo La Corriente hasta los años cuarenta del siglo XX. Tres siglos de obstinación contra la nomenclatura oficial.
- Morelos, mosaico de seis nombres: en 1900, una sola calle integraba 1ª de La Alhóndiga, calle del Comercio, Morelos propiamente, Mesón de San José, Camino llano y Camino a Guanajuato. Y antes, en 1860, contenía nombres tan disímbolos como Corte, Plateros, Baco y Garita de México.
- Vallejo, la cuadra de las recogidas: en 1864 sus cinco tramos eran Remedios, Las Recogidas, Plaza de Las Recogidas, Lucero y San Miguelito. «Las Recogidas» eran las internas de un beaterio. Hoy se llama Vallejo, sin que nadie sepa que ahí caminaron mujeres recluidas por orden eclesiástica.
- Mariano Arista en tres versiones simultáneas: no es histórico, es presente. Hoy mismo, en una sola caminata, las placas dicen «GRAL. M. ARISTA», «ARISTA» y «Mariano Arista». Tres maneras de nombrar al mismo señor en la misma calle.
- Manuel José Othón, calle-poema: en 1864 se desplegaba como Diamante, Curato, Plazuela del Carmen, Escoleta y Avenida Alameda. Othón era niño cuando todavía sus tramos se llamaban así. La calle del poeta, antes del poeta, ya tenía cinco metáforas.
- Galeana y la confesión arquitectónica: en 1870 era Portillo de San Agustín, Galeana, Portillo de San Francisco y Tercera Orden. Tres de los cuatro nombres aludían a los conventos que la flanqueaban. La calle se debatía, literalmente, entre Dios y la patria.
- Álvaro Obregón, identidades superpuestas: por 1930 se llamaba Julián Carrillo. Antes, desde fines del siglo XIX, era Juárez. Y antes de eso, en 1860, sus cuadras eran Suárez, Abogada, Colegio de Niñas y Escuela de Niños. Cuatro re-bautizos en menos de un siglo.
- Universidad, la calle sin acta de nacimiento: el propio Castro Escalante señala que las placas antiguas y los planos discrepan; sospecha que las calles Perico, Afligidos y Vargas alguna vez formaron parte de lo que hoy es Universidad.
También se le cuestionó a Mario García Valdez, alcalde de la capital entre 2012 y 2015, ex rector de la UASLP y hoy Secretario de Cultura del gobierno del Estado, al respecto. El funcionario recuerda que el tema de la nomenclatura sí llegó a su Cabildo. «No solo lo del centro histórico, sino la nomenclatura en general de la ciudad, que tiene muchísimas calles que no tienen nomenclatura o son muy diversas». De ahí salió un programa de renovación de placas «hasta donde alcanzó», dice. Sin falsa modestia: hasta donde alcanzó.
La parte fina de su respuesta parece más conceptual, y es que García Valdez no propone borrar las capas, propone armonizarlas. «Yo pienso que se debe homologar, pero conservando las placas antiguas. Y que las nuevas sean parecidas a las placas antiguas para que el centro histórico mantenga ese perfil histórico, que sus viejas placas se mantengan y las nuevas tengan más o menos la misma fisonomía». Es la fórmula del palimpsesto bien manejado: ni borrar ni acumular sin criterio, sino lograr que cada generación de placas dialogue con la anterior. Sobre litigios concretos, ninguno; al menos no le tocó. «No me tocó nada de eso» -dijo-.
Cinco calles con historia poderosa
Frente a las absurdas, también se escogieron las que pesan. Las que cargan acta, sangre o doctrina y se sugiere leer despacio.
1. Calle de la Constitución
Su nombre dice todo y no dice nada, porque México ha tenido al menos cinco constituciones desde 1812. Esta calle integra antiguos tramos llamados El Gato, La Lagunita, Paseo Nuevo y Camposanto de San Sebastián. Es decir que lo que hoy se llama solemnemente Constitución, antes fue cementerio, laguna, paseo y un lugar al que la gente llamó simplemente «el gato», por razones que el tiempo se llevó. La calle más institucional de la ciudad reposa sobre una memoria popular y funeraria.
2. Avenida Carranza
Cinco nombres en cinco cuadras hasta 1864: La Cárcel, Maltos, El Elefante, Real de Tequisquiapan. La unificación bajo el nombre del Primer Jefe se hizo después de 1914, cuando la Revolución consolidó su panteón. Hoy es una arteria peatonal en su tramo histórico, pero su nombre carga el peso de una decisión política: convertir cinco identidades barriales en una sola identidad nacional.
3. Independencia
En 1864, esta sola línea era siete calles: Osollo, Tamaulipas, Independencia, Molino de San Francisco, Puerta del Campo de San Francisco, Correo Viejo y Grito de la Libertad. Es notable que dos de esos siete nombres ya aludían al hecho independentista, lo que indica que la oficialidad llegó tarde: los vecinos ya habían bautizado por su cuenta. Cuando el Ayuntamiento unificó la calle también la ratificó.
4. Allende
Bajo el nombre del insurgente conviven al menos cinco fantasmas: del Puente Nuevo, de La Carrera, La Yedra, de la Puente, y —el más sabroso— Los Burros. Otro tramo se llamó La del Francés, por una hacienda de beneficio cuyo dueño era de esa nacionalidad. Allende, nombre alto, descansa pues sobre arrieros, planchadores y un francés desconocido.
5. Calzada de Guadalupe
La metamorfosis nominal más completa de la ciudad. En 1800, calle del Santuario; en 1850, Calzada del Santuario de Guadalupe; a fines del XIX, Avenida Juárez (esfuerzo liberal por descristianizarla); en 1914, Avenida La Guadalupana (reacción posrevolucionaria); finalmente, Calzada de Guadalupe. Una calle entera que alterna entre la Virgen y Juárez, según sople el viento del régimen.
Continúa en tercera y última parte…
Ciudad
Sebastián convierte el Centro Histórico en museo al aire libre
Se inauguró la exposición “Chac Mool” del reconocido escultor mexicano, que permanecerá durante la temporada mundialista en Plaza de Armas y el Centro Cultural Palacio Municipal
Por: Redacción
El alcalde Enrique Galindo Ceballos consolidó el Centro Histórico de San Luis Potosí como un referente cultural con la inauguración de la exposición “Chac Mool”, una muestra del reconocido escultor mexicano Sebastián que permanecerá abierta al público durante la temporada mundialista y hasta el mes de septiembre en Plaza de Armas y diversos espacios del Centro Cultural Palacio Municipal. La exposición reúne 38 piezas entre esculturas monumentales, dibujos y maquetas que reinterpretan una de las figuras más emblemáticas del imaginario mesoamericano.
El presidente municipal Enrique Galindo Ceballos recordó que conoció a Sebastián hace más de tres décadas y destacó la trascendencia internacional de su trayectoria artística. Señaló que el escultor cuenta con obras instaladas en los cinco continentes y es uno de los máximos representantes del arte mexicano contemporáneo. Agregó que la invitación a San Luis Potosí constituye un reconocimiento a su legado, pero también una oportunidad para que miles de visitantes y familias disfruten durante la temporada mundialista de una exposición que enriquece la oferta cultural de la ciudad.
Durante la ceremonia inaugural, el maestro Sebastián expresó su emoción por traer su obra a la capital potosina y destacó el valor cultural que distingue a la ciudad. Asimismo, reconoció al alcalde Enrique Galindo Ceballos
como una persona con un alto sentido de la cultura.El escultor explicó que la exposición “Chac Mool” posee un profundo valor nacionalista al retomar una de las figuras más representativas de la herencia prehispánica mexicana y reinterpretarla a través de un lenguaje contemporáneo de formas geométricas, acero y color. Como parte de la muestra, en el cruce de las calles Manuel José Othón y Pasaje Zaragoza fue instalada la emblemática obra “El Pasito”, una escultura monumental de intenso color rojo que simboliza el movimiento, la fortaleza y la vida cotidiana del Centro Histórico.
Sebastián también afirmó que San Luis Capital es una ciudad de gran belleza y vocación cultural, condiciones que la convierten en un escenario ideal para albergar una exposición de esta magnitud. La muestra propone un diálogo entre la memoria ancestral de México y el arte contemporáneo, permitiendo que habitantes y visitantes recorran espacios públicos transformados en una gran galería al aire libre.
También lee: Se suspenderán clases en todo el estado este 11 de junio
Ciudad
Soledad mantiene bolsa de trabajo permanente
Este programa representa una alternativa permanente para quienes buscan incorporarse al ámbito laboral o mejorar sus condiciones de empleo
Por: Redacción
El Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez mantiene activa una Bolsa de Empleo Permanente, donde las y los ciudadanos pueden acceder a vacantes de diversos perfiles laborales y recibir asesoría personalizada para facilitar su incorporación al mercado laboral; esto, como parte del cambio que se vive en materia de capacitación y empleabilidad que impulsa el alcalde, Juan Manuel Navarro Muñiz.
El titular de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle, informó que además de vincular a las personas con empresas que ofrecen oportunidades de trabajo, se brinda acompañamiento en la elaboración y revisión de solicitudes de empleo y currículums vitae, con la finalidad de fortalecer las posibilidades de contratación. “Queremos que cada persona que acuda encuentre una orientación útil y efectiva, revisamos sus documentos, identificamos las vacantes que mejor se adapten a su perfil y les ayudamos a presentar una mejor propuesta ante los empleadores”.
Destacó que este programa representa una alternativa permanente para quienes buscan incorporarse al ámbito laboral o mejorar sus condiciones de empleo: “actualmente existen vacantes que van desde puestos operativos hasta posiciones especializadas como chefs con percepciones de entre 20 y 25 mil pesos mensuales, gerencias y capitanías de meseros; asimismo, se ofertan empleos con horarios matutinos de lunes a viernes para madres y padres solteros, además de opciones con turnos fijos o rotativos, siempre con prestaciones de ley que incluyen acceso a guarderías, capacitación y otros beneficios”.
Ciudad
Últimas tres semanas de descuentos en adeudos de agua en Interapas
Los usuarios domésticos y comerciales pueden consultar si su cuenta es candidata al programa a través de sindeuda.interapas.mx
Por: Redacción
A tres semanas de que concluya el programa “Ponte al día con Interapas”, el organismo invita a usuarios domésticos, comerciales e industriales a aprovechar los descuentos disponibles para regularizar sus adeudos de agua y drenaje.
El programa estará vigente únicamente hasta el 30 de junio y ofrece descuentos que van del 30 al 50 por ciento en adeudos correspondientes a 2025 y años anteriores, dependiendo del monto de la deuda y del cumplimiento de los lineamientos establecidos.
Los usuarios domésticos y comerciales pueden consultar si su cuenta es candidata al programa a través de sindeuda.interapas.mx, ingresando el número de cuenta y código de verificación que aparecen en su recibo. En el caso de las cuentas industriales, el trámite debe realizarse de manera presencial en las oficinas de Los Filtros
.Interapas hace un llamado a no dejar pasar esta oportunidad de regularizar adeudos antes de que finalice el programa, evitando que las deudas continúen acumulándose y facilitando el cumplimiento de los pagos pendientes.
El organismo recuerda que el pago de los servicios de agua y drenaje es fundamental para sostener las labores de operación, mantenimiento y rehabilitación de la infraestructura hidráulica y sanitaria. Además, mantenerse al corriente representa un acto de corresponsabilidad que contribuye a la continuidad y mejora de los servicios que reciben miles de usuarios en la zona metropolitana
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