septiembre 20, 2026

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La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Segunda Parte

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El régimen y la placa: cuando cada esquina la firma un gobierno.

«La ciudad es un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, pero estos trueques no lo son solo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles

La nomenclatura potosina no se entiende sin entender los trueques. Cada placa es el resultado de un intercambio: el cabildo le da un nombre a la calle, la calle le devuelve memoria al cabildo. Cuando el intercambio fluye, el nombre dura. Cuando se rompe —porque cambió el régimen, porque se cayó el héroe, porque ya nadie sabe quién era— el nombre se queda solo, huérfano, esperando a que otro régimen pase a recogerlo o a cambiarlo. Pero rara vez lo retira: lo cubre. Y eso es San Luis Potosí: una ciudad de placas tapadas por placas.

La crítica de Castro Escalante: revolucionarios y fechorías

Don Arcadio Castro Escalante escribió un párrafo que merece mencionarse con cuidado, porque es el corazón moral de toda esta investigación. Lo dijo así: que la nomenclatura moderna —adoptada en su mayoría a partir de 1914— recuerda a revolucionarios que, según consigna textualmente, cometieron «toda clase de fechorías»: «saqueos, robos, ultrajes, incendios de pueblos, levas, fusilamiento de inocentes».

El cronista no pone nombres en esa lista —y hay que respetar su prudencia— pero el argumento moral está claro: si la ciudad rinde homenaje oficial a personajes responsables de esos crímenes, ¿por qué no rendir homenaje, aunque sea con nombres antiguos y no oficiales, a los «hombres de bien» que la fundaron, que la habitaron, que la sostuvieron desde la sastrería, el púlpito o el mercado? Es una crítica fina, no una arenga. No pide que se borren las placas revolucionarias. Pide que la memoria sea más larga que un régimen.

Y aquí asoma la tesis de fondo: cada nomenclatura es la firma de un gobierno. La de 1914 se firmó con sangre; la posrevolucionaria, con clientelismo estatal; la contemporánea, con marketing inmobiliario y las placas son la rúbrica.

En entrevista sobre el tema, el ingeniero Octavio Pedroza Gaitán, quien fue alcalde de la capital potosina entre 2004 y 2006 y posteriormente senador de la República, lo plantea casi con la misma vara moral del cronista: «la ciudad y sus autoridades tienen no solamente una conversación, sino un adeudo histórico, pendiente con la población». Para Pedroza, la mayoría de los potosinos desconoce hoy quiénes fueron los personajes que dan nombre a sus calles. Lanza nombres concretos para ilustrarlo: «¿quién fue Ignacio Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro? ¿Quién fue Agustín Vera, la calle en la que yo viví durante tantas décadas? Muy pocas personas podrían tener respuesta». Su propuesta —dice— es construir un compendio que explique de una vez por todas el porqué de los nombres.

Sobre el cambio de nomenclatura, sin embargo, es categórico: no se debe tocar lo que ya tiene décadas de uso. «Sería verdaderamente poco práctico intentar el cambio cuando las calles tienen décadas de denominarse». El argumento de Pedroza es pragmático: cambiar un nombre obliga a personas físicas y morales a rehacer documentación, domicilios fiscales, escrituras. «Quien lo hace para su propio ego —y los hay— comete un error garrafal». Su única excepción documentada como alcalde fue, precisamente, una asignación nueva: el tramo del Periférico Norte que por acuerdo de Cabildo recibió el nombre de Manuel Gómez Morín, fundador del Banco de México y reformador de la UNAM.

De cara al futuro —fraccionamientos nuevos, calles recién trazadas— Pedroza simpatiza con el modelo numérico que usan ciudades como Puebla. «Es lo más sencillo del mundo, porque a la cuatro le sigue la cinco y le antecede la tres, y entonces ubicar un domicilio es mucho más fácil que estar entre Sevilla y Olmedo o Negrete y no tener idea para dónde continuar la búsqueda». La sugerencia, dice, sería al menos en sentido paralelo: que las nuevas vialidades carguen una nomenclatura numérica además de la onomástica.

Sobre las placas mismas —el tema visible, el de la esquina— Pedroza identifica dos motores legítimos para reponerlas: el desgaste por lluvia, polvo y viento, y la sustitución cuando se han vuelto ilegibles. Pero advierte sobre un tercer motor que considera ilegítimo: «cada tres años se vuelven a poner por el culto de la vanidad de la perpetuación de la administración municipal». Reconoce, con elegancia poco frecuente en política, que su propio gobierno entró en esa lógica al mandar hacer más de 26 mil placas patrocinadas por particulares. La regla práctica, según él, es esta: «en una misma esquina, en un mismo crucero, no puedes tener cuatro colores y tamaños diferentes para una misma calle. Eso me parece hasta ridículo de pronto». La frase, dicha así, podría servir de subtítulo para cualquier libro futuro sobre la nomenclatura potosina.

Inventario crítico: los diez casos más absurdos

Para la elaboración del presente reportaje, se hizo una selección rigurosamente subjetiva, ordenada de menor a mayor estupor sobre hallazgos absurdos. La regla fue simple: cada caso tenía que provocar al menos una sonrisa y, después, una pregunta seria.

  1. Aldama y sus cuatro identidades: en 1806 era Real Caja; en 1860 una sola calle se llamaba Mica en un tramo, La Moneda en otro, San Francisco en otro. Y en planos antiguos aparece escrita como «Mica», «Miga» y «Amica». Un nombre, tres faltas de ortografía, cuatro siglos de discusión.
  2. Iturbide, la calle de los ocho disfraces: en 1864 sus cuadras se llamaban Ciprés, Palaus, Chino o Clima, Filantropía, Guayabo, Mora, Cocheros y Chica. Era literalmente una calle distinta cada cien metros.
  3. La Corriente que se negó a ser Reforma: desde 1688 La Zanja, luego Corriente Seca, luego oficialmente Reforma. Pero la gente le siguió diciendo La Corriente hasta los años cuarenta del siglo XX. Tres siglos de obstinación contra la nomenclatura oficial.
  4. Morelos, mosaico de seis nombres: en 1900, una sola calle integraba 1ª de La Alhóndiga, calle del Comercio, Morelos propiamente, Mesón de San José, Camino llano y Camino a Guanajuato. Y antes, en 1860, contenía nombres tan disímbolos como Corte, Plateros, Baco y Garita de México.
  5. Vallejo, la cuadra de las recogidas: en 1864 sus cinco tramos eran Remedios, Las Recogidas, Plaza de Las Recogidas, Lucero y San Miguelito. «Las Recogidas» eran las internas de un beaterio. Hoy se llama Vallejo, sin que nadie sepa que ahí caminaron mujeres recluidas por orden eclesiástica.
  6. Mariano Arista en tres versiones simultáneas: no es histórico, es presente. Hoy mismo, en una sola caminata, las placas dicen «GRAL. M. ARISTA», «ARISTA» y «Mariano Arista». Tres maneras de nombrar al mismo señor en la misma calle.
  7. Manuel José Othón, calle-poema: en 1864 se desplegaba como Diamante, Curato, Plazuela del Carmen, Escoleta y Avenida Alameda. Othón era niño cuando todavía sus tramos se llamaban así. La calle del poeta, antes del poeta, ya tenía cinco metáforas.
  8. Galeana y la confesión arquitectónica: en 1870 era Portillo de San Agustín, Galeana, Portillo de San Francisco y Tercera Orden. Tres de los cuatro nombres aludían a los conventos que la flanqueaban. La calle se debatía, literalmente, entre Dios y la patria.
  9. Álvaro Obregón, identidades superpuestas: por 1930 se llamaba Julián Carrillo. Antes, desde fines del siglo XIX, era Juárez. Y antes de eso, en 1860, sus cuadras eran Suárez, Abogada, Colegio de Niñas y Escuela de Niños. Cuatro re-bautizos en menos de un siglo.
  10. Universidad, la calle sin acta de nacimiento: el propio Castro Escalante señala que las placas antiguas y los planos discrepan; sospecha que las calles Perico, Afligidos y Vargas alguna vez formaron parte de lo que hoy es Universidad.

También se le cuestionó a Mario García Valdez, alcalde de la capital entre 2012 y 2015, ex rector de la UASLP y hoy Secretario de Cultura del gobierno del Estado, al respecto. El funcionario recuerda que el tema de la nomenclatura sí llegó a su Cabildo. «No solo lo del centro histórico, sino la nomenclatura en general de la ciudad, que tiene muchísimas calles que no tienen nomenclatura o son muy diversas». De ahí salió un programa de renovación de placas «hasta donde alcanzó», dice. Sin falsa modestia: hasta donde alcanzó.

La parte fina de su respuesta parece más conceptual, y es que García Valdez no propone borrar las capas, propone armonizarlas. «Yo pienso que se debe homologar, pero conservando las placas antiguas. Y que las nuevas sean parecidas a las placas antiguas para que el centro histórico mantenga ese perfil histórico, que sus viejas placas se mantengan y las nuevas tengan más o menos la misma fisonomía». Es la fórmula del palimpsesto bien manejado: ni borrar ni acumular sin criterio, sino lograr que cada generación de placas dialogue con la anterior. Sobre litigios concretos, ninguno; al menos no le tocó. «No me tocó nada de eso» -dijo-.

Cinco calles con historia poderosa

Frente a las absurdas, también se escogieron las que pesan. Las que cargan acta, sangre o doctrina y se sugiere leer despacio.

1. Calle de la Constitución

Su nombre dice todo y no dice nada, porque México ha tenido al menos cinco constituciones desde 1812. Esta calle integra antiguos tramos llamados El Gato, La Lagunita, Paseo Nuevo y Camposanto de San Sebastián. Es decir que lo que hoy se llama solemnemente Constitución, antes fue cementerio, laguna, paseo y un lugar al que la gente llamó simplemente «el gato», por razones que el tiempo se llevó. La calle más institucional de la ciudad reposa sobre una memoria popular y funeraria.

2. Avenida Carranza

Cinco nombres en cinco cuadras hasta 1864: La Cárcel, Maltos, El Elefante, Real de Tequisquiapan. La unificación bajo el nombre del Primer Jefe se hizo después de 1914, cuando la Revolución consolidó su panteón. Hoy es una arteria peatonal en su tramo histórico, pero su nombre carga el peso de una decisión política: convertir cinco identidades barriales en una sola identidad nacional.

3. Independencia

En 1864, esta sola línea era siete calles: Osollo, Tamaulipas, Independencia, Molino de San Francisco, Puerta del Campo de San Francisco, Correo Viejo y Grito de la Libertad. Es notable que dos de esos siete nombres ya aludían al hecho independentista, lo que indica que la oficialidad llegó tarde: los vecinos ya habían bautizado por su cuenta. Cuando el Ayuntamiento unificó la calle también la ratificó.

4. Allende

Bajo el nombre del insurgente conviven al menos cinco fantasmas: del Puente Nuevo, de La Carrera, La Yedra, de la Puente, y —el más sabroso— Los Burros. Otro tramo se llamó La del Francés, por una hacienda de beneficio cuyo dueño era de esa nacionalidad. Allende, nombre alto, descansa pues sobre arrieros, planchadores y un francés desconocido.

5. Calzada de Guadalupe

La metamorfosis nominal más completa de la ciudad. En 1800, calle del Santuario; en 1850, Calzada del Santuario de Guadalupe; a fines del XIX, Avenida Juárez (esfuerzo liberal por descristianizarla); en 1914, Avenida La Guadalupana (reacción posrevolucionaria); finalmente, Calzada de Guadalupe. Una calle entera que alterna entre la Virgen y Juárez, según sople el viento del régimen.

Continúa en tercera y última parte…

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Soledad fortalece estrategia de seguridad con recorridos de vigilancia y acciones preventivas

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El municipio reportó 11 mil 543 recorridos del agrupamiento Panteras y un incremento de 196.3 por ciento en los registros capturados en Plataforma México durante el segundo año de gobierno

Por: Redacción

Durante el segundo año de gobierno, el municipio de Soledad de Graciano Sánchez implementó un plan de recorridos de vigilancia en colonias y comunidades, como parte de su estrategia de seguridad y prevención.

De acuerdo con el Gobierno Municipal, durante este periodo se realizaron 11 mil 543 recorridos del agrupamiento Panteras, creado durante el primer año de la administración.

El municipio también reportó un incremento de 196.3 por ciento en los registros capturados en Plataforma México, al pasar de 3 mil 444 a 10 mil 204 registros. Según la administración, esto permite contar con mayor información para apoyar las labores de seguridad.

Asimismo, se establecieron acuerdos con otros órdenes de gobierno para desarrollar acciones de inteligencia, estrategia y planeación contra la delincuencia. Entre ellos se encuentra un convenio con el Gobierno Federal para atender la comisión del delito de extorsión mediante capacitación y coordinación operativa.

Como parte de las acciones de proximidad social, el municipio realizó 47 Ferias de Seguridad y Servicios, a las que asistieron aproximadamente 18 mil 800 personas.

El alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, Juan Manuel Navarro Muñiz, señaló que la estrategia busca mantener presencia de las instituciones de seguridad en las colonias y comunidades, así como fortalecer las labores de prevención y atención a la ciudadanía.

El Gobierno Municipal indicó que estas acciones forman parte de su estrategia de seguridad, basada en recorridos de vigilancia, prevención, coordinación operativa y proximidad social.

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Villa de Pozos refuerza mantenimiento para mantener escuelas limpias y dignas

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Cuadrillas de Servicios Municipales realizan labores de limpieza, poda, deshierbe y retiro de residuos en planteles educativos tras el inicio del ciclo escolar 2026-2027

Por: Redacción

El Gobierno Municipal de Villa de Pozos reforzó las acciones de mantenimiento en centros educativos, con cuadrillas que recorren distintos planteles para atender áreas verdes y espacios de convivencia tras el inicio del ciclo escolar 2026-2027.

El director de Servicios Municipales, Erwin Alejandro Elvira Juárez, informó que, a través del Área de Parques y Jardines, durante la última semana se realizaron trabajos en la Escuela Primaria Dolores Jiménez y Muro, la Escuela Primaria Ignacio Zaragoza y la Telesecundaria Manuel José Othón, como parte de una estrategia de atención a las necesidades de las comunidades escolares.

Detalló que las cuadrillas llevan a cabo poda, deshierbe, retiro de maleza, barrido de canchas, limpieza general y recolección de residuos, acciones destinadas a conservar en mejores condiciones los espacios utilizados diariamente por estudiantes, docentes y personal educativo.

Elvira Juárez señaló que el mantenimiento del entorno escolar contribuye al bienestar y desarrollo de las y los estudiantes. Añadió que las jornadas continuarán en más planteles de Villa de Pozos y que se mantendrá la recepción de solicitudes ante la Dirección de Servicios Municipales para ampliar la atención a las comunidades educativas.

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Ayuntamiento de SLP

Franja de 70 hectáreas será “Bosque escuela en SLP”

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El Cabildo inició el procedimiento para proteger como patrimonio natural municipal la zona donde se puso en marcha un Bosque Escuela

Por: Redacción

El Cabildo de San Luis Potosí inició el procedimiento para declarar como Área Natural Protegida Municipal una superficie de aproximadamente 70 hectáreas, donde comenzó a operar un Bosque Escuela enfocado en la conservación de flora y fauna y la educación ambiental.

El presidente municipal Enrique Galindo Ceballos explicó que el espacio no funcionará como un parque recreativo, sino como una zona de conservación y aprendizaje. El proyecto contempla recorridos por senderos delimitados para estudiantes y visitantes, con acompañamiento científico del IPICID.

El instituto realizó la clasificación de especies de flora y fauna de la zona y desarrolla fichas técnicas para documentar su riqueza ambiental. Actualmente existen cerca de dos kilómetros de senderos identificados.

El acceso será abierto, aunque el municipio recomendó que las visitas escolares se realicen con docentes y personal especializado. También podrán acudir senderistas, bajo reglas de conservación como no tirar basura, no extraer plantas y evitar fiestas o picnics.

Galindo señaló que buscará que la protección de la zona trascienda el ámbito municipal y solicitó a la senadora Verónica Rodríguez y al diputado federal David Azuara realizar gestiones para alcanzar una eventual declaratoria de protección federal.

El terreno es propiedad municipal y, de acuerdo con el alcalde, se encuentra jurídicamente regularizado. Añadió que existen viviendas en los alrededores cuyos habitantes mantienen diálogo con el Ayuntamiento para buscar su regularización.

La zona fue utilizada anteriormente como tiradero de basura. Durante una jornada del programa Domingo de Pilas se retiraron alrededor de dos toneladas de residuos.

Para la transformación del espacio se realizó una inversión conjunta de aproximadamente 2 millones de pesos: un millón aportado por el IPICID y otro por el Gobierno Municipal, además de trabajos de acondicionamiento y logística.

El alcalde informó que solicitará al Cabildo una asignación presupuestal específica para 2027 destinada al mantenimiento, crecimiento y protección del Bosque Escuela, además de la instalación de rejas en algunas áreas.

La declaratoria como Área Natural Protegida Municipal fue aprobada por mayoría en sesión de Cabildo y deberá continuar su proceso en próximas sesiones para concretarse.

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