#4 Tiempos
Jacarandas de marzo | Columna de Daniela Rodríguez y Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es el día en el que se conmemora la lucha por los derechos de las mujeres. Es un día en el que conmemoramos la lucha por nuestro lugar como iguales en una sociedad patriarcal. En México, es un día en el que las mujeres de todo el país tomamos las calles, en el que salimos sin miedo y nos hacemos visibles. El 8M le recordamos a la sociedad lo que quiere ignorar: que existimos, resistimos y que no nos vamos a callar. Esto último parece olvidársele a la administración en turno; nos quieren aislar, se atrincheran en el Palacio Nacional y dejan que el problema suceda afuera, donde no los toquen.
El pasado viernes 5 de marzo, a tres días de la marcha por el Día de la Mujer, el perímetro del Palacio Nacional amaneció amurallado. Este blindaje es un símbolo que lo dijo todo: este gobierno, como los anteriores, es indiferente a las mujeres, a la violencia que las persigue y a sus demandas. Porque es más importante cuidar la fachada, literalmente, que resolver el problema verdadero: la violencia patriarcal que se ejerce en todos los niveles, rincones y recovecos del país. Y este, el gobierno más feminista de la historia, con el capital político suficiente para apoyar a las mujeres de todo México, decide simplemente esconderse y dejar que cada quien se rasque con sus propias uñas. En palabras del propio presidente, «los muros no solucionan nada». Llama mucho la atención el contraste en discursos cuando se trata de una agenda política que no está dentro de sus prioridades.
La prestidigitación —es decir, el engaño— de este, nuestro gobierno más feminista de la historia, radica en trucos de espejos y retórica electoral barata: machismo y violencia institucional disfrazado de paridad tramposa. El retiro de estancias infantiles; el discurso familista, que coloca el cuidado de la familia exclusivamente en las mujeres; el infame ya chole; y el nuevo muro de la paz. De todas y cada una de estas (y más) acciones, que claramente buscan marginar a la mujer de la sociedad, el gobierno en turno se ha valido de sendas maromas para eximirse de su responsabilidad. Hay quienes aún hoy se maravillan al ver los trucos de la administración actual. Sin embargo, habría que ser tremendamente ingenuos para no ver la horrible verdad detrás del truco: una verdad que implica 11 mujeres muertas al día; verdad que, como todo buen mago, ni el presidente ni sus sicofantes de nómina osan revelar.
Podemos criticar todo lo que queramos al gobierno en turno, pero no es el único culpable al cual apuntar. Sin embargo, ¿podemos esperar la solución de la oposición? Claramente no. Hoy vemos que partidos que históricamente se han negado a reconocer la autonomía de las mujeres y a abogar por sus derechos no titubean en llenarse la boca con el discurso feminista; se suben al tren morado con el objetivo de ampliar sus votos, pero jamás de ayudar realmente a las mujeres. Todas las estrategias se tratan de ilusiones y promesas vacías.
Entonces, ¿qué hacer? La respuesta a esto no se encuentra ni en la política ni en el mercado, que busca capitalizar con las mujeres. La respuesta está en nuestras compañeras y el movimiento. Está en el poder que juntas tenemos, en tomar e inundar las calles porque somos, resistimos y existimos, a pesar de los obstáculos que nos imponen. No podemos esperar a que concedan lo que las mujeres pedimos: han dejado ya muy claro que no lo harán. Sin embargo, las acciones de hoy —y de quienes nos han antecedido— pavimentarán la realidad del futuro de las mujeres mexicanas. La resistencia de hoy es la existencia de mañana; los mensajes expresados el día de hoy tendrán como receptoras a las mujeres del futuro, que verán materializado lo inevitable: una sociedad de iguales.
Las movilizaciones y marchas de mujeres como las que tendrán lugar el día de hoy en todo el país y en varias partes del mundo no siempre han sido iguales a las de los años recientes. Las demandas han sido manifestadas en una variedad de formas: ya hubo manifestaciones en silencio; ya hubo expresiones artísticas que fueron tomadas a burla; ya ha habido un sinfín de paneles y mesas con discusiones que en poco han servido para poner un alto a los distintos tipos de violencia que se ejercen contra las mujeres. Ahora, la insostenible desintegración del tejido social, la violencia desenfrenada y el abrumador silencio de las autoridades han causado que las peticiones se conviertan en demandas urgentes y que se expresen de maneras distintas. Sin embargo, es fecha que una buena parte de la ciudadanía trata de desacreditar las demandas feministas, argumentando que se trata de mero vandalismo.
A la luz de lo anterior, el concepto de iconoclasia ha sido recuperado por quienes estudian el fenómeno de las marchas feministas y sus demandas. En sus orígenes, la iconoclasia refería a un movimiento herético que consistía en destruir deliberadamente los símbolos e íconos religiosos de una cultura determinada. En sentido amplio, el concepto hoy representa la destrucción de símbolos, arte o monumentos de manera organizada, colectiva y con motivaciones ideológicas; distinto al vandalismo, que se caracteriza por ser espontáneo y realizado sin motivos reconocibles. Así, la iconoclasia feminista representa un poderoso medio de expresión y de demanda, practicado sobre monumentos e íconos con significados que han dejado de ser un referente para la realidad actual del país.
Debemos romper los símbolos patriarcales que nos arrastran. Hoy pienso en mis amigas, en mi madre, en mis compañeras y en todas y cada una de las mujeres mexicanas a las que este país les ha fallado. El muro que nos aparta no será un muro que nos detenga: las inertes vallas negras han sido resignificadas para homenajear a las mujeres mexicanas a las que el Estado les ha fallado, para que en el futuro no nos falte ninguna. Será un futuro en que las calles estén teñidas de morado solo por las jacarandas que florecen en marzo, celebrando a las mujeres y su lucha.

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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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