mayo 29, 2026

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#4 Tiempos

La reforma judicial | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

 

Para los estudiantes de los primeros semestres de la carrera de Derecho, los paseos no pueden faltar. Bien pueden ser simpáticos días de campo en el congreso local, un paseo por los juzgados o incluso —con una labor logística más demandante— una visita a un penal.  En mi caso, el tour guiado se llevó a cabo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Después de los protocolos de seguridad a la entrada, de apagar los celulares y de observar por varios minutos los murales de José Clemente Orozco, Cauduro y otros, procedimos a observar una muy interesante sesión de Pleno, donde se discutía un proyecto de la recién nombrada Ministra Yasmín Esquivel, quien, por cierto, estaba ausente.  

Al término de la sesión, la treintena de estudiantes primersemestrinos tuvimos la fortuna de charlar con dos ministros. Aquí abro un pequeño paréntesis para precisar un poco sobre el contexto. Apenas un par de semanas antes, el presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, había sido sujeto de críticas: había aparecido en el programa de John Ackerman y Sabina Berman y publicado unos polémicos tweets. Por el contrario, casi ningún otro de los y las ministras tenía cuenta de Twitter; mucho menos habían salido a dar entrevistas a ningún medio. Considerando ese escenario, mis preguntas a los dos ministros fueron: ¿Cuál debe ser la relación de los ministros con la vida pública del país? ¿Por qué hay tanta distancia y tan poca comunicación entre la Corte y la ciudadanía?

Ciertamente, es un tema bastante complejo. Por ejemplo, en la Corte Suprema de Estados Unidos, el perfil ideológico de las y los jueces que la integran es conocido desde antes: al tribunal constitucional llegan jueces que son abiertamente conservadores o liberales, según el proyecto de nación del presidente que les haya nominado. En México, el perfil ideológico de las y los ministros se especula analizando sus sentencias y el sentido de sus votos; rara vez aparecen en medios de comunicación; y, para la gran mayoría de la población, la Corte y sus sentencias son completamente irrelevantes, debido al silencio que genera la poca difusión de lo que ahí se decide.

En ese sentido, los ministros me respondieron que lo que buscan es preservar su autonomía y garantizar la división de poderes. Comentaron que durante los 15 años que dura su encargo, los ministros y ministras dejan de asistir a restaurantes, reuniones sociales, bodas y eventos con políticos, incluso aquellos a los que han sido invitados por la Presidencia de la República. También, dan muy pocas entrevistas y no se enfrascan en discusiones sobre el sentido de sus votos. La regla general es que los tribunales sean herméticos, con el objeto de alejarse de cualquier presión que busque influir en lo que se decide en la Suprema Corte; además de ser muy cuidadosos con los simbolismos que puedan demeritar la legitimidad del Poder Judicial.

Traigo a colación esta anécdota para analizar uno de los cambios más importantes que vendrán para la Corte.

El viernes pasado, después de haberse aprobado en el Congreso de la Unión y en 18 congresos locales, la Cámara de Senadores emitió la Declaratoria de Reforma Constitucional, referente a la propuesta de reforma que presentó el Ministro Presidente Arturo Zaldívar el año pasado. Así, en estos días deberá publicarse en el Diario Oficial de la Federación la reforma a siete artículos constitucionales, la promulgación de dos leyes —la Ley de Carrera Judicial y una renovada Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación— y reformas a diversos códigos y leyes secundarias.

La iniciativa fue presentada por Zaldívar en una Mañanera, al lado de López Obrador, de Olga Sánchez Cordero y del Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra. La imagen por sí misma fue un tanto bochornosa para la (al menos aparente) independencia que le caracteriza al Poder Judicial. Desde ese momento, el ministro Zaldívar ha tenido poco recato en mostrar su cercanía al Poder Ejecutivo, que impulsó esta reforma muy decididamente.

La autonomía de la Corte estuvo nuevamente cuestionada después de que Zaldívar decidiera romper la regla tácita de que el ministro presidente es el último en presentar sus argumentos al revisar un caso. Durante el debate de la consulta popular, Arturo Zaldívar se asignó la palabra a sí mismo antes que todos y recitó lo que parecía un discurso más político que jurídico, validando la constitucionalidad de la materia con argumentos, por llamarles de una manera, muy endebles.

Más recientemente, Zaldívar acudió a la inauguración de una de las pistas de Santa Lucía. ¿Qué estaba haciendo ahí? Nadie lo sabe; menos cuando los grandes proyectos de infraestructura se están decidiendo en la Corte.

Del contenido de la reforma se dice que fue redactada únicamente en la oficina de Zaldívar; no hubo colaboración con otros ministros, ni con la academia, ni con otras instancias del Poder Judicial. No obstante, haciendo un balance muy general, podemos conceder que el saldo es más positivo que negativo. Por una parte, hay un fortalecimiento a la carrera judicial; mayores herramientas para el combate a la corrupción, nepotismo y violencia de género; y se mejora también a la defensoría pública. Por otra, la reforma contempla una modificación a la manera en que se generan criterios jurisprudenciales: ahora todas las resoluciones del Pleno votadas por una mayoría de ocho votos serán vinculantes para todos los jueces del país. Además, la reforma prevé facultar a los organismos constitucionales autónomos de los estados para que también puedan aplicar controversias constitucionales.

Del lado negativo, la reforma es omisa en hacer algún pronunciamiento sobre el trágico Tribunal Electoral. Además, no hace ninguna modificación al agotado método de designación de ministros, así como al tema de las renuncias. Uno esperaría que después del escándalo de Medina Mora, alguien tomara cartas en el asunto.

Zaldívar ha logrado su cometido y la reforma ha sido aprobada casi exactamente como él la concibió. Con estas modificaciones, es muy probable que la Corte transite a la onceava época del Semanario Judicial de la Federación con él como abanderado de dicho cambio.  Con la reforma, también ha conseguido dotar de mayor poder al presidente del Consejo de la Judicatura Federal, cargo que ocupa el presidente de la Suprema Corte, o sea, él. En resumidas cuentas, Zaldívar ha venido a romper con el paradigmático comportamiento discreto de los ministros; ahora ha adherido su discurso al de la 4T, está activo en redes y acude a inauguraciones (pero no acude al aniversario de la Constitución, por ejemplo). Habrá que prestar atención a sus siguientes movidas. ¿Cómo cambiará su relación con el Ejecutivo, ahora que su reforma fue aprobada? ¿En dónde lo veremos en 2024, cuando termine su encargo?

También lee: Corte de caja | Columna por Víctor Meade.

#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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El Cronopio

Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El estudio de las imágenes como medio de comunicación, aprendizaje y generación de nuevo conocimiento, es una de las áreas que están desarrollándose. Pocos estudios en comparación con otros temas, son los que se han realizado en este tema. Nuestro mundo, un mundo de imágenes, que ahora con el advenimiento de las redes sociales, se despliegan, en parte, como transformadoras de la realidad, producen además un detrimento en la capacidad lectora de los jóvenes.

Las imágenes en sí, también requieren de decodificar su significado y reconstruir la narrativa que encierran en su construcción, sea producida por una fotografía y elaborada por otros métodos, incluyendo la iconografía. De esta manera, requiere una alfabetización para su apreciación y su interpretación, lo que la convierte en un recurso pedagógico que es poco aprovechado.

La construcción de nuevo conocimiento en nuestra era nanotecnológica, y astronómica, requiere del manejo de imágenes que adquieren sentido para los especialistas, como medio de extensión de nuestros sentidos para el entendimiento de nuestro mundo. Una imagen dice más que mil palabras, dicen por ahí, pero no siempre estas palabras están al alcance del observador. 

Una de las investigadoras que ha incursionado en este tema, y en el uso de las imágenes en el área de biblioteconomía, es la Dra. Elke Köppen que desarrolla lo que llama, sociología visual, que tiene como objetivo alentar el uso de material visual en la investigación social y, en otras áreas del conocimiento.

La Dra. Elke Köppen es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde participa activamente en el Programa de Investigación Estudios Visuales, enfocándose primordialmente en la fotografía. Su línea de investigación es sobre recursos y sistemas de información en bibliotecas, archivos y repositorios. Ha fincado una destacada carrera académica de más de treinta y nueve años en la UNAM, iniciando en el Instituto de Investigaciones Sociales de dicha institución, generando una buena cantidad de estudios que han sido publicados en revistas y diversas publicaciones internacionales, entre artículos, capítulos de libro y libros coordinados sobre información visual, archivos fotográficos, imágenes científicas graffiti y fotografía.

Su formación inicial es en sociología, de la que obtuvo la licenciatura en la Universidad de Bielefeld, Alemania. Vino a México a continuar sus estudios de posgrado y trabajar en investigación social. Realizó su maestría y posteriormente el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.

Elke Köppen ha colaborado como investigadora con receso sabático con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Ciencias de la Información, en información visual y tecnologías disruptivas. Ha seleccionado a San Luis Potosí como uno de sus puntos de residencia lo que enriquece el ambiente cultural y académico de la ciudad.

La visión estética de las imágenes, principalmente a través de la fotografía, enlaza las áreas de las ciencias sociales y las exactas, resaltando el tema interdisciplinario que pregona el instituto para el que labora, desde su creación, el cual recientemente ha cumplido treinta años de fundado.

Algunos de los libros que le ha publicado la UNAM, son: los trazos de la ciencia, libro que es resultado del cruce de diversas investigaciones sobre procesos históricos de producción de conocimientos científicos y tecnológicos vehiculados por el uso de imágenes. Pero se trata de imágenes elaboradas para distintos destinatarios y con múltiples propósitos: información geográfica, educación moral, pasatiempos, diagnósticos médicos. Otro de ellos es: imágenes en la ciencia, ciencia en las imágenes, libro colectivo de la que fue coordinadora.

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El Cronopio

El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.

Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.

En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.

Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.

En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.

José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP. 

Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.

Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.

El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.

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