Deportes
Canto, llanto y pasión: la historia del futbol profesional en SLP
Del Club San Luis al Atlético: 63 años de balompié potosino
Por: Ana G Silva
La ciudad de San Luis Potosí ha abrazado al futbol desde hace casi 63 años. A lo largo de esa historia, los aficionados tuneros han tenido que apasionarse, disfrutar, cantar, sufrir, suplicar y llorar en las gradas ya sea del Plan de San Luis o del Alfonso Lastras por las transformaciones y cambios que han tenido los distintos clubes profesionales.
El futbol profesional potosino ha visto ascensos gloriosos a Primera División del futbol mexicano, descensos a Segunda e incluso lamentables desapariciones, eso sin contar con los cambios de dueños, sede, nombre e incluso colores de camiseta.
CLUB SAN LUIS
El Club San Luis quedó oficialmente registrado el 7 de julio de 1957 como equipo de futbol profesional en la Segunda División. Justo en esa temporada fue inaugurado el estadio “Plan de San Luis”; sin embargo, la felicidad de contar con una franquicia no duraría mucho pues tan solo dos años después en la temporada 1959-1960 tuvo que ser vendida por problemas económicos, fue ahí donde el Club San Luis tuvo su primera desaparición.
En 1966 el futbol profesional volvió a la ciudad, no obstante, esta vez el San Luis tendría que empezar desde la Tercera División, en esa época se bautizó al equipo como Club San Luis F.C. con el histórico mote de “Auriazules”. Luego de una gran temporada, el 25 de enero de 1970, el San Luis logró el ascenso a la Segunda División y solo un año después de conseguir el mayor número de puntos pasó a Primera sustituyendo a los Zorros del Atlas.
En la fecha 1, como en ese entonces era tradición, el equipo campeón de la Primera división tendría que recibir al equipo ascendido, por lo que el San Luis se enfrentó al América en el estadio Azteca; los potosinos perdieron 6-1 con goles del equipo azulcrema de Enrique Borja (3), Carlos Reinoso, Roberto Rodríguez y Osvaldo Castro; mientras que Marino Guevara hizo el gol de la honra para los potosinos.
Ese solo sería el principio del fin para los tuneros, pues aunque durante tres años lograron mantenerse en Primera, en 1974, luego de varios cambios de jugadores y técnicos, al final de la temporada 1973-1974 el San Luis descendió, justo entonces cambiaron su nombre a Santos de San Luis.
CACHORROS Y SANTOS
El estado no se quedó en silencio, pues para la temporada 74-75 llegó el Atlético Potosino, que había sido creado apenas en 1972 en la Tercera División bajo el nombre de Pumas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que rápido había ascendido a la Segunda y desde ahí había sido invitado a aumentar el número de participantes de la Primera a 20, siendo acompañados por la Unión de Curtidores. Con el ascenso administrativo vino el cambio de mote y de Pumas (porque ya había otros) pasaron a ser Cachorros.
San Luis Potosí contaba ahora con dos equipos (Los Santos de San Luis y los Cachorros del Atlético Potosino), por su parte el Santos de San Luis se reforzó con buenos elementos para volver a la Primera División; no obstante el ascenso fue hasta 1976.
En 1976-1977 fue la única temporada del Derby Potosino y se jugaron dos partidos en el Estadio Plan de San Luis (casa de ambos). El primero quedó 0-0 y el segundo lo ganó el Santos de San Luis 2-0. Al final, de esa liga el único que clasificó a la liguilla (por primera vez) fue el Atlético y dicho clásico no se volvería a repetir nunca, pues antes de que los potosinos decidieran si eran santistas o cachorristas al final de la temporada la franquicia del Santos de San Luis fue llevada a Tampico.
La ciudad se quedó sólo con un equipo de fútbol, los Cachorros del Atlético Potosino, que se quedaron en Primera División hasta 1989, cuando se suscitaron problemas económicos, adeudos y hasta un castigo al Estadio Plan de San Luis durante ocho fechas que se tuvieron que disputar en el Municipal de Celaya, el equipo no pudo mantenerse y finalmente descendió, y dos años después, en 1992 también desaparecería, pues la franquicia fue vendida, una vez más a Tampico.

REAL SAN LUIS
Ante las exigencias de los potosinos por un equipo profesional, empresarios del estado comenzaron con un nuevo proyecto y en 1991 el equipo Santos de San Luis reapareció, pero tuvo que ser en la Tercera División; sin embargo, en la campaña 1993-1994 Jacobo Payán consiguió la franquicia del Club Celaya de la Segunda División de México con todo y plantel, en la temporada siguiente fueron invitados a participar en la Primera División A, pero otro problema se presentaba al final de la campaña, pues el estadio Plan de San Luis fue vetado por la Federación por inseguro, aunque siguió funcionando hasta el 2002.
Tras el cambio de dueños y antes de iniciar la temporada de invierno del 97 se cambió el nombre de la escuadra a Real San Luis, al año siguiente el equipo tuvo una buena temporada en la que fue superlíder de la Primera A, no obstante no lograron conseguir el título. Para 1998 y 1999 su desempeño no fue bueno, lo único rescatable para esa época fue la inauguración del estadio Alfonso Lastras.
Para 2001 el equipo potosino presentaba problemas económicos, y Televisa estaba buscando un filial para darle minutos de juego a jugadores del Club América y Necaxa, por lo que se contactó al club americanista y se logró la asociación.
En el torneo de Invierno 2001 San Luis llegó a la final de la Primera A, sin embargo, no pudieron derrotar a los Tiburones Rojos del Veracruz, por lo que en la campaña siguiente, un grupo de empresarios se esforzó para que el equipo consiguiera esta hazaña que se logró en el Torneo de Verano del 2002. Al mismo tiempo el equipo fue vendido a Televisa, aún así, la franquicia permaneció en la ciudad.
CLUB SAN LUIS
Luego de la venta del equipo y el ascenso, la escuadra se volvió a cambiar el nombre, ahora eran el Club San Luis, habían pasado 13 largos años para que la afición potosina tuviera nuevamente fútbol en la Primera División. En el Apertura 2002 se reestrenaron ni más ni menos contra Querétaro, el San Luis-Gallos que era un importante clásico regional que no se veía desde los ochentas.
Sin tener mucho éxito el equipo descendió en el 2004, pero no por mucho tiempo, ya que en 2005 el Club San Luis volvió a calificar a la máxima división. Cabe mencionar que en la final de ascenso se rompió el récord de asistencia al estadio con 41 mil 500 aficionados que llegaron 4 horas antes del partido y abarrotando escalinatas, pasillos y tribunas del coloso de Valle Dorado.
El 2006 sería el año más recordado por los aficionados auriazules, pues hace 15 años, en la última jornada del Clausura, Veracruz, Dorados y San Luis se disputaban el lugar en Primera División.
Dorados necesitaba ganar o empatar, pero que el San Luis no sacara los tres puntos; y el San Luis su única opción era salir con los 3 puntos del Alfonso Lastras Ramírez contra el Atlas y de paso avanzar a la liguilla.
San Luis comenzó perdiendo, pero en el segundo tiempo les dieron la vuelta y Marcelo Guerrero pasó a la historia del futbol potosino con su gol de último minuto. Esa noche, la capital potosina no durmió, y así a lo largo de tres semanas más de liguilla, donde vencieron en cuartos de final al Atlante, en semifinales despacharon al Toluca, y que finalizó con su primer subcampeonato al caer 1-0 ante los Tuzos de Pachuca en la Final.
GLADIADORES
En el Clausura 2007 el San Luis llegó al repechaje pero perdió contra el Santos. En el Apertura 2007 el club adquiere el nombre de San Luis Fútbol Club y se cambian el mote a “Gladiadores”, pero este no fue bien recibido por la afición quien nunca se hizo llamar así por lo que en 2011 desapareció dicho mote definitivamente, en ese mismo año se celebraron los 50 años del fútbol profesional en la ciudad.
En el Torneo Clausura 2008, el equipo consigue llegar hasta la semifinal de la liguilla en la que es derrotado por el club Cruz Azul, fue un buen año para el club potosino pues en agosto hicieron su debut internacional en la Copa Sudamericana, y durante 2009 el San Luis jugó su segundo torneo internacional logrando calificar a los octavos de final de la Copa Libertadores 2009, pero debido al brote de gripe A (H1N1) su equipo rival se negó a venir a México a disputar partidos por lo que la Federación Mexicana de Futbol anunció la deserción del equipo junto al Guadalajara. En 2010 se le permitió participar nuevamente en la Copa Libertadores por lo acontecido con el brote de influenza y 2011 participaron nuevamente en esa Copa luego de haber tenido un buen desempeño en 2010.
REALES
En el 2012, el Club San Luis utilizó un nuevo mote propuesto por la afición, los Reales de San Luis, intentando emular al mítico Real San Luis de los 90.
El 20 de mayo del 2013, al no contar con el apoyo suficiente de los patrocinadores, gobierno del estado y aficionados del club, así como las pobres entradas al estadio y malos resultados del equipo en los últimos torneos, pide a la Liga MX cambiar de sede.
ATLÉTICO Y SANTOS
El 27 de mayo del 2013 se confirma a través de la Liga MX dentro de la junta de dueños, que el equipo del Veracruz del Ascenso MX se trasladaría a la ciudad de San Luis Potosí y se convertiría en el Atlético de San Luis, que jugaría dentro del Ascenso MX.
Junto con el Atlético San Luis se crean Los Santos de Soledad, equipo filial del Atlético San Luis y que jugará en la Segunda División Premier, y tuvo como sede el vecino municipio de la capital potosina, Soledad de Graciano Sánchez, estos desaparecieron en 2017.
ATLÉTICO DE SAN LUIS
En febrero de 2017, el Atlético de Madrid anunció que se había aprobado la creación de una filial en el extranjero y se hizo oficial el acuerdo para tener la franquicia del San Luis en participación con inversionistas locales; con esto llegó también el cambio de colores a rojiblanco, algo que no agradó en las gradas del Alfonso Lastras por lo que el club no le quedó de otra más que sacar una playera con los colores azul y dorado.
La conformación de la escuadra en el Ascenso MX fue bastante vistosa, ya que en su mayoría era proveniente de equipos de Primera División con jugadores como: Alejandro “Picolín” Palacios (Pumas), Alejandro Castro (Pumas), Carlos Ramos (Necaxa), Diego Pineda (América), entre otros; como entrenador a Salvador Reyes de la Peña y la directiva del equipo estaría a cargo del español Alberto Marrero. En esa temporada no lograron calificar, por lo que despidieron al técnico.
En la Apertura 2018 la escuadra potosina llegó a la final donde derrotaron a los Dorados de Sinaloa dirigidos por Diego Armando Maradona, con un marcador global de 4-3 consiguiendo así su primer título en el Ascenso MX y medio boleto para ascender.
En mayo 2019, el Atlético de San Luis consiguió el pase a la Liga MX, luego de coronarse bicampeón, nuevamente en una final contra el equipo sinaloense con un marcador global de 2-1, con gol de Unai Bilbao en el tiempo extra. Cabe destacar que los rojiblancos resultaron invictos durante el Clausura 2019.
Ya ascendidos el Atlético de San Luis se vio vuelto en varios escándalos y malos resultados; sin embargo en esta temporada han tenido un torneo regular.
También lee: Atlético de San Luis bloquea entrevistas con sus jugadoras
Deportes
Así se jugarán los Cuartos de Final de la Copa Potosí
Canchola, Atlético Nacional, El Molino, Armadillos, Chivas, Terrero, Tacos Julio y Cartagena se metieron entre los mejores ocho
Por: Redacción
Llegó a su fin la Fase de Grupos de la Copa Potosí 2026, dejando listos los enfrentamientos de Cuartos de Final en “La Copa del Millón”.
Canchola logró derrotar al Atlético Nacional 2 por 1, y con ello, se metió entre los mejores ocho, para ahora enfrentar a El Molino.
La derrota no fue suficiente para dejar al Nacional fuera, y ahora, se medirán a los Armadillos Buenavista en búsqueda del boleto a Semifinales.
Chivas Impulsora cerró la primera fase cayendo en penales ante Genetic, pero le alcanzó para pasar de ronda y dejar en el camino a unos zapateros que se están acostumbrando al fracaso. El Rebaño se medirá en Cuartos a Terrero Almabe.
El de Genetic no fue el único gran descalabro, pues el campeón Villa de Arriaga se va a las primeras de cambio tras caer ante unos Tacos Julio que ahora chocarán ante Cartagena.
Los duelos de Cuartos de Final se estarán disputando este jueves.
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Columna de Nefrox
Hay algo incómodo en el repechaje | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay algo incómodo en el repechaje.
Como esas conversaciones que llegan tarde, como esos equipos que reaccionan cuando ya no hay margen.
Nadie quiere estar ahí… pero todos quieren salir.
El Mundial de 2026 promete ser el de la inclusión, el de las 48 selecciones, el de “ahora sí hay lugar para más”. Pero en el fondo, el fútbol sigue siendo el mismo de siempre: el que aprieta cuando más duele. Y ahí, en ese rincón donde ya no hay mañana, aparece el repechaje.
No como premio, como castigo.
En Europa, por ejemplo, el repechaje no debería existir para ciertos nombres. Y sin embargo, ahí está Italia, otra vez, jugando con fuego después de haber aprendido (o no) la lección de quedarse fuera.
Ganó 2-0 su primer partido. Sin convencer, sin emocionar, pero ganando. Que a estas alturas ya es suficiente. Porque en estas instancias el fútbol no se juega bonito… se sobrevive.
Alrededor, el mapa es igual de tenso.
Polonia sacó un 2-1 que dice más de sufrimiento que de superioridad.
Suecia resolvió con un 3-1 que parece cómodo, pero que no garantiza nada.
Dinamarca, quizá la más seria de todas, aplastó 4-0 y mandó un mensaje: hay selecciones que sí entendieron dónde estaban paradas.
Y ahora todo se resume a una noche.
Una sola.
Italia contra Bosnia.
Suecia contra Polonia.
Dinamarca contra República Checa.
Turquía contra Kosovo.
Cuatro partidos para decidir quién va al Mundial… y quién se queda viendo cómo pasa la historia.
Así de frío.
Del otro lado del mundo, el repechaje tiene otro tono. No es presión… es oportunidad.
México es la sede de esa última puerta, y eso no es menor. Porque jugarse el Mundial en este país no es lo mismo. Aquí el fútbol se siente distinto: más ruidoso, más emocional, más impredecible.
Y en ese escenario aparecen nombres que no suelen habitar estas conversaciones.
Bolivia, Surinam, Irak.
Jamaica esperando.
Nueva Caledonia soñando.
República Democrática del Congo empujando desde lejos.
Seis selecciones para dos boletos.
Seis historias que no estaban destinadas a este momento… pero que ya están ahí.
Y cuando eso pasa, el fútbol se vuelve peligroso.
Porque el repechaje no clasifica a los mejores.
Clasifica a los que aguantan.
A los que llegan con dudas pero no se rompen.
A los que no cargan historia… y por eso juegan sin miedo.
Y ahí es donde empieza lo interesante.
Porque cada Mundial tiene ese equipo que nadie vio venir. Ese que no tenía obligación de nada y termina incomodando a todos. Muchas veces, ese equipo sale de aquí.
Si Dinamarca entra, nadie la va a querer enfrente.
Si Suecia se mete, será ese rival incómodo que no regala nada.
Y si Jamaica, incluso Bolivia logran colarse… entonces habrá una historia nueva, de esas que no se explican con rankings, de esas que solo se entienden cuando la pelota empieza a rodar.
El repechaje es injusto, sí. Pero también es brutalmente honesto. Porque aquí no hay margen para discursos, ni para proyectos, ni para promesas. Aquí todo se reduce a 90 minutos donde el pasado no sirve de nada, ni los títulos, ni el nombre, ni la historia, solo el presente. Y quizá por eso incomoda tanto. Porque en el fondo, el repechaje nos recuerda algo que el fútbol intenta ocultar todo el tiempo: que no siempre llegan los que más lo merecen…
sino los que sobreviven cuando ya no queda nada.
También lee: Ignacio Quintana: romper la frontera que parecía imposible / Columna de Arturo Mena “Nefrox”
Deportes
El futbol más allá de la cancha: Entrevista con Juan Villoro
A menos de tres meses de la Copa del Mundo, el escritor reflexiona sobre los males del balompié mexicano, la desconexión de la afición con la Selección y la irrupción del futbol femenil
Por: Carlos Ruíz
Es viernes por la mañana. Se acabó el frío excesivo, pero la primavera todavía no trae los calores intensos que inevitablemente llegarán en abril. Nuestro escenario es el Edificio Central de la UASLP, donde en el marco de la Feria del Libro universitaria, tenemos la oportunidad única de entrevistar en exclusiva a Juan Villoro, una de las plumas más reconocidas de México.
Tras unos cuantos minutos de retraso en donde nuestra amiga de la Editorial Planeta casi pierde la cabeza, nuestro protagonista llega con una distintiva elegancia, y después de mostrarse muy apenado por la demora hasta cierto punto común en esta clase de contextos, nos sentamos en el patio principal para comenzar la charla.
Con más de cincuenta publicaciones a su nombre, y habiendo obtenido premios en Chile, España, Colombia y Argentina, uno pensaría que la obra que presentaría en la feria sería, quizás, una novela de ficción. A lo mejor un ensayo político. En una de esas, un libro científico o filosófico.
Pero no, o al menos no del todo. El maestro trae como novedad “Los Héroes Numerados”, un escrito acerca de algo que muchos consideran como la cosa más banal y ridícula del mundo, un mero distractor social al que Borges catalogó como “popular solo porque lo estúpido es popular”: el futbol.
Resulta que dentro de su amplia bibliografía, el tema del balompié suele ser muy recurrente en los textos de Villoro, pero no nos confundamos, no se va a poner a explicar sistemas de juego y esquemas tácticos, lo que lo hace diferente, es su modo de entender todo el fenómeno social, cultural y político que rodea al balón.
Y es que el futbol no es un simple deporte. Es toda una maquinaria multidisciplinaria capaz de tener influencia más allá del campo de juego. Es un fenómeno que se ve asociado con las principales cúpulas del poder mundial, con la corrupción, con la manipulación mediática y hasta con la división de clases.
Por eso decía que este no “es del todo” un libro político, científico, filosófico o de ficción, porque aunque no se le describa como tal, estos temas no son ajenos a la redonda, y mucho menos a la visión que se presenta de ella en “Los Héroes Numerados”.
No es ningún accidente que esta obra sea lanzada justo ahora. A tres meses de la Copa del Mundo, su autor reconoce que “el clima propicio para sacar este libro era este. Antes del Mundial siempre nos preguntamos qué significa el futbol, qué cosas ya detestamos y estamos hartos respecto al futbol, y al mismo tiempo qué cosas amamos, qué esperamos“.
Dentro de esta reflexión previa al verano, es imposible omitir a los protagonistas del espectáculo. El escritor le dedica páginas a los jugadores, los comentaristas y a los árbitros que fungen como villanos, pero el énfasis está en el personaje más importante: la afición.
El hincha que, según relata, “delega sus ilusiones en un equipo o en una selección, creando una pasión que cambia la vida de las familias y rompe amistades, pero también, y eso es una de las cosas en las que tenemos que reflexionar, cuando se vuelve excesiva, procura aniquilar al contrario“.
Esa última frase es fulminante, y comenta que en ningún otro lugar se vuelve realidad como en Argentina, donde está la afición más extrema de todas, y cuyas barras han sido infiltradas por el crimen organizado, generando que de ser aficionados, hayan pasado a ser vándalos.
Aquí, Villoro saca una anécdota que vivió en El Monumental de River Plate, donde tras reconocer su acento mexicano, un hincha del millonario le preguntó si era cierto que en México el equivalente a un hincha de River se podía sentar al lado del equivalente a un hincha de Boca.
Cuando él le dijo que sí, su nuevo amigo exclamó “!¿y no se matan?!”. Resulta que lo que parecía un elogio era un realidad una crítica, pues el che remató con un contundente “uh, pero qué degenerados”, reflejando cómo a este argentino le parecía que el verdadero futbol es “ir contra la piel del enemigo”.
En México seremos un poco más tranquilos que en tierras albicelestes, pero tenemos nuestra propia versión del Super Clásico, y muy similar en algo crucial (además de en los colores). Así como en Buenos Aires, River es el equipo de los “millonarios” (he ahí su apodo) y Boca es el del pueblo, en nuestro país pasa algo casi idéntico.
Mientras las Chivas “son las más queridas” e impulsan los valores nacionalistas al jugar con puro mexicano, el América fue diseñado por Televisa para ser “el malo de la novela”, una contraparte con dinero y los mejores extranjeros para ir contra lo que representa el Guadalajara.
El literato resalta la importancia del vínculo que se generó entre los azulcremas y un producto muy novedoso en aquel entonces como era la televisión, con lo que se posicionó en primer plano al equipo y se creó una afición que no existía a tal escala.
Podríamos hablar con Juan Villoro durante horas de estos clásicos, pero retomemos el tema principal. Los Héroes Numerados se publica en el contexto de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, probablemente, el certamen con más carga política en la historia.
El escritor describe a este Mundial como uno, para empezar, muy complejo en el tema logístico, ya que el recorrido que muchos equipos van a tener que hacer será muy duro, y además de las distancias, tendrán que enfrentar condiciones climatológicas extremadamente diversas.
Del lado político, tampoco se muestra muy positivo. Considera una situación crítica el hecho de que se celebre el certamen mientras Donald Trump está en contra de los migrantes y en plena guerra con Irán, un país que no solo está clasificado, sino programado para jugar sus tres partidos de fase de grupos en Estados Unidos.
Todo esto, transparenta una cosa para el autor: “a la FIFA lo único que le interesa es el dinero. Es una organización teóricamente no lucrativa, pero que es multimillonaria. Estamos en una situación totalmente controlada por la FIFA y donde el gran negocio depende de ellos”.
Recuerda que para esta Copa del Mundo, en el Estadio Azteca (o Banorte como le quieren decir ahora) los propietarios de palcos y plateas estuvieron rodeados de incertidumbre después de que el organismo se apoderara de los estadios y pusiera en jaque el derecho que obtuvieron al adquirir sus lugares para poder ver todos los eventos que se realizaran en el recinto.
Finalmente, Grupo Ollamani, propietario del recinto, tuvo que pagarle a la Federación para que los palcohabientes pudieran tener acceso a los cinco partidos que se disputarán en el Azteca, dos de ellos, de la Selección Mexicana, aunque con la posibilidad de que también jueguen ahí sus duelos de dieciseisavos y octavos en caso de pasar líder de grupo.
Villoro no es tan optimista con el tricolor. “Es muy cierto que en este Mundial creo que es cuando ha habido menor expectativa hacia la selección nacional. En otras ocasiones, a pesar de que nuestro rendimiento no sea muy alto, la expectativa, la ilusión ha sido grande”, señala.
Profundiza en este tema, y cataloga que el combinado nacional tiene un “prestigio neumático”, explicando que “se desinfla con gran facilidad y generalmente antes de los Mundiales se infla, pero en este caso veo a la gente muy escéptica“.
Para el escritor, la razón de este escepticismo es lógica. “Tenemos una liga que ha machacado y destruido la competitividad deportiva”, asegura. Añade que la desaparición del ascenso y descenso, sumada al alto número de futbolistas extranjeros, han acabado con un semillero de talento, generando que se tenga que recurrir a la naturalización de jugadores como Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
¿Cómo corregir esta situación? No es nada fácil, porque define a nuestra liga como “un éxito comercial, pero un fracaso deportivo”. Al final de cuentas, si el dinero sigue ingresando, ¿por qué habría que invertir y esforzarse para mejorar el lado estrictamente futbolístico?
Recuerda entonces un caso que, si bien puede parecer hasta chistoso, refleja la priorización de lo comercial: el de Jesús Corona. Cuando debutó el jugador de Rayados, el equipo era patrocinado por Cervecería Cuahtémoc a través de su marca Tecate, por lo que para evitar mencionar a la cerveza que es su competencia directa, se desechó el apellido en favor del apodo ‘Tecatito’.
“¿Qué se puede decir de un país en donde un jugador ni siquiera tiene derecho a usar su apellido?“, cuestiona Villoro.
Ya en la recta final de la entrevista, vamos dejando de lado el tema mundialista, ya que dentro del libro hay un tópico que el polígrafo destaca poderosamente: el futbol femenil.
Y es que lo que hace diez años no era más que un sueño, hoy se ha convertido en toda una realidad con una liga ya bien establecida en México, además de grandes equipos a nivel mundial como Barcelona, Real Madrid y Chelsea que cada vez voltean a ver más al futbol femenino.
Sin embargo, no es necesariamente algo nuevo en nuestro país. ya que hasta la fecha, el partido de mujeres con más espectadores de la historia sigue siendo un México vs Dinamarca de 1971 en el Estadio Azteca, donde se disputó la final de la Copa Mundial Femenil, que en aquel entonces, todavía no era organizada por la FIFA.
“Yo estuve ahí. Fue un una fiesta extraordinaria y demostró que el futbol femenino podía concitar la atención de muchísimas personas, cientos de miles. Se transmitió por televisión. Fue una fiesta con globos, palomas, en fin, realmente extraordinaria”, recuerda.
Pero si tal fue el éxito de un torneo femenil hace más de cincuenta años… ¿por qué tuvimos que esperar décadas para que se magnificara a las escalas de hoy en día? Villoro tiene muy clara la respuesta y, de nueva cuenta, apunta a las oficinas de Suiza.
“Ahí ya se señalaba que el futbol femenino tenía un futuro comercial muy grande, pero la FIFA que ha sido una mafia, porque no hay otra palabra, siniestra, lo vetó durante mucho tiempo“, asegura.
Va muchos años atrás en comparativa del varonil, pero para el autor, esto no es necesariamente una desventaja, sino una de sus principales fortalezas, ya que afirma que “es la gran transformación del juego porque nos remite a cómo era el futbol varonil cuando no había tanta trampa, cuando no había tanta especulación“.
“Yo creo que era importante que este libro terminara con lo más significativo del futbol a nivel mundial, que es la otra parte de la población, la otra mitad ya está dentro del juego“, remata.
Todavía quedan muchos temas que habría sido importante abarcar, pero en esta clase de eventos, el tiempo apremia. Agradecemos al maestro por dedicarnos un espacio de su apretada agenda, y nos levantamos de nuestros lugares en el patio central.
Villoro se disculpa por tener que retirarse con apremio, pero explica que tiene varios actos que atender con premura. Eso sí, antes de irse, no pierde la oportunidad de exaltar a su Necaxa, “el equipo de la década” como le llama. Los seguidores de los ‘rayos’ parecen estar en peligro de extinción, pero el autor no pierde oportunidad para resaltarse como uno de ellos.
Y es que si uno revisa la descripción de “Los Héroes Numerados”, leerá: “Los héroes de las canchas llevan números en la espalda. El 10 de Pelé, Maradona o Messi; el 14 de Johan Cruyff; el 7 de Cristiano Ronaldo o Álex Aguinaga“. Aguinaga habrá sido un jugadorazo, pero solo a un necaxista se le hubiera ocurrido ponerlo ahí. Es parte del encanto de Juan Villoro. Si se le antoja enaltecer al ídolo del Necaxa de los 90’s, lo va a hacer, sin importar que lo ponga a la altura de Messi y Cristiano.
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