junio 19, 2026

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Valentina Moretti, la artista potosina que llevó su música al espacio

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La compositora habló sobre su colaboración con el productor de The Strokes, su participación con Fox para el Superbowl y el duro inicio de sus canciones: «Mi carrera nació por una necesidad de sobrevivir, más que por amor al arte. Fue la necesidad de seguir con vida»

Por: Ana G Silva

Valentina Moretti es una joven cantante potosina, compositora, multi instrumentista y productora musical, quien es pionera en la creación musical con inteligencia artificial en América Latina y la primera artista femenina en enviar su música a la Luna con la ayuda de la NASA y el Instituto SETI. La Orquesta conversó con la artista para conocer más de su carrera, sus proyectos y sobre la participación que tendrá este domingo en la transmisión del Super Bowl.

La artista compuso e interpretó la canción oficial del 25 aniversario de FOX Deportes, una de las cadenas de televisión más importantes del mundo, llamada “Muévelo”, la cual forma parte de la campaña oficial para el Super Bowl LVII y la llevará a tener una presentación durante la transmisión del evento junto a Banda MS, este domingo 12 de febrero.

Valentina contó que su carrera musical arrancó de manera profesional hace 4 años, cuando lanzó su canción Roller Derby Girls, gracias a Emilio Acevedo, productor de María Daniela y Sonido Lasser, integrante Titán y productor de uno de los discos de Moderatto. Sin embargo, la historia de su música comenzó cuando solo tenía 13 años y la echaron de su casa por ser una mujer trans.

La artista se mudó sola a Estados Unidos, donde fue apoyada por una familia hondureña para terminar la secundaria; sufrió una fuerte depresión, pues no tenía amigos ni familia, lo que la llevó a pensar que ya no tenía ganas de vivir, no obstante, conoció a una maestra de piano y fue gracias a sus clases que pudo sentirse en paz y protegida, además de aprender a cantar, tocar el piano y la batería.

La potosina regresó a México para intentar reconciliarse con su familia, pero no encontró una respuesta positiva, vivió unos años en Ciudad de México y fue cuando conoció a Emilio Acevedo, con quien ha trabajado desde entonces. A lo largo de los años ha colaborado con Alex Midi de Moenia, Fernando Burgos, Ulises Lozano de Kinky, “ellos le hicieron remixes a una de mis canciones que se llama Neon Lover, y es increíble colaborar con artistas tan importante y posicionados, de hecho acabo de hace un remix con Moenia para su nueva canción que se llama Fotonovela, que saldrá en los próximos días, y así es como nació mi carrera: por una necesidad de sobrevivir, más que por un hobbie o capricho o por amor al arte. Fue la necesidad de seguir con vida”. 

Al cuestionar a la compositora que cómo define su estilo, respondió que nunca ha elegido uno, sino que es el resultado de la inspiración e influencia de aquellos que le llegan al corazón, como: Caswell, Jean Michel Jarre, Gary Numan, Pet Shop Boys, entre otros.

“Muchas veces las personas se confunden, porque la música electrónica vive una realidad distorsionada, todos creen que es de djs, pero también es G’pop, el ambient, y géneros que no tienen nada que ver con djs

como Michael Jackson que usaba música electrónica, porque canciones como Billie Jean que se hizo en una caja de ritmos. Es curioso que no se comprendan todo lo que abarca la música electrónica, que existe desde los 70, mucho antes de que los djs se hicieran famosos”.

Valentina Moretti contó que durante su estancia en Ciudad de México fue contactada por Felipe Pérez Santiago, compositor de orquesta integrante del instituto SETI, para participar en el proyecto colaborativo MX-TX, el cual se dedica a hacer contacto cultural entre México y Texas, que estaba trabajando en una base de datos de sonido de dominio público para que los interesados pudieran crear composiciones musicales. Moretti realizó la pieza desde cero, y al final quedaron encantados con su trabajo, el cual fue enviado a la Luna, gracias a la NASA que subsidió el proyecto.

La cantante apuntó que, en cuestiones personales, la música le regresó el amor por la vida y por las personas, además de permitirse conocerse a sí misma; pero profesionalmente, le ha dado grandes cosas como tener su propio anuncio billboard en Times Square en Nueva York, patrocinado por Spotify; además de trabajar participado con Gordon Raphael, productor de The Strokes, con quien están pendientes de publicarse dos canciones:

“Creo que los dos somos igual de raros, en el buen sentido. Hicimos clic, espero que estas salgan en este año, porque estoy muy feliz de participar con él. Es el productor de los discos de The Strokes y está en el salón de la fama y espero estar ahí, pero hay que tener los pies en la tierra, siempre habrá alguien mejor que tú, siempre se debe ser humilde, yo empecé desde cero, no tenía contactos, por ello siempre trato de recordar que vengo desde la calle, me gusta acordarme de quién soy y celebrar lo que voy logrando”.

Sobre lo que sigue en su carrera, Moretti declaró que no sabe qué pueda pasar y “esa es la magia de la música”, por ahora estrenará su canción Just Leave The Past Behind, una pieza única en latinoamérica, pues la hizo en colaboración con su nuevo proyecto Genis, con la que se utilizó inteligencia artificial:

“Fue creada desde cero, no recopilado, no queremos que esta inteligencia lo haga por nosotros, sino usarla como una herramienta más, porque estamos en una era de oscurantismo artísticos, cultural o de conocimiento, cada vez somos más consumidores y menos pensadores, ya no existe una verdadera conexión con el arte, solo se enfoca en las ventas”.

Valentina formará parte del EDC 2023 en Ciudad de México y el 25 de marzo regresará a San Luis Potosí para presentarse, aunque el foro aún no se ha definido.

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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta

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Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir

Por: La Orquesta

La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.

Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.

Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.

Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.

La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.

Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?

El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.

A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.

También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.

Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.

La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.

Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.

Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.

El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.

El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.

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Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas

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Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio

Por: Ana G Silva

Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.

La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.

Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.

Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.

A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.

Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.

Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.

Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.

Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.

Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.

Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.

Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.

Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.

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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales

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La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027

Por: Redacción

María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.

La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.

Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada

, apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.

La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.

La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.

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