enero 22, 2026

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Una carta con crayolas para el alma | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

Hace poco menos de veinte años, cuando la vida todavía tenía forma de casa compartida y de futuro en plural, aprendí una de esas lecciones que no se anuncian, no se presumen y casi nunca se cuentan. Me la dejó quien fue mi compañera excepcional —la persona que me acompañaba en la vida— junto con una década de recuerdos, una despedida sin rencores y una enseñanza que hoy, por primera vez, me atrevo a escribir.

Nunca he hablado de esto. No por falsa modestia, sino por una creencia muy firme: ayudar en silencio es la única forma honesta de ayudar. No quiero que esto suene a presunción ni a chantaje emocional. Es una crónica pero también un cuento verdadero, una anécdota que se quedó años esperando turno y que hoy les comparto a Ustedes mi Culto Público.

En los primeros años de nuestro matrimonio, una Navidad, el DIF Estatal la llamó —o ella llamó, no lo recuerdo bien— para preguntarle si quería hacerse cargo de una “cartita navideña” de un niño o niña de alguno de los albergues de San Luis Potosí. Dijo que sí. Me involucró de inmediato. Yo también dije que sí (Así funcionan las cosas cuando uno comparte la vida con alguien que tiene brújula moral)

La dinámica era sencilla: los niños escriben su carta; tú compras los regalos; alguien más se encarga de entregarlos.

Durante años fuimos el Santa Claus de infancias invisibles. Nadie lo sabía, nadie lo contaba. Los regalos solicitados eran modestos: muñecas, colores, carritos, tenis, peluches. A veces —con otra letra, más adulta— aparecían tallas de ropa o números de calzado. Las maestras metían mano, porque los niños no piden sudaderas o zapatos… pero las necesitan.

Y entonces llegó esa carta: Una hoja doblada a la mitad con un dibujo torcido que pretendía ser un arbolito de Navidad, y una frase que aún hoy me hace un nudo en la garganta:

“Me llamo Ana (no es su nombre)… tengo cinco años y en esta navidad quiero una bolsa de papitas…para mí sola.”

(Lo juro: cada vez que lo escribo, algo se me rompe un poco por dentro).

Aquí no hay sorpresa solamente.Hay culpa.Hay coraje.Hay rabia contra todos pero sobre todo contra uno mismo.Hay tristeza. Hay un espejo que desnuda.

Porque ante una niña que no ha podido tener en toda su vida una bolsa de frituras para ella sola, cualquier cosa es despilfarro.

Pensar en cualquier cuenta de restaurante, todos los excesos a los que luego uno se da el gusto. cualquier viaje innecesario o cualquier fanfarronería, pensar en todo lo que se tiene y andar ocupado como si eso fuera símbolo de éxito, mientras hay alguien que deposita su esperanza navideña en algo tan sencillo…

Ninguno de esos años conocimos a los niños. La institución se encargaba de entregar los regalos. Nos explicaron por qué: evitar vínculos. Muchos de esos niños cargan una herida de abandono. (Creo que esa herida es el requisito número uno para estar en un albergue…) Por lo tanto, conocer a alguien externo, generoso, tierno, y luego volver a perderlo, puede ser delicado, es decir el que llega… también se va.

Han pasado los años.Los agostos después de los julios. Los diciembres antes de los eneros.

No tuve crisis de cuarentón sin hijos (guiño, guiño), pero sí una crisis conmigo mismo: preguntas, silencios largos, rompecabezas sin imagen en la tapa. Los caminos de aquella mujer excepcional y los míos se separaron sin estruendo, sin terceros, sin odio. Un adiós que luego trajo muchas bienvenidas, unas largas, otras no tanto.

Pero la tradición siguió. Estoy seguro de que también del otro lado.

Solo, entre comillas, invité a otras familias: la de sangre y la otra, la del trabajo que con el tiempo se vuelve casa. Desde entonces nunca ha sobrado una cartita. Siempre hay más manos que papel.

Recuerdo que hubo una excepción triste: La de un amigo, de esos del chat de toda la vida, que estalló cuando le llevé la carta:
—Jorge, no tengo tiempo ni para mis hijos. No voy a ir a comprar una sudadera de “Lady Bug” para una niña que ni conozco. Diles que vengan a una de mis tiendas y que agarren lo que quieran.

Pensé, con tristeza: qué pobre es mi amigo.

Con todo lo que tiene, no le alcanza para regalar treinta minutos a una niña que no tiene nada… salvo un deseo dibujado con crayola. El que verdaderamente no tiene nada es él y de verdad me conduelo hasta la fecha.

Pero este año algo cambió: Por primera vez nos avisaron que nosotros (los “cartahabientes”) llevaríamos los regalos en persona . Pregunté por el tema de los vínculos. Me explicaron que las nuevas terapias permiten visitas cuidadas. Los niños no se apegan por un regalo.
—A diferencia de muchos adultos —pensé— que sí se venden por uno.

Llegamos y había 19 niñas y niños sentados en hilera sobre un escalón, esperando turno para romper la piñata.Tan pequeños.Tan vivos. Tuvimos todos que desempolvar de la garganta el “dale, dale, dale, no pierdas el tino”.

Antes, casi al entrar y verlos lo entendí de golpe: Mientras escuchaba el jalón de mocos o la voz entre cortada de alguno de mis compañeros, me di cuenta que los de la hilera en el escalón no estaban tristes…simplemente porque no saben que deberían estarlo.

Ellos no cargan su historia.La historia la cargamos nosotros, los de enfrente. Los extranjeros llenos de culpas.

Los que esperan turno por romper un jarrón que promete dulces, son las 19 almas más puras y energéticas de toda la colonia, quizá de toda la ciudad.

Y entonces nos incorporamos. Vi a Toño arrullar a un bebé dormido. A Charlie jugar a darle de comer a una muñeca. A Fermín repartir paletas y prender un pingüino bailarín.A Ana abrir un celular de juguete. A Adriana contar cuentos.

A mí me tocó jugar a las princesas… con una princesa. Una niña de cara luminosa que tenía la boca pintada de azul por una paleta enorme de esas mucho más grandes que sus pequeños dientes. Le pregunté su nombre varias veces. Nunca le entendí.

Entre otras cosas, me tocó llevar un cuento. Llevé tres de Oliver Jeffers: Cómo encontrar una estrella, Perdido y encontrado y De vuelta a casa. Historias simples que dicen lo que a los adultos nos cuesta décadas entender: que a veces nada está perdido; que volver a casa no siempre es regresar y que las estrellas no se esconden, solo que uno deja de mirar.

Mientras leía, entendí algo brutalmente sencillo: las respuestas que mis noches oscuras no me dieron durante años, estaban ahí, sentadas en un albergue.

El sentido de la vida no era una señal divina. Era un niño que vuelve a casa. Era levantar la vista. Era salir de casa, o de la cárcel interna, para dar un vistazo a los demás. En eso estábamos cuando una adulta nos interrumpió:

—¿Ya te dijo cómo se llama? —preguntó una maestra.
—Sí, pero no le entendí.
Se inclinó y me susurró:
—Se llama Flor… pero ella dice que se llama Flor del Campo.

Flor del Campo. Claro.

No era un nombre. Era una respuesta.

Los perdidos no están ahí. Estamos afuera. Las estrellas no están escondidas.
Y los que tenemos que volver a casa… somos nosotros. Entonces caí en cuenta que este año tuve la mejor cosecha: una Flor del Campo que me sanó el alma.

Gracias, Bárbara.
Gracias, Ximena.
Gracias a todos.

Jorge Saldaña.

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San Luis Potosí destaca a nivel nacional por su producción minera

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El INEGI lo ubica en el primer lugar nacional en fluorita; tercero en cobre y quinto en plata

Por: Redacción

Mientras la producción minerometalúrgica nacional reportó una caída del 4.2 por ciento a tasa anual en noviembre de 2025, San Luis Potosí se mantiene como referente nacional por sus altos volúmenes de producción, principalmente de fluorita, plata y cobre.

Según los datos más recientes de la Estadística de la Industria Minerometalúrgica (EIMM) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el estado registró un incremento del 0.4 por ciento en cobre para alcanzar las 2 mil 439 toneladas y con ello ubicarse como la tercera entidad federativa con mayor producción, solo debajo de Sonora y Zacatecas.


San Luis Potosí también es líder en la producción de fluorita, pues solamente dos entidades producen este metal. La entidad potosina tuvo una producción, en noviembre del 2025, de 123 mil 064 toneladas, muy por encima del segundo estado en la República que produce fluorita, que es Coahuila y contribuyó con 2 mil 346 toneladas.

Además, en dicho periodo, con 13 mil 791 toneladas de plata producidas, San Luis Potosí se ubicó en el quinto lugar nacional, por debajo de Zacatecas, Durango, Chihuahua y Sonora.

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INE aprueba cambio en la Vocalía Ejecutiva en San Luis Potosí

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El relevo se da mediante un proceso de permuta aprobado por la Junta General Ejecutiva

Por: Redacción

La Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el cambio de adscripción de Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, quien dejará la Vocalía Ejecutiva de la Junta Local Ejecutiva en San Luis Potosí para asumir la misma responsabilidad en el estado de Baja California

.

De acuerdo con información confirmada por Comunicación Social del INE, el movimiento se realizó mediante un proceso de permuta, por lo que a San Luis Potosí llegará Liliana Díaz de León Zapata, quien ocupará la titularidad de la Vocalía Ejecutiva de la Junta Local.

Pablo Sergio Aispuro Cárdenas mantuvo una trayectoria de 18 años en San Luis Potosí, periodo en el que encabezó los trabajos de organización electoral y coordinación institucional del INE en la entidad.

El Instituto Nacional Electoral señaló que este tipo de movimientos forman parte de los procesos administrativos internos orientados a fortalecer la operación del organismo en las entidades federativas.

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Nuevo pozo fortalecerá abastecimiento de agua en el altiplano

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Con apoyo de la Sedarh se atenderá la demanda de agua de más de 130 mil habitantes de la región

Por: Redacción

El Gobierno Estatal encabezado por Ricardo Gallardo Cardona inició esta semana el proyecto de perforación de un pozo exploratorio en el Altiplano, con maquinaria de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (Sedarh)

, en apoyo a 130 mil habitantes, para brindar agua suficiente y de calidad.

El titular de la Sedarh Jorge Luis Díaz Salinas, dijo que a través de la Dirección de Recursos Hidráulicos de la dependencia se autorizó el apoyo al Sistema de Agua Potable, Saneamiento y Alcantarillado de Matehuala (SAPSAM), con la perforación del primer pozo exploratorio del acuífero subterráneo “Matehuala-Cedral”, para atender la demanda de más de 130 mil habitantes de la región.

La obra tendrá una profundidad de 400 metros en el subsuelo del poblado Rancho Santa Martha, municipio de Cedral, para conocer la reserva hídrica disponible y posteriormente entregarlo al organismo operador de agua matehualense, que lo equipará conforme a los lineamientos de la Comisión Estatal de Agua (CEA) para su extracción y potabilización.

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