agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

¿Todos contra todos? | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de “entre tu y yo no hay nada personal”… Pues, ¿con qué pie se levantaron este año? ¿Por qué se siente el ambiente más tenso que cuerda de violín?

¿Por qué entre comunidades, instituciones, equipos y esferas de la vida pública potosina parecen estar todos contra todos?

No tengo las respuestas, aunque sí hipótesis.

La polarización que se asoma, y que se hizo sentir en estas primeras semanas de enero, responde incluso a un panorama internacional que se presenta en forma de decisiones unilaterales, de medidas estrictas, de amenazas veladas y del veloz acercamiento a un nuevo orden, poco tolerante e imperialista.

Primero como latinos y luego como mexicanos, estamos de frente y cerca a dos visiones de Occidente diametralmente opuestas en dos sociedades vecinas y simbióticas.

Hay un corto circuito en temas sociales, de migración y de seguridad. La fórmula química de la relación con Estados Unidos está desequilibrada y eso que aún falta para sentarse a negociar lo netamente comercial.

Equilibrar esa fórmula no será fácil, mucho menos ahora en que en el volar del calendario apenas nos iremos dando cuenta de los alcances y consecuencias de dichas medidas en la vida cotidiana de ambos países y de su balanza comercial.

Mientras tanto, en San Luis, que no es ajeno al mundo, se le abrieron varios frentes, casi todos relacionados a comunidades que de forma orgánica salieron al combate frente a los cambios.

Por ejemplo está el de la Universidad Autónoma, que anunció un cambio de modelo de examen de admisión para el siguiente periodo.

La Máxima Casa de Estudios, sorprendió a su comunidad y a los aspirantes a pertenecer a ella. ¿Cómo y por qué evaluar con una sola prueba general de admisión lo mismo a los que van a medicina que a ingeniería?

Los gritos retumbaron en la cantera del edificio central y hasta el cielo. Los opinadores, siempre respetados, no tardaron en manifestarse casi todos en contra de la nueva medida, sin contemplar un pequeño detalle, y es que aunque será igual para todos, en cada área se dará mayor valor a los reactivos propios de la carrera.

Digo, no es que a un joven que quiera entrar a veterinaria le haga mal saber de historia, sin embargo será calificado y se ponderará con mayor peso a sus respuestas en conocimientos básicos de biología y química, por ejemplo.

No obstante de la explicación y los argumentos de la UASLP, en redes sociales estalló una granada de todos aquellos que se sienten expertos efímeros de casi cualquier tema.

Hubo memes socarronamente equivocados y absurdos, pero al fin y al cabo memes. Las redes cumplieron su función de desahogo, de participación aparente en los temas públicos a través de la liturgia del comentario y de la comunión del like fácilmente ganado.

Ir con la corriente para parecer estar en contra de la corriente y conseguir auto-validación. Así son las redes.

Otro frente que abrió con el año fue el de las escuelas primaria Tipo y la secundaria que conocemos como la ETI.

El meollo del asunto fue que se anunció la construcción de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en sus instalaciones.

Sin previo aviso, sin información, sin una estrategia de comunicación y socialización previa, ¿qué esperaba la autoridad?

Alumnos, maestros y padres de familia ya se veían desalojados, sin escuela y sin salidas cantando la de “que difícil se me hace continuar en este viaje sin saber a dónde voy en realidad…”

El proyecto sin embargo, no trata de afectar a nadie, ya sean 200 o 300 familias que acuden a las dos escuelas, ni se trata de poner trabas a una universidad, con bendición federal, que se calcula va a beneficiar a más de 6 mil estudiantes.

En los hechos, en parte por la contra ofensiva personal y los enlistados al ejército de redes rápidamente, la autoridad dio un paso para atrás, lo que se puede interpretar de dos formas: Que cedieron a la presión social o que, fueron empáticos con la comunidad asumiendo el costo de un retraso (seguramente no habrá Rosario Castellanos en agosto) antes de volver más difícil el asunto. Al día que hoy marca el almanaque, todos los estudiantes podrán terminar su ciclo escolar mientras el gobierno busca alternativas de sede para la Universidad que impulsa personalmente la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

Se me acaba el espacio, Culto Público, pero no quiero dejar de mencionar algunos frentes sociales que se dispararon a la par del año

y a los que vale la pena no perder de vista.

Uno de ellos es la Universidad Politécnica, a la que de forma se le señaló por actos administrativos (una ex profesora que expuso disminución de sueldos así como inconsistencias en los planes de estudio y cobros a los estudiantes)

Y de fondo está su reestructura. La Politécnica dejó de recibir subsidios porque se terminaron los convenios. Su reto está en mantener y fortalecer a un equipo de catedráticos doctorados, ajustar costos, hacer eficientes los gastos y aumentar su matricula.

El tema no es menor si se le ve en un panorama amplio: Los aranceles ya firmados para febrero por parte de los Estados Unidos a los productos mexicanos mueven el tablero del sector automotriz y por lo tanto de las necesidades del Cluster local por parte de las universidades, no solo la Politécnica, que deberá poner sus números y sus prioridades en orden y rápido, sino para todas las demás que deben ver por su futuro (sigue por cierto en el ambiente la versión que el ITESM se retira de SLP)

En más de malestares sociales, no podemos dejar del lado el caso de Daniella Martell Orozco, que no aparece. El tiempo y las investigaciones corren, eso consta, lo que no fluyen son las respuestas y es innegable que mientras no exista un desenlace, cualquiera que sea, hay un malestar latente de los potosinos.

Por otro lado, los pecados menores que se hubieran evitado con un poco de profesionalismo, son los causados por la Secretaría de Finanzas al gobernador, que de tres dislates que llevan en el año, los tres han salido de la oficina de madero.

Tardaron en explicar y comparar la suma del control vehicular y avisar el pago de la tarjeta de circulación, lo que generó fricción con los contribuyentes. Luego salieron a dar un chequesote como “donativo” que se convirtió en “apoyo” que se convirtió en “crédito”. Nadie se la creyó a la secretaría Ariana García.

Finalmente salieron tardísimo a explicar el nuevo formato de la tarjeta de circulación de papel (pero plastificada) que se estará entregando a los propietarios de vehículos.

¿Qué necesidad de hacer infiernitos con cerillos?

En la licuadora del tema mediático, todos andan contra todos. Y sí, hasta medios contra medios. Legítima, justa o injustamente se están cobrando facturas del pasado. Es lo que diré al respecto.

En lo político sin novedad. El 27 y sus protagonistas visibles no tienen a la vista un “alto al fuego”. Hablando de eso por cierto, ¿Ya saben dónde despacha Juan Ramiro Robledo en estas fechas? Se las dejo de tarea.

BEMOLES

BERRINCHUDO

El alcalde de Rioverde está enojado así que si lo ven, vayan con cautela. Arnulfo Urbiola dicen que no lo alegra ni un chapuzón en los Antiojitos ni meter los pies a un canalito. El motivo es que los regidores de oposición no le autorizaron una solicitud de crédito, por la sencilla razón que su tesorera así lo estipuló en la ley de ingresos. Rioverde no podrá pedir créditos quirografarios ni de ningún tipo al menos este año y ni modo. Una forma de sacar su coraje fue quitándole el sueldo a los regidores que votaron en contra del endeudamiento. Ni aguinaldo ni quincenas para los que no estén del lado del alcalde. Tsssss que fuerte. El próximo año Arnulfo tendrá que poner mayor atención en las políticas de operación financiera que manda su tesorera. Ahorita los de Rioverde andan cante y cante aquella de “Caray, sin sin dinero, caray sin mi y sin nada”…como dice la canción.

Hasta la próxima hijos de mi alma musical.

Atentamente,
Jorge Saldaña

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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