mayo 10, 2026

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#4 Tiempos

Sobre el comité que manda, el 21 y la Sierra de San Miguelito | Columna de Jorge Saldaña

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Sierra de San Miguelito

Tercera Llamada

 

Me han preguntado mucho respecto a la fotografía que acompañó a mi anterior columna y que repite en ésta que usted, Culto Público, me hace el favor de estar leyendo. Por eso, si me permite, comentaré un poco más a fondo el contexto de la instantánea así como los significados e interpretaciones que muy pronto se generaron alrededor.

Para empezar la foto es una prueba innegable de la existencia de un comité de privilegiados que convidan y pactan con los poderes formales. Es la foto de la Oligarquía Potosina en pleno, es la foto de una escena de El Padrino, es la Última Cena antes de que alguien salga traicionado, es la pintura de los perros más grandes de la ciudad cuando están jugando al póker.

A los del Valle, Tamayo, López Medina, Mahbub, Torres y Valladares los une su esférica riqueza, sus entrelazados círculos sociales, familiares y de intereses. Nada de extraño tendría que se encontraran, una vez más, en uno de los salones de un Club social o deportivo, pero ¿De qué hablan con el gobernador, Juan Manuel Carreras, el alcalde capitalino, Xavier Nava, y el eterno gran elector agazapado, Horacio Sánchez Unzueta?

Se me ocurren varios temas:

A) Se estaban poniendo de acuerdo para celebrar una posada con intercambio
B) Querían venderle unos palos de golf al gobernador Carreras y le explicaban las bondades del llamado “deporte de los ricos”
C) Plantearon sus posturas, intereses y compromisos alrededor de la Vía Alterna (no la de mi amigo Pablo, sino la avenida de conexión con la ciudad y la Zona Industrial) y la urbanización de 2 mil 69 hectáreas en la Sierra de San Miguelito
D) Se pusieron a vender y negociar sus apoyos/afectos frente a la elección del 2021
E) Las dos anteriores
F) Hablaban sobre los riesgos de no revisarse la próstata

Todo es posible, pero ya en serio la reunión capturada en la fotografía no fue casual ni desarticulada en establecimiento de posiciones tanto del negocio inmobiliario del siglo como del todavía muy desacomodado tablero electoral del 21, simplemente en esa mesa, los dos temas se hicieron uno. Por eso causó tanto revuelo su filtración.

Sí. En esa reunión se agitaron las aguas y se sacudieron las jaulas. Nadie lo dude. La prueba está en que ya se ha escrito que Xavier Nava voló los puentes entre su otrora mecenas electoral, López Medina, como con su tío Horacio Sánchez, al impulsar un Plan de Ordenamiento Territorial que en apariencia (ojo, solo en apariencia) no abona a los intereses ni del Chato ni de Horacio, pues a los dos los deja descobijados del cambio de uso de suelo anhelado para el proyecto de Cañadas y la urbanización de los terrenos de la Minera México respectivamente.

La consulta preparada por la gente de Nava con ese fin, de plano “cayó gorda” en los círculos cercanos de las personas fotografiadas. “Un salón de doctores en urbanismo se queda corto” me dicen, por lo pedantemente técnico, elevado y purista en que diseñaron la propuesta. Participar en sus términos resulta casi imposible para los desarrolladores (ya no se diga para los ciudadanos), lo que la convierte en la práctica en una imposición anunciada.

Pero no hay nada, todavía, de qué preocuparse, los afectos y desencuentros entre los personajes retratados son como las olas del mar y los camiones Morales: van y vienen. Nadie crea que si hoy dos posturas están encontradas, no puedan reconciliarse con el paso de los meses.

La consulta saldrá, y más temprano que tarde habrá en la mesa un Plan de Desarrollo Urbano y Territorial que presumirán como un gran logro de la presente administración, sobre todo porque se procuran medallas en el camino que les resulten rentables electoralmente.

En teoría, y solo en teoría, Xavier Nava podrá decir que se enfrentó a los desarrolladores (léase López Medina y Tamayo) impidiendo que se urbanizara la Sierra de San Miguelito.

En discurso, y solo en discurso, podrá vender a la federación que respetó la palabra del presidente López Obrador para declarar esa tierra como Área Natural Protegida.

¿Pero qué cree? Como acostumbran a hacerlo en esta administración municipal, en cada paso que dan hay un subtexto, una motivación oculta, un tiro más largo, en pocas palabras: hay truco.

Las 14 mil hectáreas que pertenecen a 329 comuneros reconocidos de San Juan de Guadalupe se pueden convertir -sin necesidad de autorización o intervención municipal- en terrenos perfectamente delimitados con factibilidad y derechos para venderse como propiedad privada y en los que no exista impedimento alguno para urbanizar.

Para el caso de interés, solamente serán 2 mil 96 las hectáreas que pasarían por ese procedimiento, que está contemplado en la Ley Agraria (Título 4to, del artículo 40 en adelante) y que en absoluto requiere de la “bendición” municipal.

El empresario López Medina lo sabe. A estas alturas no dudaría en que incluso ya hubiese comenzado con el trámite o esté por convocar a una asamblea de comuneros para dar el primero de tres pasos -insisto- estrictamente agrarios, para poder desarrollar el proyecto Cañadas.

No es un trámite sencillo, el suelo de uso común se tendrá que convertir en parcelario, luego en solares delimitados y alguna parte como asentamiento humano.

El Chato López y sus socios no necesitan pues a Xavier Nava para llevar a cabo el proyecto Cañadas, pero tampoco les gusta que no los tomen en cuenta. Sus opciones son: esperar a que ya no sea alcalde (asunto muy probable por los tiempos que se llevan los trámites) o aceptar las condiciones que Xavier imponga para crear un camino legalmente mas terso.

¿Cuál es ese camino? Que un despacho jurídico asesore el asunto agrario del Chato, uno que convierta lo más rápido posible la tierra de uso común en, parcelas, luego en solares y finalmente en áreas de asentamiento humano, uno que lleve al dedillo todos los trámites y garantice que los dictámenes federales salgan lo más pronto posible.

¿Quién podría hacer ese trabajo? Muy pocos, pero les dejo un dato: el último antecedente que existe de un procedimiento agrario como el que implica la metamorfosis de Sierra de San Miguelito a Proyecto Cañadas, fue en una fracción ejidal ubicada en Villa de Reyes en el año 2013.

La comunidad se llamaba “Rodrigo” en aquel entonces, pero hoy la conocemos como el proyecto de Ciudad Maderas, que vende sin problema ni restricción alguna sus lotes y terrenos. Los antecedentes se pueden consultar en el Registro Agrario Nacional sin problemas.

No es que sea yo mal pensado pero ¿Quién fue el asesor de ese procedimiento? Nada más ni nada menos que Germán González Martí…sí, adivinó Culto Público, el mismo que fue socio de Xavier Nava en el despacho KNP.

Hugo, Paco y Luis, otra vez, haciendo de las suyas (ellos entienden la referencia).

¿De verdad cree el alcalde que puede engañar a todo el mundo todo el tiempo? ¿Va a intercambiar el apoyo municipal y sus influencias por la garantía de un gran (y jugoso, muy jugoso) contrato con sus exsocios? ¿Está blofeando contra el grupo económico más poderoso de San Luis? ¿Sacar el procedimiento a flote es la ficha de intercambio para someter tanto al gobernador del Estado como a los empresarios para que lo apoyen en su proyecto político? ¿Les está haciendo manita de puerco? ¿Quiere engañar a la ciudad con un Plan de Ordenamiento aparentemente pulcro, pero en el fondo diseñado para conseguir sus ambiciones personales?

De ser así, creo que el alcalde le está pisando la cola al diablo. El poder reunido en esa mesa retratada, le puede quitar cualquier día la silla y sacarlo del juego. El gobernador Carreras será gobernador hasta las 12 de la noche del 25 de septiembre del 2021, entre tanto, querer mangonearlo de más y endilgarle solamente los yerros tampoco parece la mejor idea. Todos se cansan, e insisto: Los afectos van y vienen.

Mientras tanto, el resto de los jugadores estarán atentos a la ganancia del río revuelto, porque el 2021 y la Sierra de San Miguelito están amarrados con tres nudos. Al tiempo.

Para terminar respondo a dos dudas: De acuerdo con lo que he escudriñado un poco con mis fuentes, el personaje tapado o borrado en la fotografía, presumiblemente corresponde a un empresario de apellido Leos aunque no lo puedo afirmar con certeza. Segundo, la fotografía me la encontré encima de un pelo, en un sapo, en un palo, en un hoyo, en el fondo de la mar. ¿Listo?

BEMOLES

MÁS DESTAPADOS

Que Toño Lorca de verdad cree que es un aspirante a candidato a gobernador por Morena, que él mismo trae sus encuestas ganadoras y que soñar no cuesta nada. En fin, hay que ver qué trae el hombre en realidad. También ya se maneja un nombre como pretendiente a la candidatura al gobierno del estado por un partido que todavía no es partido. Las Redes Sociales Progresistas, las de la maestra Elba Esther Gordillo, quieren que un funcionario de éste gobierno los abandere. ¿Ya adivinó quien? En la siguiente entrega les comento. #MuchosSonLosLlamados

Hasta la próxima

@jfsh007

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#4 Tiempos

México vs México | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Durante muchos años, la Concacaf quiso convencernos de que el fútbol de la región estaba creciendo parejo.

Que la MLS ya había alcanzado.
Que Centroamérica resistía.
Que los gigantes mexicanos ya no imponían como antes.

Y entonces llega otra final.

Tigres contra Toluca.

México contra México.

Otra vez.

La Concacaf Champions Cup tiene algo curioso: cada torneo parece abrir la puerta a una sorpresa… hasta que aparece un club mexicano recordándole a todos cómo funciona realmente esta competencia.

Porque sí, hay historias emocionantes en el camino. Equipos que compiten, estadios que aprietan, noches donde parece que el dominio se tambalea. Pero al final, casi siempre termina pasando lo mismo: el trofeo se queda aquí.

Y no es casualidad.

Durante años, los equipos mexicanos entendieron algo que el resto de la región todavía persigue, este torneo no se juega solo con intensidad. Se juega con profundidad, con jerarquía y con la costumbre de competir bajo presión.

Por eso las finales recientes ya parecen parte de una misma memoria.

León imponiéndose con autoridad.
Monterrey haciendo del torneo una propiedad privada.
Pachuca apareciendo cuando parecía que el dominio se desgastaba.
América recordando que los ciclos pasan, pero el peso permanece.

Y cuando no gana México… el impacto se siente histórico.

Porque las excepciones son pocas. Muy pocas.

Seattle Sounders rompiendo la hegemonía en 2022 se sintió menos como un cambio de era y más como una anomalía que obligó a reaccionar. Antes de eso, había que ir demasiado lejos para encontrar un campeón que no hablara mexicano futbolísticamente.

Ese es el tamaño del dominio.

Ahora la historia pone enfrente a dos maneras distintas de entender el poder.

Tigres llega como ese equipo que aprendió a habitar estas noches. Ya no juega las finales con ansiedad; las juega con memoria. Sabe sufrirlas, sabe administrarlas y, sobre todo, sabe que los detalles terminan cayendo de su lado cuando el partido se rompe.

Toluca, en cambio, llega con algo diferente: hambre.

Con esa sensación de equipo que volvió a reconocerse. Que encontró ritmo, carácter y una identidad incómoda para cualquiera. Toluca no llega a esta final solo por talento; llega porque volvió a competir como club grande, como bicampeón.

Y eso cambia todo.

Porque esta final no se siente improvisada.

Se siente lógica.

Son dos equipos que entendieron antes que nadie cómo sobrevivir a un torneo que exige viajar, rotar, adaptarse y competir cada tres días sin perder forma. Mientras otros clubes de la región todavía viven la Champions Cup como una oportunidad, algunos de los mexicanos la viven como obligación.

Y esa diferencia mental pesa demasiado.

Por eso, más allá de quién levante el trofeo, hay algo que ya quedó claro desde antes de jugarse la final:

La Concacaf volverá a tener campeón mexicano.

Otra vez.

Como ha pasado la mayor parte del tiempo.
Como pasa cuando la costumbre se vuelve estructura.
Como pasa cuando un país convierte un torneo regional en parte de su identidad futbolística.

Y quizá eso también explique por qué estas finales, aunque repetidas, nunca se sienten vacías.

Porque en el fondo no se trata solo de ganar la Concacaf.
Se trata de sostener un dominio que lleva décadas construyéndose. Uno que ha sobrevivido generaciones, formatos, discursos y proyectos extranjeros que prometían cambiar la jerarquía de la región.

Pero cada año, cuando llega mayo, el futbol termina acomodando las piezas en el mismo lugar.

Con un club mexicano levantando la copa.

Y con el resto de la Concacaf preguntándose cuánto falta para que eso deje de pasar.

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El Cronopio

Carmen Sarabia en la historia de la biología mexicana | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Casada con un profesor convertido en naturalista y biólogo autodidacta, entró al mundo de la ciencia acompañando la pasión de su esposo el Sr. Ochoterena. La familia, compuesta de sólo el matrimonio, recorrerían los parajes de Durango en pleno movimiento revolucionario para trasladarse finalmente a la Ciudad de México, radicando por un tiempo en San Luis Potosí donde Ochoterena, como ya tratamos en entrega anterior, culminaría una de sus importantes obras científicas.

El limitado mundo de la mujer en esos tiempos, era allanado en parte por la comunión de pareja; muchos casos, que han quedado ocultos por la figura del esposo, podrían mencionarse, donde las mujeres se aliaron para cooperar en el trabajo intelectual y experimental de los esposos. Solo como ejemplo, un caso tratado en esta sección, y en especial en el mundo de la biología, Graciela Calderón compañera de Jerzy Rzedowski.

Mi propio trabajo de divulgación, principalmente en la realización de eventos, ha sido acompañado por el trabajo de mi esposa Ruth Gutiérrez, no siempre reconocido por la gente. El caso de la esposa de Ochoterena también es oculto, a excepción del propio Ochoterena que reconoce la labor de su esposa en su trabajo de investigación y difusión del mismo, donde en el librito que escribiera en San Luis Potosí y que con él diera nacimiento a la biología mexicana moderna, da los créditos del trabajo de su esposa para su culminación, aunque sin mencionar su nombre.

Carmen Sarabia Castrellón, se casó en 1912 con Isaac Ochoterena en Ciudad Lerdo, Durango y lo acompañó en su trabajo de escritura de su libro: Técnica microscópica y de histología vegetal, impreso en los talleres de la Escuela Industrial de San Luis Potosí en 1914-1915 que fue publicado en fascículos. En esta obra Ochoterena muestra la utilidad del microscopio y las técnicas asociadas para el estudio de la histología, para lo cual muestra imágenes, las cuales fueron dibujadas por Carmen Sarabia; así como parte de la revisión del texto.

Para lograr los dibujos fue necesario conocer la manipulación básica del microscopio y las técnicas para proyectar imágenes en una pantalla y poder lograr la fidelidad de lo observado. Es de esperar que esos tiempos de convivencia, además de la rutina en su vida de pareja, incluyera las discusiones de los logros de Ochoterena y compartieran la pasión de su trabajo de investigación y se involucrara en el conocimiento de aspectos biológicos y las técnicas de preparación de muestras para la observación microscópica.

El propio Ochoterena en el prólogo del libro manifiesta el trabajo y apoyo de Carmen Sarabia, que fuera hermana del aviador mexicano Francisco Sarabia:

“No terminaré este prólogo, sin hacer público acto de gratitud a las personas que bondadosamente me han ayudado en mis tareas. Permítaseme consignar mi gratitud, antes que a nadie, a mi cara esposa, que ha sabido ser mi compañera fiel en todas estas fatigas y mi más experto auxiliar, debiéndose a ella muchos de los dibujos que ilustran la obra; ha sido quien, antes que nadie, la ha conocido paso a paso, y me ha alentado con su valeroso ejemplo, con su constancia, con el sacrificio de todos sus paseos y entretenimientos agradables en aras de una ayuda tan grata como útil. Séame permitido conceder justamente a ella, el primer sitio en mi gratitud”.

Carmen Sarabia trabajó al lado de su esposo en el gabinete, en ese periodo de estancia en San Luis Potosí, donde convivieron con la sociedad potosina y compartieron tiempos de trabajo y de recreación. Del extenso trabajo realizado por Ochoterena, ya en la Ciudad de México a la que se trasladaron desde San Luis Potosí en 1915, estaría la ayuda invaluable de su esposa Carmen Sarabia Castrellón.

Carmen Sarabia nació en San Fernando, Mapimí, Durango en 1894, vivió en San Luis Potosí por dos años de 1914 a 1915 y murió en la Ciudad de México.

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#4 Tiempos

Dos gobernadores, una presidenta y un precipicio | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos del pleno disfrute de mi soberanía:

Esta semana, dos gobernadores se asomaron al mismo hoyo, o precipicio para ser preciso, pero no por la misma razón. Una, Maru Campos, abrió la puerta de atrás de la soberanía para que entraran unos invitados que debían tocar el timbre. El otro amaneció con el nombre rondando en un expediente del Distrito Sur de Nueva York que huele a chupitos, dinero sucio y vergüenza pública.

En medio de los dos, berenjenales, una presidenta caminando sobre alambre: abajo, el abismo; arriba, el ruido; enfrente, Trump afilándose los dientotes.

Pero, respiremos para no marearnos:

Maru Campos usó la eficiencia como coartada para abrir la puerta… y no se vale.

La gobernadora de Chihuahua decidió que la soberanía nacional, vista desde su oficina, puede estorbar más que ayudar. Y entonces, según se reportó, acordó una operación con agentes de la CIA en territorio mexicano sin pasar por la ventanilla de Palacio Nacional.

El operativo funcionó. Desmantelaron un laboratorio y que bueno. Hubo resultado… sí, pero ahí está precisamente el problema: hay actos que, aunque sean eficaces, resultan todavía más peligrosos y no son legales. Colgarse de un diablito eléctrico, por ejemplo, es eficaz porque te da luz, pero en una de esas te quedas pegado y es ilegal porque le estas robando a la Comisión o al vecino.

Se oye feo y el hubiera no existe (aunque yo tengo otros datos) pero ¿Qué hubiera pasado si los dos agentes de la CIA no hubieran muerto? Maru se hubiera salido con la suya (con cual otra) y dejaría una ventana abierta para que esas criaturas comedoras de hamburguers and fríes, pudieran entrar y salir cuando convenga y hacer lo mismo con los vecinos.

En cambio, con los CIA boys volteados y fallecidos, el asunto escaló al grado de hervor necesario como para poder sacar a Maru hasta de la olla.

Aceptemos hijos de mi México en la piel: la soberanía no sirve nomás para adornar discursos del 15 de septiembre ni para que los niños la memoricen en civismo. La soberanía es la cerradura de la casa. Y si otro Estado entra sin permiso, no está ayudando, está recordando que quiere copia de la llave.

Maru confundió cooperación con autoservicio diplomático. Creyó que podía brincarse la fila institucional porque la causa era noble, urgente o rentable en términos de imagen. Y no. En este país, al menos en el papel (y de vez en cuando también en la práctica), la coordinación con agencias extranjeras no la administra un gobierno estatal como quien pide refuerzo por aplicación.

El asunto no es si el laboratorio existía. El asunto no es si el operativo fue “exitoso”. El asunto es que cuando un gobernador decide que puede gestionar la relación con un poder extranjero por su cuenta, lo que desmantela no es solo un narcolaboratorio: desmantela la jerarquía del Estado mexicano.

Muy eficiente todo. Muy práctico. Muy “resolvimos”. Pues sí, pero hasta que uno recuerda que así empiezan las cesiones: primero te agarro la manita, luego te llevo del brazo y al final hasta tienes que tender la ropa, o en otras palabras: primero por utilidad, luego por costumbre y al final por obediencia. (Y de ahí a ponerle estrella 51 a la bandera gringa pues tampoco falta tanto…ojalá esté exagerando)

Del otro lado (no del país, sino de la moneda) está Rubén Rocha Moya. Y lo suyo no es una puerta abierta, sino una sótano obscuro.

Según las acusaciones dadas a conocer en Nueva York, su nombre aparece salpicado por un expediente que habla de narcotráfico, armas, sobornos y una red de complicidades donde varios funcionarios también quedaron embarrados. Dicho así, parece serie mala de plataforma. El problema es que no lo escribió Netflix (ni modo, ¿para qué me cortan mi acceso? -ambiciosos-)

Rocha respondió como responden casi todos cuando sienten el agua en el cuello: que todo tranqui, que ya habló con la presidenta, que no pasa nada. Uff, esa frase dicha por políticos suele tener la consistencia de una gelatina de esas temblorosas con papelito húmedo del que escurre.

Y aquí conviene dejar algo claro para que no nos gane ni la pasión patriótica ni la tentación del linchamiento por delivery: si hay pruebas, que se investigue; si no las hay, que no se condene por consigna. Así de sencillo y valido para los dos gobernadores mencionados.

Porque la soberanía no puede servir para abrirle la puerta a la CIA en Chihuahua, pero tampoco para tapar con la bandera a un gobernador señalado por una corte extranjera.

El escudo nacional no es sábana para cubrir vergüenzas.

El problema de fondo no se llama Maru. Ni Rocha. El problema se llama ¿Qué nos dice todo esto? ¿Qué lineas se leen desde el exterior?

En política, ya sabemos, la percepción es esa bestia que muerde más duro que los hechos.

Si México se ve como un país que protege a sus impresentables bajo el argumento de la autodeterminación, le está poniendo la mesa a Trump para que vuelva a vender su cuento favorito: que aquí no gobierna un Estado, sino un cártel con himno y Palacio.

Y si el gobierno mexicano actúa con tibieza, peor: la narrativa se le arma sola al vecino.

Pero si la Fiscalía decide avanzar, si encuentra elementos sólidos, si el lodo deja de ser rumor y se vuelve expediente, entonces la 4T tendrá que tragarse una piedra. Porque una cosa es defender la soberanía frente a Washington, y otra muy distinta descubrir que uno de los tuyos tiene las manotas llenas de fango.

Y ahí sí se abre el cajón que nadie quiere abrir: cuánto se sabía, quién miró para otro lado, quién cobró, quién calló y cuánto de ese dinero lubricó las maquinarias electorales de años recientes (saludos a Palenque).

Tómala barbón. Ese es el verdadero mega golpazo, y es que el lodo mancha los zapatos del que pisa, pero también salpica a quien lo acompaña y aquí está en duda el actuar en consecuencia porque, como escribió Carlos Monsiváis: “En México la impunidad no es la excepción, es el paisaje“.

Esta mañana Claudia Sheinbaum hizo lo único que podía hacer: caminar por la cuerda sin mirar abajo. Dijo, en esencia, que si hay pruebas contundentes se actuará, pero que México no aceptará instrucciones de un juez extranjero como si la soberanía fuera un trámite aduanal.

Y esa es la cuerda exacta.

Ni entreguismo disfrazado de colaboración, como en Chihuahua. Ni encubrimiento envuelto en nacionalismo, como quisieran algunos en Sinaloa. Ni subordinación. Ni impunidad.

Difícil equilibrio. Porque un paso en falso la deja del lado de los débiles frente a Washington y el mundo; el otro, del lado de los complacientes frente a los propios. Y mientras, la oposición se siente en el circo: aplaude las acrobacias mientras por dentro espera la caída del malabarista con grado de dificultad del tipo precio de la gasolina, alianza amarrada con hilo del delgado y T-MEC en puerta.

Estar en los zapatos de Claudia Sheinbaum en este momento, es lo mismo que cambiar un foco con cables pelones saliendo de la ducha.

En resumen, dos gobernadores se asomaron esta semana al precipicio y pueden acabar en el hoyo. Mi presidenta entre tanto, mide la profundidad sin pestañear para el próximo brinco.

Y aquí no se vale resbalarse porque nadie sabemos si todavía queda suelo institucional antes del fondo.

 

Bemoles.

¿Ya vieron las últimas encuestas? La senadora Ruth González, de acuerdo a los resultados de una empresa seria que hizo el ejercicio a nivel nacional, en este momento y en caso de decidirse a ser candidata solamente por el Verde, arrancaría la contienda con más de 20 puntos de ventaja contra todos. A nadie sorprende el dato y parece que los demás protagonistas posibles se están pasando de cautos.

Será que se desaniman por los números ¿o será que ya todo está amarrado y la senadora irá prácticamente sin rival? Ese escenario es posible… aunque aburrido y hasta injusto para la senadora Ruth. Su legitimación fundada en su alta votación está en riesgo. Sin rival, da lo mismo tener 500 mil ó 5 mil votos.

Hasta la próxima. Yo soy Jorge Saldaña.

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