octubre 20, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Se ríen en tu cara | Columna de Carlos López Medrano

Published

on

LUCES DE VARIEDAD.

En el ámbito mexicano es notable el desparpajo con el que algunos funcionarios se desenvuelven en la vida pública. Una vez instalados en el cargo, no siempre por méritos profesionales, llega el pavoneo. El papel conferido les hace creer que son entes superiores emancipados de la ciudadanía. Surge la altivez en vez del respeto irrestricto a los contribuyentes a quienes se deben. Una posición con más fisuras de lo que ellos mismos y sus aduladores creen. Una construcción cimentada en el capital político que les otorga la cadena de la llamada vida democrática. Un reducto que no debería estar libre de exigencia y que, habría que recordar, es transitorio, salvo que tengan una formación de carrera. 

La llegada al poder no implica que la gente deba someterse: aún la más pequeña de las minorías, el individuo de a pie, tiene la facultad de hablar de frente, sin complejo alguno, ante quienes se encuentran en el gobierno. Reclamar, exigir, burlarse. Cualquier atrevimiento. Es una lástima que muchas personas renuncien a la potestad del escrutinio y, por el contrario, opten por la subordinación y seguir el juego a servidores públicos que van con ínfulas de héroes cuando más bien están en el polo opuesto de dicha encarnación. Una egolatría que se descubre como un ridículo cuando se le pone en perspectiva: pocos de ellos sobrevivirían en el sector privado, en donde su permanencia no depende la confianza de un líder, sino de otras variables como el esmero y la competencia.

La pleitesía, la admiración infundada y la perpetua sumisión contribuyen a que incluso servidores de medio pelo anden envalentados haciendo cuanto les venga en gana.  Por ello es importante recordar que el camino de servidumbre no ofrece rédito y que, al contrario, da impulso para que los funcionarios actúen con mayor negligencia, a sabiendas de que siempre habrá una comitiva dispuesta a defenderlos. Pase lo que pase tienen un cheque en blanco, no tienen un costo que asumir. De este modo hay quienes están enchufados al presupuesto sin tener apenas consideración por el prójimo, una práctica que se extiende con impunidad, a menos que se ponga de moda otra vez aquello que llamábamos crítica.

El agravio no siempre corresponde a conductas violatorias de la ley (que en teoría deberían ser escrutadas por la función pública), refiero a una dimensión aparte, la pedantería, el cinismo, la frivolidad, el poco respeto hacia la audiencia. La actitud que yace detrás de un subsecretario de salud que ríe en conferencias y recita poemas y trata con desdén a reporteros que cuestionan su labor, esto pese a que es responsable, en parte, de una crisis sanitaria que encapsula tragedia, luto y pérdidas lo mismo económicas que humanas. Alguien que además debería recordar que su desempeño dista de la lumbrera.

El atroz desenfado con el que Hugo López-Gatell se ha dirigido no en pocas ocasiones cobra dimensión al contrastarse con la reacción a las desgracias que hemos presenciado alguna vez en personas anónimas. Piensa en el trabajador que se agobia y anda cabizbajo cuando no ha cumplido con los objetivos que le han trazado en la oficina, o piensa en la enfermera a la que le cuesta dormir por los compañeros a los que ve caer en el hospital; o en el estudiante ojeroso que se agobia por entregar un trabajo que siente no está a la altura de su institución; o piensa en ti mismo, cómo te pones ante el infortunio, aunque sea nimio, que cargas como una losa y que te hace difícil reír aunque te lo propongas.

Toda esa aflicción es síntoma de entrega, de empatía, de asumir el peso de la responsabilidad. Quien, en cambio, actúa con ligereza ante tragedias mucho mayores, con risas, con necedad, con soberbia, con evasiones, da cuenta de un desajuste moral que no habría que consentir.

A los servidores públicos no se les pide abandonar su derecho a divertirse, de salir a pasear, de disfrutar de su vida privada, todo ello es necesario para mantener la cordura y seguir funcionando. Derrumbarse no es opción. Tampoco se espera que se quiebren en medio de sus labores, la entereza en necesaria para avanzar ante la crisis. Eso sí, un poco de pudor no les vendría mal. Un mínimo de contención en las formas que sea complemento de los quehaceres del día a día. Una muestra de respeto como la que se pide en momentos delicados. Ni siquiera las veinticuatro horas. Tan solo en esas conferencias y eventos públicos dedicados a dar cuenta de la pesadilla en que estamos inmersos.

El comportamiento, en todo caso, no es aislado, más bien es un fenómeno que ha arreciado en el caso mexicano durante los últimos años. Una característica que habría que menguar. La complacencia ante a la conga como pivote de gobierno tiene consecuencias. Es una vía libre al cinismo. El uso de la tarima para hacer un circo puede tener beneficios en lo que respecta al arrastre popular, sí, aunque con un duro revés: extiende la falta de seriedad a la esfera de la administración pública, una a la que hay que exigir mayor rigor. Y demandar sin complejos, no como si estuviera poblada de filántropos que nos hacen el favor, sino por lo que es, un espacio infestado de gente con sueldos por encima de la media por las que uno esperaría un desempeño más digno y con miramientos. El gobierno no es su taberna, mucho menos una sala de juegos para reírse en nuestras caras.

TAMBIÉN PODRÍA INTERESARTE: Un equilibrio roto y un golpe desde el más allá | Carlos López Medrano

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados