octubre 14, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Se ríen en tu cara | Columna de Carlos López Medrano

Published

on

LUCES DE VARIEDAD.

En el ámbito mexicano es notable el desparpajo con el que algunos funcionarios se desenvuelven en la vida pública. Una vez instalados en el cargo, no siempre por méritos profesionales, llega el pavoneo. El papel conferido les hace creer que son entes superiores emancipados de la ciudadanía. Surge la altivez en vez del respeto irrestricto a los contribuyentes a quienes se deben. Una posición con más fisuras de lo que ellos mismos y sus aduladores creen. Una construcción cimentada en el capital político que les otorga la cadena de la llamada vida democrática. Un reducto que no debería estar libre de exigencia y que, habría que recordar, es transitorio, salvo que tengan una formación de carrera. 

La llegada al poder no implica que la gente deba someterse: aún la más pequeña de las minorías, el individuo de a pie, tiene la facultad de hablar de frente, sin complejo alguno, ante quienes se encuentran en el gobierno. Reclamar, exigir, burlarse. Cualquier atrevimiento. Es una lástima que muchas personas renuncien a la potestad del escrutinio y, por el contrario, opten por la subordinación y seguir el juego a servidores públicos que van con ínfulas de héroes cuando más bien están en el polo opuesto de dicha encarnación. Una egolatría que se descubre como un ridículo cuando se le pone en perspectiva: pocos de ellos sobrevivirían en el sector privado, en donde su permanencia no depende la confianza de un líder, sino de otras variables como el esmero y la competencia.

La pleitesía, la admiración infundada y la perpetua sumisión contribuyen a que incluso servidores de medio pelo anden envalentados haciendo cuanto les venga en gana.  Por ello es importante recordar que el camino de servidumbre no ofrece rédito y que, al contrario, da impulso para que los funcionarios actúen con mayor negligencia, a sabiendas de que siempre habrá una comitiva dispuesta a defenderlos. Pase lo que pase tienen un cheque en blanco, no tienen un costo que asumir. De este modo hay quienes están enchufados al presupuesto sin tener apenas consideración por el prójimo, una práctica que se extiende con impunidad, a menos que se ponga de moda otra vez aquello que llamábamos crítica.

El agravio no siempre corresponde a conductas violatorias de la ley (que en teoría deberían ser escrutadas por la función pública), refiero a una dimensión aparte, la pedantería, el cinismo, la frivolidad, el poco respeto hacia la audiencia. La actitud que yace detrás de un subsecretario de salud que ríe en conferencias y recita poemas y trata con desdén a reporteros que cuestionan su labor, esto pese a que es responsable, en parte, de una crisis sanitaria que encapsula tragedia, luto y pérdidas lo mismo económicas que humanas. Alguien que además debería recordar que su desempeño dista de la lumbrera.

El atroz desenfado con el que Hugo López-Gatell se ha dirigido no en pocas ocasiones cobra dimensión al contrastarse con la reacción a las desgracias que hemos presenciado alguna vez en personas anónimas. Piensa en el trabajador que se agobia y anda cabizbajo cuando no ha cumplido con los objetivos que le han trazado en la oficina, o piensa en la enfermera a la que le cuesta dormir por los compañeros a los que ve caer en el hospital; o en el estudiante ojeroso que se agobia por entregar un trabajo que siente no está a la altura de su institución; o piensa en ti mismo, cómo te pones ante el infortunio, aunque sea nimio, que cargas como una losa y que te hace difícil reír aunque te lo propongas.

Toda esa aflicción es síntoma de entrega, de empatía, de asumir el peso de la responsabilidad. Quien, en cambio, actúa con ligereza ante tragedias mucho mayores, con risas, con necedad, con soberbia, con evasiones, da cuenta de un desajuste moral que no habría que consentir.

A los servidores públicos no se les pide abandonar su derecho a divertirse, de salir a pasear, de disfrutar de su vida privada, todo ello es necesario para mantener la cordura y seguir funcionando. Derrumbarse no es opción. Tampoco se espera que se quiebren en medio de sus labores, la entereza en necesaria para avanzar ante la crisis. Eso sí, un poco de pudor no les vendría mal. Un mínimo de contención en las formas que sea complemento de los quehaceres del día a día. Una muestra de respeto como la que se pide en momentos delicados. Ni siquiera las veinticuatro horas. Tan solo en esas conferencias y eventos públicos dedicados a dar cuenta de la pesadilla en que estamos inmersos.

El comportamiento, en todo caso, no es aislado, más bien es un fenómeno que ha arreciado en el caso mexicano durante los últimos años. Una característica que habría que menguar. La complacencia ante a la conga como pivote de gobierno tiene consecuencias. Es una vía libre al cinismo. El uso de la tarima para hacer un circo puede tener beneficios en lo que respecta al arrastre popular, sí, aunque con un duro revés: extiende la falta de seriedad a la esfera de la administración pública, una a la que hay que exigir mayor rigor. Y demandar sin complejos, no como si estuviera poblada de filántropos que nos hacen el favor, sino por lo que es, un espacio infestado de gente con sueldos por encima de la media por las que uno esperaría un desempeño más digno y con miramientos. El gobierno no es su taberna, mucho menos una sala de juegos para reírse en nuestras caras.

TAMBIÉN PODRÍA INTERESARTE: Un equilibrio roto y un golpe desde el más allá | Carlos López Medrano

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

También lee: Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

También lee: Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados