julio 30, 2026

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#4 Tiempos

Reyes por un día | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas.

 

El largo plazo se halla en vías de extinción. Todo, hoy, tiende a durar poco: la amistad, el matrimonio, los zapatos y el trabajo. Según Manuel Castells, renombrado sociólogo de la Universidad de California, en la era del capitalismo global (es decir, la nuestra) un hombre de 54 años de edad puede ya considerarse muerto. Los grupos transnacionales no lo quieren, y las empresas locales lo desprecian: ha pasado a formar parte del horroroso quinto mundo, es decir, de la tercera edad.

En una entrevista reciente, Richard Sennett, uno de los estudiosos más preocupados por esta situación, observó: «La cultura del trabajo ya no se basa en la lealtad, en las relaciones a largo plazo entre empresarios y trabajadores. El empresario ya no se compromete con el trabajador porque su objetivo es quemarlo, y el trabajador tampoco no se compromete con el empresario porque se siente inseguro. Antes, podías ir subiendo en la organización de la empresa; ahora simplemente tienes un empleo en el que debes rendir a corto plazo y sin perspectivas de futuro».

En este nuevo mundo laboral, ¿quién tiene seguridad de nada? Nadie. Las garantías no existen, y el que hoy está en una mullida oficina en el octavo piso de un rascacielos, mañana mismo podría estar en la calle.

Según Sennett, es debido a esta inseguridad que reina entre los trabajadores de todas clases y sectores que se han multiplicado las neurosis y las depresiones. Y continúa diciendo en la misma entrevista: «La nueva forma de organizar el trabajo desorganiza la vida de las personas. Conseguir resultados en breve y que el único premio sea no perder el empleo provoca presión. Los psicólogos afirman que hay mucha más ansiedad y estrés en los trabajadores de hoy que en los de antaño».

El miedo a perder el empleo en el momento menos pensado ha hecho, también, que los trabajadores se sumerjan a ritmos laborales realmente patológicos. Tengo en mi escritorio, a un lado de la computadora, un interesante libro titulado: Not for Sale. Saving your Soul and your Sanity at Work; en español, algo así como: No se vende. Cómo salvar tu alma y tu salud en el trabajo, escrito por J. Murray Elwood. De él transcribo el siguiente párrafo: «A los patrones les gusta ver al personal en la oficina todo el tiempo trabajando como castores. Si los empleados tratan de trabajar en base a un programa razonable de tiempo (por ejemplo, de las 8 de la mañana a las 5 de la tarde), o a tiempo parcial, con frecuencia son tenidos como desleales… En cierto sentido, la alta dirigencia considera que cualquier persona que posea vida privada e intereses fuera de la empresa es desleal al equipo o a la familia corporativa. Para muchos profesionales el trabajo se está convirtiendo en una especie de hogar, y el hogar en un lugar para el trabajo».

Ante esta situación nada grata ni cómoda, Richard Sennett piensa que lo mejor que pueden hacer los trabajadores para salir de este círculo infernal en el que han sido recluidos por un capitalismo crapuloso es «aprender a trazar una línea que divida lo que quieren ser como seres humanos y sus aspiraciones económicas». Murray Elwood, a su vez, dice que es despertando sus potencialidades dormidas como los trabajadores del siglo XXI podrán recuperar el gusto por la vida: «la meditación, andar en bicicleta o tocar un instrumento musical» serían para ellos, dice, grandes cosas.

Esta última solución me parece demasiado blanda. Yo propondría, más bien, hacer una relectura de lo que significaba el shabat o sábado para los judíos y lo que debiera significar el domingo para los cristianos. Cuando Dios ordenó un día de reposo semanal, lo hizo, ante todo, para recordar a sus fieles que no valen únicamente por lo que hacen, sino simple y sencillamente por lo que son: un pueblo de redimidos.

El sábado, los judíos leen, conversan entre ellos e incluso se quitan el reloj. Ese día, en el que no deben caminar más de dos mil pasos (unos 900 metros), ni siquiera cargan la cartera, y con los cigarrillos pactan tregua, para demostrar que no son esclavos ni siquiera de sus propios deseos –pero, sobre todo, porque en ese día santo no está permitido encender fuego-. El sábado es el tiempo para las cosas esenciales: es el tiempo para tener tiempo, el tiempo para celebrar el reposo: «Durante todo el día se lo celebra orando y comiendo, escuchando la Palabra de Dios, paseando, leyendo y bailando, discutiendo y cantando» (Peter Eicher).

El sábado se rompen las cadenas que atan al trabajo; como dice una canción judía, «el viernes por la noche todo judío es un rey. Las risas se apoderan de la casa y todas las personas saltan de alegría». Con la aparición de la primera estrella del viernes, la esposa enciende el candelabro de los siete brazos mientras el esposo recita un texto del libro de los Proverbios: «Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?… Se ciñe la cintura con firmeza y despliega la fuerza de sus brazos. Está vestida de fuerza y dignidad; sonríe al día de mañana. Muchas mujeres reúnen riquezas, pero tú les ganas a todas» (31,10-29).

Para los judíos, el descanso es una cosa muy seria. ¿Por qué? Vea usted: porque Dios mismo guarda el sábado. En efecto, ¿no descansó Él el séptimo día tras las fatigas de la creación? Los diez mandamientos fueron dados a los hombres para que los cumplan, pero Dios mismo observa por lo menos uno de ellos: el descanso sabático. Por eso, a los que no guarden el sábado Dios los amenaza con la muerte: «Seis días se trabajará, mas en el séptimo día habrá descanso, reposo absoluto consagrado a Yahvé; todo el que haga cualquier obra en el día de sábado morirá irremisiblemente» (Éxodo 31,15). Y si es Dios quien lo dice, hay muchas razones para creer que esto es verdad. Si no descansamos, moriremos irremisiblemente: de angustia, de infarto, de pena o de desesperación.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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#4 Tiempos

Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.

Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.

En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.

En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.

Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX,

además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.

Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.

En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.

Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.

El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.

Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.

Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.

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#4 Tiempos

Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.

J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos

Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.

El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante

l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.

Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.

Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.

Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.

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