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¿Quiénes son los perfiles que podrían dirigir a Morena SLP?
A poco menos de tres semanas de la elección de su nuevo líder, nos adelantamos a conocer a los interesados en suceder a Sergio Serrano
Por: Ana G Silva
El próximo 7 de agosto se llevará a cabo la renovación de la Dirigencia Estatal de Morena San Luis Potosí, la cual actualmente encabeza Sergio Serrano Soriano. La guerra por el cambio de presidente estatal de Morena inició en agosto del 2021, cuando algunos integrantes del partido expresaron su inconformidad por el papel que ha tenido Serrano, a quien no consideraron un perfil idóneo, incluso Edson Quintanar y Marite Hernández, entonces diputados locales, exigieron su renuncia.
A solo unas semanas de la renovación de la dirigencia de Morena en el estado, La Orquesta recopiló algunos perfiles que podrían ocupar dicho cargo, varios de ellos quedarán fuera si no cumplen los requisitos de no tener cargos públicos, ser consejeros del partido y no haber contendido con otros partidos en el proceso electoral del año pasado:
Rita Ozalia Rodríguez Velázquez
Rodríguez Velázquez es la delegada del Comité Ejecutivo Nacional del partido para San Luis Potosí. Se le vincula con la fracción morenista que impulsa la posibilidad de que Claudia Sheinbaum sea la candidata presidencial en 2024 y es hermana de Rosa Icela Rodríguez Velázquez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Rita Ozalia ha operado para el movimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador en la Huasteca y en la Ciudad de México, ha sido colaboradora cercana de la dirigencia nacional de Morena.
Rodríguez Velázquez fungió como coordinadora de uno de los Centros Moreno de Vinculación Social A.C. del ex senador morenista Primo Dothé, organización que presume tener un enfoque social y “no político”. Y que intentó ser una plataforma para Mónica Rangel.
Fue contratada en 2018 por parte de la Cámara de Senadores. Además de ser coordinadora de enlace de diputados federales en esta zona de ese partido.
Rodríguez Velázquez se ha visto envuelta en varias polémicas, pues en 2019 personal que labora en las oficinas del Bienestar en Ciudad Valles denunció públicamente a Rita Ozalia de irrumpir de manera prepotente en esas instalaciones, gritándoles y exigiendo de mala manera que se atendiera a algunas personas.
Guillermo Morales
Guillermo Morales fue subdelegado de la Secretaría del Bienestar y ex coordinador de la Secretaría del Bienestar en Santa María del Río.
Ha militado en Morena desde que se fundó, por lo que está plenamente identificado con la Cuarta Transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador.
En 2020 se autonombró como dirigente de la Promotora Estatal de la Consulta Popular para enjuiciar a los expresidentes.
Edson Quintanar, ex líder de bancada de Morena en el Congreso del Estado del periodo 2018-2021, y Leonel Serrato, secretario de Comunicaciones y Transportes y ex precandidato de Morena a la gubernatura, propusieron a Morales para ocupar la dirigencia de Morena en San Luis Potosí.
Eli César Cervantes Rojas
Estudió la licenciatura en educación primaria en la Escuela Normal de San Luis Potosí, la maestría en educación primaria e intervención pedagógica en el Instituto Estatal de Investigación, y la maestría en docencia en educación superior en la Universidad Tangamanga.
Cervantes Rojas es consejero nacional y estatal de Morena. En las elecciones federales de 2015 fue postulado por Morena como candidato a diputado federal. En 2018 fue postulado como suplente de Primo Dothé, candidato a senador de la república.
El 12 de mayo de 2021 Cervantes Rojas asumió el cargo de senador después de que Dothé pidió licencia indefinida al escaño.
Moisés Cedillo Rodríguez
Es el secretario general del comité estatal de Morena San Luis Potosí y secretario de la Comisión Estatal de Honestidad y Justicia en Morena estatal.
Es licenciado en derecho.
Ha ocupado otros cargos en Morena, tales como: secretario de ética partidaria, representante ante el INE y asistente de defensa electoral.
En las elecciones del 2021 fue candidato del partido a la diputación local del distrito VIII; sin embargo, perdió contra Patricia Aradillas, representante de la coalición Juntos Haremos Historia.
Cuauhtli Badillo
Es diputado plurinominal del Congreso de San Luis Potosí.
Desde 2016 se desempeñó como auxiliar en la Secretaría de Jóv enes de Morena en San Luis Potosí . De 2015 a la fecha ha sido asesor fiscal en Hermosillo Consultores.
Es pasante de la licenciatura en Contaduría Pública y fue instructor en diversos talleres sobre formación política y defensa del voto.
Roxana Hernández
Es miembro fundador de Morena en San Luis Potosí y fue precandidata a la diputación por el Séptimo Distrito Federal del estado. Es originaria de Tamazunchale.
Durante el proceso de elecciones 2021 en San Luis Potosí, manifestó su rechazo hacia la candidatura de Mónica Liliana Rangel, ya que insistió que fue una imposición del PRI y el gobierno del estado, lo mismo que ocurrió con algunas figuras que contendieron por las presidencias municipales, señalando como ejemplo a Matlapa y Tamazunchale, en donde acusó que hay injerencia del PRI.
Marite Hernández
La congresista fue la primera en reconocer abiertamente su interés para dirigir Morena San Luis Potosí. Es originaria de Axtla de Terrazas, San Luis Potosí, licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP); además tiene la Maestría en Antropología Social por el Colegio de San Luis.
La mayor parte de su vida la ha dedicado a la docencia en la Ciudad de México donde obtuvo varios reconocimientos y también fue profesora de la UASLP e investigadora en temas de derechos humanos.
Fue diputada local del II distrito local en el periodo 2018-2021 donde impulsó la iniciativa para la despenalización del aborto en San Luis Potosí; votó a favor de iniciativas como la tipificación de crímenes de odio en contra de la comunidad LGBT+, sanciones contra el acoso callejero y de campañas de esterilización animal en los distintos municipios.
Marite Hernández se posicionó para que se designara un Área Natural Protegida en la Sierra de San Miguelito y evitar su urbanización.
La ex diputada ha sido una de las morenistas más activas en apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Felipe Aurelio Torres
Aunque no tiene un vínculo directo con el movimiento de López Obrador, se le ha considerado debido a que pertenece al grupo político conocido como Los Macabeos, el cual encabeza Juan Ramiro Robledo, diputado federal por Morena, que ha trascendido tiene intenciones de tomar el control del partido de cara a la elección del 2024.
Torres tiene una maestría en Administración de Justicia, por el Instituto de Estudios Judiciales, Promoción y Desarrollo de los Derechos Humanos del Poder Judicial de San Luis Potosí y es abogado egresado de la Facultad de Derecho de la UASLP. Además cursó diversos diplomados en temas de justicia.
Es actualmente el fiscal Anticorrupción de San Luis Potosí para el periodo 2021-2028. En 2020, cuando se llevaba a cabo la entrega de la terna para elegir al fiscal Anticorrupción Torres Zúñiga fue señalado como el candidato impuesto por el ex gobernador Juan Manuel Carreras para proteger a sus funcionarios acusados de corrupción durante su gestión.
En 2020, se convirtió en magistrado Supernumerario adscrito a la Primera Sala (Penal) del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.
Se desempeñó como secretario Ejecutivo de Vigilancia y Disciplina del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado; también fue juez de Control y de Tribunales de Juicio Oral adscrito al Centro de Justicia Penal Regional, magistrado Supernumerario adscrito a la Tercera Sala (Civil) del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.
Fue juez de Control y de Tribunales de Juicio Oral adscrito al Centro de Justicia Penal Regional.
También lee: El WhatsApp del dirigente de Morena San Luis fue hackeado
Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
Ciudad
Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra
El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.
El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.
“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.
Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.
Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.
“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.
En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.
La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.
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Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor
El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol
Por: Redacción
Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.
Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.
Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.
Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.
Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado.
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