#Si SostenidoEnred@rte

«Prohibido prohibir» | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte

 

Comunidad LGBT en la mirada del cine -2ª  parte-

REALIZADORES MEXICANOS

Continuación de entrevista de América Romo (AR) alumna del Centro Universitario de las Artes, UASLP y Viridiana Ramos Aguilar a Jorge RP (J) sobre el tema LGBT en el cine.

A.- ¿Qué hay de los directores mexicanos?

J.- Arturo Ripstein filmó El lugar sin límites, 1977, a partir de un texto de José Donoso. Presenta a un trasvesti contrapuesto a un macho reprimido a quien logra seducir. Sin embargo, cuando el hecho se evidencia el “qué-dirán” desata una tragedia. En este caso, el travesti es presentado como víctima.

Otro mexicano, Jaime Humberto Hermosillo, realiza películas en las cuales, a la altura de los tiempos que eluden el abordaje del tema, hace lo que los sicólogos llaman “una transferencia”, esto es, muestra mujeres antimachistas proactivas y/o capaces de establecer relaciones heterosexuales equitativas y de ser tolerantes con toda suerte de preferencias sexuales y pertenencia a minorías atípicas: La pasión según Berenice, 1975; Las apariencias engañan, 1977; El amor libre, 1978; María de mi corazón, 1979; El corazón de la noche, 1983; Intimidades de un cuarto de baño,1989; La tarea, 1991.

Pero, con Doña Herlinda y su hijo, 1985, Hermosillo da un salto cualitativo respecto al abordaje del tema en más de alguna dirección. Además de tratar el tema gay sin rodeos ni metáforas, lo hace con humor. Esto muestra la película:

  • Una pareja de homosexuales realizada y relativamente feliz; además de no asumirse como victimizados ni con cargas de culpa, son capaces, con la complicidad simulada de la mamá del primero, de burlar esquemas de la doble-moral e imponer en privado sus propios códigos de conducta.
  • El hecho: en la ciudad de Guadalajara, dentro de un contexto conservador, un atractivo médico joven de clase media alta es bisexual. Tiene una novia bella con la que se casará y, al tiempo, relación de pareja con un joven músico.
  • La mamá del médico, cuidando las apariencias de los convencionalismo sociales, arropa a todos los integrantes de la familia en una misma finca: hijo, esposa, y novio para que la bisexualidad sea plena, pero no visible desde el exterior.

Por cierto, la película Doña Herlinda y su hijo, se exhibirá el próximo junio en el Cuart, dentro del curso cineclub Mirada femenina en el Nuevo cine mexicano.

Vale evidenciar que la película no está prohibida, pero provocó para el predominante esquema de creyentes mexicanos en el esquema judeo-cristiana, una gran molestia, capaz de inhibir su exhibición; algo similar, al impacto aquí en San Luis Potosí, de la aprobación de los matrimonios igualitarios.

Por su parte, Alejandra Islas, destacada documentalista, realizó Muxes, auténticas intrépidas buscadoras del peligro, 2005, o la identificación de un ejercicio ancestral en el Istmo de Tehuantepec, donde hombres trasvestidos ejercen ese rol avalado por sus progenitoras y con aceptación y tolerancia social desde siempre.

MÁS CINERREALIZADORES EXTRANJEROS

AR.- ¿Hay aspectos de limitación o censura para el cine que aborda los temas LGBT?

J.- Desde luego que sí. Los constructores de la moral, dogmas y ejecutores de leyes, con frecuencia quieren ver que se apliquen “en los bueyes de mi compadre”. Los fascistas y nazis condenaban las “depravaciones” sexuales y eran los máximos practicantes de las mismas y vejadores en las personas de efebos. La iglesia católica, lo mismo, condena y hasta promueve el odio en cuanto los matrimonios igualitarios, mientras, cada vez más, se descubren en nuestro entorno, los abusos violatorios a niños de parte de clérigos.

En el mejor cine que aborda el tema, hay giros similares a los del Mexicano JH Hermosillo, esto es, inteligentes, creativos; con frecuencia, parabólicos, metafóricos e, incluso, simbólicos.

  ¿Qué más hay en la cinematografías de otros países?

J.- Por cuestión de espacio, anunciaré algunos cuantos filmes de directores destacados:

  • De regreso al Neorrealismo italiano, Luchino Visconti, aportó una obra maestra con la película Muerte en Venecia, 1971. Ahí se exacerba el deseo en una anhelada relación homosexual no consumada y, sin embargo, letal.
  • Un genio del Nuevo cine alemán, Rainer W Fassbinder, plasmó en su último filme Querelle, de 1982. Se trata de una historia de deseo y violencia, bien contada dentro del esquema de cine negro.
  • Ganadora en Cannes en 2013, La vida de Adèle, de Adbellatif Kechiche, aborda el amor lésbico con realismo y pasión. De manera similar como se abordan, gozos y sinsabores de una pareja heterosexual y con la mostración de dos bellas mujeres sin tlapalería (maquillajes, postizos).
  • En Latinoamérica, Fresa y chocolate, 1993, de Tomás Gutiérrez Alea, el más destacado director cubano, significó en su país un ejercicio valiente y el desplome de un tabú y un marcado ejercicio homofóbico. La película refiere la historia de un hombre homosexual llamado Diego que mantiene una relación íntima con otro hombre comunista que se llama David. Diego es un artista y choca con el pragmatismo de las ideas comunistas de David. Además, Diego está harto de la homofobia que impera en la isla de Cuba.
  • El peruano Francisco Lombardi, el realizador fílmico más destacado de su país, dejó de lado sus películas de mujeres víctimas y proactivas, para filmar No se lo digas a nadie, 1998, historia de Joaquín,  joven limeño homosexual, de clase alta e integrante del Opus Dei. se ve enfrentado a los prejuicios de sus propios padres y al rechazo de una sociedad homofóbica e hipócrita.

También lee: «Prohibido prohibir» | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Nota Anterior

Colocan agua para perros y gatos afuera del Congreso en SLP

Siguiente Nota

Repatriaron a joven potosino que intentó cruzar la frontera con EUA