abril 29, 2026

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Notimex, la agencia de información del gobierno, se debilita

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Notimex

La credibilidad de Notimex ha disminuido entre las recientes polémicas, protestas y acusaciones de los extrabajadores de esta agencia

Por: El Saxofón

Con la llegada de Sanjuana Martínez, la Agencia Informativa del Estado Mexicano Notimex, ha vivido una transformación. Tras celebrar cincuenta años de su fundación Notimex se ha visto envuelta en la polémica, tanto por el despido de trabajadores, como por ciertos cambios en la línea editorial que le han merecido acusaciones de haberse convertido en un medio para desprestigiar a los opositores del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Antes de la presidencia de AMLO y de la llegada de Sanjuana Martínez a la dirección de la Agencia, Notimex se caracterizaba por ser un medio oficialista, sin embargo, no hay antecedente de que se le haya acusado de difundir información contra los opositores al gobierno en turno pues, aunque de hecho lo hacía, era con ciertos matices o aparentando cierta imparcialidad.

Sin embargo, bajo la dirección de la multipremiada y también cuestionada periodista, Notimex ha cambiado.

Para empezar, quizá debido al despido de trabajadores, las secciones de la Agencia se han reducido. Desapareció la sección Legislativo, que reunía toda la información que se producía en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, así como en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, además de información destacada de los congresos locales de las entidades federativas.

Ahora esta información se publica ocasionalmente en la sección México, que antes se ocupaba de información de carácter nacional, sobre distintos tópicos.

También desapareció la sección de Justicia, que se ocupaba de la información que surgía en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), además de notas relevantes sobre seguridad tanto en la Ciudad de México, como información destacada de los estados.

La sección de Salud se actualiza tardíamente, la nota titulada: Confirman brote de virus Coxsackie en guardería de Querétaro, permaneció desde el 28 de junio hasta el 4 de julio como la primera nota de esta sección, hasta que fue sustituida por “Impulsan el desarrollo infantil a través de juego”.

Polémicas

Una de las polémicas en las que se ha visto envuelta Notimex, fue por la publicación de una crónica sobre la presentación de un libro del periodista Héctor de Mauleón, comentado por el escritor Rafael Pérez Gay.

Lo que podría haberse zanjado con una simple nota del tipo “Presentan libro ‘La ciudad oculta’ de Héctor de Mauleón”, se cambió por una crónica titulada “Presentación de “La Ciudad oculta’, llena de elogios para el autor”.

La redacción del texto periodístico calificaba el evento como “una velada literaria que se convirtió muy pronto en un capítulo más de ‘El Club de los elogios mutuos”, y aunque luego trataba de generalizar al decir que en esto se tornan “con alarmante frecuencia las presentaciones de libros”, volvía a la carga al señalar que la presentación del libro de De Mauleón fue un “derramamiento de miel excesivo y gratuito sobre el escritor”.

La crónica citaba los “Bostezos de decepción entre el público”, y consignaba los rostros “atónitos, pasmados y boquiabiertos de los asistentes” cuando Pérez Gay comparó a De Mauleón con escritores como Artemio de Valle Arizpe o historiadores como Luis González Obregón y José María Marroquí.

Para sustentar el juicio sobre el evento, la nota citaba “el caso de Ulises Guadarrama, estudiante universitario quien, ante estas comparaciones sin lógica, abandonó el lugar”.

El tono de la crónica indudablemente causó malestar en el periodista Héctor de Mauleón, quien respondió en Twitter, de este modo se desató una polémica innecesaria en la que muchos opinaron que la Agencia del Estado Mexicano, en la Cuarta Transformación, era usada para atacar a los opositores del gobierno.

Ello no arredró a Sanjuana Martínez, quien desde su cuenta personal escribió: Gracias al “nuevo Carlos Monsiváis” por convertir a @Notimex en tendencia. No se pierdan esta crónica 

De Mauleón respondió: Yo creo que esta señora no está bien de sus facultades mentales. Celebra que @Notimex se haya vuelto tendencia… por la cascada de críticas que recibió el uso faccioso que está haciendo ella de la agencia del estado.

De mal en peor.

Si bien la crónica está considerada como un género de opinión, no puede negarse que el tono del texto en cuestión era visceral y esto no podía pasar desapercibido para sus protagonistas. En cualquier caso, enfrascarse en una polémica por la simple presentación de un libro, aburrida como las hay tantas en la Ciudad de México y en otras entidades del país, no valía la pena para Notimex, pues va más en su detrimento.

Notimex también ha sido criticada y se ha convertido en tendencia en redes sociales por errores como el uso del término “think thank” (en lugar de think tank) que escribió erróneamente el canciller Marcelo Ebrard y la editorialización de la nota para justificar dicha errata.

Además la iniciativa “Verificado”, cuyo objetivo era constatar información publicada por otros medios, sin aclarar los criterios de selección de noticias a revisar ni la metodología para hacer esto, también le mereció opiniones adversas.

Como periodista, Sanjuana Martínez ha recibido diversos premios, pero no por ello ha dejado de estar exenta por acusaciones de filtrar fake news. En días pasados debió cerrar su cuenta de Twitter, tras acusar que estaba siendo atacada por presuntos bots. Cabe mencionar que, la directora de Notimex, había usado lo que llamaba su “cuenta personal” para pelearse con otros usuarios de la red, por las críticas a su desempeño como directora de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano.

Protestas

El pasado 15 de julio, exempleados y periodistas de Notimex protestaron en Palacio Nacional por los recientes despidos que Sanjuana Martínez, quien había justificado los despidos aludiendo a las políticas de austeridad del gobierno.

López Obrador aseguró en la conferencia matutina que a finales de esta misma semana la directora de la agencia daría explicaciones sobre el estado de la empresa y las decisiones tomadas.

Sanjuana Martínez acudió el viernes 19 de junio y ahí justificó los despidos diciendo que había “aviadores” en la agencia, es decir personal que percibía un salario, pero no iba a trabajar. También acusó que el líder sindical, cuya corrupción ya habían denunciado los excorresponsales de Notimex despedidos, tenía en la nómina incluso a sus “parejas extramaritales”.

La periodista acusó una “mafia” al interior de la agencia encabezada por el líder sindical. Dijo “Estoy orgullosa de estar combatiendo la corrupción” y afirmó que “Yo vine a hacer el cambio, una transformación”.

Hay que decir que más allá de las polémicas en las que se ha visto envuelta a causa de su nueva línea editorial, y de las protestas de trabajadores despedidos, Notimex ha reducido la información que ponía a disposición de suscriptores y público en general.

Como ya se ha dicho, desaparecieron dos secciones muy importantes que condensaban una buena cantidad de información: Legislativo, Judicial y algunas secciones como Salud y Cambio Climático (esta última de reciente creación), demoran varias horas en actualizar su información.

Quizá sea importante destacar como algo positivo que Notimex da espacio a las voces de quienes se manifiestan contra el gobierno de López Obrador. Así ha quedado manifiesto en las notas publicadas sobre las protestas de la Policía Federal y en algunas cabezas de nota sobre las opiniones del presidente López Obrador.

Cabe mencionar que López Obrador no ha logrado superar las acusaciones de ser un presidente que no acepta las críticas y que con frecuencia arremete contra sus críticos. Esto puede o no ser cierto, lo que sí es indudable, es que con el manejo informativo que está haciendo la nueva dirección de Notimex, estas críticas pueden hallar sustento y ello, obviamente, más que en detrimento de Sanjuana Martínez, va en perjuicio del propio López Obrador y de su gobierno.

(VIDEO) Revelaron video previo a despegue de Martha Erika y Moreno Valle

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Francisco Javier Estrada, evidencias del científico que México no supo ver

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Trabajó en electricidad, magnetismo, sonido y energía en un país sin infraestructura científica y sin respaldo institucional su obra quedó dispersa

Por: Ana G Silva

En pleno siglo XIX, cuando México apenas intentaba consolidarse como nación, un científico nacido en San Luis Potosí ya experimentaba con electricidad, comunicación a distancia y reproducción del sonido con una visión que hoy sigue marcando la vida cotidiana. Su nombre: Francisco Javier Estrada Murguía.

Encendió la primera luz eléctrica en América, diseñó uno de los primeros motores eléctricos, desarrolló la comunicación inalámbrica antes que Marconi, mejoró sistemas telefónicos, sentó bases del micrófono de carbón y propuso (con décadas de anticipación) el piano eléctrico.

La reconstrucción de su legado no es reciente. Surge, en gran medida, del trabajo del investigador, divulgador y colaborador de La Orquesta, José Refugio Martínez Mendoza, conocido como Dr. Flash, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien durante décadas ha documentado la vida y obra de Estrada. Columnas, artículos y libros de su autoría permiten hoy dimensionar la magnitud de un científico que, pese a todo, sigue siendo un desconocido en su propia tierra

Francisco Javier Estrada no fue un caso aislado de genialidad. Fue un ejemplo de cómo el conocimiento puede generarse en condiciones adversas, pero también de cómo puede perderse cuando no existe una estructura que lo respalde.

Mientras sus ideas eran retomadas en otras partes del mundo, en México quedaban archivadas, ignoradas o simplemente olvidadas.

Hoy, su historia no solo exige reconocimiento. Exige memoria. Porque si algo deja claro su legado, es que el problema no fue la falta de talento. Fue no saber qué hacer con él. Y sinceramente, como bien hoy se dice, “no te merecíamos Estrada”

La noche en que San Luis Potosí se adelantó al mundo

En noviembre de 1877, en el patio del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, ocurrió un episodio que difícilmente ha sido dimensionado en la historia nacional.

Durante una reunión pública organizada para recaudar fondos, Francisco Javier Estrada encendió lámparas de arco mediante un sistema eléctrico desarrollado por él mismo. La escena, descrita en crónicas de la época, no solo sorprendió a los asistentes; marcó un antes y un después en el desarrollo tecnológico del continente.

Aquella demostración significó el encendido de la primera luz eléctrica de arco en América y convirtió al edificio del Instituto en el primero en México iluminado con electricidad. En ese momento, San Luis Potosí no solo observaba el progreso: lo estaba generando.

Lo que siguió fue una serie de aplicaciones prácticas durante 1878, cuando el alumbrado eléctrico comenzó a utilizarse en eventos públicos, generando asombro en la sociedad.

Un inventor adelantado a la historia oficial

En 1886 obtuvo el privilegio (equivalente a una patente) para un sistema que permitía comunicar trenes en movimiento con estaciones ferroviarias sin necesidad de cables. La implicación técnica es clara: comunicación inalámbrica funcional en el siglo XIX

Este desarrollo ocurrió una década antes de que Guglielmo Marconi presentara avances similares en Europa. Sin embargo, el nombre que quedó en los libros fue el del italiano.No se trata de una coincidencia ni de un error menor, sino de una omisión sistemática que responde al contexto de dependencia tecnológica y cultural del México de finales del siglo XIX. Estrada no solo llegó primero: lo hizo sin respaldo industrial, sin financiamiento y sin un entorno que protegiera o proyectara su trabajo.

Dibujo del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, presentado por Estrada al Ministerio de Fomento para solicitar su patente para comunicar trenes en movimiento y del cual obtuvo la aprobación el 12 de junio de 1886.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
Decreto 9574. Decreto de patente para comunicar trenes en movimiento. Uso práctico por primera vez en el mundo de la comunicación inalámbrica por Francisco Javier Estrada.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
 

El sonido como frontera: de los teléfonos al origen del audio moderno

En la década de 1870, Estrada enfocó su trabajo en un problema que parecía secundario frente a la electricidad: la reproducción del sonido.

No lo era.

Sus experimentos lo llevaron a mejorar sistemas telefónicos existentes, desarrollar principios fundamentales del micrófono de carbón y lograr transmisiones de mayor claridad e intensidad. Estas aportaciones no solo resolvían problemas técnicos inmediatos, sino que abrían la puerta a una nueva forma de entender la comunicación.

Micrófono de carbón, desarrollado por Estrada. Siglo XIX. Colección: “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

El piano eléctrico que México no construyó

En diciembre de 1878, Estrada publicó en el periódico El Siglo XIX la descripción de un instrumento que no existía en su época: un piano eléctrico.

No se trataba de una idea abstracta. El diseño detallaba un sistema capaz de transformar vibraciones acústicas en señales eléctricas y amplificarlas mediante dispositivos electromagnéticos. Su intención era clara: llevar el sonido más allá de los límites físicos del instrumento tradicional.

No pudo construirlo.

La falta de recursos, materiales y apoyo técnico lo obligaron a hacer algo inusual: publicar el diseño completo para que alguien más pudiera desarrollarlo. En su propia carta lo advertía con claridad, temiendo que la idea fuera retomada en el extranjero sin reconocer su origen.

Ochenta años después, el piano eléctrico se desarrolló fuera de México.

El gabinete de física y la memoria que sobrevivió al abandono

Gran parte de su trabajo se desarrolló en el Gabinete de Física del Instituto Científico y Literario, un espacio que concentró instrumentos, experimentos y enseñanza científica en San Luis Potosí.

Entre esos objetos, destaca uno en particular: un fonógrafo que, según investigaciones recientes, pudo haber sido construido por el propio Estrada como parte de sus estudios sobre reproducción del sonido.

Hoy, ese instrumento se convierte en símbolo de una memoria científica que logró sobrevivir, no gracias a políticas públicas o reconocimiento institucional, sino al esfuerzo de quienes decidieron documentarla.

Aparato para el estudio de la reproducción del sonido, prototipo similar al fonógrafo, posiblemente desarrollado por Estrada. Colección “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

San Luis Potosí, más allá de Estrada

El desarrollo científico de San Luis Potosí no puede entenderse sin la figura de Francisco Javier Estrada. Lejos de ser un episodio aislado, su trabajo marcó un punto de partida que dialoga con una serie de avances que, con el paso de las décadas, consolidaron al estado como un espacio clave para la experimentación tecnológica en México.

Desde los primeros ensayos con globos aerostáticos en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por los intentos iniciales de vuelo en 1840, hasta el desarrollo de la aviación en el siglo XX, existe una línea de continuidad en la que la experimentación y la curiosidad científica fueron constantes. Esa misma lógica se extendería más adelante a los estudios de radiación cósmica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al lanzamiento del primer cohete con fines científicos en el país en 1958.

En ese entramado histórico, las aportaciones de Estrada no solo anteceden estos logros: ayudan a explicarlos. Su trabajo en electricidad, comunicación inalámbrica y reproducción del sonido no solo abrió nuevas rutas de conocimiento, sino que sentó bases técnicas y conceptuales que formarían parte del desarrollo tecnológico posterior.

Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.

También lee: El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Que siempre sí, Soledad saldrá de Interapas entre mayo y junio

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También se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del Estado de San Luis Potosí, confirmó que el municipio de Soledad de Graciano Sánchez quedará desincorporado del organismo operador Interapas entre mayo y junio, como parte del proceso acordado con autoridades metropolitanas.

El mandatario estatal explicó que el tema fue abordado recientemente en una reunión con alcaldes de la zona conurbada, donde también se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población.

La desincorporación de Soledad ya será en mayo. En mayo o junio ya termina desincorporarse Soledad en Interapas”, declaró Gallardo.

El gobernador detalló que uno de los puntos centrales es definir cómo quedarán los pozos actualmente vinculados al sistema metropolitano, así como su operación una vez concluida la separación administrativa. “Estamos trabajando en la situación de Pozos también, cómo va a quedar Pozos”, señaló.

Ricardo Gallardo Cardona, aseguró que el objetivo es alcanzar entendimientos entre los tres municipios involucrados para que ninguna colonia resulte perjudicada por la reorganización del servicio. “Esperemos que lleguen a un buen entendimiento, sobre todo por los pozos donde están colocados para que nadie de la población de ningún municipio quede afectado”, sostuvo.

La salida de Soledad de Graciano Sánchez marcará una reconfiguración importante en el esquema metropolitano del agua, en medio de reclamos ciudadanos por desabasto y presión sobre la infraestructura hidráulica.

También lee: “Estamos igual que hace 4 años”: Galindo sobre separación de Soledad del Interapas

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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