#4 Tiempos
No Basta | Columna de Germán Bautista
HABLEMOS DE DERECHOS
Todo es político, y la discapacidad, en tanto fenómeno humano y social no queda al margen de ello. Esta idea es reforzada por la máxima aristotélica “El hombre es un animal político”. Sin embargo y como ya lo hemos advertido, las personas con discapacidad hemos sido un grupo poblacional vulnerado por tradición, e históricamente excluido de los procesos sociales y políticos, lo que incide de manera directa y negativa por cuanto hace a nuestro involucramiento en la vida pública del país y en consecuencia, en los escasos espacios para participar como candidatas y candidatos a cargos de elección popular como titulares para los diferentes órdenes gubernamentales, tanto por mayoría relativa, como por votación proporcional.
En esta columna, me he abstenido de sostener posiciones políticas respecto a temáticas que a todas luces demandan más que simples reflexiones, ante las francas omisiones institucionales, a veces, probadamente intencionales. Ello, porque pretendo que mi mensaje llegue a la población en su conjunto para a partir de la reflexión, detonar la concientización y las acciones sociales, en una especie de activismo libre basado en preocupaciones genuinas y no inducidas.
No obstante, y en vísperas de las campañas electorales, se me hace difícil permanecer impasible ante lo que como personas con discapacidad podemos experimentar en el desarrollo del próximo proceso electoral, a la luz de las experiencias vividas durante 2021.
En ese año, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral publicó el acuerdo INE/CG518/2021, en acatamiento a la Sentencia dictada por la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Ello, derivado de impugnaciones mediante juicios de protección ciudadana, promovidos por algunos partidos políticos y ciudadanos, que se inconformaron contra los criterios para el registro de candidaturas previstas por el INE.
Tras diversos procesos jurídicos, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó que no sólo se debían establecer principios para prevenir, sancionar, reparar y erradicar la violencia política contra las mujeres y prever acciones afirmativas para garantizar la participación política de las personas indígenas, sino que además, debían fijarse los Lineamientos para que se establecieran las medidas afirmativas tendentes a garantizar las condiciones de igualdad sustantiva para la participación política de las personas con discapacidad, así como de otros grupos en situación de vulnerabilidad.
Mediante múltiples impugnaciones, algunos grupos como la RED Nacional de Ciegos México, litigaron sus derechos político electorales ante 16 entidades del país y a nivel nacional, logrando que se identificara una problemática toral sobre las omisiones de los OPLE, Congresos locales, INE y Congreso Federal, por la falta de acciones que garanticen las oportunidades reales por escrito en instrumentos vinculantes. Durante el proceso, algunos partidos políticos buscaron a toda costa evitar que estos grupos poblacionales tuviesen la oportunidad de participar, a pesar de tratarse de colectivos constantemente discriminados. Lógico; como dice un amigo, si el pastel se reparte entre menos personas, la rebanada es más grande, pero a mayor número de invitados, el pedacito de pastel se adelgaza.
¿Qué siguió?
Para los grupos de personas con discapacidad, instrumentalización, simulación, suplantación, incluso intentos de autoadscripción por parte de los partidos políticos. Candidatas y candidatos pretendiendo acreditar discapacidad porque no tenían un dedo, porque les dolía un brazo o la espalda, u ostentándose como personas con discapacidad psicosocial, lo que en gran medida ocurrió también con otros grupos.
El intento de autoadscripción por discapacidad es una cuestión reprobable e inadmisible; en suma, es un despropósito total, porque justamente las acciones afirmativas se proponen como una medida de resarcimiento histórico, social y por supuesto político, para dar visibilidad y establecer pisos desde donde las condiciones sean parejas y procurar alcanzar condiciones de igualdad material, atendiendo principalmente a grupos subrepresentados y excluidos. Como decía otra de mis amistades, no sólo no nos dan los espacios, sino que los pocos que logramos obtener pretenden arrebatárnoslos.
Además, la definición de discapacidad es clara al prever en el inciso e) del preámbulo de la Convención que: la discapacidad es un concepto dinámico y en evolución, y resulta de la interacción de las personas con deficiencias físicas, intelectuales, mentales y sensoriales y las barreras visibles y actitudinales existentes y persistentes en el entorno. Además, no existe la discapacidad temporal, pues el artículo 1 del ordenamiento establece el largo plazo como un criterio sine qua non, alguien puede ostentarse como persona con discapacidad.
Comprendo que los acuerdos internos y entre los partidos políticos tienen un propósito; alcanzar la tan defendida auto determinación e independencia para tomar sus propias decisiones; pero al mismo tiempo, no deben descuidar el garantizar los derechos político electorales de todas las personas, reconocidos en los tratados internacionales firmados y ratificados por el estado Mexicano. En tal sentido, es imperativo que resistan la tentación de sustituir a las personas que forman parte de los grupos históricamente subrepresentados. Es imprescindible que no sólo se discurse sobre la inclusión de la diversidad, sino que ese discurso se convierta en acciones congruentes y afines a las demandas de los tiempos actuales.
Se reconocen los esfuerzos de la institución electoral, que si bien son positivos, no son suficientes, aunque fijan las bases para intentar emparejar el terreno. Sin embargo, no puede hablarse de procesos electorales inclusivos sin campañas accesibles, sin propuestas que incluyan transversal e integralmente a las personas con discapacidad, sin participación efectiva y en igualdad de condiciones de las candidatas y candidatos con discapacidad, sin elecciones sin discriminación y sin oportunidades reales por escrito.
Como lo establece el Pacto de San José en su artículo 23, si en materia de derechos políticos, los derechos humanos no contempla de forma clara las oportunidades de goce y ejercicio, estos se encuentran vacíos, sin sustancia; entendiendo por ello que se encuentran violentados, como hoy lo reclaman las personas con discapacidad.
En este próximo proceso electoral vale la pena reflexionar y plantear algunas máximas, en aras de lograr no sólo la inclusión, sino la participación política efectiva y en igualdad de condiciones de las personas con discapacidad que decidan postularse como candidatas y candidatos a cargos de elección popular.
Si no es inclusiva, no es justicia, si no es inclusiva, no es igualdad, si no es inclusiva, no es democracia.
También lee: Los Ajustes Razonables | Columna de Germán Bautista
#4 Tiempos
La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano
Mejor dormir
Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.
Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.
En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.
Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.
Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.
Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.
Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.
Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.
Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.
Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.
«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.
Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud
Lee también: Otro año de mi vida | Columna de Carlos López Medrano
#4 Tiempos
Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas.
Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias.
Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.
La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal , sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.
En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir.
Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.
Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.
Lee también: Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
“Ya cállate, tenías razón” | Apuntes de Jorge Saldaña
¡Ah culto público! Buen día y compañeros espero de bienestar:
Luego de unos días por aquí y por allá, regreso dichoso de hablarles. ¿Andan en grillas? Se pasan siendo tan temprano de enero.
Empezaré por el señor gobernador Gallardo que bien sabe, es mi bendición y maldición enterarme de todo: una llamada lo hizo decidir. No, no va la Ley gobernadora y qué bueno. ¿Y para qué? Diría Napoleón con José José.
Lo dije en privado y en público y eso me queda de satisfacción. La señora y senadora Ruth le puede ganar a todos y a todas. Esa ley iba a causarle nada más oposición en todos los niveles por su percepción de “imposicón” (Ese CEEPAC de veras…jajaja)
Qué bueno que lo pensaron bien y ¿pues cómo no? si llamada fue clara: ganas ahorita o te gano después. Punto.
Morena local como sea (Dicen que el gobernador Gallardo hasta un Ron Potosí mandó a Gabino Morales).
Lo que sí hay que pensar es en no confiar mucho los Verdes de los de yate. Esos lo usan y ya. (Los yates).
Para el 2027 se abren de nuevo todas las posibilidades y ¿qué mejor?
Si alguien no lo pensó pues yo tampoco: el que tenga la estructura gallardista va a ganar, y solo hay una condición: no abrir los cajones.
El color es lo de menos. El triángulo dorado que se llama Soledad, capital (ahí si con Ruth porque no son casualidad las fotos de Galindo y Ricardo ni los 800 millones para la capital) Pozos y Villa de Reyes, no son cualquier cosa.
¿Todo cambia? Sí. Todo. Pero no tanto. El Gallardismo junto a Morena solo tiene un hombre y nombre para la gubernatura (luego se los digo pero empieza con Juan)
Mujeres tienen varias cartas: desde mi tía Leonor, hasta la maestra Lola.
Oposiciones pues Galindo y ya. (Con el que prefiere entenderse que con otros y otras) y si me apuran pues con el que haga contraste, entendimiento y punto.
¿Y la familia? Bien gracias. Don Ricardo feliz de que su nuera sea alcaldesa…y ya.
En estos días y como para cambiar de temas, y para no ser el “ya cállate, tenías razón” pues deje les cuento mejor de crayolas.
Yo no tuve tiempo de colores, pero Holbox y León me enseñaron en tonos de grises y nada más. Por algo se empieza. Los arcoíris luego.
¿La uni? Que weba… es la única rectoría con pensamiento de pobreza en años. (Hasta Mario García, al que Marcelo le abonaba hasta casi en 31 de diciembre, hizo “El Bicentenario)
Hace poco hablé sobre las “Las dos promesas” y son las siguientes: Fabian no quiere 846 millones, le prometieron 84 mitad y mitad para la próxima rectora si es que se deja ganar. (No la menciono porque me da una flojera enorme responder sus solicitudes de réplica).
El rector pues tiene “vicerrectoras”,”vicerrectores”, sabelotodos y sabelotodas a su alrededor. ¿Para qué necesita más? Suerte. Perdiendo 86, con 189 menos y un amparo en contra para que los estudiantes no paguen, ojalá no le haya tocado además poner los tamales.
Seguro tomarán la mejor decisión. Igual que Ricardo mañana. (Hoy)
¿INTERAPAS? Feliz. No hay cosa mejor que le pueda pasar que Soledad se vaya y Pozos también. ¿A quien le van a echar la culpa ahora?
Yo mientras, si usted me lo permite o no, “voyatrair” el pelo suelto.
Hasta la próxima. (Ha que por cierto, que que la próxima puede ser desde la Pila, pero mire que me van a caer de maravilla 30 días de escribirle a lápiz y papel una iniciativa que traigo sobre que los y las jueces también tomen en cuenta la voz del afectado en las órdenes de restricción cuando se compruebe que el caballero jamás buscó a la dama)
Yo soy Jorge Saldaña.
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