enero 29, 2026

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#4 Tiempos

Montaje gubernamental ridículo con esculturitas | Columna de Jorge Ramírez

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ENREDARTE.

Sin anuncio ni convocatoria a la ciudadanía; con ingreso a una zarzuela, no por la puerta del día, sino por una ventana posterior; al amparo de la noche, como si de asaltantes se tratara, el pasado viernes 18 por la noche, en el Jardín de Tequis de la capital potosina, se inauguró una exposición con piezas de gran formato.

Por si se le puede sacar rajada pre-electorera en favor de su sobrino Xavier Nava, el ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta -responsable del acto, en tanto promovido por el Consejo del Centro Histórico (CCHSLP) a su cargo-, consiguió incluir en el evento de formato peña/calderonista (a distancia del público; en este caso sin él), al gobernador del Estado Juan Manuel Carreras, a su sobrino Xavier, desde luego, a Miguel Torruco Marqués, secretario federal de turismo y a Christofer Landau, embajador de Estados Unidos en México

Vale reiterar, al amparo de la noche y sin público. ¿A qué o a quién le temen? Es cierto, numerosos creativos potosinos de diversas disciplinas artísticas están molestos y hasta circuló un desplegado con firmas de rechazo.

Si la comitiva también degustó chocolates Costanzo (acaso cenó enchiladas potosinas y bebió mezcal quitapenas) es anécdota desaprovechada por las secciones de “frivolité” en impresos habituados a publicar boletines en formato de noticia de auto aplauso; ah, pero el evento era a la sorda.

Se consignó, en cambio sin gran relieve, la visita al día siguiente a Real de Catorce del grueso de los foráneos incluidos en la comitiva, acompañados por el gobernador Carreras y su esposa. Este acto sí a plena luz del día y motivo principal para ellos de su estancia en territorio potosino. A la francachela sí asistió, congruente a su costumbre, en calidad –también habitual- de florero, el sobreasalariado secretario de Cultura Armando Herrera.

El evento “cultural” de la noche precedente fue un margallate: “hazme el paro de ir a conocer el Jardín de Tequis –te meto en la foto- y te picho la cena”. Chamaqueados fueron rentados sin su consentimiento para avalar un descompasado acto con tufo politcursi electorero.

El autor de estas líneas, hizo indagatorias en días pasado y publicó lo siguiente:

 

Al estilo carlosalinista: ni los veo ni los oigo

  • La página oficial del CCHSLP no dedica algún reglón o imagen al tema. Tal parece que no fuera de su competencia o lo quiere disimular.
  • Tampoco se sabe, si es parte del cursi lema “Carranza se pone guapa”, competencia de su sobrino el munícipe Xavier Nava. ¿De parte de y para quién, a qué costo, con cuál propósito se importa la fiebre escultórica?
  • Agregado: Xavier es ya visto como el delfín, ya muy visto, sancochado y ventajoso del gobernador actual, con el soporte del ex gobernador, tío aludido.
  • Se trata, según informó Juan Antonio Segovia, integrante del grupo en Foro social de IHSLP, y estudiante de conservación y restauración en UASLP, no de una sino de varias exposiciones temporales, de las cuales Camorlinga es el único escultor amateur; quienes vendrán, sí tienen trayectoria.
  • La comunidad artística potosina no fue tomada en cuenta para opinar ni se incluye a destacados escultores locales para adquirir o, al menos, exhibir su trabajo.
  • La muestra inaugurada se titula “Homus”; conformada por 4 piezas realizadas por el escultor aficionado (con estudios de arquitectura) David Camorlinga Tagle, de 37 años de edad, nacido en la ciudad de México.
  • Agregado: hay otras dos piezas de mucha mejor factura sin cédula de identificación; una en la esquina sur-oriente del jardín con lenguaje imitativo al de Leonora Carrignton; la otra, ubicada en la esquina del templo de Tequis, puede ser la habitualmente exhibida en un entrepiso del Teatro de la Paz o una igual o similar, de Jorge Marín.
  • El trabajo de Camorlinga, predominante en otros sitios, es de volúmenes de pequeño y mediano formato para galería; es decorativo y carente de la carga conceptual y/o creativa requerida por el arte contemporáneo.
  • Por excepción, el arquitecto y escultor empírico aludido, tiene una producción imitativa más artesanal que artística. Hasta el momento, ha expuesto en galerías, recintos académicos y en un solo museo de Toluca. Hasta hoy en ningún museo importante de arte moderno o contemporáneo del país.
  • Ninguno potosino de menos ni más de 37 años, ni aun teniendo formación como escultor y trayectoria consolidada, está incluido en ese no informado programa, cuyo costo también se desconoce.

 

 

“Sale el peine”

Durante el fin de semana, sin desmentido posterior, circularon comentarios de Roberto Naif, vocero durante el mando del ex gobernador Fernando Toranzo:

Naif afirma que las cuatro piezas del escultor aficionado Camorlinga (las otras dos, las buenas, lucen fuera del trato) son objetos donados o prestados (ah desinformación, atole de cultivo para la especulación) por Industrial Minera México (IMMSA); empresa en la localidad instalada en el conurbado poblado minero de Morales y es una de las cortesías en agradecimiento al no consultado municipio porque su abogado, el ex gobernador Unzueta, medió ante el alcalde Xavier (Nava) –su sobrino político- para fraccionar –sin remediar la contaminación de lugar- una enorme extensión de sus antiguos espacios para procesamientos mineros. “Cómo es posible, afirma Kuri, que el @JMCarrerasGob(ernador) permita que el controvertido ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta, use el membrete del Centro Histórico y lo convierta en una oficina de relaciones públicas (para) una minera que ha contaminado a la ciudad por décadas. ¿Y los ecologistas dónde están? ¡Callados o encubiertos!”. El objetico, agrega, es fraccionar un área contaminada, como es la antigua Asarco.

Cabe agregar: IMMSA, empresa de Germán Larrea tercer hombre más acaudalado de México, es la misma causante –por probada negligencia- del accidente en febrero de 2006 que costó la vida en Pasta de Conchos a 65 mineros; misma empresa que contaminó una zona agrícola en territorio yaqui, al derramar 40 millones de litros de sulfato de cobre al afluente del río Bacanuchi y el río Sonora contaminó 5 mil 573 hectáreas de cultivo, afectó 72 mil 755 cabezas de ganado y provocó daños en la piel, vías respiratorias, riñones y aparato digestivo al menos a 381 sonorenses. Empresa IMMSA, también con reclamos en Perú y la India por excesos similares.

Ah, pero aquí contribuye IMMSA a lavar procesos preelectorales con un performance con visos artísticos. Y… la secretaría de ¿Cultura?

Aún no inicia campaña Xavier y en colusión con el tío, ya le impone a la capital potosina cuotas de sacrificio en beneficio de unos cuantos de la clase social privilegiada de donde procede y para cuyos intereses parece servir de manera prioritaria. Más lo que se acumule si nos despojan también de la Sierra de San Miguelito.

 

Más contexto

Roberto Naif, además, rememora una nota periodística de Martín Rodríguez publicada por el diario Pulso a principios el 31 de enero de este 2020. Estos son algunos de sus párrafos referidos al caso:

Un valor aproximado total de mil 500 millones de dólares de inversión en los próximos diez años es el calculado para el mega desarrollo habitacional, comercial, de calles abiertas y parques planteado para el desarrollo inmobiliario “Plan San Luis”, creado por Grupo México, en sus terrenos desocupados de las plantas de cobre y arsénico, informó Vidal Muhech Dip, responsable del proyecto de construcción.

El proceso de remediación, hasta ahora ha costado 60 millones de dólares y la inversión inicial por aportación directa de Grupo México está calculada para un costo de 50 millones de dólares.

El predio está delimitado por la Avenida Hernán Cortés, el Arroyo de las Vírgenes, los límites con el parque de Morales y el Anillo Periférico poniente, hasta Capulines.

 

La nota incluye las consabidas y habituales promesas forestadoras y límpidas para conseguir acuerdos, mientras, bajo la mesa, con argucias leguleyas (o de abogansters y contadores a modo) todo queda en letra incumplida.

 

Despedida

Acá en Puebloquieto potosino, inducido a la mustiedad desde las pretensiones aristocratizantes de élite/petate; acá uno quisiera admirar y querer a su gobernanza y ex; pero ella no nos quiere ni se quiere; se engaña cuando nos engaña.

Numerosos territorios del país y sus mandantes buscan salir del enlodadero. Acá, al contrario, se maquilla con despropósitos pragmáticos.

También puedes leer: ¿Para quién?, CONAGO, oropel de unas horas | Jorge Ramírez Pardo

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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