mayo 7, 2026

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Manuelito y la potosinidad | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

A Manuelito no se le mueve un pelo. Siempre bien peinadito va y regresa de la escuela con el uniforme limpio, él sí es obediente, él sí se come toda su sopita, hay dieces en su boleta y no pelea con su hermanita.

Quiere ser ingeniero como su papá. Acude a Tequis los domingos con los zapatos boleados, dice por favor y buenas tardes sin que se lo pida su mamá, asiste a un buen colegio en donde se hace de amiguitos iguales.

Estudió lo que se esperaba, hizo lo que se esperaba, se portó como se esperaba, se casó como se esperaba. Su vida ha sido vivida millones de veces. Pese a ello, cree que es un potosino  muy particular, y lo demuestra. Es de los que usa a conveniencia el que cree que es su mejor apellido, el que suena, el que lo incluye en los mejores círculos, por el que le gusta ser reconocido. Quiere pertenecer aunque sea desde el falso arraigo. Todo sirve. Hay que encajar. Es el potosino atrapado en vivir para siempre en los tiernos noventas. 

Desmiéntame si no, pululan por ahí los Manuelitos, esos espejos de una supuesta potosinidad tratada y desmenuzada por décadas por historiadores, poetas, arquitectos, estudiosos, periodistas, memes y chascarrillos.

Son esos que votan siempre por el PAN por puro status.  Los que no saludan aunque lo conozcan e incluso les causa resquemor pensar distinto y más allá, peor: que se enteren los demás que lo hacen. Imagínese.

Durante algún tiempo, bajo las circunstancias históricas, formaron una rebeldía local, cerrada, conservadora, almidonada, clasista, ñoña, hipocritona, amalgamada en una serie de rituales de buenas costumbres sentadas en poses, fundamentadas en “el qué dirán”. Fueron la rebeldía a lo que parecía distinto a su propia especie.

Manuelito se quedó a vivir para siempre en en esos años en los que no hay espacio para gays ni lesbianas (qué barbaridad) los embarazos en adolescentes se llaman “retiros” y el aborto, cuando se ocupa, es bien escondido, jamás admitido. Los pecados no se premian en el Baile de las Rosas del Deportivo Potosino. 

La potosinidad de Manuelito se respira. Huele a clase media aspiracional, a sala plástica burgués de los ochentas. A comparsas en el club, a lanceros en la Lonja. La potosinidad de Manuelito pretende sonar a plática sobre Baéz Lozano pero se tararea en la frivolidad de No controles con Flans. No controles porque a todo el mundo gusta, y si a todo el mundo gusta, es a donde hay que pertenecer. 

La potosinidad de Manuelito sabe a rompope Coronado, a gorditas de Morales, a tacos rojos de doña Juanita, a enchiladas potosinas. Aspira a la casa de los Rangel.

Por geografía o generación, sí, muchos tenemos algo de Manuelito, pero caray, no todos somos Manuelito. 

Luego de la inestabilidad política generada en el enfrentamiento buenos contra malos, navistas contra priistas, curros contra huastecos, ricos contra pobres, herederos contra depauperados, la ciudad emprendió su crecimiento y amplió sus horizontes. 

Llegaron nuevas familias a las que poco importan los buenos modales de Manuelito. Valoran nada los apellidos de abolengo potosinos, crecieron fortunas, se abrieron nuevos espacios, creció la ciudad, hubo nuevas escuelas, nuevos tiempos, nuevos códigos.

El perfume de la potosinidad se quedó corto a Carranza, Las Lomas, Tequis y Tangamanga. Se cruzaron las fronteras. Hoy vivimos en San Luis muchas más personas que las que quisiera aceptar la burbuja noventera de Manuelito.

El sabor del abolengo, de los bailes, de la fusión de los apellidos, de los círculos sociales apretados, nada tienen que ver con el San Luis del dos mil veintiuno.

En nada se parece el perfume de la señora con acción en Lomas con las miles  de mujeres que huelen a sudor y que trabajan doble turno en la Zona Industrial.

Las residencias de los emparentados distan mucho en todos los sentidos de las docenas y docenas de colonias en Pozos, de los centros comerciales del Oriente, de la vida sin poses, de la gente sin tiempo para quedar bien, de la gente que existe al exterior de las fronteras clasistas.

No son “niños bien” ni les interesa serlo. Les interesa “vivir bien” y también están formando su rebeldía.

La causa de Manuelito, la que dio sentido a su vida vivida millones de veces, ha dejado de tener sentido en una ciudad del tamaño de la nuestra.

Como en los noventas, como en los años del navismo y el frenteciviquismo auténtico, la rebeldía quiere combatir combatir a los caciques. Sí, hay que combatir a los que se han mantenido, transexenalmente en el poder y tras del mismo. Hay que enfrentarse al régimen, pero ¿Quién representa al régimen caciquil hoy en día?

Son los valerosos contra los poderosos. Los unos pocos de la burbuja contra los miles que no necesitan del status ni de la pose, sino de la justicia y de las oportunidades. Se quieren derechos y no privilegios.

La monarquía de los apellidos involucrados en política está cavando su tumba y su fin en San Luis Potosí. La arquitectura oligárquica conservadora se resiste, quiere seguir produciendo Manuelitos.

A los que despojan la tierra, pactan con el poder, se eternizan en los puestos, hacen negocios y se enriquecen vilmente, los combatió fuerte el navismo, aquel de los noventas.

Hoy los bandos están intercambiados, y hay una nueva rebelión enfrente. Nadie la quiere ver, pero respira, existe, se mueve, opina y vota.

¿A dónde irá a parar Manuelito? ¿Quiénes son los verdaderos caciques y quienes los verdaderos rebeldes?

La que viene, huele a una elección sin límites. A un choque de trenes generacional y al combate de dos narrativas: la de los que se dicen buenos contra los que los buenos les llaman malos. El San Luis conservador, cómplice de los auténticos caciques, contra la corriente de un nuevo esbozo de historia potosina. La mejor causa ya no está en el mismo bando.

El espacio para vivir en el pasado se vuelve más pequeño, poderoso, pero pequeño. Las ganas de recambio y de revolución generacional y de progreso ideológico se está ensanchando aunque no se quiera ver.

Hay más potosinos queriendo empleo, que fraccionando en el poniente privilegiado. Hay más clamando seguridad, que amigos de los de siempre haciendo negocios millonarios al cobijo de la autoridad. Hay más pidiendo una gota de agua, que desarrollos completos que no pagan ni un centavo por el líquido que llena sus albercas. Hay más potosinos sentados en una sala de hospital rogando atención, que los que esperan comprar una acción en clubes privados.

Viene una desgarradora polarización de dos verdades que a tambor batiente anuncia una ingobernabilidad desestabilizadora. Ojalá que me equivoque.

Esos de enfrente son los de siempre. ¿De qué lado está sentado usted? No hay no potosinidad, esa es imposible erradicarla del ADN citadino, pero está llegando el tiempo de su mutación y evolución.

Hasta la próxima, Culto Público, que le tengo muchos y muy buenos Bemoles.

@jfsh007

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“La música y los valores unen a México y Corea del Sur”: Sheinbaum recibe a BTS en Palacio Nacional

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De acuerdo con la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México se registró una afluencia de cerca de 50 mil personas en el Zócalo capitalino y el evento concluyó sin incidentes

Por: Redacción

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, recibió en Palacio Nacional al grupo BTS, cuyos integrantes saludaron desde un balcón a las 50 mil personas que asistieron al Zócalo capitalino.

“Con una hermosa sencillez BTS saludó a su ‘A.R.M.Y’ y a cerca de 50 mil personas que se congregaron en el Zócalo para saludarles. Me da mucha alegría haber podido darles este momento de júbilo. El grupo transmite en sus canciones mensajes positivos que fomentan una cultura de paz e inclusión”, informó a través de sus redes sociales.

La Jefa del Ejecutivo Federal reconoció a la agrupación como una de las más queridas por las y los jóvenes de México. “La música y los valores unen a México y Corea del Sur”, agregó.

De acuerdo con la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México (SECGOB) el evento concluyó sin incidentes, gracias a que se implementó un operativo interinstitucional que salvaguardó la integridad de los 50 mil asistentes y de la ciudadanía en general.

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¿Como para qué fabricar mártires? | Apuntes de Jorge Saldaña

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Con la iniciativa de pedir como requisito un examen de control y confianza que expide el poder ejecutivo ¿Quién, aparentemente (y lo subrayo) se beneficiaría ? Le doy una pista: no es la ciudadanía ni es el gobernador.

Culto Público, hijos del detector del Metil y del metal:

Ayer, cuando lo leí por primera vez pensé que era Feic nius. Me reí incrédulo. Luego lo verifiqué y pensé: naaaaa (así digo “no” cuando dudo lo que pienso), ¿Es neta? Ok, no se oye mal…pero en eso estaba cuando me llamaron, vía oficial, para confirmar si tenía la información. Dios misericordioso…es real.

Ya no supe si reír o llorar. Me sentí como Canio, el payaso, (aunque por distintas razones) o como Garrick, el de Juan de Dios Peza (el de “cambiadme la receta”).

Pero basta de dramas y vamos al punto:

El diputado Héctor Serrano Cortés presentó ayer en el Congreso una propuesta que suena impecable en el papel y que, letras más o letras menos, dice que todos los aspirantes a cargos de elección popular —desde una regiduría hasta la gubernatura— deberán pasar exámenes de control de confianza antes de ser registrados como candidatos.

Pruebas psicológicas para que no estén tocadiscos, poligráficas para que no echen mentiras, toxicológicas para que no anden pachecos, y análisis socioeconómico para ver si lo que ganan corresponde a como viven.

Todo un aparato. Toda una medida institucional para evitar que pillos, malandrines, viciosos, loquitos, tranzas o cosas peores, lleguen a cargos públicos.

Miren, Culto Público, yo quiero entender la intención, y hasta me gustaría creerla.

Y es que tal como presentan la iniciativa, parece que es muy noble porque trata de blindar la elección que viene de sujetos indeseables.

¿Quién podría estar en contra de eso? Nadie, al contrario, la propuesta planteada así, pues se merecería aplausos, bravos y a la bio a la bao y a la bimbomba… Ra, ra, (Bis.) (Bis.) (Bis.)

Pero antes del confeti hay que detenerse en un pequeño detalle: no vivimos en una esfera color de rosa ni tenemos 5 años, por lo tanto volvamos a poner los pies en la tierra y pensemos el asunto más despacio y con mayor criterio….

Una pregunta: ¿Quién, aparentemente (y lo subrayo) se beneficiaría de este nuevo requisito? Le doy una pista: no es la ciudadanía ni es el gobernador.

Claro, los malpensados y críticos alegarán -justificadamente- que es una iniciativa con una intención ulterior, y que el beneficiado es el poder ejecutivo al darle la capacidad de decir quién puede participar o quién no y le explico:

La propuesta exige como requisito para ser candidato que el resultado de las pruebas de confianza mencionadas, sean emitidas por el Centro de Evaluación de Control y Confianza, un órgano que depende ¿de quién cree? de la Secretaría General de Gobierno.

¿Ahora me entiende mi confusión entre frustración y risa, Culto Público?

Está bien fácil, al depender las candidaturas de un documento que expide el ejecutivo, la narrativa contra Ricardo Gallardo se escribe sola: “El gobernador quiere decidir quién participa y quién no”.

¿Qué necesidad?

Y por si se lo siguen preguntando, aquí va la respuesta de quién resulta favorecido con esta iniciativa: Todos los opositores al Verde.

Bueno, en una de esas hasta el Batman de Tanquián regresa y si me lo permite, vamos a usarlo de ejemplo:

Ese que anda en campaña diciendo que no anda en campaña. El señalado por contratos turbios con Pemex. El involucrado en lavado de dinero. El que tiene tanto que explicar sobre el origen de sus recursos que Washington se pondría en alerta si alguien preguntara demasiado fuerte.

Ese señor, Culto Público, no pasa un control de confianza ni en la salida de una tienda departamental. Si lo conectan al polígrafo, el aparato pide su liquidación y presenta renuncia. Si le preguntan por su entorno socioeconómico, la respuesta generaría una investigación internacional.

Y ese perfil de ejemplo, junto con todos los de su calibre, los que tienen cola que les pisen, o los que saben que no pasarán los exámenes, serán los primeros en hacer fiesta si la iniciativa en cuestión se aprueba.

¿Por qué? Pregunta sencilla. Respuesta sencilla.

Porque no hay mejor oportunidad para hacerse el mártir.

No importa que el señor Zumaya u otros aspirantes no aprueben ninguno de los exámenes.

Reprobar es oro puro para el discurso: “El Estado no me deja participar” “Gallardo me tiene miedo” “Ese requisito lo pusieron porque saben que les gano” “Quieren el camino libre.”

Con eso ya tienen narrativa para medio año de campaña victimista, con dramatismo incluido y costo político cobrado al jefe del ejecutivo.

No hace falta ser politólogo de Harvard para ver el tiro, y sin embargo, aquí estamos.

Y aquí es donde me guardo la risa.

El diputado Serrano Cortés no es un recién llegado. Es un hombre de colmillo curtido en estas lides, de los que conocen el terreno antes de pisarlo, de los que saben que en política las iniciativas no solo se leen en tribuna: se leen entre líneas, se leen hacia adelante y se leen en los periódicos del día siguiente.

Entonces, la pregunta que no me puedo quitar de encima es ¿qué no vieron o qué no estamos viendo?

No importa la respuesta, el resultado es el mismo: la iniciativa, incluso si no se aprueba, pone al Estado, al Partido Verde y al gobernador en el centro de la diana.

Lo de menos es el debate jurídico que venga. Lo grave es el desgaste político innecesario, ese que no se lo va a cargar el legislativo.

¿De qué vale que los números les den ventaja de más de 20 puntos a un proyecto  si parece —sea o no sea cierto— que ese proyecto quiere deshacerse a cualquier costo de sus rivales?

Primero la mal llamada Ley Esposa que tuvo que vetarse, y ahora esto, que seguro pronto van a llamar algo como “Ley Mártires”, “Ley Palomeo”, o la peor: “Ley Miedo”. Hagan sus apuestas.

¿Qué necesidad de impulsar algo que se parece a un discrecional “tu entras, tu no”?

Es entonces que uno se pregunta, y lo digo con genuina preocupación y sin ánimo de ofender a nadie: ¿Qué no hay ya quién se atreva a decirle al mandatario lo que se ve desde afuera, o a darle siquiera un análisis básico de cálculo?

No es que el ejecutivo tenga que conocer las iniciativas del legislativo pero…de verdad su amigo el diputado Héctor Serrano, no por obligación, sino por cortesía y confianza ¿no intercambió ideas con Ricardo antes de presentar la iniciativa?

A veces el mejor favor que le puede hacer alguien a un amigo es decirle: hermano, ¿para qué?

Los ciudadanos potosinos no somos niños. Sabemos quién tiene cola que le pisen. No necesitamos polígrafo para detectarlo: ellos mismos se delatan. No necesitamos análisis socioeconómico: ellos mismos lo presumen.

Para ya irme dejo esto aquí para quien lo quiera y me retiro despacito: Háganse un favor, no autogeneren oposición innecesaria a un movimiento que tanto ha transformado este estado. A veces lo que parece una idea brillante puede ser un error estratégico y la mejor arma del contrincante.

Si hubiera diputados mala onda, mala leche, o maquiavélicos…hasta lo aprobarían de inmediato, ganarían 2×1. Lo bueno es que no los hay.

Hasta la próxima. Yo soy Jorge Saldaña.

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Costo de asfalto golpea presupuesto de obras en SLP

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La administración estatal busca alternativas ante alza de precios de derivados del petróleo

Por: Redacción

El encarecimiento global de los derivados del petróleo alcanzó las arcas públicas del estado, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona reveló que el costo del asfalto se disparó un 60%, lo que llevó a la administración estatal a realizar reajustes financieros críticos para no detener proyectos de infraestructura clave, como las laterales de la Carretera 57.

De acuerdo con el mandatario, mientras que otros insumos para la construcción se mantuvieron estables, el asfalto —insumo vital para la conectividad terrestre— sufrió un incremento desproporcionado derivado de la volatilidad en los precios internacionales del crudo.

“Nos pegó poquito en el tema de los costos del asfalto… se disparó un 60%. Eso nos hizo un reajuste precisamente en las laterales de la Carretera 57“, admitió Gallardo Cardona.

​A pesar del boquete financiero que representa este aumento, el gobierno estatal aseguró que la obra en la Carretera 57 no se detendrá

. Actualmente, se mantiene un despliegue constante de maquinaria y pipas de asfalto para concluir los trabajos.

El compromiso del Ejecutivo es entregar estas laterales en un plazo máximo de 15 días, por lo que buscan mitigar el impacto que el retraso en la obra podría generar en el tráfico de una de las arterias más importantes del país.

​Este ajuste presupuestario coincide con la entrega de infraestructura en la Huasteca potosina, donde municipios como Aquismón esperan la inauguración de nuevas carreteras y unidades deportivas.

El reto para el cierre del semestre será mantener el ritmo de obra pública en el resto de las zonas del estado sin que el precio de los materiales comprometa la viabilidad de nuevos proyectos.

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Opinión

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