abril 18, 2026

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Manuelito y la potosinidad | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

A Manuelito no se le mueve un pelo. Siempre bien peinadito va y regresa de la escuela con el uniforme limpio, él sí es obediente, él sí se come toda su sopita, hay dieces en su boleta y no pelea con su hermanita.

Quiere ser ingeniero como su papá. Acude a Tequis los domingos con los zapatos boleados, dice por favor y buenas tardes sin que se lo pida su mamá, asiste a un buen colegio en donde se hace de amiguitos iguales.

Estudió lo que se esperaba, hizo lo que se esperaba, se portó como se esperaba, se casó como se esperaba. Su vida ha sido vivida millones de veces. Pese a ello, cree que es un potosino  muy particular, y lo demuestra. Es de los que usa a conveniencia el que cree que es su mejor apellido, el que suena, el que lo incluye en los mejores círculos, por el que le gusta ser reconocido. Quiere pertenecer aunque sea desde el falso arraigo. Todo sirve. Hay que encajar. Es el potosino atrapado en vivir para siempre en los tiernos noventas. 

Desmiéntame si no, pululan por ahí los Manuelitos, esos espejos de una supuesta potosinidad tratada y desmenuzada por décadas por historiadores, poetas, arquitectos, estudiosos, periodistas, memes y chascarrillos.

Son esos que votan siempre por el PAN por puro status.  Los que no saludan aunque lo conozcan e incluso les causa resquemor pensar distinto y más allá, peor: que se enteren los demás que lo hacen. Imagínese.

Durante algún tiempo, bajo las circunstancias históricas, formaron una rebeldía local, cerrada, conservadora, almidonada, clasista, ñoña, hipocritona, amalgamada en una serie de rituales de buenas costumbres sentadas en poses, fundamentadas en “el qué dirán”. Fueron la rebeldía a lo que parecía distinto a su propia especie.

Manuelito se quedó a vivir para siempre en en esos años en los que no hay espacio para gays ni lesbianas (qué barbaridad) los embarazos en adolescentes se llaman “retiros” y el aborto, cuando se ocupa, es bien escondido, jamás admitido. Los pecados no se premian en el Baile de las Rosas del Deportivo Potosino. 

La potosinidad de Manuelito se respira. Huele a clase media aspiracional, a sala plástica burgués de los ochentas. A comparsas en el club, a lanceros en la Lonja. La potosinidad de Manuelito pretende sonar a plática sobre Baéz Lozano pero se tararea en la frivolidad de No controles con Flans. No controles porque a todo el mundo gusta, y si a todo el mundo gusta, es a donde hay que pertenecer. 

La potosinidad de Manuelito sabe a rompope Coronado, a gorditas de Morales, a tacos rojos de doña Juanita, a enchiladas potosinas. Aspira a la casa de los Rangel.

Por geografía o generación, sí, muchos tenemos algo de Manuelito, pero caray, no todos somos Manuelito. 

Luego de la inestabilidad política generada en el enfrentamiento buenos contra malos, navistas contra priistas, curros contra huastecos, ricos contra pobres, herederos contra depauperados, la ciudad emprendió su crecimiento y amplió sus horizontes. 

Llegaron nuevas familias a las que poco importan los buenos modales de Manuelito. Valoran nada los apellidos de abolengo potosinos, crecieron fortunas, se abrieron nuevos espacios, creció la ciudad, hubo nuevas escuelas, nuevos tiempos, nuevos códigos.

El perfume de la potosinidad se quedó corto a Carranza, Las Lomas, Tequis y Tangamanga. Se cruzaron las fronteras. Hoy vivimos en San Luis muchas más personas que las que quisiera aceptar la burbuja noventera de Manuelito.

El sabor del abolengo, de los bailes, de la fusión de los apellidos, de los círculos sociales apretados, nada tienen que ver con el San Luis del dos mil veintiuno.

En nada se parece el perfume de la señora con acción en Lomas con las miles  de mujeres que huelen a sudor y que trabajan doble turno en la Zona Industrial.

Las residencias de los emparentados distan mucho en todos los sentidos de las docenas y docenas de colonias en Pozos, de los centros comerciales del Oriente, de la vida sin poses, de la gente sin tiempo para quedar bien, de la gente que existe al exterior de las fronteras clasistas.

No son “niños bien” ni les interesa serlo. Les interesa “vivir bien” y también están formando su rebeldía.

La causa de Manuelito, la que dio sentido a su vida vivida millones de veces, ha dejado de tener sentido en una ciudad del tamaño de la nuestra.

Como en los noventas, como en los años del navismo y el frenteciviquismo auténtico, la rebeldía quiere combatir combatir a los caciques. Sí, hay que combatir a los que se han mantenido, transexenalmente en el poder y tras del mismo. Hay que enfrentarse al régimen, pero ¿Quién representa al régimen caciquil hoy en día?

Son los valerosos contra los poderosos. Los unos pocos de la burbuja contra los miles que no necesitan del status ni de la pose, sino de la justicia y de las oportunidades. Se quieren derechos y no privilegios.

La monarquía de los apellidos involucrados en política está cavando su tumba y su fin en San Luis Potosí. La arquitectura oligárquica conservadora se resiste, quiere seguir produciendo Manuelitos.

A los que despojan la tierra, pactan con el poder, se eternizan en los puestos, hacen negocios y se enriquecen vilmente, los combatió fuerte el navismo, aquel de los noventas.

Hoy los bandos están intercambiados, y hay una nueva rebelión enfrente. Nadie la quiere ver, pero respira, existe, se mueve, opina y vota.

¿A dónde irá a parar Manuelito? ¿Quiénes son los verdaderos caciques y quienes los verdaderos rebeldes?

La que viene, huele a una elección sin límites. A un choque de trenes generacional y al combate de dos narrativas: la de los que se dicen buenos contra los que los buenos les llaman malos. El San Luis conservador, cómplice de los auténticos caciques, contra la corriente de un nuevo esbozo de historia potosina. La mejor causa ya no está en el mismo bando.

El espacio para vivir en el pasado se vuelve más pequeño, poderoso, pero pequeño. Las ganas de recambio y de revolución generacional y de progreso ideológico se está ensanchando aunque no se quiera ver.

Hay más potosinos queriendo empleo, que fraccionando en el poniente privilegiado. Hay más clamando seguridad, que amigos de los de siempre haciendo negocios millonarios al cobijo de la autoridad. Hay más pidiendo una gota de agua, que desarrollos completos que no pagan ni un centavo por el líquido que llena sus albercas. Hay más potosinos sentados en una sala de hospital rogando atención, que los que esperan comprar una acción en clubes privados.

Viene una desgarradora polarización de dos verdades que a tambor batiente anuncia una ingobernabilidad desestabilizadora. Ojalá que me equivoque.

Esos de enfrente son los de siempre. ¿De qué lado está sentado usted? No hay no potosinidad, esa es imposible erradicarla del ADN citadino, pero está llegando el tiempo de su mutación y evolución.

Hasta la próxima, Culto Público, que le tengo muchos y muy buenos Bemoles.

@jfsh007

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El segundo apellido de Ruth González. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la bendición de ser únicos e irrepetibles:

Vámonos rapidito y al fondo, que para análisis superficiales no hay tiempo.

El martes, la Senadora Ruth González Silva —y subrayo el apellido, porque el “de Gallardo” ya ni se usa y para nuestra era eso parece haberse convertido en un inútil grillete retórico— puso las diéresis sobre las “us” (lo de las íes ya es lugar común) y dejó claro que la decisión de buscar la candidatura al gobierno potosino por el Verde le pertenece a ella, y a nadie más y miren que se lo aplaudo, no por cortesía, sino por honestidad intelectual y respeto al derecho de las y los individuos a tener personalidad y conciencia propia.

¿A qué me refiero? A algo que nadie ha dicho y ya es hora de que alguien lo haga y rompa el cristal:

Creo que reducir a Ruth González Silva a una simple prolongación del proyecto de su marido es una falta de respeto a la personalidad de una mujer que tiene más virtudes que haber firmado el acta de su matrimonio.

Pienso que eso de encasillar a una mujer a su apellido de casada es un vicio que ya no cabe en nuestra política y ya lo escribió Simone de Beauvoir: “No se nace instrumento, se llega a serlo cuando los demás deciden que lo eres”. Y Ruth, con sus declaraciones recientes, me da la impresión que ha decidido no ser el instrumento de nadie… y hace bien. Pintó su raya y se adueñó de su tiempo. Lo que también fue estratégico.

La historia está llena de esas circunstancias en que las esposas de los mandatarios tienen su peso propio: Pensemos por ejemplo en Eleanor Roosevelt, que no solo fue la esposa de FDR, sino la conciencia social de una nación, llegando incluso a contradecir públicamente al presidente cuando su propia brújula moral se lo dictaba. O en la mística de Evita, que construyó un poder tan propio y tan volcánico que, décadas después, su nombre sigue pesando más que el de muchos generales.

De regreso al hoy y a salvo las proporciones, debemos tener muy en claro que Ruth no es Ricardo, ni para bien, ni para mal. Por supuesto que es su aliada y compañera, pero no es Ricardo.

Si él es el impulso, deliberado, magnético, figura y músculo político que ya conocemos, ella debe pensar en construir su propia gramática: una más diplomática, quizá más contenida, pero no por ello menos efectiva y convincente.

Recordemos que es una ciudadana con derechos, una senadora con el récord de más votos obtenidos en la historia potosina, y con trabajo en el senado (que está abierto al juicio de todos) pero sobre todo, una persona con decisiones autónomas.

Su decisión de ir o no entonces, claro que mueve los escenarios, pero no le pertenece a los escenarios ni a las encuestas de Palacio; le pertenece a su propio espejo y al plano arquitectónico de su destino y eso… es muy diferente.

No me mal interprete ni nos hagamos bolas, ¿Es la carta fuerte del Gallardismo? Sin duda, pero a pesar de lo que muchos asuman o especulen, el camino que tiene enfrente la senadora no es nada fácil, es un laberinto oscuro, con trampas, con espejos y en 4 dimensiones. No es una decisión fácil la de participar y mucho menos lo es el participar en una elección en la que se juega el todo por el todo y por bienes mancomunados. (Traducción: se juega el futuro de todo el movimiento Gallardista

).

Por eso, para que Ruth sea verdaderamente Ruth, y no nada más la “candidata del gobernador”, necesita lo que Virginia Woolf llamaba “una habitación propia“.

Y esa habitación se construye con un discurso que no sea eco, con un equipo que no sea herencia y con una voluntad que sepa decir “no” incluso en la mesa del desayuno.

(Ella es de las muy pocas personas por cierto, que hoy en día se atreven a darle una perspectiva o consejo diferente a su “Josefino” y además sea escuchada….y eso, créame, ya es una ganancia altísima).

Ruth -si se decide- puede usar la continuidad del gobierno de su esposo como promesa de valor, por supuesto, eso le sumara los votos de los que estén satisfechos con los resultados la gestión y de su trabajo en la cámara alta, sin embargo es muy importante considerar que, en todo caso, no jugaría desde la misma posición en la que ganó su esposo el cargo, ni ella el escaño tres años después, es decir, desde la oposición.

Porque no es lo mismo ofrecer un cambio y tocar la campana del “muera el mal gobierno”, que convencer que todo lo hecho está bien y que el rumbo es el mismo. En pocas palabras: una cosa es la atractiva rebelión, y otra muy distinta la cansada disciplina. El péndulo es una permanente en la política.

Ruth no puede señalar, si decidiera ser la abanderada, a ninguna “herencia maldita” por ejemplo, y tendrá que llevar en los hombros todo lo bueno de la gestión de Ricardo Gallardo, como todo por lo que sea cuestionado (y en las campañas, aguas porque los códigos cambian).

Por eso creo que el verdadero reto para Ruth no es ganar una elección —que para eso el Gallardismo tiene maquinaria de sobra—, el reto es ganar su propia identidad política ante los ojos de un San Luis que la observa con lupa.

Al final del día, el poder que se recibe como préstamo siempre será percibido como uno que se cobra con intereses de sumisión, y la senadora no merece pagar esa factura porque no es así: Sí, Ricardo y ella son uno mismo (uo, uo) en su visión y plan de vida, pero son también dos adultos con personalidad y capacidades únicas.

Por lo demás, ella sabe exactamente dónde está parada. Sabe que el muro de los estatutos y las alianzas nacionales es alto e inamovible y que ponerse del otro lado de la cancha para jugar contra la presidenta tiene costo, sin embargo espero que también sepa que si construye su propia narrativa, sin ecos ni herencias como ya lo dije, y sin caer en la tentación del género como argumento, la autonomía y marca propia le jugaría a favor.

Del otro lado está Galindo, que no decidió participar por la gubernatura el martes pasado, eso lo tiene decidido de toda la vida y si no lo ha sido es porque en el 2015, la misma “herencia maldita” le arrebató la posibilidad y el gobernador lo sabe… (simplemente porque a el le hicieron lo mismo)

Entonces lo único que hizo el alcalde capitalino fue hacer público lo que todos sabíamos: Sí quiere y sí va a participar pero… siguiendo las reglas (lo que para empezar ya es un diferenciador con remitente)

Hay una anécdota que a estas alturas muchos ya conocen pero se las cuento. En las primeras platicas en corto que tuvieron el gobernador Gallardo y el alcalde Galindo cuando asumieron cada quién su cargo, se plantearon mas o menos lo siguiente (yo no estuve ahí así que son palabras más o palabras menos): Esto es un ring de boxeo, en algún momento, cuando suene la campana, tendremos que ponernos los guantes y ser los protagonistas de la contienda, pero mientras tanto, cada quien debe ir a su esquina a trabajar.

Amigos y Culto Público: les anuncio que ya sonó la campana.

¿Quién no se pondría los guantes para defenderse?

Esta pelea es de un solo pero larguísimo round (aunque abajo en ringside, las peleas “todo se vale” están a la orden del día).

El desgaste -que ya lleva tiempo accionado- ambos lo deben tener presupuestado, y al respecto yo solo dejo una pregunta para los estrategas (y acomedidos): Si tan mal lo han hecho uno o el otro… ¿Para qué dedicarle tanta atención?

¿No deberían estar felices de competir con alguien tan malo? Piénselo.

Los potosinos ya identificamos la guerra sucia hasta de lejos, por lo tanto el efecto puede ser contraproducente: entre más ataques se generen, estos pueden ser directamente proporcionales a la voluntad ciudadana a favor de los golpeados.

En fin. Elevemos, todos, aunque sea un poquito el nivel de la política que viene porque lo merecemos.

¿Y Morena? Para la próxima ¿ok?

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Yo soy Jorge Saldaña.

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“No es tribuna electoral”… pero Rosa Icela no dice que no para el 27

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La titular de la Secretaría de Gobernación evitó confirmar o descartar una posible candidatura a la gubernatura de SLP

Por: Redacción

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación, evitó cerrar la puerta a una eventual candidatura por la gubernatura de San Luis Potosí en 2027, luego de responder de forma breve —pero significativa— a cuestionamientos sobre sus aspiraciones políticas.

Durante la conferencia matutina, la funcionaria fue cuestionada directamente sobre si participaría en el proceso interno de Morena. Su respuesta fue escueta:
“Los temas electorales no son de esta tribuna”.

Aunque no confirmó intención alguna, tampoco negó el escenario, lo que en la lectura política mantiene vigente su nombre dentro de la conversación rumbo a la sucesión estatal.

En el contexto del discurso oficial, la postura de Rodríguez se alinea con la línea del gobierno federal de evitar hablar de temas electorales desde espacios institucionales. Sin embargo, el matiz es claro: no hubo un “no”.

En la práctica política, este tipo de respuestas suelen interpretarse como una señal de cautela, más que como un descarte definitivo.

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“No son irresponsables”: diputada defiende a madres que dejan solos a sus hijos

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Gabriela López señaló que existe una tendencia social a culpar únicamente a las mujeres, sin cuestionar la ausencia de los padres ni las condiciones estructurales que obligan a tomar estas decisiones

Por: Redacción

La diputada local Jessica Gabriela López Torres llamó a no criminalizar a las mujeres que dejan solos a sus hijos por salir a trabajar, al señalar que esta situación es consecuencia directa de la falta de apoyo institucional y de un sistema de cuidados insuficiente.

La legisladora advirtió que en muchos casos la sociedad opta por señalar a las madres como “irresponsables”, sin cuestionar el contexto en el que se ven obligadas a tomar esa decisión.

“Hay que dejar de señalar a la mujer. No es irresponsabilidad, es necesidad. Se enfrentan a una realidad donde tienen que elegir entre trabajar o cuidar”, sostuvo.

López Torres subrayó que este problema también refleja una omisión estructural, pues no existe un sistema integral de cuidados que respalde a las familias, especialmente a las mujeres que sostienen el hogar.

Criticó que, pese a que el derecho al cuidado ya está reconocido constitucionalmente, en la práctica no se ha traducido en políticas públicas efectivas, principalmente por la falta de presupuesto y de voluntad institucional.

Además, señaló que los llamados del Congreso a través de exhortos no son suficientes, ya que no obligan a las autoridades a actuar, lo que deja sin respuesta problemas como la falta de guarderías o el aumento de menores en condiciones vulnerables.

La diputada insistió en que el fenómeno debe abordarse desde un enfoque social y cultural, no solo punitivo, y urgió a fortalecer políticas públicas que garanticen el cuidado infantil, así como a replantear el papel de las instituciones encargadas de proteger a las familias.

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