octubre 29, 2026

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#4 Tiempos

Manto de Gemas: una película que se siente más de lo que se entiende | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

Manto De Gemas es una película que me dejó confundido, intrigado y un poco frustrado. No recuerdo haber tenido tanto problema para decidir si una película me había gustado o no en un buen tiempo. Todo el contenido de esta película parece representar precisamente lo contrario a lo que he aprendido sobre cómo debería ser una experiencia cinematográfica. Es como si estuviera diseñada para desafiarte, para que te quedes rascándote la cabeza en lugar de disfrutarla; existe para desafiar a la audiencia más que decir algo en específico o entretener a alguien. Es una película que simplemente existe por el hecho de existir, pero eso no necesariamente está mal.

            Tampoco es que eso necesariamente este bien.

            Esta es una película de drama mexicana producida después de 2012. Esto quiere decir que, OBVIAMENTE es una película acerca del narcotráfico y cómo afecta la vida de la gente en el país. ¿Existe otro tema en el cine mexicano? ¿Tenemos algo más de qué hablar?

            Supuestamente, la película sigue a tres personajes principales, tres mujeres que se ven inmiscuidas en un caso de desaparición forzada y cómo tratan de lidiar, a su manera y con sus posibilidades, con la violencia del día a día que las alcanzó. Suena como algo relativamente prometedor, aún con todas las tonalidades de tristeza y desesperación cocinadas en el mero centro de la idea misma. Y, pues, digamos que lo intenta.

Lo primero que hay que decir es que nunca había visto algo como esto. Quizá allá afuera hay cientos de películas que usan un estilo similar, pero yo no las conozco, así que mis respetos a la producción por entregarnos una experiencia audiovisual única. Es una de esas cintas que no ves para entender o disfrutar, sino para sentir. Es una película que se sufre más que se disfruta, que te obliga a cuestionarte todo lo que está pasando frente a ti mientras intentas, sin éxito, descifrar el mensaje.

En lugar de contarte una historia, Manto De Gemas es más como un collage de momentos que apenas se conectan entre sí para transmitir una sensación. No es un ejercicio de narrativa, es un experimento cinematográfico. Todo lo que se muestra está escondido tras varias capas de contexto que necesitas haber vivido para captar. Aquí no se explica nada, todo se insinúa. Las ideas nunca se desarrollan del todo; más bien son casi dos horas de “desenlaces” que solo entiendes si has crecido escuchando historias de violencia en México. Si no tienes ese bagaje, muchas cosas te parecerán desconectadas o incluso sin sentido.

La mayoría de las secuencias, si no es que todas, se graban desde puntos ajenos a las conversaciones, enfocándose en elementos mundanos en vez de en las personas que los viven. Son pocos los momentos en los que se siente como una película pensada para ser estrenada en salas de cines. En casi todo momento sientes que estás viendo una película que está siendo proyectada en las paredes de un cuarto oscuro en algún museo de arte contemporáneo.

Si escuchamos a una madre hablar de cómo siente que su hija se está distanciando, no vemos sus expresiones, vemos cómo batallan sus manos para servir ensalada en sus platos. Cuando están cuestionando a una mujer por su posible participación en un secuestro, la querella está en tercer plano, con el sonido casi muteado, para enfocarnos en cómo unos niños están consumiendo hongos alucinógenos. Es casi como si todo lo interesante, lo relacionado a la supuesta trama de esta cinta, estuviera escondida en los ruidos de fondo a los que ni siquiera los subtítulos les ponen atención. Y eso es, como dije, algo que nunca había visto antes.

Esa es la magia y, a la vez, la principal ruina de esta película. Nada se resuelve, nada concluye. Empiezas en medio de algo y, después de dos horas, terminas en otro punto que también se siente como otro punto medio de la misma situación. Los personajes empiezan sufriendo y terminan sufriendo peor.

Lo que termina descosiendo a la película desde el interior, en mi opinión, es que no tiene una narrativa cohesionada. Aunque logra transmitirte desesperanza, lo hace más porque te preguntas: “¿Y si esto me pasara a mí?” en lugar de sentir empatía por los personajes. En términos sencillos, alejándonos de la propuesta artística y enfocándonos en los elementos puros de la película: durante los primeros minutos no pasa casi nada. Es apenas en los últimos quince minutos en donde la película recuerda que estaba queriendo decir algo y atiborra las escenas restantes de toda la acción que nadie supo acomodar en el resto de la cinta. En cuestión de un corte de escena a otro pasamos de metáforas audiovisuales medio densas a balazos, persecuciones, asesinatos y familias destrozadas.

Y todo esto estaría muy bien si fuera creíble. No solo hablo del aspecto estructural, sino del nivel de la actuación. Se nota que la mayoría del elenco no son actores. Supongo que la intención era darle un aire naturalista, pero hay escenas que se sienten tan amateurs que parece que estás viendo a un niño de dieciséis años estrenando su nueva cámara al pedirle a su familia que recite diálogos bien rebuscados en una posada. Ok, entiendo que fue una decisión creativa, y ha habido y habrá películas donde funcione de maravilla, pero no deja de ser una distracción en esta en particular.

Aún así, con todo lo bueno y cuestionable que puede ofrecernos la película, hay un solo elemento que me pareció terrible. Uno de los personajes “principales”, aquella que parece que es la verdadera protagonista de la cinta por la cantidad inhumana de minutos que aparece en pantalla en comparación con las otras dos, es un ser tan irrelevante, tan falto de carisma y personalidad, que no entiendo por qué se le dio tanta importancia. Y esto es completamente culpa del guión (o la falta de uno), y nada tiene que ver con la actuación de la actriz que encarna a este papel tapiz con forma humana.

En un escenario relativamente rural, donde seguimos a personas que claramente son parte de la comunidad y conocen perfectamente qué pasa ahí y cómo funcionan las cosas, Manto De Gemas nos obliga a seguir la “historia” de una mujer rica que se mete a la fuerza en la trama. Si soy honesto, nunca entendí por qué demonios deberíamos preocuparnos por ella. Es otra víctima de la violencia —eso está claro—, pero parece que anda buscando problemas porque sí, y luego se espera que sintamos lástima por ella.

No me malinterpreten, lo que le pasa es terrible y nadie debería vivirlo, pero su forma de actuar es tan torpe, tan fuera de lugar, que no pude conectar con ella. Intenta ser una especie de heroína, pero sin ayuda, sin plan, y con la pura idea de que su privilegio blanco la protegerá porque pues sí. Eso me resultó irritante, porque en lugar de agregar algo valioso a la historia, solo sirve como un saco de golpes para que el público se sienta mal.

Las otras dos mujeres tienen historias un poco más interesantes porque lo que hacen está dictado por circunstancias que no pueden controlar. Pero el arco de la mujer rica es, básicamente, darse cuenta de que ser blanca no te salva de la violencia. Ok, es una lección válida, pero ¿de verdad valía la pena arriesgar la vida para aprender algo tan básico? Y la cantidad de tiempo que pasamos siguiéndola es tanto que casi parece que la historia se cuenta desde su punto de vista.

Si su parte de la película hubiera estado mejor escrita, la película habría sido mucho más impactante. En su lugar, parece una más de las películas sobre cómo las familias ricas sufren a manos del mundo todo pedorro y horrible de los pobres, como si la pobreza fuera una elección malvada que arruinó su mundo perfecto. O sea, básicamente, Manto De Gemas sería OTRA película dramática mexicana sobre narcotráfico vista desde la mirada whitexican que tanto permea a la media de nuestro país.

Y México ya tiene suficiente de esas historias.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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Opinión

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