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Los potosinos huyen al matrimonio; desde 2015, cada vez se casan menos: Inegi
Entre las razones para ya no casarse se encuentran el miedo al compromiso, lo caro que resulta la celebración de un matrimonio y problemas económicos
Por: El Saxofón
Mientras las parejas homosexuales pugnan por la aprobación del matrimonio igualitario, las parejas heterosexuales ya no quieren casarse. Cada vez son más las personas que prefieren renunciar a compartir su vida con una pareja, o si lo hacen prefieren hacerlo en unión libre.
El número de matrimonios en San Luis Potosí registra una tendencia a la baja en los últimos años. En 2018, de acuerdo con datos del INEGI, contrajeron nupcias 11 mil 565 parejas, se trata del número más bajo de matrimonios desde el año 2000.
Para empezar, el número de matrimonios celebrados en 2018 es inferior al registrado en 2017, cuando se realizaron 11 mil 745, es decir, los enlaces nupciales disminuyeron 1.5 por ciento en un año.
Históricamente, la tendencia a la baja comenzó a partir de 2015. En el siglo XXI, la cifra más alta de matrimonios se registró en el año 2000, cuando 16 mil 796 parejas formalizaron su relación legalmente.
Las cifras reportadas en los años siguientes fueron menores, pero fluctuantes, si en un año disminuían, al siguiente aumentaban. Por ejemplo, en el 2002, se realizaron 14 mil 744 matrimonios, en 2003 la cifra disminuyó a 13 mil 926, pero en 2004 aumentó a 14 mil 775.
En la comparación histórica, es notoria una tendencia a la baja, sin embargo, en la mayoría de los años que corren del 2000 al 2014 la cifra no era inferior a los 13 mil enlaces nupciales.
Sin embargo, a partir del 2015, la cifra de matrimonios registra 4 años a la baja. El 2014 fue el último año en el que se celebraron más de 13 mil bodas: 13 mil 586 concretamente.
Para el 2015 esta cifra disminuyó 5.64 por ciento, al registrarse 12 mil 819 enlaces. En 2016 la cifra bajó a 12 mil 491, en 2017 se redujo a 11 mil 745, y en 2018 cayó a 11 mil 565, es decir, en los últimos 4 años, las parejas que deciden casarse disminuyeron 14.87 por ciento.
De acuerdo con el Inegi, actualmente San Luis Potosí registra una tasa de 6.1 matrimonios por cada 1000 habitantes de más de 17 años, ligeramente a la tasa nacional que es de 5.9.
Las entidades federativas que presentan las tasas más altas de matrimonios por cada 1 000 habitantes mayores de 17 años son Quintana Roo (9.5), Guanajuato (7.8), Sinaloa (7.5) y Sonora (7.4). Las que presentan las tasas más bajas son Ciudad de México (3.8), Puebla (4.1), Baja California Sur (4.2) y Tlaxcala (4.4).
Por grupos de edad, con datos del 2018, la mayoría de los potosinos que se casaron en 2018 tenían entre los 25 y los 29 años (3 mil 494). Le siguen los jóvenes entre los 20 y 24 años (2 mil 833). En 1 mil 968 matrimonios los contrayentes tenían entre 30 y 34 años, en 1 mil 042 tenían de 35 a 39 años y en 591, de 40 a 44 años.
También cabe resaltar que el año pasado se registraron 433 matrimonios donde la edad de los contrayentes estaba entre los 15 y 19 años.
Entre las razones por las que los jóvenes ya no quieren casarse, destacan lo caro que resulta la celebración de un matrimonio, y hay quienes prefieren viajar e invertir su dinero en otras cosas.
También hay, desde luego, una dosis de miedo al compromiso. Cada vez son menos los que quieren adquirir responsabilidades con otras personas.
El miedo a tener hijos también podría ser una razón.
Sin embargo, lo más importante es que las presiones sociales para contraer matrimonio son cada vez menores. La religión tiene cada vez menos influencia sobre las personas, en parte por las acciones erráticas de algunos de sus ministros y en parte porque cada vez la gente está más preparada.
Por otra parte, también pesan los argumentos de tipo económico. Las generaciones nacidas a partir de 1981, llamados milenials, en su mayoría viven en la informalidad laboral, lo cual no les permite contar con recursos suficientes para sufragar los gastos de un hogar, incluso compartiendo los gastos con la pareja.
En México, la edad promedio al casarse es de 31.8 años para los hombres y 28.9 para las mujeres. En 2008 el promedio fue de 28.4 años para los hombres y de 25.5 para las mujeres. En los matrimonios entre personas del mismo sexo, el promedio para los hombres es de 35.3 años y para las mujeres de 33.6años de edad.
En San Luis Potosí, en 2018 se registró solo un matrimonio entre personas del mismo sexo, sin embargo, se prevé que esta cifra pueda aumentar con la reciente aprobación del matrimonio igualitario en el estado.
Según el INEGI, en el país, el 61.3% de los contrayentes se casan con personas del mismo nivel de escolaridad destacando los profesionistas (29.3%); esta práctica presenta un aumento respecto al año anterior (1.8%).
A los matrimonios entre profesionistas les siguen los de personas con nivel de secundaria o equivalente con 24.1%(0.5%menos que en 2017) y los de preparatoria o equivalente con 23.1%(0.9% más respecto a 2017).
Respecto a la condición de actividad económica 94.4% de los hombres declaran estar trabajando al momento de contraer matrimonio. El porcentaje se mantiene igual respecto al año anterior, mientras que la proporción de las mujeres que presentan esta condición es del 47.7%, con un ascenso de 1.6%, respecto al registrado en 2017.
La principal posición en el trabajo de los contrayentes es la de empleado, con un total de 291 845 hombres (aumentó1%en comparación con 2017) y 177 817 mujeres (disminuyó 0.2% respecto a 2017).
Las principales actividades a las que se dedican los contrayentes que no contaban con trabajo al momento de contraer nupcias corresponden a personas dedicadas a los quehaceres del hogar (89.3%) y a estudiantes (9.7%). En ambos casos la mujer representa la mayoría.
El mes que registró el mayor número de matrimonios fue febrero con 13.6%(68 214) seguido de diciembre con 10.9% (54 415) y marzo con 8.4%(41 903), se presentan en los mismos meses que el año anterior, donde se observa el mayor descenso fue en diciembre con 3% de diferencia.
De los 556 matrimonios en los que al menos uno de los contrayentes es menor de edad, los estados con la mayor proporción son Sonora 62.4% (347), Guanajuato 14.4% (80), Chihuahua 12.6% (70), Querétaro 2.7% (15) y Guerrero 1.8% (10), esta práctica va a la baja debido a que a partir de 2016 se ha impulsado un proceso para impedir el matrimonio en el que participen personas menores de 18 años.
Estos datos, sin duda, dejan entrever que el matrimonio, aunque las instituciones religiosas y el Estado lo defienden, como base de la unión familiar en la práctica, empieza a ser anacrónico, lo que obliga a repensar la familia desde nuevas perspectivas, dejando a un lado paradigmas y prejuicios del pasado.
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Gobernador confirma que se destinarán 516 millones y no 320 a la UASLP en 2026
El gobernador indicó que el recurso será entregado en “doceavas” (mensualmente) y que se acudió al artículo transitorio que permite que el Congreso autorice el aumento de 196 millones de pesos
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, confirmó que el presupuesto estatal destinado para la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) será de 516 millones de pesos para el ejercicio fiscal 2026, tras una ampliación al monto inicialmente aprobado por el Congreso del Estado.
El mandatario aclaró que el recurso no se entregará en una sola exhibición, sino que será distribuido en 12 mensualidades.
“Todo se va a suministrar por medio de doceavas”, explicó.
Detalló que esto significa que el total del presupuesto será dividido en 12 partes iguales, garantizando flujo constante para la operación de la universidad.
“No quiere decir que se entreguen 300 millones en partes y los 200 restantes de golpe al final; todo va en doceavas”, precisó.
Gallardo Cardona confirmó que esta ampliación presupuestal será posible al amparo de un artículo transitorio que prevé que el Congreso del Estado modifique la cantidad autorizada.
Este anuncio se da en el marco del convenio firmado entre el Gobierno del Estado, la federación y la UASLP, desde el 14 de enero el cual busca fortalecer la educación superior en la entidad.
La titular de la Secretaría de Finanzas, Ariana García Vidal, informó que el acuerdo se concretó tras un proceso de diálogo entre las partes, permitiendo incrementar el recurso respecto al año anterior.
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Ciudad
Defender la voz en medio del ruido: entrevista con Gabriela Warkentin
Por: Jorge Saldaña
Fue un sábado redondo. La visita a San Luis Potosí de Gabriela Warkentin, la periodista, la académica, la mujer comienza como los días que son buenos: desayunando.
El alcalde Enrique Galindo está en el primer piso del Centro de Negocios Potosí, casi a las puertas del elevador. Lo acompaña su equipo más cercano. Enrique está esperando a su invitada al desayuno, a la conferencista del evento, a la protagonista del día y a la periodista que responderá a los medios, de los que es parte y referencia.
Warkentin llegó desenfadada, con su porte de intelectual madura pero accesible, como quien no tiene que demostrarle nada a nadie.
En la mesa de honor, la conductora de “Así las cosas” compartió enchiladas suizas y jugo de naranja con la autoridad de la ciudad, empresarias y periodistas.
El resto del recinto, el mirador uno del Centro de Negocios Potosí, se pobló de invitados especiales que pudieron compartir de cerca con la huésped de honor.
Luego de unos minutos de ajustes en los horarios, Warkentin subió al templete de un escenario dispuesto solo con una pantalla que acompañó a frases precisas a su autora.
El auditorio, repleto, sillas faltaron, pero sobraron oídos atentos.
Gabriela no llegó a explicar el mundo, sino a incomodarlo un poco. Su charla giró sobre avances visibles y barreras invisibles, pero en realidad orbitó sobre algo más delicado: la necesidad de tener propósito, de defender la voz propia… y de atreverse a mirarse al espejo, incluso cuando no es cómodo.
Después de aplausos de pie, la comunicadora se presentó ante los medios para conversar. Una rueda de prensa de periodistas para una periodista. Sin solemnidades vino la conversación.
No tenemos la primera pregunta, pero se le plantea en la oportunidad el escenario que hoy compartimos todos los que trabajamos en medios: un ecosistema saturado, inmediato, donde cualquiera opina, publica y distribuye.
La pregunta es directa: ¿Qué le queda al periodismo en medio de ese ruido?
Warkentin no responde rápido. Ordena ideas. Como quien sabe que la simplificación, en estos temas, suele ser una trampa.
“Nos daría para un semestre de clase”, dice primero, casi como advertencia.
Y luego entra al fondo:
“Hoy el periodismo es más necesario que nunca… pero también estamos en un contexto económico muy desfavorable para hacerlo”.
La frase parece contradictoria, pero no lo es.
Explica: mientras en otras latitudes hay redacciones robustas —pone como ejemplo al New York Times, con miles de periodistas—, en México los equipos son reducidos, fragmentados, muchas veces precarizados.
“¿De qué tamaño son nuestras redacciones aquí?… nosotros somos una decena”, dice, marcando la distancia sin dramatismo, pero con claridad.
La conversación se mueve entonces hacia una tensión que todos conocemos: velocidad contra profundidad.
¿Debe el periodismo competir con la inmediatez de las redes?
La respuesta no es romántica, pero sí firme:
“En ese mundo donde todos opinan, donde todo mundo reenvía, donde todos creen el WhatsApp que les mandó la tía… en ese mundo el periodismo es más necesario que nunca
”.Hace una pausa breve.
“Pero necesitamos condiciones para hacerlo”.
Y ahí aparece una palabra que se repite sin repetirse: tiempo.
Tiempo para investigar. Tiempo para seguir una historia. Tiempo para equivocarse y corregir.
No el tiempo de la viralidad, sino el de la comprensión.
Se le dirige otro cuestionamiento poco cómodo tanto para ella como para sus entrevistadores: la confianza.
Los datos son conocidos: la mitad del país desconfía de los medios. Y mientras tanto, proliferan espacios sin firma, sin responsabilidad, sin rostro.
¿Sigue teniendo autoridad el periodismo?
Warkentin no niega el problema. Pero tampoco se queda en la queja.
“Sí, hay una proliferación de medios espontáneos, por llamarlos de alguna manera… que distorsionan y meten mucho ruido”.
“Quienes nos dedicamos profesionalmente a esto, tenemos la obligación de volvernos pertinentes para nuestra audiencia”.
La palabra no es casual: pertinente.
No dice influyentes. No dice virales. Dice pertinentes.
“Cuando yo era chica —recuerda— el periodismo en México no le hablaba a la ciudadanía… le hablaba al poder”.
No hay dramatismo en el tono. Pero sí hay una especie de ajuste de cuentas histórico.
“No venimos de un periodismo comprometido con las causas ciudadanas. Venimos de uno que nunca le habló a la gente”.
Dicho así, cambia el eje de la discusión.
El problema no es solo TikTok. Ni Twitter. Ni los “medios patito”. El problema es más estructural.
¿Cómo se construye en un entorno donde un video improvisado puede tener más alcance que una investigación de semanas?
Warkentin lo aterriza:
“Tenemos que hacer un esfuerzo adicional para que lo que hacemos le importe a alguien”.
Y ahí está quizá uno de los puntos más honestos de la conversación.
No basta con tener razón. Hay que lograr que alguien entienda por qué importa.
En medio del diagnóstico deja claro que el periodismo mexicano no está vacío de talento.
“Se está haciendo un trabajo extraordinario… hay organizaciones, investigaciones, proyectos que están contando historias muy potentes”.
Menciona, por ejemplo, trabajos que reconstruyen la vida de personas desaparecidas a partir de sus pertenencias.
Periodismo que no solo informa: reconstruye humanidad.
Antes de cerrar, se le propone sintetizar al periodismo mexicano en una frase breve. Ocho palabras, como una cabeza de nota.
Se niega.
No de forma evasiva, sino deliberada.
“No lo voy a hacer… el periodismo mexicano merece más que ocho palabras”.
Y en lugar de definición, ofrece algo más significativo:
“Abrazo a las y los periodistas valientes de territorio”.
Terminan las preguntas y afuera se regresa al mismo ruido de siempre: opiniones, versiones, certezas exprés e intereses.
Adentro —al menos por un momento— quedó otra idea flotando:
El periodismo sigue teniendo algo que decir… y también debe defender su voz.
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IMSS Bienestar toma control: SLP acelera entrega de unidades médicas
Más de 100 unidades médicas ya fueron formalizadas; el proceso busca integrar completamente el sistema estatal al modelo federal de atención
Cynthia Mariana Guerrero Hernández, subdirectora de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de los Servicios de Salud en San Luis Potosí, informó que continúa el proceso de transferencia de unidades médicas al modelo federal de atención encabezado por IMSS Bienestar, como parte de la reestructura del sistema de salud para población sin seguridad social.
En entrevista, explicó que este proceso deriva del convenio de coordinación firmado en agosto de 2023, mediante el cual se busca que las instituciones de salud que anteriormente operaban bajo el estado pasen a ser propiedad y estén bajo la operación directa del esquema federal.
Guerrero Hernández detalló que de un total de 218 unidades médicas que estaban a cargo de los Servicios de Salud, 100 ya cuentan con título de propiedad a favor de IMSS Bienestar, lo que representa un avance significativo en la consolidación del nuevo modelo.
Además, señaló que recientemente se gestionó ante el Congreso del Estado de San Luis Potosí la donación de cuatro centros de salud más, Los Pocitos, Rotario, Ciudad Fernández y San Miguel. Estos casos forman parte de los asuntos abordados en la sesión legislativa, en apego a la Ley de Bienes del Estado.
La funcionaria confirmó que el Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto” ya fue incorporado al modelo, al contar con un título de propiedad formalizado a favor de IMSS Bienestar . Asimismo, indicó que, en términos operativos, las 218 unidades médicas ya funcionan bajo este esquema, aunque el proceso jurídico de transferencia aún continúa en algunos casos.
Sobre el impacto para la ciudadanía, Guerrero Hernández aclaró que la transición no implica la suspensión ni modificación del acceso a los servicios médicos. “La población continuará recibiendo atención de manera normal; lo que cambia es la operatividad, que ahora está a cargo de IMSS Bienestar”, explicó.
En ese sentido, subrayó que la Secretaría de Salud de San Luis Potosí mantiene la rectoría de la política pública en materia de salud, por lo que seguirá supervisando y garantizando la calidad de los servicios.
Finalmente, la funcionaria indicó que continúan las gestiones para completar la transferencia total de las unidades médicas, con el objetivo de que todas cuenten con certeza jurídica y operen de manera regularizada dentro del sistema federal.
Aseguró que tanto autoridades estatales como federales trabajan de forma coordinada para garantizar que el servicio médico se mantenga sin interrupciones y con calidad para la población potosina.
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