#4 Tiempos
Los poetas y juglares del Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Una rica tradición potosina, de los campesinos potosinos, lo constituye el son arribeño o huapango arribeño, en el cual en base a la décima se tratan temas, tanto religiosos como festivos, donde la improvisación está presente. Esta tradición es cultivada en varios países iberoamericanos y tiene sus raíces en la vieja tradición de los juglares de la edad media y en la estructura introducida por Vicente Espinel, estructura que es conocida como espinela. En cada país la décima se ha asociado a la música y es cantada con ritmos muy particulares de la región donde se cultive. En San Luis Potosí, se cultiva la valona que es la parte cantada del son arribeño y que de acuerdo al reglamento de los poetas campesinos, constituye la segunda parte del son. La primera parte la constituye la parte recitada que es la llamada décima para ser seguida del decimal o valona, parte cantada, y finalmente una tercera parte que suele ser un conjunto de sones o jarabes que rematan el son arribeño.
Potosí es el término que suelen usar los músicos de vara en sus poesías para denotar la región potosina donde se cultiva el son arribeño.
El son arribeño ha sido cultivado desde hace al menos 170 años; a diferencia de otros países como en Cuba que está muy bien registrada la tradición, en nuestro país y en particular en San Luis Potosí no ha podido establecerse con precisión la fecha de aparición. Su cuna se le ha asignado a la Zona Media del estado, en particular a la región de Rioverde, de donde se ha extendido a regiones como la sierra gorda del estado de Guanajuato y Querétaro. En San Luis Potosí se cultiva en municipios como Armadillo de los Infante, Rioverde, San Ciro de Acosta, Cerritos, San Nicolás Tolentino, lugares cuya fundación data del siglo XVII y en donde los misioneros dejaron sus enseñanzas. Sobresalen, por esta clase de poesía, Rioverde y un gran número de rancherías y municipios cercanos; y, en la Zona centro, Armadillo de los Infante y, como en el caso anterior, sus rancherías y municipios.
Estas composiciones tomaron un matiz regional, diferente a las que se compusieron en otros estados como Michoacán, Jalisco, Veracruz, Oaxaca, en donde casi han desaparecido. La música, el canto, la poesía y el teatro de España, traídos a nuestro país en el siglo XVI por los misioneros encargados de evangelizar a los naturales, enraizaron, se transformaron y produjeron nuevos brotes, producto de lo indígena y lo hispánico. Ya en la segunda mitad del siglo XVI aparecieron composiciones, décimas, en cantares, coplas y alabanzas, oraciones en verso, letrillas, glosas alusivas a sucesos de la época y a los acontecimientos más sobresalientes.
Concluida la conquista y pacificado el país, la mezcla de la música peninsular, criolla y mestiza, dio origen a la música mexicana que paulatinamente adquirió personalidad propia, tipos o estilos diversos, como los sones, huapangos, canciones, jarabes, corridos, décimas y valonas.
San Luis Potosí fue tierra fértil para la fructificación de la poesía; a mediados del siglo XIX era tal el número de poetas que surgieron en la Zona media y centro del estado, que nació la rivalidad entre ellos y se originaron los desafíos y “competencias de poetas” San Luis Potosí se colocó en primer lugar del país en lo que respecta a ese género de encuentros . Si en el huapango y el son se usan también estos enfrentamientos, lo hacen con estrofas o coplas, en cambio las décimas y valonas que presentan nuestros poetas campesinos son composiciones más elaboradas y completas, basadas en un “reglamento” propio.
Se podrá pensar y eso, ¿qué tiene que ver con el devenir de la ciencia? En realidad mucho, además de ser una actividad cultural, representa una magnifica vía para difundir el propio conocimiento científico, que de hecho los trovadores realizan; mucho antes de que la televisión inundara para mal la cotidianeidad de los pueblos, los versadores recorrían rancherías y pueblos trovando y llevando noticias y conocimientos del mundo en general y, además de difusores, se convertían en formadores al comunicar en forma de poesía decimal los conocimientos generados en el mundo.
En esos tiempos cuando no había/tanto adelanto como actualmente/era su ciencia y su voz potente/casi una escuela para el que oía/Trovaban ellos y su poesía/era la Biblia de los rancheros/porque sus versos eran certeros/dardos al fondo de la verdad…
Los trovadores, igual hablaban de política, que de historia y de avances científicos, temas recurrentes lo eran la astronomía y la geografía, amén de temas religiosos, que en dichas comunidades no podían faltar.
Dicen los hombres de ciencia/al tratar de este país/que de México a París/siete horas de diferencia/porque la circunferencia/que presenta al Sol de frente/de ese modo lo consiente/por pasar siete regiones/dando fin a estas razones/del oeste hacia el oriente…
En efecto, era y es una formidable forma de divulgar la ciencia o cualquier otro tema. Muchos de los poetas campesinos, estudiaban a lo mas la primaria, y a veces ni eso, pero se convertían en cultos trovadores al aprender música, tocar su quinta huapanguera y leer incansablemente libros de todo tipo de temas a fin de poder “topar” con cualquier otro trovador, en un duelo de conocimientos e improvisaciones.
Yo no soy un estudiado/no tuve colegiatura/fui criado en la agricultura/allá en un sitio apartado,/por eso me da cuidado/hablar, decir un refrán,/deseo me disculparán/usted señor segundero,/también digo al jaranero/y a los que presentes están.
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#4 Tiempos
Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés
Acento Ajeno
La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.
El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.
Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.
La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?
Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.
Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.
Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.
El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.
¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?
¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?
¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?
La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.
Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.
Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.
El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.
Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.
Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.
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El Cronopio
El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.
Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.
En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE , mismos que estudiaba con ahínco.
Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.
Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.
A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo.
Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.
Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna.
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#4 Tiempos
Gallardo manejó, Claudia le leyó el mapa | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos de la forma y el fondo:
Les traigo la primicia. Hace unas horas estuvo aquí en la capital la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Así. Sin aviso previo. Sin discurso. Rompiendo por completo — y si no me equivoco, por primera vez en su mandato — la forma de acudir a sus giras de fin de semana.
Los eventos a los que vino son, por donde se vea, guiños tiernos: premiar a un equipo de fut femenil en la Politécnica e inaugurar una cancha de futbol en Santa María del Río. Nada que ver con el estilo de sus giras. Y eso dice mucho.
La presidenta comenzó a visitar gobernadores. Y que el primero haya sido el potosino habla de la importancia que le da la mandataria a este estado de cara a la próxima contienda.
No dio discurso — seguramente algunas palabras a las premiadas y a los usuarios de la cancha —, pero su sola presencia dijo mucho más que cualquier micrófono encendido.
En los traslados estuvieron solo ella y el gobernador. Ni siquiera hubo chofer: manejó Gallardo. Y yo les apuesto, sin haberlo visto, que no hablaron del clima ni del partido México contra Corea.
Temas que sí tocaron, a mí juicio: la llamada Ley Serrano, la narrativa nacional construida sin contexto sobre la persecución a “voces críticas” — por fin la presidenta supo la calaña de personas a las que organismos internacionales defendieron con tanto ardor — y la realidad de fondo de ese asunto. Si hubo regaños, que bueno. Si se puso cada cosa en su lugar y en justa dimensión pues qué mejor.
En lo político les dejo dato para que ustedes le den mejor interpretación:
Nadie de Morena ni de Bienestar fue enterado. En Santa María del Río ni despertaron a la presidenta municipal — que es de Morena — y se enteró de la visita de Sheinbaum cuando apenas se andaba haciendo un huevito para el desayuno. Memo Morales y Rita tampoco estuvieron enterados, hasta donde se sabe.
Esos no son descuidos. Eso es mensaje.
Preguntas que dejo en el aire, porque yo no sé nada y ustedes sabrán leer mejor:
¿Comenzó la presidenta a hacer acuerdos rumbo al 27?
Si es así, se le aplaude que los haga en persona. Los mensajes encriptados y los “te mando decir con gestos” caen gordos.
¿Vino a conceder la “Excepción Ruth” estatutaria para amarrar la alianza Verde-Morena de cara a la gubernatura?
¿Vino a decirle al gobernador — no a preguntarle, ojo— cómo se va a llamar el candidato?
¿O ya quedaron en jugar a las venciditas uno contra el otro y buena suerte?
Yo por mi parte no sé nada. Yo apenas estaba echando baño para ir a misa de una en Tequis.
Buen domingo a todos y todas.
Yo soy Jorge Saldaña.
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