julio 6, 2022

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#4 Tiempos

Los misterios tras el caso Scanda vs. Maru Castro | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

A los de Rioverde nos gustan las Chancaquillas, las enchiladas, el revoltillo picoso, refrescarnos en los canalitos, Media Luna o los Antiojitos, echar “bironga” en el boulevard, las elotizas y vacilar con los amigos. Pero que quede muy claro que lo que no nos gusta nada, nadita, es que nos señalen injusta y nada más porque se puede, de mentirosos y embusteros.

Mucho menos nos gusta que se haya exhibido, juzgado públicamente y enviado a picota social a una mujer nacida en la tierra de Dios y María Santísima (los de Rioverde nacemos donde se nos pega la gana, parafraseando a mi tía Chavela Vargas…) comprando un montaje perverso que violentó honor, reputación, derechos políticos, y a su género.

Estoy hablando del penosamente sonado y circulado asunto de la denuncia que interpuso la señorita Scanda Guadalupe Aranda Escalante, en contra de su congénere (mujer contra mujer pero eso es una canción) María Eugenia Castro Anguiano.

Antes de continuar hay que tomar nota de los siguientes nombres : Yolanda Pedroza Reyes, Rigoberto Garza de Lira y Dennise Adriana Porras Guerrero. ¿Ellos qué tienen que ver? Ah, pues siga leyendo mi querido y Culto Público para saber sobre los intereses de este triduo de magistrados electorales, los vaivenes oscuros (por no decir enjuagues) que tienen veladamente con el Congreso del Estado y hasta el juego de “a ver quién parpadea primero” entre tres personajes del panismo local. ¿Todo eso tiene que ver con Maru y Scanda? Pues sí, y si me permite le platico.

Si en mis días de claustro con voto de silencio y castidad este planeta tuvo un salto espacio-temporal a la edad media pues ¡Avisen! , de otra forma no me explico cómo algunos medios de comunicación compramos un montaje complejo, fraguado en los más tupidos berenjenales de la “grilla” (porque no es política) local.

Qué vergüenza, nadie se dio a la tarea de buscar la otra versión, el otro lado de la moneda, la otra historia, o por lo menos escuchar a la contraparte.

Pero pongamos las cosas en orden y expliquemos con naranjas (de la mera Zona Media) el asunto:

El tribunal electoral hace unos días arrebató mediante sentencia a María Eugenia Castro su posición como segunda regidora de representación proporcional en la del próximo cabildo capitalino.

El motivo y fundamento para tal sentencia fue que, María Eugenia Castro supuestamente habría intentado inscribirse al mismo tiempo como integrante de la planilla pero en el municipio de Rioverde. Asunto absolutamente prohibido, incongruente y previsto por la Ley.

¡Qué bárbara! ¡Cómo se le ocurre! ¡Cuanta desvergüenza! ¡Se quiso pasar de lista! Que “dramática y tétrica historia”- dijo alguien- pero… ¿Fue cierto? ¿María Eugenia solicitó en ambos municipios constancia de residencia? ¿Les consta? ¿Se la dieron? ¿Cumplió con los requisitos en los dos municipios? ¿Se inscribió en la convocatoria panista de la capital y la tierra de Dios y María Santísima? ¿Es María Eugenia Castro Anguiano, profesionista, panista de estirpe, empresaria y políticamente informada por oficio lo suficientemente tonta para haberlo hecho?

A responder todas estas preguntas me aboque, Culto Público, en mis prolongados tiempos de sinquehacer y encontré respuestas.

Descubrí el otro lado de la historia y desmenucé la otra versión. Hablé personalmente con el secretario general de Rioverde, Rubén González Juárez, tengo a la vista la sentencia del tribunal, los testimonios y alegatos de los involucrados, los oficios al CEEPAC, la convocatoria panista para participar en las planillas municipales, la copia de los registros, las declaraciones de procedencia, y hasta comprobantes de servicios domiciliados en San Luis Potosí a nombre de María Eugenia, testimonios de compañeros de universidad que la conocen, su registro de su empleo ininterrumpido por 2 años 6 meses y 19 días en el Ayuntamiento capitalino confirmado por la Auditoría Superior del Estado y nada más me faltó hablar con un vecino de ella en la colonia Virreyes que no quiso abrirme la puerta (supongo que por mi descuidado y sucio aspecto).

Con todo lo anterior a la mano, es que puedo sostener que no hay evidencia, no existe, de que María Eugenia Castro Anguiano hubiera solicitado la constancia de residencia en Rioverde, ni solicitud de registro a los órganos panistas como integrante de alguna planilla para participar allá.

Si alguien, en su nombre lo solicitó con mala o buena fe, es irrelevante, el secretario general del Ayuntamiento rioverdense no expidió el documento, el original está en su escritorio bajo llave porque nadie fue a recogerlo y además se encuentra cancelado porque el o la solicitante no aportó ninguna documentación que hiciera posible comprobar su residencia de 2 años en aquel municipio.

Lo anterior consta en la declaración de González Juárez al Tribunal y en entrevista personal con éste aprendiz de reportero. ¿Cómo obtuvo Scanda Guadalupe y suplente en la planilla, dicho documento? ¿Tuvo acceso a la oficina del Secretario? ¿Un documento NO entregado y cancelado tiene validez? ¿Ya acepta el tribunal copias simples como pruebas contundentes? ¿Por qué se ignoró a la autoridad competente un asunto tan neurálgico como la cancelación y no expedición oficial del documento?

Es por demás extraño y misterioso, que la suplente de Maru Castro enterada de la situación desde el principio, no hubiera interpuesto recurso alguno en las fechas previstas por la autoridad para impugnar el registro de la planilla potosina y lo hiciera vencidos los tiempos, pasada la elección y arrancado primero el linchamiento mediático que el proceos jurídico.¿Se le pasó? ¿No sabía en donde radicaba su compañera de fórmula? ¿Se enojaron?

Si lo expuesto es extraño, prepárese para el siguiente: Existen dos documentos distintos de solicitud de registro a la comisión panista para integrar una planilla edilicia en Rioverde, uno original SIN firma de ella, y otro, que recibió el Tribunal en “copia simple” en el que aparece una rúbrica que, a todas luces falsificada o editada  (ya decidirán los peritos) basta ver la diferencia entre la rúbrica “aparecida” y la firma de la credencial de elector de la hoy expuesta al escarnio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Habría que preguntarse si de haber querido hacer “chapuza” y la maliciosa intención de registrarse en dos planillas ¿No lo hubiera firmado? Digo, si el original NO tiene firma, ¿Por qué acepta el tribunal una copia simple que pudo ser fácilmente editada como prueba incontrovertible?

Todavía hay mas: La convocatoria Panista señala puntualmente que los interesados en participar en las elecciones municipales lo debieron hacer en grupo, es decir, registrar a toda la planilla completa (11 titulares y 11 suplentes) en cada municipio.

Si María Eugenia quiso (suponiendo sin conceder) inscribirse en el sexto lugar de la planilla Rioverdense ¿En dónde están los otros 21 integrantes de la planilla? No existen.

En el caso de la tierra de las dulces naranjas, hubo una sola planilla registrada (anexo el documento de la comisión panista) y en esa planilla única NO aparece por ningún lado la multicitada y hoy sentenciada Maru Castro, como sí lo hace desde el 12 de febrero el la lista de la capital potosina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queda claro que la expuesta al escarnio y tachada de mentirosa, no estaba interesada en participar en ese municipio, simplemente por eso no se registró, no firmó, no solicitó constancia de residencia, no la recogió y no aparece en la planilla que inscribió su partido en el CEEPAC. ¿Entonces?¡

Al más ruin y sangriento narcotraficante, o la más boba fardera, se les respeta su identidad y su presunción de inocencia. A María Eugenia Castro, simplemente se le expuso al escarnio, con foto y toda la cosa, se fraguó un texto en un solo sentido cocinado con malicia y dicen que hasta una Cruz volteada. Se consumó el montaje. En serio que el caso está para ponernos a llorar “como la Verónica” (así decían las abuelitas). Le cayó la turba iracunda a la Rioverdense y el Tribunal le encajó la espada.

La hoy defenestrada (y exhibida de mentirosa que es lo que cala) se desempeña desde hace 2 años 6 meses y 19 días en la oficina de Comunicación Social del Ayuntamiento Capitalino, pero viviendo allá (como asume el tribunal) ¿Cómo le hizo para ir y venir de Rioverde a SLP y checar todos los días a las 8 de la mañana?

Consta en la UASLP que Castro Anguiano cursó la carrera de Ciencias de la Comunicación de 2013 al 2017, realizó su servicio social en 2018 y enseguida se integró al campo laboral en el gobierno municipal. ¿También iba y venía todos los días a pernoctar en Rioverde y estudiar en San Luis? ¿Para qué vivir entonces un domicilio con servicios a su nombre desde el 2013 en la colonia Virreyes?

Si cualquier hijo de vecino (sin nombre ni rostro) va y solicita una constancia de residencia de su servidor en Ciudad Juárez, y la elaboran, ¿quiere decir, sin lugar a dudas, que yo tengo intenciones de participar políticamente en la tierra del desaparecido Noa Noa?

Por el otro lado, Scanda Guadalupe, trabaja en el Partido Acción Nacional desde hace algunos años, primero como auxiliar administrativa y actualmente con un cargo ratificado como “secretaria de promoción política de la mujer” (vaya ironías) ¿No pudo tener acceso a documentos enviados al archivo muerto por la comisión auxiliar de elecciones de planillas no registradas o documentación de primera mano de miles de afiliados panistas? ¿Quién se beneficia con un puesto de regidora al tribunal inhabilitar a Castro Anguiano?

A los panistas les gusta eso de pertenecer a “manadas”, María Eugenia Castro está identificada por ejemplo con Xavier Azuara, Scanda Guadalupe Aranda por su parte, se le reconoce de pertenecer al grupo de Juan Francisco Aguilar. ¿De verdad se van a pelear estos dos personajes por una regiduría más? ¿Vale la pena semejante escándalo por una posición más?. Creo que no va por ahí.

¿Recuerda los nombres de los magistrados que le mencioné en el cuarto párrafo de éste texto? Bueno, pues esos tres magistrados podrán repetir en su cargo o retirarse del mismo en los próximos meses, y eso se define a través de una votación en el Congreso del Estado.

Tener votos en el legislativo, significa permanencia y buen destino en el poder judicial y para los diputados, tener un favor que cobrar a los encargados de impartir justicia resulta una ficha muy valiosa.

¿Ya me entendió? Esto no es asunto de una regiduría, ni de un pleito mezquino panista, sino en de una recolección de activos para intercambiar en el futuro. Es comprar barato para vender caro. Unos le dicen tráfico de influencias, yo no, porque no soy abogado.

Lo que son las casualidades bien chistosas: el abogado de Scanda Guadalupe de nombre, Manuel Velázquez, es el mismo abogado del actual diputado local, diputado electo y próximo diputado local, Rubén Guajardo.

Entre hoy miércoles o mañana jueves, el CEEPAC tendrá que tomar un acuerdo para determinar si se le asigna la regiduría en cuestión a la suplente de María Eugenia, o determina que sea el partido quien designe el nombre de quien ocupe dicho escaño.

Mientras tanto, ayer por la noche se ingresó una impugnación para la protección de los derechos político electorales de María Eugenia Castro ante el Tribunal electoral de San Luis Potosí.

El asunto no está concluido por lo que no se puede uno fiar de cuanta mentira se circula por ahí.

Recuerde, Culto Público, que hasta la Biblia advierte sobre los falsos profetas, esos que hablan en nombre de Dios pero… bueno. Adiós porque ya casi se me cae la ceniza de mi cigarro.

Hasta la próxima

Jorge Saldaña

@laorquesta.mx

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#4 Tiempos

Monólogo sobre el destino | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

La libertad no lo es todo, eso es lo que digo yo. El hombre, además de libertad, necesita destino: aunque sea un poquito, aunque sólo sea en pequeñas dosis. ¿Se ha preguntado usted, estimado señor, qué haríamos en un mundo donde todo estuviera previsto y regulado; donde, en fin, no ocurriera nunca nada?

¡Qué bello es el verbo ocurrir! Ocurre lo que no había sido planeado, lo que escapa a cualquiera de nuestras previsiones. ¿Ha notado usted que a los hombres nos gustan las ocurrencias? Pues bien, ¿podría usted decirme qué es una ocurrencia si no un pensamiento que llega sin avisar, una idea no programada que se cuela en la conversación sin que nadie sepa de dónde ha venido ni adónde va, como el Espíritu? Una ocurrencia, si se vale decirlo así, no es un pensamiento pensado, sino un pensamiento ocurrido, y en eso radica precisamente su atracción, su irresistible interés. Le daré un ejemplo de lo que quiero decir.

Una vez contaba yo a mi sobrina un cuento infantil muy conocido. La niña estaba intrigadísima y sudaba de miedo cuando la Bruja le dice a Blancanieves: «¡Cómete esa manzana!». No quiero engañarlo a usted, pero mi sobrina temblaba de pies a cabeza, lo cual ya no me gustó nada; entonces decidí introducir en el relato un elemento cómico. «Y cuando Blancanieves oyó lo que le decía la bruja, le preguntó: “¿Es una orden?” La Bruja se le quedó mirando, se rascó la cabeza y dijo: “No, la orden es de seis”».

Mi sobrina, al estallar en risas, dejó de temblar y yo quedé bien contento. Pero no crea que yo había pensado ese final: es que, para salvar la situación, no me quedó otro remedio que improvisar. Pero prosigamos con nuestro discurso, estimado señor.

¿Y no es por esto, también, que preferimos una conversación viva –donde todo puede ocurrir– a un programa televisivo en el que cada cosa ha sido programada y medida? En televisión no hay ocurrencias, señor mío: para que las hubiera debería haber también un poco de espontaneidad, cosa que, por supuesto, no hay ni habrá jamás.

Y, ahora, permítame una breve digresión filológica, lingüística, o como quiera llamarla usted. En italiano, acontecimiento se dice accadimento, palabra derivada del verbo cadere, que significa caer. Un acontecimiento es aquello que cae, que nos cae encima, es decir, algo que no ha dependido de nosotros pero que de alguna manera se nos pone enfrente para que luchemos con él –como hizo Jacob con el ángel- o simplemente lo hagamos a un lado.

Lo diré con otras palabras: lo que habíamos planeado sucede, pero lo imprevisto ocurre. Si no encuentra usted desconsiderada la comparación, diría que los acontecimientos son como las ropas con que se viste el destino para salir de casa.

Y ahora, ¿podría decirme usted, estimado señor, cuáles son los días más aburridos de todos? ¿No son, acaso, los que no nos dan sino lo que esperábamos de ellos, pero nada más? El aburrimiento nace de la ausencia de lo imprevisto. Allí donde todo se reduce a ser una réplica exacta de lo que tiene que ser, allí nace el hastío. Levantarse, ir a la oficina o a la fábrica, hacer una pausa, volver al trabajo, acabar la jornada, regresar al hogar, acostarse y volver a empezar mañana la misma operación. Los días en lo que todo sucede como había sido registrado en nuestra agenda son los más insípidos de todos. Nunca una novedad, un suceso que altere el orden de las cosas: días siempre iguales a sí mismos; días, por decir así, sin alma.

Insisto: los hombres necesitamos el destino tanto como la libertad. Reflexione usted en esto que solía decirle a Jean Guitton su querida esposa: «De buscarme, jamás me habrías encontrado». Y usted, ¿no podría decir otro tanto? Si hubiese buscado a aquellos seres que hoy le son tan importantes, ¿cree que hubiera tenido éxito en su intento, estimado señor? Por mi parte, debo decirle que lo que esperaba nunca llegó, y que lo que llegó fue siempre lo que no esperaba. Por honestidad –y también por franqueza- debo decirle que fue mejor así.

Tengo escrito aquí, en una tarjeta de cartulina, un pensamiento del poeta argentino Simón Kargieman. Hace ya varios meses que lo cargo en mi cartera como un pequeño tesoro. Permita que se lo lea a usted. Espere, espere… ¡Aquí está!: «El destino me da la mano todos los días. No creo demasiado en él pero, por si acaso, no rehúso su cercanía. No vaya a suceder que me abandone a mí mismo y que, dándome yo cuenta, lo busque y no lo encuentre. ¿Y qué ocurriría entonces? Pues muy sencillo, que me quedaría a solas con m soledad, sin más compañía que la ausencia y un desolado futuro. Por eso, aunque no crea demasiado en él, le hago caso todos los días para que me trate bien y para volverlo a ver mañana, y así todos los días hasta que se dé cuenta y entonces, bueno, entonces aceptaré lo que el destino disponga».

¿No son bellas estas palabras, estimado señor? Si el destino nos ignorara, aunque sólo fuera por un instante, quedaríamos abandonados a nuestra propia libertad, lo cual sería desastroso. Porque tenga en cuenta, señor mío, que es el destino quien hace llegar los seres a nuestra vida. Nosotros no los buscamos, sino que aparecen, caen: son siempre un acontecimiento. El destino es como el oleaje que empuja la botella que flotaba en el mar para confiarla a la playa. Entonces la playa lo recibe y se alegra con el mensaje que venía oculto en la botella. ¡Y todo gracias al oleaje, estimado señor, es decir, a lo que no depende de nosotros!

Lo que depende de nosotros es bueno realizarlo; y lo no depende de nosotros es bueno recibirlo. Aquello nos hace hombres, pero esto, con mucha frecuencia, nos hace felices.

Bueno, eso es lo que yo digo, estimado señor. Y, ahora adiós, que se ha hecho tarde.

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Una pléyade de poetas potosinos en la carrera de jurisprudencia | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Las letras potosinas en los albores del siglo XX tuvieron una intensa actividad con poetas de primera línea que dieron brillo a la literatura mexicana. Una característica de esta pléyade de artistas es que una gran cantidad de ellos coincidieron en las aulas del Instituto Científico y Literario, principalmente en la carrera de leyes.

Ese ambiente propició que estudiantes de otros estados siguieran ese camino de las letras y las leyes para formarse en el Instituto Científico y Literario, donde iniciaran su carrera en el mundo de las letras, siguiendo ese camino de formación que décadas atrás había marcado el bardo potosino Manuel José Othón.

Varios de esos escritores son desconocidos para los potosinos por lo que se requiere una mayor difusión de sus obras y sobre todo de ese ambiente cultural que se respiraba en el San Luis de principios de siglo y que trascendería a nivel nacional. La coincidencia de esos personajes en las letras y la formación en leyes que nutriera la discusión política que se mantenía en aquella época, que diera marco al movimiento revolucionario, es uno de los casos sui generis que ha sido poco estudiado.

De esa generación de escritores provenientes de otros estados y que vinieron a San Luis a estudiar leyes en el Instituto Científico y Literario sobresalen los poetas y escritores Ramón López Velarde, Manuel Muzquiz Blanco, Luciano Joublanc Rivas y Artemio del Valle Arizpe.

Entre los potosinos se encuentran: José María Facha, Ignacio Medellín Espinosa, David Alberto Cossío, José Margarito Ramos, Melchor Vera, Agustín Vera, Juan del Trejo, José Ciriaco Cruz, Rafael Diaz de León, Gildardo Estrada Dávalos, José Antonio Niño, Antonio Barrenechea Sein, Juan José González Bustamante, Alfredo Zepeda Winkfield, Jorge Adalberto Vázquez, Jesús Silva Hersog, Luis Castro y López, Salvador Gallardo, Rodolfo Diódoro Ruiz, Romeo Manrique de Lara, Roberto de la Cerda Silva, Aurelio de Alba, Salvador Cabello, Arturo Reyes Robledo, Guillermo Aguirre y Fierro, Miguel Álvarez Acosta, Manuel Ramírez Arriaga, Jorge Ferretis, Antonio Castro Leal, Francisco Arellano Belloc, Jesús Zavala.

Es asombrosa la lista que se menciona y, no es completa, pues se centra en aquellos que estuvieron en el Instituto Científico y algunos de ellos también en el Seminario Conciliar. Así que en la ciudad de San Luis Potosí se nutría con los poemas y escritos que a través de poemas sueltos o libros publicaban estos poetas.

Figuras como Othón que, para entonces, era el poeta representativo de la literatura mexicana, así como el caso de López Velarde, atrajeron más que retraer a los jóvenes que ensayaban en forjar poemas, sirviéndoles de estímulo, fundaron revistas y periódicos y conformaron el enriquecimiento de la vida cultural potosina.

De esa lista de poetas que coincidieron en la carrera de leyes del Instituto Científico y Literario en los primeros años del siglo XX aparecen más de treinta escritores que sin duda crearon un rico ambiente cultural en torno a la literatura, propiciaron la discusión política y contribuyeron al desarrollo del propio Instituto Científico y Literario que se preparaba para convertirse en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí al obtener su autonomía al inicio de la segunda década del siglo XX.

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Recomendaciones de cine LGBTQ+ | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

El lugar sin límites (Ripstein. 1978) Con un guión basado en la novela de José Donoso y con la colaboración del novelista argentino Manuel Puig, El lugar sin límites del director mexicano Arturo Ripstein representa un parteaguas en la cinematografía nacional, una película de culto que expone el machismo, la homofobia, el odio, la doble moral, la corrupción y abusos de poder en nuestra sociedad. La película muestra una mirada seria sobre la homosexualidad como no se había visto antes en el cine mexicano, un relato que desafortunadamente se mantiene actual y vigente. Para la posteridad quedan las enormes actuaciones de sus intérpretes, en especial la de Roberto Cobo, quien es todo un icono dentro del cine nacional, tanto por su trabajo como “El Jaibo” en Los olvidados de Buñuel, como por su “Manuela” y su inolvidable baile de la leyenda del beso. Un clásico de culto mexicano.

Prayers for Bobby (Mulcahy. 2009) Película basada en hechos reales, nos muestra el entramado de relaciones de una idílica familia cristiana, en la cual todo funciona a la perfección, cada miembro se mueve según ‘‘la voluntad de Dios’’. Sin embargo el perfecto mundo forjado bajo las férreas doctrinas que inculca la biblia se viene abajo cuando se descubre que Bobby no es el hijo perfecto con el que sus progenitores siempre habían soñado. La madre del joven Bobby, interpretada por Sigourney Weaver, es una señora de creencias evangélicas fundamentalistas que no puede asimilar que su hijo es homosexual. A partir de ahí, el drama va creciendo, hasta llegar a la tragedia. Y la tragedia dará paso al descubrimiento, a la transformación y a la solidaridad. Uno de los objetivos del filme es remover conciencias y hacernos reflexionar. Y sin duda nos hace anhelar el día en que la aceptación, la comprensión y el amor en el sentido más pleno de la palabra, hagan posible que historias como estas no tengan que suceder.

Pride (Warchus. 2014) La película relata la lucha de los mineros contra la Dama de Hierro, sus huelgas y reivindicaciones callejeras. Y como, una cuadrilla de gays y lesbianas, ante el rechazo a su colectivo en 1984, deciden crear una asociación en apoyo a los mineros para quizá así, conseguir aceptación y visualización. Lo que parece una idea alocada, poco a poco va tomando sentido, llegando a prensa, radios y televisión. Matthew Warchus y su guionista Stephen Beresford componen un agradable relato conciliador y emotivo que hace recuperar la fe en el ser humano más allá de todo lo que nos divide y, revindica aquello que nos une, que es el espíritu humano de solidaridad.

Retrato de una mujer en llamas (Sciamma. 2019) Una película que captura la esencia de los profundos sentimientos que sienten dos mujeres atrapadas en un tiempo que no es el suyo, el amor que surge entre ellas y la indeleble huella que les deja para siempre. Una cinta de gran belleza y delicadeza desde el primer fotograma al último, sin demasiados concesiones al sentimentalismo. Tiene momentos mágicos, cómo la canción de la fiesta en el fuego de un grupo exclusivo de mujeres, repleta de lírica, de poesía. Una película con secuencias que por momentos parecen pinturas renacentistas en imperceptible movimiento. Técnicamente es prodigiosa, tanto la fotografía como el sonido, que te transporta a esa época. Extraordinaria.

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Opinión