noviembre 1, 2026

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#4 Tiempos

Los misterios tras el caso Scanda vs. Maru Castro | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

A los de Rioverde nos gustan las Chancaquillas, las enchiladas, el revoltillo picoso, refrescarnos en los canalitos, Media Luna o los Antiojitos, echar “bironga” en el boulevard, las elotizas y vacilar con los amigos. Pero que quede muy claro que lo que no nos gusta nada, nadita, es que nos señalen injusta y nada más porque se puede, de mentirosos y embusteros.

Mucho menos nos gusta que se haya exhibido, juzgado públicamente y enviado a picota social a una mujer nacida en la tierra de Dios y María Santísima (los de Rioverde nacemos donde se nos pega la gana, parafraseando a mi tía Chavela Vargas…) comprando un montaje perverso que violentó honor, reputación, derechos políticos, y a su género.

Estoy hablando del penosamente sonado y circulado asunto de la denuncia que interpuso la señorita Scanda Guadalupe Aranda Escalante, en contra de su congénere (mujer contra mujer pero eso es una canción) María Eugenia Castro Anguiano.

Antes de continuar hay que tomar nota de los siguientes nombres : Yolanda Pedroza Reyes, Rigoberto Garza de Lira y Dennise Adriana Porras Guerrero. ¿Ellos qué tienen que ver? Ah, pues siga leyendo mi querido y Culto Público para saber sobre los intereses de este triduo de magistrados electorales, los vaivenes oscuros (por no decir enjuagues) que tienen veladamente con el Congreso del Estado y hasta el juego de “a ver quién parpadea primero” entre tres personajes del panismo local. ¿Todo eso tiene que ver con Maru y Scanda? Pues sí, y si me permite le platico.

Si en mis días de claustro con voto de silencio y castidad este planeta tuvo un salto espacio-temporal a la edad media pues ¡Avisen! , de otra forma no me explico cómo algunos medios de comunicación compramos un montaje complejo, fraguado en los más tupidos berenjenales de la “grilla” (porque no es política) local.

Qué vergüenza, nadie se dio a la tarea de buscar la otra versión, el otro lado de la moneda, la otra historia, o por lo menos escuchar a la contraparte.

Pero pongamos las cosas en orden y expliquemos con naranjas (de la mera Zona Media) el asunto:

El tribunal electoral hace unos días arrebató mediante sentencia a María Eugenia Castro su posición como segunda regidora de representación proporcional en la del próximo cabildo capitalino.

El motivo y fundamento para tal sentencia fue que, María Eugenia Castro supuestamente habría intentado inscribirse al mismo tiempo como integrante de la planilla pero en el municipio de Rioverde. Asunto absolutamente prohibido, incongruente y previsto por la Ley.

¡Qué bárbara! ¡Cómo se le ocurre! ¡Cuanta desvergüenza! ¡Se quiso pasar de lista! Que “dramática y tétrica historia”- dijo alguien- pero… ¿Fue cierto? ¿María Eugenia solicitó en ambos municipios constancia de residencia? ¿Les consta? ¿Se la dieron? ¿Cumplió con los requisitos en los dos municipios? ¿Se inscribió en la convocatoria panista de la capital y la tierra de Dios y María Santísima? ¿Es María Eugenia Castro Anguiano, profesionista, panista de estirpe, empresaria y políticamente informada por oficio lo suficientemente tonta para haberlo hecho?

A responder todas estas preguntas me aboque, Culto Público, en mis prolongados tiempos de sinquehacer y encontré respuestas.

Descubrí el otro lado de la historia y desmenucé la otra versión. Hablé personalmente con el secretario general de Rioverde, Rubén González Juárez, tengo a la vista la sentencia del tribunal, los testimonios y alegatos de los involucrados, los oficios al CEEPAC, la convocatoria panista para participar en las planillas municipales, la copia de los registros, las declaraciones de procedencia, y hasta comprobantes de servicios domiciliados en San Luis Potosí a nombre de María Eugenia, testimonios de compañeros de universidad que la conocen, su registro de su empleo ininterrumpido por 2 años 6 meses y 19 días en el Ayuntamiento capitalino confirmado por la Auditoría Superior del Estado y nada más me faltó hablar con un vecino de ella en la colonia Virreyes que no quiso abrirme la puerta (supongo que por mi descuidado y sucio aspecto).

Con todo lo anterior a la mano, es que puedo sostener que no hay evidencia, no existe, de que María Eugenia Castro Anguiano hubiera solicitado la constancia de residencia en Rioverde, ni solicitud de registro a los órganos panistas como integrante de alguna planilla para participar allá.

Si alguien, en su nombre lo solicitó con mala o buena fe, es irrelevante, el secretario general del Ayuntamiento rioverdense no expidió el documento, el original está en su escritorio bajo llave porque nadie fue a recogerlo y además se encuentra cancelado porque el o la solicitante no aportó ninguna documentación que hiciera posible comprobar su residencia de 2 años en aquel municipio.

Lo anterior consta en la declaración de González Juárez al Tribunal y en entrevista personal con éste aprendiz de reportero. ¿Cómo obtuvo Scanda Guadalupe y suplente en la planilla, dicho documento? ¿Tuvo acceso a la oficina del Secretario? ¿Un documento NO entregado y cancelado tiene validez? ¿Ya acepta el tribunal copias simples como pruebas contundentes? ¿Por qué se ignoró a la autoridad competente un asunto tan neurálgico como la cancelación y no expedición oficial del documento?

Es por demás extraño y misterioso, que la suplente de Maru Castro enterada de la situación desde el principio, no hubiera interpuesto recurso alguno en las fechas previstas por la autoridad para impugnar el registro de la planilla potosina y lo hiciera vencidos los tiempos, pasada la elección y arrancado primero el linchamiento mediático que el proceos jurídico.¿Se le pasó? ¿No sabía en donde radicaba su compañera de fórmula? ¿Se enojaron?

Si lo expuesto es extraño, prepárese para el siguiente: Existen dos documentos distintos de solicitud de registro a la comisión panista para integrar una planilla edilicia en Rioverde, uno original SIN firma de ella, y otro, que recibió el Tribunal en “copia simple” en el que aparece una rúbrica que, a todas luces falsificada o editada  (ya decidirán los peritos) basta ver la diferencia entre la rúbrica “aparecida” y la firma de la credencial de elector de la hoy expuesta al escarnio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Habría que preguntarse si de haber querido hacer “chapuza” y la maliciosa intención de registrarse en dos planillas ¿No lo hubiera firmado? Digo, si el original NO tiene firma, ¿Por qué acepta el tribunal una copia simple que pudo ser fácilmente editada como prueba incontrovertible?

Todavía hay mas: La convocatoria Panista señala puntualmente que los interesados en participar en las elecciones municipales lo debieron hacer en grupo, es decir, registrar a toda la planilla completa (11 titulares y 11 suplentes) en cada municipio.

Si María Eugenia quiso (suponiendo sin conceder) inscribirse en el sexto lugar de la planilla Rioverdense ¿En dónde están los otros 21 integrantes de la planilla? No existen.

En el caso de la tierra de las dulces naranjas, hubo una sola planilla registrada (anexo el documento de la comisión panista) y en esa planilla única NO aparece por ningún lado la multicitada y hoy sentenciada Maru Castro, como sí lo hace desde el 12 de febrero el la lista de la capital potosina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queda claro que la expuesta al escarnio y tachada de mentirosa, no estaba interesada en participar en ese municipio, simplemente por eso no se registró, no firmó, no solicitó constancia de residencia, no la recogió y no aparece en la planilla que inscribió su partido en el CEEPAC. ¿Entonces?¡

Al más ruin y sangriento narcotraficante, o la más boba fardera, se les respeta su identidad y su presunción de inocencia. A María Eugenia Castro, simplemente se le expuso al escarnio, con foto y toda la cosa, se fraguó un texto en un solo sentido cocinado con malicia y dicen que hasta una Cruz volteada. Se consumó el montaje. En serio que el caso está para ponernos a llorar “como la Verónica” (así decían las abuelitas). Le cayó la turba iracunda a la Rioverdense y el Tribunal le encajó la espada.

La hoy defenestrada (y exhibida de mentirosa que es lo que cala) se desempeña desde hace 2 años 6 meses y 19 días en la oficina de Comunicación Social del Ayuntamiento Capitalino, pero viviendo allá (como asume el tribunal) ¿Cómo le hizo para ir y venir de Rioverde a SLP y checar todos los días a las 8 de la mañana?

Consta en la UASLP que Castro Anguiano cursó la carrera de Ciencias de la Comunicación de 2013 al 2017, realizó su servicio social en 2018 y enseguida se integró al campo laboral en el gobierno municipal. ¿También iba y venía todos los días a pernoctar en Rioverde y estudiar en San Luis? ¿Para qué vivir entonces un domicilio con servicios a su nombre desde el 2013 en la colonia Virreyes?

Si cualquier hijo de vecino (sin nombre ni rostro) va y solicita una constancia de residencia de su servidor en Ciudad Juárez, y la elaboran, ¿quiere decir, sin lugar a dudas, que yo tengo intenciones de participar políticamente en la tierra del desaparecido Noa Noa?

Por el otro lado, Scanda Guadalupe, trabaja en el Partido Acción Nacional desde hace algunos años, primero como auxiliar administrativa y actualmente con un cargo ratificado como “secretaria de promoción política de la mujer” (vaya ironías) ¿No pudo tener acceso a documentos enviados al archivo muerto por la comisión auxiliar de elecciones de planillas no registradas o documentación de primera mano de miles de afiliados panistas? ¿Quién se beneficia con un puesto de regidora al tribunal inhabilitar a Castro Anguiano?

A los panistas les gusta eso de pertenecer a “manadas”, María Eugenia Castro está identificada por ejemplo con Xavier Azuara, Scanda Guadalupe Aranda por su parte, se le reconoce de pertenecer al grupo de Juan Francisco Aguilar. ¿De verdad se van a pelear estos dos personajes por una regiduría más? ¿Vale la pena semejante escándalo por una posición más?. Creo que no va por ahí.

¿Recuerda los nombres de los magistrados que le mencioné en el cuarto párrafo de éste texto? Bueno, pues esos tres magistrados podrán repetir en su cargo o retirarse del mismo en los próximos meses, y eso se define a través de una votación en el Congreso del Estado.

Tener votos en el legislativo, significa permanencia y buen destino en el poder judicial y para los diputados, tener un favor que cobrar a los encargados de impartir justicia resulta una ficha muy valiosa.

¿Ya me entendió? Esto no es asunto de una regiduría, ni de un pleito mezquino panista, sino en de una recolección de activos para intercambiar en el futuro. Es comprar barato para vender caro. Unos le dicen tráfico de influencias, yo no, porque no soy abogado.

Lo que son las casualidades bien chistosas: el abogado de Scanda Guadalupe de nombre, Manuel Velázquez, es el mismo abogado del actual diputado local, diputado electo y próximo diputado local, Rubén Guajardo.

Entre hoy miércoles o mañana jueves, el CEEPAC tendrá que tomar un acuerdo para determinar si se le asigna la regiduría en cuestión a la suplente de María Eugenia, o determina que sea el partido quien designe el nombre de quien ocupe dicho escaño.

Mientras tanto, ayer por la noche se ingresó una impugnación para la protección de los derechos político electorales de María Eugenia Castro ante el Tribunal electoral de San Luis Potosí.

El asunto no está concluido por lo que no se puede uno fiar de cuanta mentira se circula por ahí.

Recuerde, Culto Público, que hasta la Biblia advierte sobre los falsos profetas, esos que hablan en nombre de Dios pero… bueno. Adiós porque ya casi se me cae la ceniza de mi cigarro.

Hasta la próxima

Jorge Saldaña

@laorquesta.mx

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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