agosto 1, 2026

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#4 Tiempos

Los misterios tras el caso Scanda vs. Maru Castro | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

A los de Rioverde nos gustan las Chancaquillas, las enchiladas, el revoltillo picoso, refrescarnos en los canalitos, Media Luna o los Antiojitos, echar “bironga” en el boulevard, las elotizas y vacilar con los amigos. Pero que quede muy claro que lo que no nos gusta nada, nadita, es que nos señalen injusta y nada más porque se puede, de mentirosos y embusteros.

Mucho menos nos gusta que se haya exhibido, juzgado públicamente y enviado a picota social a una mujer nacida en la tierra de Dios y María Santísima (los de Rioverde nacemos donde se nos pega la gana, parafraseando a mi tía Chavela Vargas…) comprando un montaje perverso que violentó honor, reputación, derechos políticos, y a su género.

Estoy hablando del penosamente sonado y circulado asunto de la denuncia que interpuso la señorita Scanda Guadalupe Aranda Escalante, en contra de su congénere (mujer contra mujer pero eso es una canción) María Eugenia Castro Anguiano.

Antes de continuar hay que tomar nota de los siguientes nombres : Yolanda Pedroza Reyes, Rigoberto Garza de Lira y Dennise Adriana Porras Guerrero. ¿Ellos qué tienen que ver? Ah, pues siga leyendo mi querido y Culto Público para saber sobre los intereses de este triduo de magistrados electorales, los vaivenes oscuros (por no decir enjuagues) que tienen veladamente con el Congreso del Estado y hasta el juego de “a ver quién parpadea primero” entre tres personajes del panismo local. ¿Todo eso tiene que ver con Maru y Scanda? Pues sí, y si me permite le platico.

Si en mis días de claustro con voto de silencio y castidad este planeta tuvo un salto espacio-temporal a la edad media pues ¡Avisen! , de otra forma no me explico cómo algunos medios de comunicación compramos un montaje complejo, fraguado en los más tupidos berenjenales de la “grilla” (porque no es política) local.

Qué vergüenza, nadie se dio a la tarea de buscar la otra versión, el otro lado de la moneda, la otra historia, o por lo menos escuchar a la contraparte.

Pero pongamos las cosas en orden y expliquemos con naranjas (de la mera Zona Media) el asunto:

El tribunal electoral hace unos días arrebató mediante sentencia a María Eugenia Castro su posición como segunda regidora de representación proporcional en la del próximo cabildo capitalino.

El motivo y fundamento para tal sentencia fue que, María Eugenia Castro supuestamente habría intentado inscribirse al mismo tiempo como integrante de la planilla pero en el municipio de Rioverde. Asunto absolutamente prohibido, incongruente y previsto por la Ley.

¡Qué bárbara! ¡Cómo se le ocurre! ¡Cuanta desvergüenza! ¡Se quiso pasar de lista! Que “dramática y tétrica historia”- dijo alguien- pero… ¿Fue cierto? ¿María Eugenia solicitó en ambos municipios constancia de residencia? ¿Les consta? ¿Se la dieron? ¿Cumplió con los requisitos en los dos municipios? ¿Se inscribió en la convocatoria panista de la capital y la tierra de Dios y María Santísima? ¿Es María Eugenia Castro Anguiano, profesionista, panista de estirpe, empresaria y políticamente informada por oficio lo suficientemente tonta para haberlo hecho?

A responder todas estas preguntas me aboque, Culto Público, en mis prolongados tiempos de sinquehacer y encontré respuestas.

Descubrí el otro lado de la historia y desmenucé la otra versión. Hablé personalmente con el secretario general de Rioverde, Rubén González Juárez, tengo a la vista la sentencia del tribunal, los testimonios y alegatos de los involucrados, los oficios al CEEPAC, la convocatoria panista para participar en las planillas municipales, la copia de los registros, las declaraciones de procedencia, y hasta comprobantes de servicios domiciliados en San Luis Potosí a nombre de María Eugenia, testimonios de compañeros de universidad que la conocen, su registro de su empleo ininterrumpido por 2 años 6 meses y 19 días en el Ayuntamiento capitalino confirmado por la Auditoría Superior del Estado y nada más me faltó hablar con un vecino de ella en la colonia Virreyes que no quiso abrirme la puerta (supongo que por mi descuidado y sucio aspecto).

Con todo lo anterior a la mano, es que puedo sostener que no hay evidencia, no existe, de que María Eugenia Castro Anguiano hubiera solicitado la constancia de residencia en Rioverde, ni solicitud de registro a los órganos panistas como integrante de alguna planilla para participar allá.

Si alguien, en su nombre lo solicitó con mala o buena fe, es irrelevante, el secretario general del Ayuntamiento rioverdense no expidió el documento, el original está en su escritorio bajo llave porque nadie fue a recogerlo y además se encuentra cancelado porque el o la solicitante no aportó ninguna documentación que hiciera posible comprobar su residencia de 2 años en aquel municipio.

Lo anterior consta en la declaración de González Juárez al Tribunal y en entrevista personal con éste aprendiz de reportero. ¿Cómo obtuvo Scanda Guadalupe y suplente en la planilla, dicho documento? ¿Tuvo acceso a la oficina del Secretario? ¿Un documento NO entregado y cancelado tiene validez? ¿Ya acepta el tribunal copias simples como pruebas contundentes? ¿Por qué se ignoró a la autoridad competente un asunto tan neurálgico como la cancelación y no expedición oficial del documento?

Es por demás extraño y misterioso, que la suplente de Maru Castro enterada de la situación desde el principio, no hubiera interpuesto recurso alguno en las fechas previstas por la autoridad para impugnar el registro de la planilla potosina y lo hiciera vencidos los tiempos, pasada la elección y arrancado primero el linchamiento mediático que el proceos jurídico.¿Se le pasó? ¿No sabía en donde radicaba su compañera de fórmula? ¿Se enojaron?

Si lo expuesto es extraño, prepárese para el siguiente: Existen dos documentos distintos de solicitud de registro a la comisión panista para integrar una planilla edilicia en Rioverde, uno original SIN firma de ella, y otro, que recibió el Tribunal en “copia simple” en el que aparece una rúbrica que, a todas luces falsificada o editada  (ya decidirán los peritos) basta ver la diferencia entre la rúbrica “aparecida” y la firma de la credencial de elector de la hoy expuesta al escarnio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Habría que preguntarse si de haber querido hacer “chapuza” y la maliciosa intención de registrarse en dos planillas ¿No lo hubiera firmado? Digo, si el original NO tiene firma, ¿Por qué acepta el tribunal una copia simple que pudo ser fácilmente editada como prueba incontrovertible?

Todavía hay mas: La convocatoria Panista señala puntualmente que los interesados en participar en las elecciones municipales lo debieron hacer en grupo, es decir, registrar a toda la planilla completa (11 titulares y 11 suplentes) en cada municipio.

Si María Eugenia quiso (suponiendo sin conceder) inscribirse en el sexto lugar de la planilla Rioverdense ¿En dónde están los otros 21 integrantes de la planilla? No existen.

En el caso de la tierra de las dulces naranjas, hubo una sola planilla registrada (anexo el documento de la comisión panista) y en esa planilla única NO aparece por ningún lado la multicitada y hoy sentenciada Maru Castro, como sí lo hace desde el 12 de febrero el la lista de la capital potosina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queda claro que la expuesta al escarnio y tachada de mentirosa, no estaba interesada en participar en ese municipio, simplemente por eso no se registró, no firmó, no solicitó constancia de residencia, no la recogió y no aparece en la planilla que inscribió su partido en el CEEPAC. ¿Entonces?¡

Al más ruin y sangriento narcotraficante, o la más boba fardera, se les respeta su identidad y su presunción de inocencia. A María Eugenia Castro, simplemente se le expuso al escarnio, con foto y toda la cosa, se fraguó un texto en un solo sentido cocinado con malicia y dicen que hasta una Cruz volteada. Se consumó el montaje. En serio que el caso está para ponernos a llorar “como la Verónica” (así decían las abuelitas). Le cayó la turba iracunda a la Rioverdense y el Tribunal le encajó la espada.

La hoy defenestrada (y exhibida de mentirosa que es lo que cala) se desempeña desde hace 2 años 6 meses y 19 días en la oficina de Comunicación Social del Ayuntamiento Capitalino, pero viviendo allá (como asume el tribunal) ¿Cómo le hizo para ir y venir de Rioverde a SLP y checar todos los días a las 8 de la mañana?

Consta en la UASLP que Castro Anguiano cursó la carrera de Ciencias de la Comunicación de 2013 al 2017, realizó su servicio social en 2018 y enseguida se integró al campo laboral en el gobierno municipal. ¿También iba y venía todos los días a pernoctar en Rioverde y estudiar en San Luis? ¿Para qué vivir entonces un domicilio con servicios a su nombre desde el 2013 en la colonia Virreyes?

Si cualquier hijo de vecino (sin nombre ni rostro) va y solicita una constancia de residencia de su servidor en Ciudad Juárez, y la elaboran, ¿quiere decir, sin lugar a dudas, que yo tengo intenciones de participar políticamente en la tierra del desaparecido Noa Noa?

Por el otro lado, Scanda Guadalupe, trabaja en el Partido Acción Nacional desde hace algunos años, primero como auxiliar administrativa y actualmente con un cargo ratificado como “secretaria de promoción política de la mujer” (vaya ironías) ¿No pudo tener acceso a documentos enviados al archivo muerto por la comisión auxiliar de elecciones de planillas no registradas o documentación de primera mano de miles de afiliados panistas? ¿Quién se beneficia con un puesto de regidora al tribunal inhabilitar a Castro Anguiano?

A los panistas les gusta eso de pertenecer a “manadas”, María Eugenia Castro está identificada por ejemplo con Xavier Azuara, Scanda Guadalupe Aranda por su parte, se le reconoce de pertenecer al grupo de Juan Francisco Aguilar. ¿De verdad se van a pelear estos dos personajes por una regiduría más? ¿Vale la pena semejante escándalo por una posición más?. Creo que no va por ahí.

¿Recuerda los nombres de los magistrados que le mencioné en el cuarto párrafo de éste texto? Bueno, pues esos tres magistrados podrán repetir en su cargo o retirarse del mismo en los próximos meses, y eso se define a través de una votación en el Congreso del Estado.

Tener votos en el legislativo, significa permanencia y buen destino en el poder judicial y para los diputados, tener un favor que cobrar a los encargados de impartir justicia resulta una ficha muy valiosa.

¿Ya me entendió? Esto no es asunto de una regiduría, ni de un pleito mezquino panista, sino en de una recolección de activos para intercambiar en el futuro. Es comprar barato para vender caro. Unos le dicen tráfico de influencias, yo no, porque no soy abogado.

Lo que son las casualidades bien chistosas: el abogado de Scanda Guadalupe de nombre, Manuel Velázquez, es el mismo abogado del actual diputado local, diputado electo y próximo diputado local, Rubén Guajardo.

Entre hoy miércoles o mañana jueves, el CEEPAC tendrá que tomar un acuerdo para determinar si se le asigna la regiduría en cuestión a la suplente de María Eugenia, o determina que sea el partido quien designe el nombre de quien ocupe dicho escaño.

Mientras tanto, ayer por la noche se ingresó una impugnación para la protección de los derechos político electorales de María Eugenia Castro ante el Tribunal electoral de San Luis Potosí.

El asunto no está concluido por lo que no se puede uno fiar de cuanta mentira se circula por ahí.

Recuerde, Culto Público, que hasta la Biblia advierte sobre los falsos profetas, esos que hablan en nombre de Dios pero… bueno. Adiós porque ya casi se me cae la ceniza de mi cigarro.

Hasta la próxima

Jorge Saldaña

@laorquesta.mx

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

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Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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#4 Tiempos

Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.

Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.

En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.

En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.

Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX,

además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.

Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.

En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.

Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.

El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.

Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.

Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.

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