#4 Tiempos
Llamen a la partera. Naceré para ser futbolista | Columna de Alma Barajas
Capitana #13
Dicen que el nacer es una experiencia traumatizante. Dicen que esa fuerza mayor en la que muchos creemos y llamamos Dios, traza un camino desde el momento en que eres concebido, la mayoría de las veces a través de relaciones sexuales, ahorita ya hay otros métodos para poder embarazarte sin ser penetrada por un pene lleno de esperma, dato para quien no lo sepa, las cuales por cierto son prohibidas por ese mismo ser magno, según algunos humanos y no se diga cuando son fuera del matrimonio. Entonces tú, al nacer fuera del matrimonio, no vales lo mismo que aquel que nace dentro del matrimonio. Claro, esto según algunos humanos intérpretes expertos de las ideas del Dios en el que creemos, pero bueno, sigamos con el tema principal.
A veces naces pobre, a veces naces con dinero, esas dos variantes del acto desencadenan mucho en la vida de cada infante recién nacido, y bueno, dentro de los muchos momentos que se viven dependiendo del contexto en que nazcas, está el momento de decidir practicar o no un deporte. Porque, pues a veces las escuelas de futbol no son baratas, y así es como han llegado a la cima futbolistas comparados con aquellos que no tienen dinero para cubrir una cuota, transporte, o hasta el mismo tiempo, el cual, invierten en trabajar para llevar sustento al hogar desde muy jóvenes, mientras Junior de la Borbolla (malísimo por cierto para el deporte) ha llegado hasta las fuerzas básicas del Atlético de Madrid, porque eso que ni qué, Junior estudió futbol, a diferencia de aquel chiquillo vendedor de chicles, buenísimo por cierto para el deporte, pero con la mala fortuna de haber nacido sin el dinero de Junior.
¿De qué manera los altos mandos aportan motivación en estos casos? Digo, yo no sé nada, pero, los gringos escarban hasta debajo de las piedras de los barrios más pobres para encontrar a maravillas del deporte si no pregúntenle a Magic Johnson. Yendo un poco más lejos, pregúntele a los Chinos, esos sí que se aplican en el deporte, y cuando el grado paupérrimo abarca gran parte del contexto, aparecen entonces gente como Usain Bolt, o Ronaldinho (el que por cierto de ser uno de los grande millonarios futbolistas ahorita está en la ruina, gajes del éxito casi espontáneo).
Es desesperante ver tanto desperdicio de talento deportivo en un país ávido de ser visto en el mundo del deporte, y vergonzosamente es algo que no cambiará de buenas a primeras, porque al grano, pocas veces aquellos sin dinero pueden brillar (por lo menos acá en México), obviamente no se generaliza, pero es una realidad que solo el que puede pagar las clases de natación aprende a nadar en un lugar como San Luis Potosí , y solo el que puede pagar clubes donde hay privilegios en las clases de natación puede competir a nivel internacional, porque claro, competir también cuesta, es una realidad que aquel amigo del barrio pobre que pudo ser buenísimo, mil veces mejor que el que va a competir a nivel internacional, nunca podrá aspirar a nada más que visitar el balneario de la ciudad para darse un chapuzón usando sus 60 pesitos bien ganados, esto, mientras Junior (un junior nadador) paga sus 2000 pesos de mensualidad en algún club de élite, preparándose para la competencia el año que viene representando al país, que orgullo Junior el mejor nadador de México, aparte mis respetos porque eso sí, que quede claro, le ganó a otros, no podemos omitir ese dato, es meritorio.
Y bueno, no siempre es así, hay mil excepciones pero pues de cierta forma así son las cosas. Así la vida deportiva en México.
¿Qué por qué vino el tema a mi mente?
Porque Gloria Jiménez viuda de Navarro, mujer de 95 años que pidió sentarse en mi solitaria mesa a la hora de comer en mi ya típica cocina económica, mientras me hacía compañía me contó parte de su vida, y me dijo que por ahí de 1958, cuando recién comenzaba a trabajar en eso que tanto amó, enfermera de partos, recibió a su primer bebé, el que nunca olvidará, porque gracias a su padre, el que presumía que su hijo sería un gran futbolista, grabó en su mente el nombre que le darían al pequeño, Javier Aguirre, y bueno según lo que recuerda aquella hermosa mujer de lindas arrugas notorias, lo vio en la tele, porque a como se parecía al papá, igualito, “que escándalo el que armó aquella vez, es la emoción a veces que sienten cuando nace un bebé”. Eso no me olvida.
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El Cronopio
Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El estudio de las imágenes como medio de comunicación, aprendizaje y generación de nuevo conocimiento, es una de las áreas que están desarrollándose. Pocos estudios en comparación con otros temas, son los que se han realizado en este tema. Nuestro mundo, un mundo de imágenes, que ahora con el advenimiento de las redes sociales, se despliegan, en parte, como transformadoras de la realidad, producen además un detrimento en la capacidad lectora de los jóvenes.
Las imágenes en sí, también requieren de decodificar su significado y reconstruir la narrativa que encierran en su construcción, sea producida por una fotografía y elaborada por otros métodos, incluyendo la iconografía. De esta manera, requiere una alfabetización para su apreciación y su interpretación, lo que la convierte en un recurso pedagógico que es poco aprovechado.
La construcción de nuevo conocimiento en nuestra era nanotecnológica, y astronómica, requiere del manejo de imágenes que adquieren sentido para los especialistas, como medio de extensión de nuestros sentidos para el entendimiento de nuestro mundo. Una imagen dice más que mil palabras, dicen por ahí, pero no siempre estas palabras están al alcance del observador.
Una de las investigadoras que ha incursionado en este tema, y en el uso de las imágenes en el área de biblioteconomía, es la Dra. Elke Köppen que desarrolla lo que llama, sociología visual, que tiene como objetivo alentar el uso de material visual en la investigación social y, en otras áreas del conocimiento.
La Dra. Elke Köppen es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde participa activamente en el Programa de Investigación Estudios Visuales, enfocándose primordialmente en la fotografía. Su línea de investigación es sobre recursos y sistemas de información en bibliotecas, archivos y repositorios. Ha fincado una destacada carrera académica de más de treinta y nueve años en la UNAM, iniciando en el Instituto de Investigaciones Sociales de dicha institución, generando una buena cantidad de estudios que han sido publicados en revistas y diversas publicaciones internacionales, entre artículos, capítulos de libro y libros coordinados sobre información visual, archivos fotográficos, imágenes científicas graffiti y fotografía.
Su formación inicial es en sociología, de la que obtuvo la licenciatura en la Universidad de Bielefeld, Alemania. Vino a México a continuar sus estudios de posgrado y trabajar en investigación social. Realizó su maestría y posteriormente el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.
Elke Köppen ha colaborado como investigadora con receso sabático con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Ciencias de la Información, en información visual y tecnologías disruptivas. Ha seleccionado a San Luis Potosí como uno de sus puntos de residencia lo que enriquece el ambiente cultural y académico de la ciudad.
La visión estética de las imágenes, principalmente a través de la fotografía, enlaza las áreas de las ciencias sociales y las exactas, resaltando el tema interdisciplinario que pregona el instituto para el que labora, desde su creación, el cual recientemente ha cumplido treinta años de fundado.
Algunos de los libros que le ha publicado la UNAM, son: los trazos de la ciencia, libro que es resultado del cruce de diversas investigaciones sobre procesos históricos de producción de conocimientos científicos y tecnológicos vehiculados por el uso de imágenes. Pero se trata de imágenes elaboradas para distintos destinatarios y con múltiples propósitos: información geográfica, educación moral, pasatiempos, diagnósticos médicos. Otro de ellos es: imágenes en la ciencia, ciencia en las imágenes, libro colectivo de la que fue coordinadora.
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El Cronopio
El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.
Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.
En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.
Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.
En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.
José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP.
Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.
Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.
El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.
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Acento Ajeno
Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.
Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.
Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.
Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.
A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.
Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?
No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban.
Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.
A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.
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