#4 TiemposDesde mi clóset

Las corruptelas de la 4T potosina | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

Hace un año que la ciudadanía tenía un sueño y una esperanza. Y es que el mapa político se modificaba. La primera minoría en el legislativo estatal lo conformarían cinco mujeres y un hombre del Movimiento de Regeneración Nacional. La apuesta era alta, ya que incluso en conjunto con los y la coalicionaria se lograban 9 curules. De los cuales, uno sería un inusual legislador, proveniente de los barrios periféricos de la ciudad, el resto es historia.

A partir de la toma de protesta, una andanada de egos, que se incrementaron luego del cobro de la primera quincena, trajo consigo la debacle. Había que repartirse el dinero y tomar decisiones rápidas. Prometieron bajarse el 50% del salario, pero al ver su cuenta de banco con por lo menos una suma de más de cinco ceros, todo cambió. Ahora se tenía que convencer a la militancia que “era imposible” reducir ese sueldo, aun y con la colaboración puntual de la entonces oficial mayor, que les daba la ruta crítica para lograr el cometido.

Luego de la primer gran decepción, que incluyó tener que acallar el mandato del líder de bancada, que aseguró merecer un sueldo superior a los cien mil pesos, la resistencia se fue diluyendo.

Aún recuerdo el brillo en los ojos de una legisladora que, al saber que tendría sesenta mil pesos para “asesores” inmediatamente pensó en repartirlos entre quienes debía favores. Hay que tener una cosa clara, la austera campaña llevó a que los novatos políticos se endeudaran hasta con el último collar de la abuela. Para las fechas de la primera quincena, sus deudores ya andaban tras de diputados/as, quienes entendieron que la política implica una inversión, no por nada el joven Quintanar Sánchez requería su cuantioso depósito quincena con quincena.

Llegó 2019 y las decepciones continuaron. Aún recuerdo una reunión de trabajo en la que, sin remota idea, miembros de la coalición intentaron hacer una tanda para apoyar cada distrito. Sin escuchar las asesorías, y con la presión de salir públicamente a exponer sus barrabasadas, tomaron decisiones impertinentes. ¿Alguien sabe algo de esa dichosa tanda? ¿En qué fideicomiso bancario se encuentra? ¿Qué mecanismo de entrega a beneficiarios usan? ¿Qué estrategia de rendición de cuentas tienen? La respuesta a estas preguntas no existe. Simplemente es una falacia.

También recuerdo otra reunión, esta con el pequeño equipo de trabajo en el que colaboraba en la legislatura. La jefa, con la voz firme sentenció, “no quiero atender a nadie que venga a pedir apoyos, no tengo dinero, así que me los retienen en la entrada, y tú Paúl, los recibes muy bien, muy amable, por eso regresan”, recalcó la diputada esa vez.

El acabose de todo fue la intromisión atropellada de un intento de líder, el delegado federal de Programas Sociales, que, cual jeque árabe, necesitaba la pleitesía de sus súbditos. Por eso me llamó mal agradecido, porque nunca le besé los pies. Sigo creyendo que él no acosó sexualmente a ninguna mujer, por obvias razones, por eso lo defendí con una publicación en mis redes sociales. Lo que sí creo, es que, en su afán por querer ser popular, en su afán de querer entrar al mundo de la política bajo el esquema de las viejas usanzas, se convirtió en lo que juró destruir.

Hoy en día, quienes creemos que las cosas deberían de cambiar, estamos en espera del 2021, ya queremos que se vayan. Queremos que se les enjuicie. Que se les prohíba participar en la vida pública nuevamente. Porque además de corruptos, son personas sin experiencia, sin oficio, ni mucho menos beneficio.

Al hacer este recuento creo que el camino ha valido la pena, a pesar de las puñaladas traperas, y de las desacreditaciones públicas. Es una lucha intensa y sucia, así decidieron jugarla. Hoy, me queda claro que la corrupción si es parte del ADN de la política mexicana, como bien lo dijo Peña Nieto una vez. Pero no se apuren, tenemos un presidente redentor, que con su unción nos libra de todo mal. Acérquense a él si queréis ser libres. De lo contrario, sigamos resistiendo ante un régimen opresor, que, aunque no lo haga a través de la fuerza, oprime. Sin embargo, sé que los morenistas no lo van a entender, para eso tendrían que haber leído a Foucault, Deleuze y Guattarí. Pero se quedaron con el manifiesto comunista que fue superado hace más de cincuenta años. Y eso los que han leído, o mínimo saben leer. 

@paulibarra06

 

También lee: El cuerpo que habitamos | Columna de Paul Ibarra

Nota Anterior

México "es fantástico" y no quiero imponerle aranceles: Trump

Siguiente Nota

Paul Ibarra denuncia corrupción en diputados de Morena en SLP