Deportes
Lágrimas de Conejo | Columna de El Mojado
Rudeza necesaria
Este texto, publicado originalmente el 2 de agosto de 2019, resultó ganador del primer lugar en el Premio Estatal de Periodismo 2020, en la categoría Crónica deportiva. La Orquesta fue, por segundo año consecutivo, el medio más laureado en el estado, con seis premios. ¡Felicidades a Roberto Rocha y todos nuestros compañeros ganadores!
¿Cuántas personas habrán llorado, al mismo tiempo que el Conejo Pérez, el sábado pasado? El número no lo sé, pero puedo decir que yo sí.
Ver al Conejo enfundado otra vez con el uniforme de Cruz Azul, once años después y que tuviera nuevamente el gafete de capitán, fue una escena que anhelé tantas veces, tanto que fue increíble ver que se realizara. Lo que no estaba en mi plan es que cuando ocurriera, no se pudiera repetir jamás.
El Conejo es uno de mis ídolos desde muy pequeño, a los ocho años de edad, cuando fui por primera vez a un estadio de futbol. Era momento de primeras veces para el portero también, pues aunque su carrera en primera división había comenzado algunos años antes, el torneo Invierno 1997 era su primer campeonato como titular.
No era poca cosa que el Conejo tuviera la titularidad en ese Cruz Azul, porque en la banca de La Máquina había otros dos enormes guardametas: el experimentado Nicolás Navarro y “el inmortal” Jorge Campos.
La fecha de mi primer partido en un estadio fue muy importante en la historia de Cruz Azul: el 7 de diciembre de 1997. Ese día, en León, me tocó estar en la misma cabecera en la que el Conejo hizo los calentamientos previos al partido, lo que provocó que su agilidad llamara mi atención todo el tiempo.
Óscar Pérez tenía apenas 24 años, lo que provocó que, en un arranque de ira durante el calentamiento levantara el dedo medio a la afición leonesa que le gritaba de todo. Ahora suena increíble que no haya pruebas de eso, pero entonces, hace 22 años, no había cámaras en todos lados como actualmente.
Ese 7 de diciembre de 1997 el Conejo fue clave, como todo el torneo, para que Cruz Azul terminara levantando el título de campeón que desde entonces no se ha vuelto a presentar.
Mi idolatría fue creciendo, aunque no volví a verlo en un estadio hasta febrero de 2003, pero en ese lapso Óscar Pérez ya había viajado a una Copa del Mundo como arquero suplente y a otra como titular, además de que había formado parte del histórico Cruz Azul de la Copa Libertadores de 2001.
El Conejo creció con buenas actuaciones y se mantuvo en Cruz Azul tanto en buenos y malos momentos. Soportó incluso una ocasión en la que fue despedido, injustamente, por la directiva que echó a todo el equipo por los malos resultados y luego volvió a negociar sus contratos.
Pero en 2008, Óscar El Conejo Pérez dejó Cruz Azul para no volver jamás. Algunas fallas en el arco hicieron que dejara la titularidad ante Yosgart Gutiérrez y después fuera prestado a otros clubes por muchísimos años más: Tigres, Chiapas, Necaxa, San Luis y Pachuca.
Ya no era más el arquero de Cruz Azul, pero era ya un guardameta experimentado y respetado en todas las canchas del futbol mexicano. En 2008, a su salida de La Máquina, con 35 años de edad, muchos creerían que su carrera estaba por terminar y nadie adivinaría que duraría once años más.
En Sudáfrica 2010 fue convocado a la Copa del Mundo por Javier Aguirre, en un gesto que muchos consideraron como un homenaje a su brillante trayectoria, pero que terminó dándole al Conejo su segundo mundial en la cancha.
Ser titular le ganó a Óscar Pérez algunos odios momentáneos, pues no era el mejor portero mexicano del momento. Ese mundial, Guillermo Ochoa, tuvo que ver desde la banca los cuatro partidos en esa Copa del Mundo.
En 2011, el Conejo llegó a San Luis. Con 38 años de edad, parecía que podría ser el último club de su carrera. Nunca aproveché la oportunidad de irlo a buscar y en mayo de 2013, cuando la franquicia potosina fue vendida a Tuxtla Gutiérrez, el Conejo también se fue, pero a Pachuca.
Entonces publiqué en mis redes un lamento por mi desidia que evitó siquiera que tuviera una fotografía con Óscar Pérez, mi ídolo. Unos días después, por obra de la casualidad, en medio de un evento laboral me encontré al Conejo afuera del bar de un hotel. Se preparaba para ver la final de ida de la final del Clausura 2013 entre América y Cruz Azul, aquella fatídica en la que perdimos el noveno campeonato en los últimos minutos.
Otra vez, el cambio a Pachuca parecería que le entregaría sólo un retiro tranquilo al Conejo, pero aún así, con más de 40 años de edad, Óscar Pérez siguió siendo factor en la cancha hasta los últimos momentos de su carrera.
En 2016, ya con 43 años, el Conejo tuvo una actuación soberbia en la final del torneo que le dio a él el segundo campeonato de su carrera, contra Rayados. Las atajadas que tuvo durante todo el partido fueron clave para el título de los Tuzos.
Un año después, en febrero de 2017, vi por última vez al Conejo en un estadio de futbol. En aquella ocasión, Atlético de San Luis venció con gol de último minuto a los Tuzos, con una falla en el arco del Conejo. Como fue tradición cuando jugó para San Luis y enfrentaba a Cruz Azul, la parcialidad de sus rivales se le rendía en aplausos.
Par de meses después, anotó un gol doloroso para la parcialidad cruzazulina, pues dejó fuera a La Máquina de la liguilla, con una anotación de cabeza, la tercera de su carrera, pese a ser un portero. Antes había anotado con selecciones menores contra Corea del Sur y contra Tecos, jugando con Cruz Azul.
Parecía que el Conejo solo necesitaba volver a Cruz Azul, para su retiro y lo logró el sábado pasado. Por desgracia, no lo hizo como jugador, sino solo como un homenaje otorgado por el equipo de sus amores.
Por eso, ver al Conejo enfundado otra vez con el uniforme de Cruz Azul, once años después y que tuviera nuevamente el gafete de capitán, fue una escena que anhelé tantas veces, que fue increíble ver que se realizara. Lo que no estaba en mi plan es que cuando ocurriera, no se pudiera repetir jamás.
¿Cuántas personas habrán llorado, al mismo tiempo que el Conejo Pérez, el sábado pasado? El número no lo sé, pero puedo decir que yo sí.
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Columna de Nefrox
Noventa minutos para confirmar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El duelo entre San Luis y Necaxa llega en un punto delicado, la tabla empieza a apretar y cada partido deja de ser trámite para convertirse en sentencia. No es un choque cargado de reflectores ni de discursos, pero sí uno de esos encuentros que terminan definiendo el ánimo y el rumbo de un equipo.
San Luis enfrenta este compromiso con la obligación silenciosa de hacerse sentir. De visita ha sido más, los cuatro puntos de este torneo, los ha obtenido en patio ajeno, un espacio donde el equipo entiende mejor sus límites y virtudes. San Luis no vive de la posesión prolongada ni del brillo individual; vive del orden, de la disciplina táctica y de saber esperar su momento. Ante Necaxa, esa paciencia será clave, porque cualquier exceso de confianza puede volverse en contra.
Necaxa, por su parte, llega con una identidad clara: intensidad, presión y transiciones rápidas. Es un equipo incómodo, que rara vez regala espacios y que suele crecer cuando el rival se desespera. No necesita dominar el partido para competirlo; le basta con mantenerse cerca del marcador y aprovechar errores ajenos. En ese contexto, el reto para San Luis será no caer en el juego que propone el rival.
Este partido se jugará más en la cabeza que en los pies. San Luis tendrá que manejar la ansiedad de buscar el resultado sin romper su estructura. Necaxa, en cambio, intentará alargar el partido, hacerlo pesado, llevarlo a una zona donde cualquier descuido sea definitivo. No es un duelo para distracciones ni para excesos de riesgo.
Hay además una lectura más profunda: este encuentro puede marcar una línea. Para San Luis, ganar significaría confirmar que el proyecto tiene argumentos para sostenerse en la pelea y no quedar atrapado en la irregularidad. Perder, en cambio, devolvería viejas dudas sobre su capacidad para cerrar partidos clave. Para Necaxa, sumar sería reforzar la idea de que su propuesta sigue siendo competitiva, sobre todo en casa.
No será un partido que se decida por grandes secuencias de juego. Todo apunta a que el marcador se moverá por detalles mínimos: una pelota parada, una mala salida, una jugada aislada. En la Liga MX, esos momentos suelen pesar más que cualquier dominio estadístico.
San Luis y Necaxa se encuentran en un cruce que no promete espectáculo, pero sí consecuencias. Y en un torneo tan corto y tan exigente, esos partidos son los que terminan definiendo temporadas completas. Aquí no se trata de brillar, sino de resistir, entender el momento y no fallar cuando la oportunidad aparece.
Partido de pronóstico reservado, parejo y con ambas escuadras muy necesitadas de esos sagrados tres puntos. Que gane el fútbol y que por lo menos Joao Pedro vuelva a marcar, que ese es un espectáculo independiente en este presente del fútbol potosino.
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Ciudad
Listo operativo “Estadio Seguro” para el Atlético de San Luis vs Chivas
Más de 860 elementos coordinarán la seguridad, asegurando tranquilidad para las familias asistentes
Por: Redacción
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado (SSPCE) implementa el Plan de Operaciones “Estadio Seguro” como parte de las medidas de seguridad para la Jornada 4 del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX.
El encuentro entre Atlético de San Luis y las Chivas Rayadas del Guadalajara se llevará a cabo este sábado 31 de enero a las 17:00 horas, y se espera la presencia de miles de aficionados en el estadio.
En una reunión presidida por Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría, y con la participación de representantes de las instituciones de seguridad y procuración de justicia, se definieron las líneas de acción del operativo, incluyendo el monitoreo constante a través de cámaras de videovigilancia y la coordinación entre todas las corporaciones involucradas .
El operativo iniciará a las 13:30 horas y contará con más de 860 elementos de seguridad, Protección Civil y personal médico. Su objetivo es mantener el orden y garantizar un ambiente seguro y familiar para todos los asistentes durante la jornada futbolística, reafirmando el cambio que se vive y se siente en cada evento organizado en la entidad.
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Deportes
Potosinos triunfan en función de la Dinastía Chávez en la Arena Potosí
Jorge ‘El Ruso’ Ascanio y la olímpica Fátima Herrera encabezaron a los pugilistas locales que pelearon en el evento
Por: Redacción
Regresó el boxeo a la Arena Potosí, y lo hizo con una función encabezada por los hermanos Chávez: Omar y Julio César Jr, quienes salieron airosos de sus respectivos combates.
Omar no tuvo rival y noqueó sin mayor problema a José Miguel Torres, mientras que Julio también venció por la vía del cloroformo a un muy limitado Ángel Julián Sacco.
Además de los Chávez, varios pugilistas potosinos también fueron parte de la función, encabezados por el campeón Norteamericano de la OMB, Jorge ‘El Ruso’ Ascanio.
Ascanio se enfrentó a Víctor Albino, en un combate en donde aunque su título no estuvo en juego, se impuso con un nocaut en el cuarto asalto.
La olímpica Fátima Herrera también fue partícipe de la función, enfrentándose a Renata Bermúdez en una exhibición de preparación para el Gran Prix del mes de febrero, donde buscará obtener un lugar en la Selección Nacional.
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