julio 1, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

La utilidad de la nostalgia | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Una época son sus acontecimientos, pero también sus sonidos, sus voces y sus presencias. Pertenecer a una generación es haber cantado unas canciones que no pudieron conocer los que vivieron en la precedente y que no cantarán del mismo modo ni con la misma emoción los que vivan en la siguiente.

A un joven que hoy tenga quince años podrá gustarle, por ejemplo, una canción de hace veinte años, pero a su padre lo hará llorar. Esto pude comprobarlo hace poco, cuando mi hermano y yo veíamos en un canal de televisión una sección musical dedicada al recuerdo. Mi sobrino nos miraba profundamente arrobados y se reía de nosotros. Por supuesto, aquellos ritmos, aquellas voces, nada decían a este jovenzuelo que no dejaba de lanzarnos miradas agridulces y sonrisas llenas de sarcasmo. ¡En cambio a nosotros! Mientras escuchábamos, por primera vez después de muchos años, Los ojos de Bette Davis (interpretada Kim Carnes, y además en vivo), nuestras miradas se perdían en un pasado en el que mamá aún vivía y en el que nuestra vida era todavía joven y estaba llena de promesas. ¿Era posible que el tiempo hubiera pasado tan de prisa? ¿Era posible que se nos hubiera ido tan callando, como dice el poeta? No, un muchacho de hoy jamás cantará Los ojos de Bette Davis como la cantábamos nosotros cuando teníamos veinticinco años menos y los cabellos de nuestra cabeza estaban todavía en su sitio y las canas… ¡Ah, las canas! ¿Y qué son las canas, sino cabellos que, al ver el vertiginoso paso del tiempo, han empalidecido de terror?

Pertenecer a una generación, a una época, es haber conocido a unos seres, contemplado unos rostros que los de la generación anterior no conocieron y que los de la siguiente no conocerán (por lo menos no en toda su frescura ni en todo su esplendor).

Miro, mientras escribo esto, a una hermosa jovencita que va por la calle: lleva una bolsa roja en cada mano y camina como si volase. Luego se detiene a esperar un taxi, enciende un cigarrillo, y así puedo yo verla de perfil. ¡Qué bella es! Y me digo a mí mismo, lleno de nostalgia: «Esta belleza sólo la conoceremos nosotros, los que vivimos en este lugar y en este tiempo. Los que vengan después ya no la adivinarán entre las arrugas y, de aquí a cincuenta años, los nietos de esta mujer hablarán de ella como de una anciana. ¡Ah, si ellos supieran! Pero no; ellos no sabrán nada, no se imaginarán nada, y pasarán ante ella como ante algo que ya no interesa.

Los que nos sigan en la historia se harán ciertas preguntas; se preguntarán, por ejemplo: «¿Cómo se las arreglaban los hombres y mujeres del pasado para vivir sin nuestros modernos artefactos, para arreglársela sin la comodidad que nos procuran nuestros cada vez más refinados adelantos tecnológicos?». Acaso se pregunten también: «¿De veras hubo una época en la que la televisión no funcionaba todo el día y toda la noche, sino sólo unas pocas horas, y que para cambiar de canal había que levantarse del asiento? ¿De veras soportaron ver aquellas gentes sus programas en blanco y negro? ¿Cómo pudieron permitir semejante cosa? ¿Es cierto que para realizar llamadas telefónicas tenían que pedir la conexión a una telefonista lejana y que incluso había que esperar varios minutos para establecer el contacto?».

Todo esto se preguntarán en un futuro no muy lejano –o tal vez se lo estén preguntando ya- los muchachos posmodernos. Y la respuesta es:

. Sí, hubo realmente una época en que las transmisiones televisivas acababan por la noche con el noticiero de las diez;
hubo un tiempo en que veíamos nuestros programas en blanco y negro; no es mentira que hubo una época en la que no nadie conoció el cd rom, el dvd, ni, por supuesto, el mp3. Y, no obstante eso, los que vivimos en aquellos tiempos jurásicos sobrevivimos a la experiencia de no haber tenido nunca nada de esto. ¡Henos aquí, sobrevivientes a la carencia tecnológica, a la ausencia de Internet y a la falta de teléfonos celulares! ¿Y fuimos infelices por ello? ¡El que lo haya sido, que  levante la mano! ¡Para la falta que nos hicieron todos estos artilugios!

Pero si ellos –los muchachos de hoy- pueden vivir sin los artefactos que sólo hasta mañana se inventarán, quiere decir que se puede vivir sin ellos; quiere decir –y esto es lo más importante- que lo que hace felices a los hombres no son precisamente estos artefactos, sino otras cosas muy distintas… 

El asombro de estos ciber-adictos es legítimo: ¿cómo pudimos vivir tan incómodamente?, ¿cómo lo hicimos?, ¿cómo lo logramos? Es muy simple: gracias a unas presencias, a unos seres que el tiempo y el espacio nos han arrebatado; fueron estos seres los que dieron sentido a nuestra vida, aunque ahora ya no estén. Y cuando escuchamos aquellas viejas canciones los recordamos con afecto. ¿Adónde se han ido, dónde están ahora? Por eso nos ponemos tristes cuando escuchamos viejas canciones: porque pensamos en ellos, y con la fuerza de nuestra nostalgia los traemos nuevamente al lugar del que nunca debieron haber salido: a nuestra memoria, ese palacio –como lo llamó San Agustín- donde estábamos siempre juntos porque éramos amigos y nos queríamos.

Dice Orrin E. Klapp, el famoso sociólogo estadounidense: «Al escuchar canciones de nuestra propia época tenemos la sensación de volver a ser nosotros mismos, de vivir otra vez una época en que quizá estábamos más vivos». Sí, en que estábamos más vivos, y quizá también un poco menos solos. Toda nostalgia verdadera es siempre nostalgia del otro, de los otros. No son, en realidad, las ciudades las que nos interesan, sino las dos o tres personas amadas que viven en ellas. Tampoco es el pasado en sí lo buscamos en nuestros recuerdos, sino esos dos o tres rostros que el pasado ha intentado arrebatarnos, pero que nosotros no queremos dejar perder. ¡Ah, la nostalgia! Gracias a ella seguimos siendo fieles a los que se han marchado, a los que ya no están, y volvemos a estar con ellos como cuando éramos jóvenes y la vida transcurría con mayor lentitud.

También lee: Carta sobre el entusiasmo | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

La potosina que escribió en letras de oro su nombre en el cine mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

 

En los albores del siglo XX potosino la familia Sepúlveda Camarillo daba vida escénica en las tablas de los teatros potosinos, el Alarcón y el de La Paz. Para 1915 ponían en escena las obras La Cara de Dios y San Miguel de los Espías; el matrimonio entre Amanda Camarillo y Alberto Sepúlveda habían procreado el 31 de marzo de 1910, en San Luis Potosí, a la pequeña Dolores Sepúlveda Camarillo que debutaría en teatro a los cinco años en las citadas obras.

Problemas de salud del padre de Alberto Sepúlveda orilló a la familia a trasladarse a España, donde la ya joven Dolores decide estudiar maquillaje, profesión que combinaría con la actuación, orientando el arte de los polvos y brochas al maquillaje de actuación. De regreso a México, continuaría con su vocación y aprovecha un apoyo para estudiar en la línea Max Factor en maquillaje para Hollywood lo que la llevaría a Estados Unidos a trabajar como maquillista cinematográfica.

En los inicios del cine sonoro mexicano, como adelantamos en entrega anterior de esta columna, arrancaría su carrera, tanto como maquillista como actoral, al parejo del desarrollo del cine en México. Actuando en las primeras películas sonoras mexicanas a principios de los treinta, donde conoce al que sería su esposo, el actor potosino Antonio Frausto de quien ya tratamos en entrega anterior y de cuya relación asumiría el mote de Fraustita, como fue conocida en el mundo del espectáculo. Dolores Camarillo, como también fue conocida, se convirtió en una de las más reconocidas actrices de reparto en toda la Época de Oro del Cine Mexicano, además en una de las mejores maquillistas de la industria del espectáculo. Entre los filmes que le dieron más proyección se encuentra su actuación en la película Ahí está el detalle, al lado de Mario Moreno Cantinflas y de su esposo Antonio R. Frausto.

En un buen número de películas en que participó, cumplió los roles de maquillista y de actriz. Se mantuvo vigente en ambas funciones desde 1932 hasta 1986, un par de años antes de su muerte.

Dolores Camarillo fue una de las pioneras de la televisión mexicana, donde participó también como actriz y maquillista. Toda su vida estuvo orientada al espectáculo jugando roles complicados de manera simultánea, entre maquillaje y actuación, con alto índice de calidad lo que la convierte en una de las principales figuras del cine y la televisión en México, aunque no ha tenido el reconocimiento que merece.

La muerte de Antonio R. Frausto en 1954 la lleva a estar envuelta en problemas legales al ser acusada de retirarle el oxígeno cuando se encontraba internado, de lo cual fue absuelta. Su muerte también estuvo envuelta en misterio, la que aconteció el 8 de febrero de 1988.

Una carrera de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, protagonizando alrededor de 120 películas como actriz de reparto y encargada de maquillaje en más de sesenta películas, así como primera actriz de la televisión mexicana, combinando de forma simultánea la actuación y el maquillaje, siendo representativa de la actuación cómica en buen número de películas, apuntando el deleite de espectadores, de aquellos años de oro del cine mexicano y de los actuales al difundirse esas viejas películas, que siguen haciendo reír y ser el delite de espectadores de todas las edades. 

Dolores Sepúlveda Camarillo, Fraustita, como aparecía en los créditos de las películas de la Época de Oro del Cine en México, ha escrito su nombre en letras de oro en la historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.

También lee: La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Soledad fortalece alianzas para impulsar inversión

Publicado hace

el

Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad

Por: Redacción

A fin de seguir impulsando el desarrollo económico y acercar más oportunidades a las familias, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, a través de la Dirección de Desarrollo Económico, reforzó la coordinación con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur), como parte de la estrategia impulsada por el Alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para consolidar un municipio más competitivo, con crecimiento ordenado y cercano a la población.

El director de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle sostuvo una reunión de trabajo con el presidente de CANACO Serv ytur, Mauricio Mahbub Támez, en la que se revisaron proyectos clave que impactan directamente en la vida diaria de la ciudadanía, como la remodelación del Centro Histórico, el fortalecimiento del corredor comercial de la carretera a Matehuala del Distribuidor Juárez a Plaza Citadina, y el impulso del bulevar Valle de los Fantasmas como zona de crecimiento; estas acciones buscan detonar más inversión, fortalecer el comercio local y generar empleos formales que beneficien directamente a más jóvenes, trabajadores y familias.

Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad de Graciano Sánchez, donde se presentarán los proyectos estratégicos de inversión y turismo que forman parte de la siguiente etapa de crecimiento del municipio. Con este trabajo conjunto, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso de mantenerse cerca de la ciudadanía y del sector productivo, impulsando el cambio que transforma, con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de las familias.

Continuar leyendo

El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

También lee: El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados